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Cronicas Oscuras
La Mansión
Las Historias
(Moderadora:
Beth
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La Oscuridad Continúa: Segundo Latido
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Tema: La Oscuridad Continúa: Segundo Latido (Leído 9972 veces)
0 Usuarios y 1 Visitante están viendo este tema.
Vanne
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Re: La Oscuridad Continúa: Segundo Latido
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Respuesta #660 en:
Enero 11, 2010, 22:15:08 »
Vane siempre había amado despertar, le encantaba la sensación de flotar mientras poco a poco se iba filtrando la realidad palpable, el primer tacto, los primeros olores que se agolpaban a su cabeza ya estando consciente, el sonido de su voz ronca y profunda después de haber estado en silencio por horas.
Si, incluso en los peores momentos cuando había deseado morir después de lo que había ocurrido con su familia y su vida, ella siempre había adorado despertar.
Aunque era bastante consciente de que a veces despertaba en el mismo infierno.
Eso era lo que se le había venido a la mente después de abrir los ojos. La noche pasada había sido una de las más bellas y horribles al mismo tiempo. El miedo la había paralizado convirtiéndola en un ser completamente egoísta con una de las personas que a pesar de todo era en la que mas confiaba. Aun podía revivir la imagen de Hunter alejándose por el bosque, solo y decepcionado. Era increíble como se anteponía otra imagen de él, en el bosque desnudo y completamente feliz a su lado mientras la abrazaba como si quisiera retenerla.
No había sido la intención de ella ofenderlo con lo de la marca, pero en esos momentos no era lo más indicado una unión entre ellos. Ella tenia un pasado que redimir a base de una venganza que tal vez el pudiera no entender y él… bueno…de él casi no sabia nada.
Una relación no podía consolidarse a base de eso y mucho menos una de estilo para siempre.
No negaba que le hubiera gustado estar emparejada con el macho, pero por otra parte sentía un gran alivio de que no hubiera sido así. Había muchas cosas que los separaban, sin contar que no siempre estaban de acuerdo y ya varias veces habían tenido problemas por sus constantes peleas, sin embargo, el saber que no estaba destinados era horrible.
Tratando de alejar a Hunter de su mente se levanto de la cama y fue directo a la ducha. Después de ponerse un lindo
atuendo
en color negro que ponía en evidencia su estado de ánimo y unos zapatos louboutin rojos. Bajo a desayunar junto a las demás chicas. Necesitaba desesperadamente el contacto con ellas. Conversar, reír y poder olvidar los muchos problemas que acechaban por su mente.
Sin duda, el problema no era despertar sino al hacerlo no perder los sueños.
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Última modificación: Enero 12, 2010, 11:35:16 por vanezza
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Nessa
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Re: La Oscuridad Continúa: Segundo Latido
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Respuesta #661 en:
Enero 11, 2010, 23:21:54 »
N
essa sentía unas enormes ganas de reír. De hecho, interiormente, se estaba riendo a carcajadas muy ruidosas. Lástima que los últimos días sin agua la habían dejado tan débil como a un recién nacido, porque el espectáculo de ver a Leliel volando paredes no tenía precio.
La oyó hablar con la Virgen Escriba. Si hubiera podido, habría manifestado su acuerdo con su hermana a gritos, pero no podía. De repente, sintió como el aire a su alrededor cambiaba y a Leliel moviéndose con rapidez y nerviosismo. Apenas fue consciente de cómo su ropa iba desapareciendo y ahogó un grito cuando sintió el precioso líquido cubrir su cuerpo.
Se concedió unos momentos para respirar y cuando oyó como una puerta se cerraba, llevó a cabo su ritual de sanación. Cuando su cuerpo volvió a tomar forma y sus sentidos volvieron a adaptarse, abrió los ojos. Era muy agradable poder mirar alrededor sin tener que descifrar si el techo estaba abajo o arriba.
Observó todo y se dio cuenta de que el extraño cuarto de baño en el que estaba no era el mismo que había usado hacía unos días. Supuso que se trataba del perteneciente a la habitación de Leliel. Se puso de pie lentamente y salió con cuidado de la bañera, cuando el mundo volvió a oscilar frente a ella. De acuerdo, tal vez no estuviera del todo bien. Y sabía que esa vez no se debía a la falta de agua.
Envolvió su cuerpo con una toalla negra y se dirigió a la puerta. Definitivamente, las decoraciones habían cambiado muchísimo durante el tiempo que habían estado dormidas. Todo estaba conformado por líneas rectas y sencillas, en blanco y negro. Supuso que era agradable no estar rodeada de un ambiente tan recargado.
Cuando dejó de inspeccionar la habitación, volvió la vista hacia su hermana, que se encontraba sentada en la enorme cama, y no pudo evitar que el recuerdo de su beso la golpeara. Volvió a sentir sus labios suaves bajo los suyos, su cuerpo flexible y lleno en contacto con el suyo propio. Cerró los ojos un momento y respiró profundo. Se suponía que no debía pensar en eso, que tendría que estar purificada. ¡Ja! Pues la biología parecía querer boicotear a toda costa la purificación de su alma.
Abrió los ojos de nuevo y decidió ir al grano.
—Necesito alimentarme.
Leliel apenas reaccionó. Había estado mirando a su hermana fijamente, preocupada por su semblante tan pálido, que se veía acentuado por la oscura tela con la que cubría su cuerpo.
—Se supone que nos permitieron volver porque hemos rectificado nuestro mal comportamiento —comentó Leliel, con el sarcasmo tiñendo sus palabras.
—Pues no tendré mucho por rectificar si me encuentro en el Fade antes de que termine el día —replicó.
Leliel suspiró y Nessa se sintió algo culpable al ver como el cabello de su hermana se oscurecía ligeramente. No podía negar que la situación era totalmente inoportuna, que alimentarse en esos momentos provocaría que esos sentimientos que debían sofocar fueran removidos, pero no tenía otra opción. A pesar de que le molestaba profundamente saber que era débil e incluso cobarde, para Nessa no había más opción: era alimentarse de su hermana o morir.
—Nessa… —comenzó Leliel, pero se detuvo—. De acuerdo, acabemos de una vez.
Nessa se acercó a su hermana y posó la mano en su hombro. Si hubiese sido cualquier otra persona, no se verían en una situación así, pero también sabía que con el estado de ánimo en el que se encontraba Leliel, si no fuera ella misma, no podría tocarla sin sufrir gravísimas quemaduras, o morir.
Sí, necesitaba a Leliel, pero su hermana también la necesitaba a ella. Sólo debía recordar que se trataba de pura y simple supervivencia.
Se sentó de frente a ella, sosteniendo la toalla fuertemente con una mano y posó la otra en la mejilla de Leliel. No eran necesarias las palabras, siempre había sido así de simple. Y cuando Lel inclinó la cabeza a un lado, Nessa la mordió.
El sabor y el olor a hembra la llenaron completamente. Sabía que nunca sería suya, y sin embargo no podía evitar sentirla así. Toda la lógica que había empleado en el Otro Lado, la que le había servido para estar segura que Leliel era para ella sólo su hermana, y que si tenían un vínculo se debía a una peculiaridad de sus poderes, que era puro azar, se evaporó en el aire.
Con un enorme esfuerzo, se obligó a sofocar sus sentimientos y sus pensamientos, concentrándose sólo en la química y la biología del acto que estaban llevando a cabo. Solo era cuestión de supervivencia.
Minutos, se separó de Leliel, evitando lamerle las perforaciones que sus colmillos le habían hecho en la piel. Era un acto egoísta, pero necesario.
Leliel se puso de pie y le señaló un bulto a los pies de la cama que no había visto antes.
—Te traje algo de ropa mientras estabas en el baño. Yo voy a darme un baño.
Nessa no dijo nada mientras la observaba dirigirse a la otra habitación.
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¿Has bailado alguna vez con el diablo a la pálida luz de la luna?
Leliel
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Re: La Oscuridad Continúa: Segundo Latido
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Respuesta #662 en:
Enero 11, 2010, 23:37:24 »
Había sido extraño alimentar a Nessa después del beso… no es que fuera la primera vez que lo hacia. En realidad siempre había sido de quien Nessa se alimentaba, pero a pesar de todo estaba muy bien.
En un momento pensó que después de lo sucedido entre ellas las cosas iban a estar mal, pero el beso había servido para que ella terminara de comprender las cosas. Entender que realmente no veía a Nessa como una pareja sino como la única persona que la hacía sentir que era una hembra de verdad y no una proyección holográfica.
Cerró la llave de la regadera y dejó que su propio cuerpo la secase mientras con una toalla se frotaba el cabello… se vio al espejo y se asustó. No estaba nada bien que su cabello fuera rojo furia, debía hacer una combustión pero no estaba con ganas de sufrir.
Respiró profundamente y cerró los ojos relajando todo su cuerpo. No podía salir en ese estado estando Nessa al otro lado de la puerta. Cuando estuvo segura de aparentar que estaba todo bien, salió del baño con el cuerpo envuelto por una toalla.
—¿Qué haces? —Preguntó al verla jugar con el mando a distancia.
Nessa siguió cambiando de canales.
—Viendo para qué sirve este aparto. No hay nada interesante en esa caja.
—No sé… no lo uso nunca —dijo divertida mientras iba al vestidor. Se calzó unos pantalones de cuero bordó y un top de algodón negro—. Deberíamos ir a hablar con Valnelia y decirle que estamos bien. —Habló mientras buscaba algo para ponerse en los pies, debajo del sofá encontró sus botas—. Maldita Virgen zorra que nos llevó sin aviso previo…
—Sep —dijo sencillamente su hermana—. Tengo hambre. ¿Tienes algo de comer por aquí? —Preguntó mientras hurgaba los cajones.
—No lo creo, la última vez que estuve aquí, Ky había saqueado todo —bajó la mirada y se mordió el labio de forma nerviosa.
—Seguramente están bien —dijo Nessa leyendo los pensamientos de Leliel—. Son más sumisas que nosotras.
Leliel levantó su mano y estampó a Nessacontra la pared.
—¡Maldita zorra! Te dije que dejaras de leerme la mente.
Nessa intentó zafarse del agarré. La puerta se abrió dejando a una Valnelia impresionada…
Leliel soltó a su hermana y esta cayó de culo al suelo.
—¡Ops! —Dijo viendo la cara de dolor de su hermana.
Nessa la miró muy fríamente.
—De aquí en más duerme con un ojo abierto porque prometo matarte mientras lo haces.
Val se aclaró la garganta.
—¿Están bien? —Preguntó dirigiendo la mirada de la una hacia la otra. No era le extraño ver a dos hembras pelearse, mucho menos viviendo con todas las Ejecutoras—. Me han dicho que había habido movimiento por aquí, entonces quería saber si eran ustedes.
Leliel asintió.
—Sí, somos nosotras. Parece que hemos vuelto —dijo mostrando una sonrisa—. Íbamos a buscarte para informarte de todo, pero… La Virgen Escriba nos llevó al otro lado. Kytara y Raysa aun están allí, pero nosotras…
—Nosotras somos especiales, ella prefiere tenernos lejos —comentó Nessa, interrumpiendo a su hermana.
—Como te decía, nos llevó porque estamos jodiendo algunos planes y nada… se pone un poco mal cuando le tiramos abajo las paredes. —Dijo encogiéndose de hombros.
Val las miró sorprendidas.
—Ya, claro… me imagino.
—En el fondo nos quiere… —dijo Nessa.
—Ver muertas —agregó Leliel—. Siento mucho no haberte avisado nada, pero nos llevó de sorpresa.
—Si, me lo informó unos de los doggen que justo pasaba por ahí. No hay problema… supongo que volverán a unírsenos a las salidas, ¿no?
—Claro que sí —dijo con un gran interés Nessa—. ¡Ah! Por cierto, seguro ya lo sabes, pero soy Nessa, la hembra que faltaba.
—Si, me di cuenta, te he visto cuando te enfrentaste a tus hermanas. —Extendió su mano para saludarla, pero no recibió una respuesta inmediata, vio como la hembra dudaba en tocarla o no. Miró fijamente su mano, antes de verla a los ojos, antes de aceptar su saludo con un toque breve e impersonal.
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HuNT3r
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Re: La Oscuridad Continúa: Segundo Latido
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Respuesta #663 en:
Enero 12, 2010, 12:08:03 »
Estaba tumbado en la cama con los brazos cruzado bajo la cabeza. No había pegado ojo desde que había regresado a la habitación del hotel después de que abandonara la fiesta de las Ejecutoras.
No sabia como se sentía realmente. Nunca había querido que la marca de emparejamiento le apareciera cuando se había acostado con alguna mujer. Pero anoche se sintió... ¿desilusionado? Realmente desilusionado no era la palabra. No quería que le apareciera la marca, pero que Vanezza tampoco hubiese querido le molestó bastante.
Se levantó de la cama rápidamente. Tenia que dejar de pensar en la Ejecutora. Su relación con ella no había empezado con buen pie, así que tampoco tenia porque terminar mejor. Mientras caminaba hasta la ducha, se dio cuenta que lo que necesitaba realmente era pasar unos días alejado de las Ejecutoras. Debería centrarse en lo que realmente le había llevado a aquella ciudad, aunque aun no lo supiese con claridad. Ya que, el muy cabrón, aun no le había dicho por que tenia que estar en Cadlwell. Aunque seguramente seria a causa de Dion. Era demasiada casualidad que su enemigo estuviese en la misma ciudad que el.
Tras salir de la ducha, se secó, se vistió y fue hasta el vestidor de la suite para coger una mochila. Comenzó a meter algo de ropa en ella y algunos de sus perfumes y su Iphone.
Estaba convencido de que tenía que alejarse durante unos días de aquella ciudad, y es lo que haría.
Cuando bajó a la recepción del hotel, habló con el encargado para avisarle que se ausentaría durante un corto periodo de tiempo. Dejó la suite pagada para que se la continuasen guardando, además había dejado parte de sus pertenencias en ella, y se fue a desayunar.
Tras el desayuno, fue hasta el parking donde estaba estacionada su moto. En el momento que sintió el aire en la cara, se dio cuenta que esto era lo que realmente necesitaba.
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Shen Mei
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Re: La Oscuridad Continúa: Segundo Latido
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Respuesta #664 en:
Enero 12, 2010, 20:38:28 »
-¿D
ónde estoy? – dijo Mei mirando por todos lados
En su entorno todo estaba en blanco, el suelo, sus alrededores, ni un viejo letrero que le indicara un camino donde seguir. No podía quedarse ahí, no había nada que pudiera observar. Decidida con paso firme avanzó hacia lo que creyó que es hacia adelante, escuchando sus propias pisadas, oyendo alto y claro sus suaves latidos de su corazón. Y por alguna extraña razón paró en seco y echó un vistazo hacia atrás. Los ojos de Mei se agrandaron al ver una sencilla puerta de madera se encontraba ahí ¿de donde apareció? Retrocediendo para acercarse a ella posó suavemente la mano verificando que era sólida, tocó tres veces la puerta y al no recibir respuesta lentamente tomó la perrilla, empujó despacio y rezó que fuera la salida del lugar.
-¡Papá, mamá! ¡Miren! ¡Es un arco iris! – gritó la pequeña dando brincos señalando el arco iris emocionadamente.
A lo alto del cielo se veía un visible arco iris, dándole vida al lugar. Una pequeña niña con vestido rosado se encontraba con sus padres en uno de los parques de China, donde cada árbol estaba bañado de gotas por la lluvia, el suelo húmedo con charcos y se respiraba aire fresco después que las nubes se fueran dejando aparecer al brillante sol.
-Es verdad, es un hermoso arco iris – dijo la madre de mirando el cielo.
-Cuando era niño me contaron que al final de un arco iris encontrarías un tesoro – comentó el padre.
-¿Y lo has encontrado papá? ¿Quieres ir a buscar ese tesoro? – preguntó la niña aun con más entusiasmo
-No hay necesidad de buscar porque… ya lo tengo, ustedes son mis tesoros. – dijo el padre pasando tiernamente el brazo al hombro de su esposa mirándola con afecto para luego regalarle a su hija la misma sonrisa.
-¿Mamá? ¿Porqué… hay sangre en tu cara?
Los ojos de Mei se abrieron de golpe, sintió que le faltaba aire a sus pulmones y estaba condenadamente sedienta, un leve vistazo que estaba en la habitación y ya era de día. Se llevó la mano derecha a la cara retirando el sudor y ¿lágrimas? Suspiró cansada se levantó poco a poco, pasó unos minutos más en la cama.
-Creo que he comido demasiado ayer, hoy comeré menos – dijo en susurró antes de levantarse.
Perezosamente se fue quitando la ropa y encaminó a la dirección al baño. Limpia y arreglada salió de la habitación. Caminó con paso lento hacia el comedor preparándose a cambiar su estado de ánimo por uno más alegre y fresco. Si, se sentía estúpida pretender estar feliz pero solo es una triste distracción.
Al entrar al comedor observó que varias chicas comían calladas, Mei gritó unas palabras alegremente enérgicas llamándola su atención.
-¡Buenos días, chicas! – Sin esperar respuestas continuo- ¿No les parece que el día esta precioso? Huele delicioso, muero de hambre.
Rápidamente tomó asiento, capturó una tostada y la masticó ruidosamente.
-¡Delicioso! ¿Te vas a comer eso Vane? – regalándole una sonrisa oreja a oreja
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Última modificación: Enero 12, 2010, 20:42:24 por Shen Mei
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Re: La Oscuridad Continúa: Segundo Latido
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Respuesta #665 en:
Enero 12, 2010, 22:23:24 »
Cuando escucho la voz de H, su cuerpo y su mente se tranquilizaron un poco. No culpaba para nada de todo lo que Beth le había dicho, pero ya se lo había contado todo a quien se lo tenía que contar, solo lo que pensara su pequeña bruja, era lo que importaba. Se levanto del suelo sacudiéndose un poco la ropa observando al trió que tenía en frente.
Dream suspiro y negó un poco con la cabeza mirando en la dirección por donde Owen se había llevado a su trilly, pero después, miro al macho apoyándose un poco en Gabriel.
-Creo que lo mejor es que te marches Eros –apunto Hécate caminando hacia él.-Ya… ouch mierda –cuando el sol le dio de lleno, comenzó a sentir una molestia y tuvo que volver hacia atrás, a la sombra. –Es molesto... joder, se acabo tomar el sol… -Dream le dio un pequeño codazo.
-Si… Ya hablaremos. –Eros miro a Dream y esta asintió. -Cuídala.
-Lo haremos –contesto Gabriel antes de que a D le diera tiempo de abrir la boca.
El macho miro por última vez a la que era y seguiría siendo su hembra suspirando por todo lo que había pasado. Comenzó a caminar en dirección a donde había dejado el coche, pues solo se había aparecido desde donde había aparcado. Sintió la mirada fija de H en su espalda pero no se giro ni dio ningún indicio de que se hubiera dado cuenta, solo llego hasta el coche de ella, pues lo había tomado prestado, arranco y puso rumbo a la mansión, aun quedaba por aclarar otro termino.
Primero se pasó por la Reserva, tenía que darse por lo menos una ducha y cambiarse de ropa. Entro en la casita directo hasta su cuarto, pero coincidió con Irha que bajaba por las escaleras.
-Menos mal... ya estaba bien que aparecieras…-le dijo parándose justo en frente de él.
-Corta el rollo, no estoy para tus jueguitos –intento pasar pero el macho se lo impidió. -¿Qué? –gruñó.
-Val llamo para decirte que en cuanto llegaras, fueras a la mansión, quiere charlar contigo.
-Gracias, pero antes tengo cosas que hacer. –Eros alzo una ceja e Irha se apartó suspirando.
-Espero que no le hayas hecho daño como la última vez. Esta vez, no me quedare quieto. –le dijo sin mirarlo, pero sabiendo que su compañero lo había escuchado.
Eros gruñó poniendo fin a la conversación. Entro en su cuarto y se quedo por un momento apoyado en la puerta cavilando, pensando… Todo era una autentica mierda. La ropa desapareció de su cuerpo mientras que iba caminando hacia la ducha. El agua le aliviaría al menos un poco.
Media hora después, estaba en frente de las puertas de la mansión tomando aire. Tenía que enfrentarse a sus acciones, que fuera lo que Dios quisiera, él lo iba a acatar.
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Skade
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Re: La Oscuridad Continúa: Segundo Latido
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Respuesta #666 en:
Enero 13, 2010, 03:28:19 »
— ¿Beth que es lo que pasa? – ella quería saber si podía aliviar el enfado de su hermana, estaba muy rara y quería por lo menos que ella se desahogara.
La loba abrió la puerta completamente y fue a sentarse en la cama.
— No quiero que me digas nada Jake – advirtió la loba cuando paso a un lado del aludido.
— Él no dirá nada, solo dime que es lo ¿que te pasa? – Jake simplemente miro a Ska y se acerco a ella, lo único que hizo fue poner una mano en su cintura e hizo que se recargara en él.
Beth miro a su hermana sin saber por donde empezar.
— No se lo que me pasa, simplemente… — se miraba las manos – siento que todo esta mal y exploto. Lo que Eros hizo no esta bien y Owen lo defiende.
— Te has puesto a pensar que… ¿Eros también tuvo sus motivos? – le dijo Ska despacio tanteando el asunto, sabia que era una situación delicada. — ¿le diste oportunidad de que se explicara?, recuerda que siempre hay dos versiones en una historia.
— Pero por su culpa casi pierdo a mi hermana – la mirada de su hermana volvía a estar encolerizada.
— Yo no soy Eros, ni soy tu enemiga Beth – el apretón que sentía de la mano de Jake en su cintura le daba el apoyo que necesitaba y le agradecía que no dijera nada por que sabia que también con él terminaría peleando. – Simplemente tienes que calmarte e intentar ver las cosas desde fuera, que pasaría si en un futuro H perdona a Eros por lo que sea que paso?, me duele por que H también es mi hermana y mi familia ahora pero hay situaciones en las que es mejor no meterse. Beth solo quiero que estés bien, no me gusta verte alterada, me preocupa tu salud.
Su hermana le lanzo una mirada a Jake que no le paso desapercibida a Ska, no sabia que se traían pero eran hermanos y ellos sabrían si confiar en ella después o no. Después la rubia la miro y le dijo.
— Esta bien me acostare un rato – le dio una sonrisa y Ska le dio un beso en la frente a su hermana.
— Me iré a la mansión, le hablare a Val para ver si no hay problema de que Jake me lleve.
— Dile que es hijo de Jack.
— Esta bien – ambos se encaminaron a la puerta – si después quieres hablar, ¿avísame quieres? – la loba asintió y cerraron la puerta.
Cuando bajaron Ska tomo el teléfono y marco a la mansión, pidió con Val.
— Hola Val, solo quería preguntarte si Jake el hermano de Beth puede llevarme a la mansión – guardo silencio un momento mientras veía al lobo un tanto ansioso por la respuesta —. Si lo se pero es el hijo de Jack. – Otro silencio – esta bien nos vemos allá. – Cuando colgó el auricular vio a Jake – bien puedes llevarme.
Cuando al fin llegaron, por que Jake había ido a paso de tortuga, no quería dejarla, llegaron a la verja y Skade se asomo a la ventanilla para que la cámara la enfocara, al instante las puertas comenzaron a abrirse, se encaminaron a la entrada y ahí detuvo el vehículo, el se bajo para ir corriendo a abrirle la portezuela del coche y subieron las escaleras de piedra, ahí el doggen le abrió la puerta.
— Hola Joseph, Val estará desocupada – le pregunto con una sonrisa en el rostro.
— Esta ocupada señorita.
— Gracias, no te fijes que yo espero – girándose a Jake el la miraba con el ceño fruncido – ¿quieres tomar algo?, quiero que conozcas a Val ya veras que le caes de maravilla.
— Esta bien, muéstrame el camino – dijo mientras entrelazaba su mano con la de ella y lo llevaba a la terraza.
Después de unos minutos de estar tomando un zumo en la terraza, Joseph le dio una mensaje a Ska de que Val los vería en el Hall. Cuando llegaron, su jefa y hermana miraba muy detenidamente a Jake el se puso un poco nervioso pero le tendió la mano muy afablemente y le dio una sonrisa de ultimo.
— Me da mucho gusto conocer al hijo de un hombre tan agradable como lo es tu padre – Jake simplemente inclino la cabeza en respeto, Ska sabia que Val era imponente pero le causo gracia ver a Jake tan solemne con su ella —. Ya tendremos oportunidad de hablar en otro momento, disculpen pero debo dejarlos.
Val se despidió de ambos y se fue.
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Valnelia
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Re: La Oscuridad Continúa: Segundo Latido
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Respuesta #667 en:
Enero 15, 2010, 03:39:55 »
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ras el desayuno, Joseph la informó que el doggen que se encargaba de ese edificio había oído voces en el Anexo. Aun le quedaba tiempo hasta que Eros acudiera a su despacho y se dirigió allí suponiendo que habían vuelto las Protectoras. Esperaba que hubieran resuelto sus problemas durante su estancia en el Otro Lado, por el bien de ellas mismas. Sólo habían vuelto dos.
Cuando el mismo doggen la informó del destello que días atrás había presenciado y la posterior desaparición de las hembras, llamó a la Hermandad. Suponía que había sido la Virgen Escriba la causante de esa luz, pero necesitaba que se lo confirmaran. El mismo Rey lo hizo. No es que la explicación que le dio la dejara tranquila, pero al menos era algo mejor que el desconocimiento absoluto o la incertidumbre.
Mientras hablaba con las hembras, su móvil sonó y el doggen jefe la informó de la llegada de Skade y su acompañante. Pensó en el joven, lo había visto varias veces en los últimos días, pero aun no habían sido presentados oficialmente. Autorizó su entrada por sus dos hermanas, Beth y Skade, confiaba en el criterio de ambas. Y por Jack, su padre, al que había conocido apenas unas noches antes. Un macho de mirada fija y firme apretón. Le cayó bien al instante.
Cuando entró al hall, esperó tan solo unos segundos hasta que ambos jóvenes llegaron desde el jardín. Le dirigió una mirada a Jake, el cual se puso nervioso bajo su intenso escrutinio, pero después extendió la mano y sonrió. La Ejecutora la estrechó y habló brevemente con él, después se excusó y subió hasta su despacho. No tenía la cabeza para conversaciones y no sería una grata compañía en ese momento.
Se dejó caer en su asiento y echó la cabeza hacia atrás, suspiró y comenzó a pensar en la conversación que la esperaba. Eros golpeó la puerta y la sacó de sus pensamientos. Tal y como la habían avisado, se presentó en la Mansión. Se tomó unos segundos antes de contestarle y dejarlo pasar. El macho entró despacio y cerró la puerta, quedándose de pie a escasos pasos de la entrada.
—Pasa, Eros, y siéntate, por favor —le dijo, indicándole uno de los asientos ante su escritorio. Él se sentó y esperó en silencio. Val aguardó unos minutos y agregó—: ¿No tienes nada que decir? —El macho se mantuvo sin decir palabra, suspiró y desvió la mirada, entonces la Ejecutora volvió a hablar—: Espero que tengas una explicación bastante convincente… —Estaba a punto de pedirle que se marchara hasta que tuviera ganas de contestar, cuando Eros comenzó a hablar.
—Lo siento, Val, se me fue de las manos.
Y una vez que empezó, siguió hablando y hablando, sobre su pasado, su familia, su padrastro y hermanastro, su necesidad de encontrar un lugar seguro, sus temores, del fallido intento de acabar con su vida, de sus miedos por la seguridad de Hécate…
En cada palabra que pronunció, la hembra sintió todo el amor que le profesaba a su hermana. Lo dejó hablar sin interrumpirlo, permitiendo que fluyeran sus sentimientos, que desahogara su alma por el secreto que había guardado durante tanto tiempo. Cuando acabó, se quedó en silencio, mirando a su jefa, que a la vez lo miraba con la misma fijeza. Ésta levantó y caminó hasta la ventana, deteniéndose a mirar los jardines. Eros habló a su espalda.
—Haz lo que tengas que hacer, Val.
—Sabes que has traicionado mi confianza, ¿verdad?
—Sí.
La hembra no se giró inmediatamente, siguió mirando por la ventana unos minutos más, pensando, meditando. Troy jugaba en el jardín, correteando tras los setos. Suspiró y se frotó las sienes, intentando aliviar el ligero dolor que empezaba a implantársele. Qué fácil seria olvidarse de todo y correr como el felino, sin ninguna preocupación.
—¿Has tomado una decisión? —preguntó Eros, claramente nervioso. Val se giró despacio y volvió a mirarlo.
—No —contestó—, pero puedes marcharte.
—Recojo mis cosas y…
—No, todavía no —lo interrumpió la hembra.
El macho se levantó en silencio y se dirigió a la puerta. Val lo llamó antes de que la abriera.
—¿Mike lo sabía? —le preguntó.
—No, él no sabía nada —contestó, sorprendido por la pregunta.
—Bien —hizo una pausa antes de agregar—: dile que venga en cuanto pueda salir, por favor.
—Él no sabía nada, Val —repitió el macho.
—Vale, pero que venga. Gracias.
Eros asintió y salió. La Ejecutora se giró y volvió a mirar por la ventana. Troy había desaparecido y ya no estaba donde antes. Lo buscó con la mirada, pero no consiguió encontrarlo, en cambio, sí vio a Era correr por el jardín. Sonrió al ver al animal haciendo lo mismo que había visto hacer momentos antes al felino. Volvió a su mesa y encendió el portátil. Quizás el aburrido trabajo de mesa la ayudara a tomar una decisión acertada.
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Valnelia
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Re: La Oscuridad Continúa: Segundo Latido
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Respuesta #668 en:
Enero 15, 2010, 21:03:13 »
P
asó un par horas trabajando hasta la hora de la comida. El trabajo no la ayudó a pensar como había creído que haría. Miró la hora y cerró el portátil, yendo después a su habitación a prepararse para las próximas horas. ¿Quizás ayudara un intenso entrenamiento?
Bajó cambiada con un chándal y la bolsa de deporte, pensó en pasar la tarde machacando las maquinas del gimnasio o golpeando el saco de boxeo. Seguro que cuando acabara con él tendrían que cambiarlo por otro.
Tras varias horas de golpear al inofensivo objeto, subió a ducharse y preparase para su patrulla. Quizás aliviara su tensión que el agua caliente recorriera su tenso cuerpo. No todo era culpa de Eros, se sentía nerviosa por lo que les iba a anunciar a sus hermanas y sus posibles reacciones.
Ya vivían machos en la Mansión; Joseph, los doggens… Pero ninguno vivía en la habitación de una de ellas. Suspiró y abandonó el tema, ya había tomado su decisión sobre eso.
Soltó la bolsa de deportes en el suelo y fue hasta el baño, abrió el grifo del agua caliente, se desvistió y entró al interior. Dejó que la deliciosa calidez se deslizara por su cuerpo durante varios minutos sin importarle la hora. Después de un largo rato, se secó despacio, se vistió eligiendo uno de los monos de cuero reforzado para las patrullas y le abrió el balcón a Troy, mirando brevemente al exterior. Fue a su despacho, y mientras recogía sus armas para esa noche, golpearon a la puerta. Mike, que acudía a su petición. Podía sentirlo al otro lado.
—Pasa —le indicó, mientras dejaba una de las dagas sobre el escritorio.
—Val —la saludó el macho, ladeando la cabeza. Se sentó en el asiento ante la mesa mientras la Ejecutora permanecía de pie.
—¿Tú sabías algo? —le preguntó directamente.
—No —contestó tranquilo, como era habitual en él.
La hembra permaneció en silencio durante unos segundos, mientras se acercaba a la ventana. La tranquilidad que siempre le aportaba la paz de los jardines, no estaba haciendo efecto ese día. Sin girarse, le preguntó:
—¿Alguno de los chicos lo sabía? —Val sintió como el macho se ponía nervioso ante la pregunta.
—Sí. —Mike tardó unos segundos en contestar, y en su voz, la Ejecutora pudo sentir la incomodidad de la respuesta. Durante todo el día, ese había sido el tema estrella entre los machos—. ¿Qué vas a hacer? —preguntó cuando vio que su jefa permanecía inexpresiva.
—Nada —contestó Val después de una tensa pausa, se giró lentamente para mirarlo a los ojos y pudo apreciar la momentánea sorpresa en la mirada del mestizo.
Nadie mejor que ella entendía la lealtad entre hermanos o hermanas, y eso eran entre ellos después de convivir durante años en la Reserva, algunos casi llevaban veinticinco viviendo juntos, Eros entre ellos. Mike asintió, más tranquilo, se apreciaba en su postura relajada en el sillón.
—Y sobre Eros, ¿has tomado alguna decisión? —preguntó tras el nuevo silencio instalado.
—No, todavía no —contestó escuetamente la hembra.
—Lo siento, Val. Se lo difícil que es para ti. —Mike se puso en pie, indeciso entre acercarse o permanecer donde estaba. La Ejecutora sólo asintió, tampoco hizo un amago de acercarse. La relación entre ambos había cambiado, era como más distante, más fría, desde hacía días. ¿O hacía semanas?
—Gracias por venir, Mike. —La hembra se giró y cogió su daga, dando por finalizada la conversación. El mestizo fue hasta la puerta, asió el tirador, pero se volvió antes de salir.
—Necesito hablar de algo contigo —dijo, con el pomo aun aferrado en su mano.
—¿Vas a volver a decirme que quieres marcharte? Ya hablamos sobre eso, Mike. ¿Has tomado una decisión?
—Sí. —El mestizo calló durante unos segundos, nervioso—. Yo… veras… es que… —Parecía costarle escoger las palabras adecuadas para explicarse.
—¿Te quieres ir? —le preguntó la hembra—. Ya te dije la otra vez que podías hacerlo, pero que lo pensaras antes.
Una vez recuperado de la herida que recibió para salvar la vida de ella, subió a su despacho solicitando abandonar la Reserva. La Ejecutora no se lo negó, solo le pidió que lo pensara detenidamente. ¿A dónde iba a ir? ¿Sería capaz de permanecer alejado de los que eran como hermanos para él? La petición no la había sorprendido, pero sí le había dolido. Aunque la entendía, su relación con Sheiztler ya era más que evidente, pero eso no restaba al cariño que sentía por él.
—No —contestó Mike, sacándola de los recuerdos de la conversación anterior. Val suspiró aliviada y esperó a que continuara. Quizás estaba siendo egoísta, pero no lo podía evitar—. He conocido a alguien… y quería tu permiso para…
—¿Mi permiso? —lo interrumpió la hembra, entre asombrada y feliz por la parte de «he conocido a alguien». A Mike se le había iluminado la mirada al recordar a esa persona en la que estaba pensando.
—Sí, trabaja en la Mansión —contestó, ansioso por lo que su jefa pudiera decirle.
—¿Y es…? —preguntó Val, visiblemente sorprendida.
«¿Una Ejecutora?», pensó durante unos segundos. No le molestaba que fuera una de sus hermanas si era correspondido. Mike era un buen macho para cualquiera de ellas y serían afortunadas de tenerlo a su lado.
—Eh… Alexia —respondió con una sonrisa nerviosa.
—¿Alexia? —Val recordó a la hembra, ella misma le había hecho la entrevista. La enfermera que le cuidó durante aquellos días. Hermosa y eficiente.
—Si tienes algún inconveniente, yo… —comenzó a decir ante el silencio de la Ejecutora.
—No, no, para nada —lo interrumpió Val, sonriéndole para tranquilizarlo.
La cara del macho se iluminó por completo y su sonrisa se hizo más amplia, liberando la tensión acumulada durante la conversación y soltando el aire que había estado reteniendo en sus pulmones.
—Gracias —contestó, al fin relajado.
Se miraron durante unos segundos más, sonriéndose mutuamente, y como ninguno de los dos hablaba, el mestizo se giró para marcharse.
—Mike, espera —lo llamó la Ejecutora. Recorrió el espacio que lo separaba y lo abrazó por la cintura, acercándolo a ella. Mike rodeó sus hombros y los estrechó en su propio abrazo, besó su mejilla y le susurró al oído:
—Te quiero muchísimo… —Sintió como el cuerpo de ella se tensaba de pronto, y agregó—: pero estoy enamorado. —Su aliento cosquilleó en el cuello de la hembra, pero ya no ejercía el mismo efecto que antes, erizándole la piel. Notó como su jefa se relajaba de nuevo y sonrió.
—¿Y ella? —preguntó Val, todavía fundidos en el tierno abrazo.
—Ella también —contestó sin duda, visiblemente ilusionado.
—Me alegro por ambos —respondió con sinceridad la mestiza. Besó su mejilla, aspiró su aroma por última vez y se separaron.
Mike abandonó el despacho y Val se quedó a solas durante unos minutos, feliz por primera vez ese día. Se alegraba por el macho, se alegraba muchísimo. Odiaba hacerle daño, pero no podía cambiar sus sentimientos por Sheiztler. Ahora eso lo cambiaba todo. Podía ser feliz con la seguridad de no estar lastimando a nadie. Cogió la caja de terciopelo negro, cerró la puerta del despacho y bajó al comedor. Se la entregó a Joseph a los pies de la escalera y entró al salón con una sonrisa. Tomó asiento donde siempre.
Sus hermanas ya estaban allí sentadas, incluso las Trillys. Se alegró de ver también a H en su lugar habitual. Parecía que todo volvía a una relativa normalidad, aunque el rostro de la joven no mostraba la sonrisa de siempre. Savy se hallaba cerca de ellas, tampoco se había perdido la cena. Miró a Beth, que charlaba animadamente con Dream y Hécate.
—¿Qué te pasa? —le preguntó Beriz desde su izquierda.
—¿Eh? Nada —contestó mirándola.
—Pues tienes una sonrisa tonta en la cara —le contestó la Ejecutora.
Val cambió la expresión y adoptó el gesto serio que se había instalado últimamente en su rostro. Además, el momento se acercaba cada vez más.
Sirvieron la cena, que transcurrió entre risas y comentarios, y pasaron a los postres.
—¿De verdad no te pasa nada? —le preguntó Lyss ante el silencio mantenido durante toda la cena.
—No —contestó Val, sin mirarla siquiera.
—Lo vas a hacer esta noche, es eso, ¿verdad?
La Ejecutora jefa se giró a mirarla y asintió.
Aunque se lo negara, Lyss la conocía muy bien, demasiado bien en ocasiones, y estaba al corriente de los últimos acontecimientos entre Sheiztler y ella. Había consultado con su hermana sobre su decisión, pidiéndole consejo, y la loba le había dicho que aceptaría lo que decidiera siempre y cuando la hiciera feliz. La loba la abrazó y acabó diciéndole que confiaba en ella y sabía que haría lo más acertado. En fin, no le había servido de mucha ayuda, aunque agradecía su confianza. Su mayor temor era el enfrentamiento con sus hermanas, que no aceptaran un macho en la casa… Ante eso, no sabía qué hacer o cómo reaccionar.
Aquella era su casa, no iba a irse de allí, pero tampoco iba a echar a sus hermanas… ¿quién quedaba fuera? Sheiztler, aunque le doliera en lo más profundo, por eso no le había dicho nada al vampiro.
Cuando retiraron los platos, Joseph entró y dejó la caja negra a su lado. Val la cogió y se acercó hasta donde estaba sentada Mei. La joven se levantó sorprendida al ver que su hermana se detenía detrás de ella.
—Toma, son tuyas, te pertenecen —le dijo, entregándole la caja. Mei la miró con los ojos llenos de lágrimas.
—Pero yo no… —comenzó a decir.
—Shisss, te pertenecen —repitió la jefa—. Hay que tener mucho valor para proteger a una hermana con tu propio cuerpo y recibir lo que estaba destinado a ella. Dar tu vida para salvar la de cualquiera de ellas —miró a cada una de sus hermanas, atentas al momento—, merece que te las entregue. Aun te queda por aprender, pero puedes hacerlo por el camino.
Mei cogió la caja y la abrió, una lágrima descendía por su rostro cuando volvió a mirar a su jefa. Val la abrazó y le dio un beso en la mejilla, después le susurró al oído:
—Pero por favor, no nos vuelvas a dejar en desventaja. —Su voz sonó con un ligero matiz de diversión y sintió como la joven se relajaba entre sus brazos.
Cuando se separó, el resto de Ejecutoras acudieron a felicitarla. Val volvió a su sitio en la mesa y esperó. Todas las hembras rodearon a Mei y la abrazaron, dándole la bienvenida oficial como Ejecutora. Cuando acabaron, vieron que Val no se había retirado para su patrulla y seguía sentada en su sitio, con el semblante serio. También Lyss estaba sentada a su lado.
—¿Qué pasa? ¿No patrullamos esta noche y tenemos fiesta? —preguntó Kira, dejándose caer en su asiento.
Val se puso en pie, y poco a poco, cada una volvió a su sitio entre murmullos bajos, cuando todas estuvieron sentadas y en silencio, empezó a hablar.
—Tengo que comunicaros algo —comenzó en un tono serio, captando la atención de las que todavias hablaban entre ellas en voz baja. Todas la miraron fijamente y después se miraron entre ellas—. Sheiztler y yo estamos vinculados, para las que no sepan lo que significa, estamos unidos para siempre, somos compañeros, pareja… como querías llamarlo.
—¿Novios? —preguntó Kira—. Ey, no me miréis así, es otro termino para eso —se quejó cuando vio algunas miradas puesta en ella. Val la ignoró y continuó.
—Llevo días pensando en cómo plantearlo, como comunicároslo, intentado tomar una decisión… —Suspiró y continuó—: Sheiztler va a vivir en la Mansión.
—Espero que en tu habitación —comentó Kira de nuevo, mirándose las uñas distraídamente—. ¿Qué? No me apetece entrar en la habitación de invitados y encontrármelo con el culo al aire, aunque tenga un culo perfecto. —Ante el comentario, algunas hermanas se giraron sorprendidas a mirarla, ella sólo se encogió de hombros.
Val hizo una pausa, estudiando las reacciones de cada una y esperando sus comentarios. Como permanecieron en silencio, continuó:
—Bien, ¿qué tenéis que decir? Quiero escuchar vuestras opiniones.
El silencio seguía instalado en el salón, se miraban unas a otras, esperando que alguna fuera la primera en hablar. Beriz fue la que lo hizo, se levantó y se acercó a Val.
—Me alegro por ti —le dijo, mientras la abrazaba y besaba su mejilla—, te lo mereces.
Lyss hizo lo mismo a continuación, abrazando a su jefa y hermana, y susurrándole con una sonrisa; «sabía que tomarías la decisión acertada».
Una a una, las Ejecutoras se fueron acercando y felicitándola. Val quedó rodeada en un círculo por todas las hembras. No podía creer que hubiera sido tan fácil después de llevar días rompiéndose la cabeza con el dichoso tema.
Una voz fuerte sonó a través del comedor.
—¿Qué sucede? ¿Qué le pasa a Nely? —preguntó Sheiztler desde la puerta, con la preocupación reflejada en su voz.
Con dos zancadas, se situó en mitad del salón. Las hembras abrieron el círculo, dejándole ver que a su hembra no le pasaba nada, salvo unas lágrimas que asomaban a sus ojos. No pudo preguntar nada más porque Savannah corrió hacia él y lo abrazó por la cintura. La hembra le llegaba a la altura del pecho y la miró sorprendido, sin saber qué hacer, abrazarla o no, parecía tan frágil y pequeña.
—Bienvenido, papi Shey —dijo la joven Ejecutora, aferrada a sus caderas. Sheiztler la miró sin saber a qué se refería, después miró a Val, interrogándola con la mirada.
—¿Qué…? —comenzó a preguntar, pero Beriz se acercó y lo interrumpió. Savannah se apartó con una tímida sonrisa.
—¿Tengo que dejarte mi sitio en la mesa? —le preguntó, y ella misma se respondió tras una pausa—. Vale, lo haré porque me caes bien y la haces feliz a ella —dijo, mirando a su hermana.
El vampiro no comprendía nada, aunque empezaba a entender la situación al conectar con la mente de Val. En ella pudo ver retazos de lo que había sucedido tan solo unos minutos antes de que llegara.
—Si vuelves a hacerle daño, te buscaré y acabaré contigo, ¿lo has entendido? —Kira lo señaló con el dedo, captando su atención, después añadió—: espero que no hagáis mucho ruido, duermo al lado.
Sheiztler miró a Val, rodeada por sus hermanas a escasos metros de él y le sonrió. La Ejecutora se le acercó despacio a cuando las hembras se apartaron.
—Bienvenido —susurró contra su boca, abrazándose a su cintura.
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June
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Re: La Oscuridad Continúa: Segundo Latido
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Respuesta #669 en:
Enero 16, 2010, 10:19:47 »
June sonrió mientras guardaba las manos en los bolsillos de su chaqueta. Había felicitado a Val como las demás, y en cuanto Shey había aparecido se habían apartado para dejarle campo libre hasta Val.
Viendo la felicidad en los ojos de su amiga supo que era lo correcto. Una pequeña chispa de envidia surgió en su mente, pero se apagó enseguida. Pronto ella también tendría a su pareja cerca.
Al cabo de varios minutos, cuando todas estaban más calmadas y charlaban entre ellas decidió hablar.
—Una cosa Val, antes de que salgamos.
Val apartó los ojos de su macho para fijarlos en la morena. E hizo un gesto para que continuase hablando.
—Si no hay ningún problema, a partir de mañana, Zoe se vendrá conmigo. Y se unirá a las patrullas.
Todas se volvieron a mirarla, primero a June y luego a Val, en espera de su respuesta. Esta última estuvo en silencio unos segundos, mientras Shey mantenía un brazo alrededor de su cintura.
—¿Seguís manteniendo la unión? —preguntó y June asintió en respuesta—, entonces no hay problema.
—Gracias, mañana mis chicos comenzarán a traer sus cosas, si no hay problema.
Beth la agarró del brazo y la sacudió un poco.
—Ey —protestó—, ¿eso quiere decir que la gruñona e irascible dark huntress va a ser tu pareja?
—No, quiere decir que lleva siendo años su pareja —interrumpió Val desde el abrazo de Shey, que trataba de besarla.
—Haber si lo entiendo —se acercó Savy—, llevas años siendo pareja de otra mujer y ¿nunca has dicho nada?
B volvió a sacudirla del brazo.
—¿Cuántos años? Confiesa bruja.
—Beth, suelta a June, que le vas a hacer daño —indicó Skade, intentando no reírse de la cara de June, que comenzaba a ponerse roja.
—Que se joda, <<otra sacudida>> por no decirme nada, <<más sacudidas>> y ésta otra por no compartir.
June consiguió zafarse del agarre de Beth antes de que le rompiese el brazo.
—Mi vida privada es mía, ¿vale? —le dijo encarando a su compañera.
—No, no vale. Ya estás desembuchando todo.
Antes de que siguiesen discutiendo entre ellas, Val decidió intervenir.
—Bueno, si alguna más tiene algo más que decir, este sería el momento perfecto.
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Última modificación: Enero 16, 2010, 10:21:24 por June
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Re: La Oscuridad Continúa: Segundo Latido
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Respuesta #670 en:
Enero 16, 2010, 13:44:18 »
Beth no sabía dónde meterse, qué decir, qué hacer. Joder, estaba contenta por las dos, tanto por June como por Val, pero es que iba a ser tanto cambio… Tener a Zoe y a Shey por allí rumbando como si fueran uno más en la familia. Bueno, iba a ser interesante, pero por el amor de Dios, ¿qué pasaría cuando alguna de ellas bajara en ropas menores por las escaleras como si nada y se encontrara con la escrutiñadora mirada del macho? O si alguna de ellas, Beth especialmente, se acercaba demasiado a June buscando algún tipo de consuelo… Nada carnal, desde luego, simples mimos. ¿Zoe la comería viva? Porque a juzgar por la cara constante de esa mujer. ¡Coño, cualquiera le chistaba!
La loba hundió los hombros cuando June empezó a contar la historia de ambas. No toda. Por la manera de cortar algunas frases, Beth pudo notar que faltaba demasiado por contar. Cosas que no querían ser recordadas. Y oh, se alegraba por la guerrera Shilkar. Cuando supuso que había finalizado la historia, la hizo girarse y le echó los brazos al cuello.
—Me alegro mucho por ti, J –susurró contra su oído—. Espero que el hecho de que esa mujercita gruñona se traslade aquí no haga que dejes de darme mimos cuando los necesite y esas cositas, ¿sí? –murmuró para que sólo ella la oyera mientras la soltaba. La miró a los ojos con un cierto brillo de felicidad en ellos y sonrió ampliamente—. ¿Y dónde está ella para darle la bienvenida?
June se encogió de hombros mirando por encima de ella. Estaba esperándola. Bueno, cuando llegase la gruñona y mal encarada de su pareja, Beth correría hasta ella y le daría un buen abrazo. Estaba segura que a la DH no le gustaban los contactos físicos, salvo cuando se trataba de June claro, pero le daba igual. Era la mujer que estaba haciendo feliz a su June. ¿Qué esperaba? Oh, menudo abrazo le iba a dar. Aunque era consciente de que a partir de ese momento, su hermana iba a estar más ocupada de lo habitual, lo cierto era que no podía estar más feliz.
Tanto por June, como por Val. También por ella misma.
Se colocó al lado de H y la miró de reojo. Poco habían hablado durante la cena. La ahora vampira, había entablado mucha más conversación con D que con ella. Maldita fuera, seguro estaba molesta por lo que había visto en el jardín. Bueno, ¿qué esperaba que fuera a hacer? No iba a dejar las cosas pasar así como así.
Sin poderlo evitar, se acercó un poco más a ella y con una suave caricia llena de amor, deslizó las yemas de sus dedos por el dorso de la mano de ella. H alzó la mirada hasta sus ojos. Beth sonrió de medio. Su trilly le correspondió y, sin darse cuenta que D las miraba con las cejas alzadas, se inclinó sobre su hermana y depositó un dulce beso en su mejilla.
—Te quiero. Lo hice porque te quiero demasiado, H –susurró antes de alzarse hasta su sitio.
—Eh, ¿a mí no me quieres? –D interrumpió la escena de amor entre las dos hermanas, haciendo que la loba soltara un gruñido de exasperación.
—Oh, claro que no. Pero eso ya lo sabes, ¿verdad?
—¡Já! Ni que pudieras disimular tu infinito amor por mí, lobota –ronroneó D acercándose a ella, pasando su brazo por los hombros de la rubia para pegarla más a ella—. Las dos me queréis. Y yo lo sé. No podéis negarlo. Soy perfecta y todo el mundo me quiere –recitó.
—Pareces una actriz porno –comentó H colocándose delante de ellas.
—¿Sólo parece? Mira esos labios así…
Beth sacó sus propios labios para fuera intentando que se asemejaran lo más posible a los de su hermana. Tan sexys, generosos y tan… Sabrosotes. H asintió y rompió en carcajadas. D, por el contrario, soltó un bufido y le dio un manotazo a la loba que reculó unos pasos atrás sin poderse aguantar. Reía a carcajada limpia viendo los morritos de su trilly. Cuanto más protestaba, los labios más parecían aumentar de grosor. Y estaba guapísima cuando se ponía así.
H se le unió a las risas y algunas hermanas se giraron hacia ellas cuando escucharon las estruendosas risas de las jóvenes. D las señaló con el ceño fruncido mientras negaba con la cabeza resignada. Sus labios eran perfectos. Sexys. Demasiado. Y sino, que se lo preguntaran a Gabriel.
Val sonrió de medio lado cuando vio que Shey alzaba ambas cejas. Esas tres eran así, y tendría que acabar acostumbrándose.
—¿Nunca os habéis fijado en las enormes tetas de Beth? Podría amamantar a cien terneros y seguirían estando en tan buenas condiciones. Pero qué tetonas… —se burló D colocando las manos delante de su pecho y pavoneándose por la sala. Beth alzó la mirada de repente, con los ojos entrecerrados. ¿La estaba llamando tetona?
—¡Maldita zorra! –gritó antes de echar a correr a por ella, pero D fue rápida y como si se esperase esa respuesta, se giró, apartó a Shey y a varias hembras más, y riendo salió del comedor seguida de B que gritaba como una loca. También soltaba alguna risilla, pero pocas.
—Oh, no les hagáis caso –dijo H como si nada moviendo la mano para quitarle importancia—. Están emocionadas por ambos anuncios… Nada más –explicó con la vista clavada en Shey, que asentía como creyendo las palabras de la hembra.
—No te lo creas –apuntó Vik que estaba al lado de H—. Estás tres están siempre así. No es porque sea hoy un día…
—¡Cállate Vik! –protestó H pellizcando el culo a su hermana, que protestó y soltó una risilla cómplice.
Después de estar un rato hablando, riendo e intercambiando opiniones, todas ellas salieron del comedor y pasaron al saloncito, donde se sirvieron algunas bebidas para pasar la bebida. A los pocos minutos, Beth y Dream llegaron a la habitación. La loba sonreía maliciosamente. D se tocaba el hombro con dolor. La leoparda había tenido su merecido. Aunque, cuando la rubia se dejó caer sobre uno de los sillones el quejido que salió de su garganta dejaba entrever mucho de lo que había pasado entre las dos trillys.
Se había metido tal culazo… Dios, qué dolor.
Pero no iba a dejar que D se enterara de que le dolía el trasero. Se arrancaría la lengua antes de quejarse. Pronto le pasaría.
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Última modificación: Enero 16, 2010, 13:50:56 por Beth
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An dit a bhfuil do chroi is ann a thabharfas do chosa thú.
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Re: La Oscuridad Continúa: Segundo Latido
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Respuesta #671 en:
Enero 16, 2010, 16:13:45 »
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egundos después de que D y Beth salieran corriendo, Joseph entró al comedor y comunicó que había preparado unas copas en el saloncito de la biblioteca. Val lo miró con una ceja alzada, interrogándolo con la mirada, pero no pudo protestar por la hora que era dada la amplia sonrisa del doggen. Miró a Shey y éste se encogió de hombros, indicándole que no había sido cosa suya. Bueno, por una noche que salieran mas tarde a patrullar… Además, tenía que hablar con Sheiztler, quería el punto de vista de un macho imparcial en el tema.
Salieron del comedor hacia la biblioteca entre conversaciones divertidas. Tras Val y Shey, que la aferraba por la cintura como si una vez que se había hecho oficial no quisiera separarse más de ella, Vik, Jecru y Kira caminaban juntas, susurrando entre ellas.
—¿Qué le has visto el culo a Shey? —preguntó Jecrufe, sorprendida.
—Shisss, que te va a oír Val y no quiero que me grite —murmuró Kira.
—¡Pero nos lo tienes que contar! —gritó Vik en un tono lo más bajo posible para no ser escuchada.
—No puedo creer que te lo hayas callado, Kira —susurró Jecru.
—Son cosas nuestras.
—¿Y Val lo sabía? —preguntó con sorpresa Vik.
—Estaba presente, y hasta ahí voy a contar —contestó Kira, con una sonrisa de oreja a oreja.
Shey bufó recordando esa noche en el despacho de Rehv y sonrió después al recordar lo que sucedió antes de ese momento en el callejón. Val le dio un codazo en las costillas al ver su mirada perdida y su sonrisa, rememorando también ella esa noche, se giró para mirarlas, a unos metros de distancia.
—Kira, cállate ya —le ordenó.
—¿Veis? Ya habéis conseguido que me regañe otra vez —se quejó Kira.
Aunque la sacaran de quicio, las tres jóvenes eran como sus hijas. Para Lyss también lo eran, aunque la llamaran tita cuando niñas. Llegaron tan pequeñas… dos de ellas eran tan solo bebés… Al final conseguían que se les olvidara por qué estaban cabreadas y se salían con la suya.
Entraron en el salón y se fueron sentando en los diferentes sillones distribuidos por la biblioteca. Un par de doggens de los que servían en la cena, comenzaron a repartir copas de champan en una bandeja. D y Beth entraron corriendo a la estancia, la primera tocándose el hombro, y la segunda se dejó caer en un sillón, lanzando un quejido al posarse su trasero.
Sheiztler se sentó al lado de su hembra, en el brazo del sillón de un solo cuerpo.
—¿Siempre es así? —preguntó con un susurro muy cerca de su oído.
—Acostúmbrate, querido —le contestó con una sonrisa—. Y esto no es nada. —Hizo una pausa para mirarlo fijamente, aunque su expresión era seria, sus ojos mantenían el buen humor que sentía—. Espero que ese amiguito tuyo sepa controlarse y reaccionar únicamente en mi presencia —comentó, mirando del macho a su entrepierna.
—Sabes que soy solo tuyo, Nely —contestó, besando sus labios.
—Bien, podremos comprobarlo en breve. —La sonrisa de la hembra era tan amplia, que Shey llegó a dudar de la seguridad de su control. Ante el desconcierto del macho, Val añadió—: A algunas de mis hermanas les gusta pasear por la casa ligeritas de ropa.
—¿Menos aun de lo que acostumbráis llevar a veces? —preguntó, sorprendido.
—Ajá —contestó la Ejecutora, divertida.
—Coño, Val, no lo pongas en antecedentes… —señaló Nita, sentada en uno de los sillones cercanos.
Val sólo sonrió mirando al macho, que había perdido la sonrisa por unos segundos. Leliel y Nessa entraron a la estancia justo cuando estaban a punto de brindar.
—¿Qué pasa? —preguntó la Protectora rubia.
—Qué Val se ha echado novio, y June también, pero novia —gritó Kira desde el otro lado de la habitación.
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Mejor ser asesino que víctima.
Re: La Oscuridad Continúa: Segundo Latido
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Respuesta #672 en:
Enero 16, 2010, 19:45:59 »
Después de pasar todo el día encerrado entre las cuatro paredes de la habitación de la casa de las trillys, cuando por fin anocheció se desmaterializó hasta su apartamento como arma que carga el diablo. Cuando antes saliese de la casa de aquellas tres locas mejor.
Cuando llegó a su apartamento una pizza, esa noche no le apetecía cocinar. Dos horas después, estaba en La Mansión. El Centro de Operaciones estaba desierto. ¿Habría pasado algo?
Salió de la habitación, y según se iba acercando al hall comenzó a escuchar las voces de las hembras procedentes de la biblioteca. Se dirigió hasta allí. Cuando entró vio a Beth que en ese instante lo miró. Maldita loba, aun le pitaban los oídos de la charla que le había dado esa mañana. Ella lo miraba furiosa, así que le sonrió y le guiñó un ojo. Entonces fue cuando escuchó a Kira hablar con dos de las protectoras.
-Entonces Shey y Zoe se vendrán a vivir aquí.
-¿Cómo?- preguntó sorprendido.
Jecrufe se acercó a él, lo abrazó y le explicó todo. En ese instante Colin dejó de mirar a Jecrufe para mirar al otro macho que había en la habitación.
Siempre había admirado mucho a Shey, desde que era pequeño. Él era el ejemplo a seguir de todos los vampiros que no habían pasado la transición, ya que había llegado a ser uno de los mejores guerreros de su raza.
-Espero que la trates como se merece, por que si no tendrás que vértelas conmigo.- dijo secamente mirándolo a los ojos.
-Colin no te me…-Valnelia fue interrumpida por las palabras de su compañero.
-Lo haré. Ella es lo que mas me importa en este mundo.
Con un gesto de asentimiento, Colin aceptó las palabras del macho mientras que se acercaba, aun agarrado a Jec a su prima y a él.
-Enhorabuena.- Les dijo a ambos con palabras llenas de sinceridad. Le dio la mano al otro vampiro, y luego beso a su prima y la estrechó entre sus brazos.
-No tenias que haberlo amenazado- dijo Valnelia, con un bufido que tenia mas humor de que ella aparentaba tener.- Yo no voy amenazando a Jec, diciéndole que te cuide o se las vera conmigo.
Jecrufe se ruborizó al escucharla. Y Colin rompió a reír a carcajadas.
-No, no la amenazaste. En esa ocasión el amenazado fui yo si me atrevía a hacerle daño.
Jecrufe se ruborizó aun mas al escuchar esas palabras, y todas sus compañeras comenzaron a reír.
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Hecate
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Re: La Oscuridad Continúa: Segundo Latido
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Respuesta #673 en:
Enero 16, 2010, 23:50:14 »
H observaba la escena quedándose un poco apartada. Se alegraba por Val y por June pero solo las felicito y después de ver la escena de sus trillys se había alejado un poco del grupo. Vio aparecer a Colin y se quedo un poco parada en seco. No se había atrevido a hablar con él en el chalet aunque había tenido bastante tiempo…
Quizás sería porque se sentía culpable de lo que había hecho y le daba algo de vergüenza pedirle perdón. No sabía si era el mejor momento, pero no podía esperar. Se acerco al grupo y le toco el hombro por detrás bajando un poco la mirada. Sabía que tenía cogida a Jec, pero no los miró.
Colin se giro al sentir la mano que le tocaba el hombro sin dejar de rodear a Jec con el brazo. Cuando vio a Hécate, la miro fijamente y después le sonrió.
-¿Cómo estás? –le pregunto a la bruja.
-Bien…-Alzo un poco la mirada hacia el macho. -Colin… ¿puedo hablar contigo… a solas? –le pregunto mirando a Jec, pidiéndole el permiso a ella en silencio.
Colin miró a su hembra y cuando ella hizo un gesto de que no le importaba que fuese con H, él bajo la cabeza y le dio un tierno beso en los labios y la soltó.
-Ahora vengo. Colin siguió a Hécate y ambos abandonaron la biblioteca.
La hembra lo guio hasta fuera de la mansión, lejos del alboroto que había dentro por la buena nueva. Abrió la puerta y cuando estuvo fuera se sentó en las escaleras encendiéndose un cigarro. Espero para comenzar a hablar, a decirle todo lo que tendría que haberle dicho por la mañana.
-Yo… Uff… -la hembra se mordió el labio mirando hacia el frente.
-No pasa nada H, siento todo lo que ocurrió.-le costaba trabajo hablar, la hembra no lo entendía pues ella era la que se iba a disculpar.-Yo avise a Eros.
-¿Lo avisaste? –Su tono era calmado.- Ahora eso ya no importa Colin, soy yo la que te tiene que pedir disculpas… Tú no has hecho nada malo. –Le dio una calada al cigarro.-Yo te mordí... sin pedir permiso... mas aun, no se ni como paso.
-Ya te dije que no importa H. –Posó su mano en la espalda de ella.-No es la primera vez que una hembra se ha alimentado de mi. –Bromeó.-Lo que me preocupa en estos momentos es saber como estas. Eros…
-No es lo mismo alimentarse de ti con tu permiso cielo, que tirarse a tu yugular como hice yo. Me siento que te he faltado al respeto después de tanto tiempo…-susurra dando otra calada al cigarro, dejándose caer un poco contra el macho. A él es el único que acepta en esos momentos como compañía masculina amiga. –Pero hasta que no me perdones, no me sentiré bien…Y él… -la hembra miro a la luna dando otra calada, se la notaba nerviosa. –Nada.
-Ya estas perdonada.- Intentaba quitarle hierro al asunto. El lo que quería es que H perdonase a Eros, pero cada vez que intentaba hablar de él. Ella cambiaba de tema.- No eres la primera hembra que se me tira encima, ya lo sabes. Y seguramente tampoco serás la ultima.- Volvió a bromear- Pero no se lo digas a Jec.
-¿Tengo que reírme? –eso no le causo gracia. –Mira Colin, sé que es una broma, pero si le haces daño a Jec, te corto las pelotas… ¿nos entendemos?-Alzó una ceja dándole otra calada al cigarro. –He aprendido a conocerla y entenderla muy bien, no me gustaría que lo pasara como… bueno… -se encogió de hombros volviendo a mirar al frente. –La quiero mucho.
-Sabes que me mataría antes de hacerle daño. –Se puso serio. –Pero no estamos aquí para hablar de Jec. H, ¿por qué no perdonas a Eros?
La hembra apretó los labios dejando escapar el humo por un ladito. No estaban allí para hablar de J, pero ella tampoco estaba allí para hablar de él. Miro a Colin dándole la última calda al cigarro, la poso al lado de su pie derecho y la piso con la punta de la bota.
-No es fácil… Tu ya lo sabías todo, y no me digas que no… pero me ha traicionado y me duele. No me lo conto en su tiempo y ahora ha sido muy tarde. –poso una mano encima de la de Colin. –Sé que es tu amigo, pero lo siento… las cosas aun están así…
-H, el te ama. Tuvo sus razones para habértelo ocultado.- H iba a hablar pero él no la dejo que lo interrumpiera.- Escúchame. El te ama. Y lo que más me jode de todo, es que dos personas que se aman estén sufriendo el uno por el otro por el maldito orgullo.
-Orgullo no Colin. Dime como te sentirías si te pasara a ti ¿te has puesto en mi pellejo? Estas en medio de los dos, pero ahora mismo, no puedo estar con él. Entiendo todo lo que ha hecho, no te voy a decir que no lo amo porque te estaría mintiendo, pero mi corazón esta partido y destrozado.-la hembra se levanto bajando un escalón, apoyándose en la barandilla de piedra mirando al macho. –Pero casi un año me ha estado ocultando todo esto, su vida, su pasado, no sabía mucho de él… ni lo de Dix… Joder Colin, esto no es fácil… Necesito un tiempo.
Colin también se puso en pie mintiéndose delante de ella.
-Sé que es duro para ti. Que sientes que te haya traicionado –Suspiró-Pero te lo vuelvo a repetir, es una pena que dos personas que se aman estén separadas por el orgullo.
Colin se dio media vuelta entrando de nuevo en la casa, dejando a la hembra sola pensado en las palabras que él le había dicho.
-Puede que sea así… -susurro mirando hacia el amino que llevaba a la Reserva –Pero mi corazón no atiende a razones.
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Re: La Oscuridad Continúa: Segundo Latido
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Respuesta #674 en:
Enero 17, 2010, 09:38:54 »
—No hemos visto a ninguna de esas perras.
—No.
— ¿Se habrán tomado la noche libre?
—Es posible.
—Bueno, al final quienes la pagan—el Sr. R saco el cuchillo del cuerpo del civil muerto—Son estos desgraciados.
—Supongo—el Sr. L carecía de inspiración esa noche. Limpio la sangre de su nueva espada antes de guardarla— ¿No dejaste a ninguno con vida?
—Se resistió demasiado. Solo quería herirlo pero se movió tanto que termino apuñalándose solo unas 16 veces—el restrictor sonrio ante su descarada mentira. El civil se había resistido lo cual había hecho que R lo acabara.
—Como sea. Pon esos cadáveres por allá atrás, donde les dará el sol en la mañana. Luego ve con H a la casa en la calle Lincoln.
—Los Betas revoltosos ¿Eh?—dijo el Sr. R arrastrando los tres cadáveres que había junto a él—Deberías disfrutar esa parte de tu trabajo como jefe.
—Tengo cosas que hacer. Encárgate de ellos o su castigo será para ti—el Restrictor-Jefe no espero a su compañero y se alejo caminando.
Guardo su nueva
espada
. El arma era excelente. Medía solo un metro de largo, por lo que era fácil de ocultar. El peso de la hija era igual al de la empuñadura, dándole un balance perfecto y el doble filo la hacía mejor que la que había perdido. No obstante su nueva arma no lo emocionaba en lo absoluto. Tenía mucha mierda con la que lidiar. Los resultados de la investigación de el Sr. K y el Sr. N en los muelles y con la matricula que les había dado no le gustaba nada, eso sumado a los análisis llevados a cabo sobre las muestras de pelo de la criatura desconocida tenían a L de mal humor.
“Aquí hay gente moviéndose en sombras, cuanto antes descubra quienes, mejor”
pensó el asesino.
Le resultaba extraño no toparse con nadie ¿Estarían de descanso? Ni siquiera había visto a un Hermano. Esos tipos sí que se la daban rico ¿Acaso ignoraban todas las vidas que dependían de ellos? Su ausencia le permitía a los de su clase hacer cosas como esta y salir impunes. Sacudió la cabeza, estaba más que seguro de que las Ejecutoras y los Hermanos estaban al tanto del costo para los inocentes por su inactividad. Lo había visto en el Rey Ciego, la ira contra el asesino de sus congéneres… cada civil muerto debía pesarle en lo más profundo, Valnelia igual. Ese par daba el todo por el todo por aquellos a quienes llamaban sus hermanos de armas y por aquellos a quienes defendían.
Las Ejecutoras y los Hermanos eran guerreros natos. Luchaban por algo, tenían razones para vivir, tenían futuro, vidas, sueños, esperanzas. Los civiles y demás no eran guerreros, pero ellos tenían vidas que llevar adelanté. Cosas tan mundanas como encontrar la comodidad de la rutina, la seguridad de lo familiar o lo tranquilizante de lo cotidiano. Eran cosas más allá de su alcance por el resto de la eternidad.
Mientras caminaba en medio de las tinieblas levanto su vista al cielo. La noche parecía despejada, pero se acumulaban las nubes de tormenta en la lejanía. Pero para él la noche era eterna. En su interior nunca volvería a amanecer. Por siempre estaría solo y perdido. El Sr. L sonrío con melancolía. Odiaba su maldita sensibilidad. Si sus subordinados a sus enemigos supieran lo mucho que se atormentaba con semejantes ideas pasarían un buen rato riéndose a costa de él. Esta noche la muerte andaría suelta por las calles, porque no habría nadie en ellas para deterla.
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Pobre el hombre que nacer no pide, vivir no sabe y morir no quiere
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