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Cronicas Oscuras
La Mansión
Las Historias
(Moderadora:
Beth
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La Oscuridad Continúa: Segundo Latido
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Tema: La Oscuridad Continúa: Segundo Latido (Leído 9975 veces)
0 Usuarios y 1 Visitante están viendo este tema.
Jecrufe
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La Mansión
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No hay nada de Paz en mi Destino
Re: La Oscuridad Continúa: Segundo Latido
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Respuesta #15 en:
Abril 07, 2009, 18:51:48 »
Jecrufe vio como H y el desconocido que las ayudo acabaron con casi todos los enemigos y como H le clavo a uno de ellos la daga en la entrepierna. Segundos después todos ellos se desvanecieron dejándolas a ellas solas con el lobo.
-Mierda, se ha llevado mi daga clavada.- dijo H enfadada. Cuando vio al desconocido se acerco a el tendiéndole la mano.- Gracias por tu ayuda. Por cierto soy Hecate y ella.-señalo a Jecru – es Jecrufe. ¿Y tú eres?
-Hunter.- contesto el macho.- Hunter Kattalakis. – En ese momento se saco la jeringa del bolsillo.- ¿Por qué querían inyectarte esto?- pregunto mirando a Jecrufe.
-No se que es eso. Ni siquiera se quienes son y porque me buscan.
-¿Estas segura que son los mismos de la otra vez Jecru?- pregunto H preocupada, y viendo como el macho olía el contenido de la jeringa.
- ναρκωτικών κατά θεός.- dijo Hunter en griego.
-¿Qué?.-preguntaron amabas hembras a la vez.
-Es una droga que se usa para debilitar a los dioses.- contesto extrañado.
Ambas hembras se quedaron perplejas.
-¿Y tu como sabes eso?.- volvió a preguntarle H al macho. - ¿No te estarás equivocando?
Hunter alzo una ceja y la miro con una sonrisa en los labios.
-Soy un Were- Hunter. Créeme si te aseguro que no me equivoco. Aunque no se como esos humanos han podido conseguir esto. Normalmente esta droga la tienen los Dioses en su poder.
Hecate miro a Jecru en ese momento.
-¿Por qué te querían inyectar eso?.-le pregunto. Jecrufe se encogió de hombros.
-No lo se, lo único que se es que tienen mi mismo tatuaje.
-¿Puedes enseñármelo?.- pregunto Hunter.
Jecrufe asintió y se levanto el pantalón de su pierna izquierda hasta la rodilla. El macho vio el doble arco característico de la diosa Artemisa con sus sombras.
-Es la marca de las sacerdotisas de Artemisa.-afirmo el macho.
Jecrufe palideció. H saco su móvil.
-Esto es muy raro.- dijo mientras marcaba.
-¿Si?- contesto una voz a través de la línea.
-Val tenemos un problema.-H miraba a Jecrufe preocupada.- Nos han atacado a Jecru y a mi.
-¿Dónde estáis?.- pregunto la ejecutora.
-Tranquila Val ya esta todo arreglado. Nos deshicimos de ellos con ayuda de un Were-Hunter. Que por cierto nos esta dando bastante información que ha dejado a Jecrufe muda. Bueno ella nunca ha sido de muchas palabras.
Mientras Jecrufe asimilaba lo que Hunter les acababa de decir H continuaba hablando con Val.
-¿Qué información?- pregunto Valnelia.
-Una que deberías escuchar en persona. Vamos para allá. ¿Te importa que llevemos a nuestro héroe y te lo cuente el?.
-H sabes que no se permite a machos en la Mansión, y mucho menos a un desconocido. No creo que la información que tiene...
Val no termino porque Jecru le quito en ese momento a Hecate el móvil.
-Val puedo asegurarte que lo que nos ha dicho es información bastante valiosa.- le dijo la ejecutora que ya imaginaba lo que Valnelia le decía a H por teléfono.- Lo es para mi.- dijo en un susurro.
-Traedlo.- colgó.
-¿Qué te dijo?- pregunto H mientras Jecrufe le devolvía el teléfono.
Jecru miro a Hecate y luego a Hunter.
-Quiere que lo llevemos a la Mansión.
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Lady Mayfair
HuNT3r
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Re: La Oscuridad Continúa: Segundo Latido
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Respuesta #16 en:
Abril 07, 2009, 19:10:18 »
Cuando las Ejecutoras arrancaron el coche, Hunter subió a su moto y siguió a las hembras hasta la Mansión…
Estaba un poco nervioso, ya que quien le habló de ellas ya le había avisado de el carácter de la jefa de las Ejecutoras. Valnelia, así la llamaron Hécate y Jecrufe.
Tenía sus propios motivos para conocer a las Ejecutoras…Pero también sabía que tendría que andarse con cuidado cuando estuviese frente a ellas.
Continúo con sus pensamientos mientras conducía y en veinte minutos allí estaba. En la puerta de la Mansión.
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Devlin
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La Reserva
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Julio 01, 2010, 05:29:10
Solo conoces una parte de mí, no lo olvides
Re: La Oscuridad Continúa: Segundo Latido
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Respuesta #17 en:
Abril 07, 2009, 21:29:18 »
Cerró la ventana y se giró con dirección al armario. Agarró una camisa color tierra y unos pantalones negros. Se vistió despacio y luego con paso lento salió de su habitación. Necesitaba pensar. Aclarar varias cosas que no llegaba a comprender. Esos sentimientos nuevos que le eran insoportables. Devlin no los quería sentir ni tener. Por lo que era el momento de entender lo que le ocurría.
Bajó las escaleras concentrado en sus pensamientos. Pasó de largo por la sala y cuando estaba por cruzar el umbral de la puerta de la entrada Loki lo detuvo.
-Devlin, ¿Tú también saldrás?-preguntó.
-Mh...-fue lo único que emitió el vampiro mestizo al girarse.
-Es que Mike acaba de salir-comentó con media sonrisa al ver la expresión de Dev-. Y Eros desde hace horas que no lo veo-agregó.
-Saldré a caminar-dijo para desaparecer sin darle importancia a lo que su compañero decía.
-Típico de él...-susurró Loki tras un suspiro.
Tras un largo siseo Devlin se encaminó hacia el bosque. No pasó mucho tiempo para que aquella pequeña hebra llegara a su mente. Sabía, sentía y percibía que lo que Savannah decía sentir por él era verdad. Pero la pregunta, la duda, no era esa para él. Sino, ¿Qué sentía él por ella?
Muy en el fondo Devlin lo sabía. Pero el rencor, la desconfianza y el miedo se lo impedían aceptar. Si, sentía miedo. No quería que Sav también lo rechazara. que le tuviera miedo por ser lo que era, por ser un Sympath.
Él sabía que toda la sociedad los rechazaba y odiaba. entendía, quizás un poco, que lo que provocaba aquello era la crueldad innata que llevaban incorporado, la frialdad y el poder de destrucción.
Si todos eran así, ¿Por qué Savannah reaccionaría de diferente manera? Estaba seguro que ella lo despreciaría. La pequeña era muy distinta a él. Era todo lo opuesto. Lo último que quería Dev era eso. El desprecio de Savy. Porque ella le estaba dando un poco de luz a la terrible existencia de oscuridad que llevaba.
Entonces, ¿Qué debería hacer? ¿Seguir ocultando algo que era imposible de ocultar? Y ahí era cuando surgían su orgullo y esos sentimientos rencorosos. Porque él no debía preocuparse en pesar si ella lo rechazaba. Si Savannah se alejaba de él por temor. Su desprecio no debía afectarle en lo más mínimo. Él había estado solo por mucho tiempo y volver a esa soledad no le importaba.
¡Maldita sea! Era como un guerra lo que se libraba en su interior y los oponentes eran su rencor y frialdad contra los sentimientos que esa pequeña hembra hacían surgir.
Devlin se detuvo e inspeccionó el lugar. Sabía que estaba a unos 500mts. de La Reserva, no había caminado mucho. Giró su vista a la Mansión.
-Demonios...-murmuró apretando la mandíbula.
¡¿Por qué diablos no podía pensar en otra cosa?! ¡Odiaba eso! ¡Detestaba sentirse de esa manera!
Volteó sobre sus pies bufando pero antes de poder reanudar su marcha en dirección a La Reserva, dos olores conocidos para él llenaron sus sentidos. Uno era de...
-Mike...-miró serio hacia donde estaba aquel macho. El otro aroma...-. Savannah-frunció el ceño.
Un relámpago cruzó el cielo y pequeñas partículas de agua cayeron. La lluvia se había dignado a aparecer.
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Savannah
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Re: La Oscuridad Continúa: Segundo Latido
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Respuesta #18 en:
Abril 07, 2009, 21:30:06 »
Corría como nunca antes lo había hecho. No sabía hacia donde iba. Solo quería alejarse. tenía miedo. Tropezó con sus pies y si no hubiera sido por su equilibrio su rostro hubiera estado estampado contra la tierra mojada del suelo.
Savy respiró hondo al detenerse. No le importaba la lluvia que había comenzado. Ni siquiera en donde estaba, solo quería sentirse segura. No supo cuanto tiempo había estado corriendo ni en que dirección. Pero ya no se sentía observada y aquella voz parecía haber desaparecido por completo.
Cansada se apoyó en el tronco de un árbol. Miró para todos lados. Suspiró. ¡Lo que le faltaba! Estaba perdida. ¿Hacia dónde estaba la Mansión?
-Perfecto...-murmuró tapándose la cara con una mano.
-¿Pequeña?-una voz conocida llegó a ella. Sav volteó la mirada en esa dirección.
-Mike-sonrió. Ahora estaba más tranquila. Sin dudarlo caminó hasta él-. Que bueno que eres tú-agregó.
-¿Qué haces aquí?-preguntó mirándola de arriba a abajo-. ¿Te escapaste?-encarnó una ceja.
-¿Eh?-sin entender miró hacia donde el macho tenía su vista-. ¡Ah! Mi bolso... No, digamos que solo estuve de camping hoy-contestó entre risas.
-¿Qué te ha asustado?-interrogó serio. La cárpato quedó muda y agachó la mirada.
-N-Nada...-respondió nerviosa.
El macho sabía que mentía, los ojos de la pequeña lo decían todo. Se la notaba asustada, preocupada. Pero lo mejor era no insistir. Quizás necesitaba a alguien de confianza como Val, Hecate o como...
-¿Qué está sucediendo?-era una voz gruesa y helada como la lluvia.
-Devlin-sonrió Mike.
-Dev...-susurró Sav sorprendida.
Aunque le costaba horrores, intentaba no verlo y el destino jugaba burlándose de ella. Ahí parado frente a sus ojos estaba él.
-¿Qué ocurre?-preguntó entre dientes otra vez. ¿Acaso no iban a contestarle?
-Yo solo salí a caminar y entonces sentí el olor de la pequeña-explicó Mike.
-Este...-la hembra no podía hablar. La mirada de Devlin directa a ella la ponía nerviosa. Sin contar el hecho de que era una mirada seria y fría.
-Estás asustada...-articuló entre dientes Dev.
-No...-Savy no pudo decir nada más, Mike la interrumpió.
-Ves-le dijo a la cárpato-. Yo tenía razón, algo te ha asustado-le dijo serio.
¿Tanto se le notaba? Ella no quería que nadie supiera lo ocurrido momentos antes. Nadie. Porque aún no estaba segura de que no había sido solo imaginación suya. Y si, tenía miedo. No lo podía evitar ni negar. ¿Qué decir? ¿Qué hacer?
-Solo quiero regresar a la Mansión...-dijo bajito pero audible para ambos machos.
-Esta bien-el macho moreno hablo suavemente-. Devlin...-se dirigió a su compañero-. Acompáñala...
-¡N-No!-Savannah levantó su mirada nerviosa a Dev, quien ya caminaba hacia ella-. Regresaré sola...-agregó con todo el valor que tenía dentro-. Adiós...-se despidió para girarse.
Tenía que salir de allí cuanto antes. La ganas de correr a los brazos de Devlin eran impresionantes. Aún no sabía de donde había sacado tanta voluntad para resistirse a esas ganas. Quería sentirse segura, quería que él la abrazara. Y antes de correr, Savy solo pudo ver el rostro serio y los ojos tristes de Dev.
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Última modificación: Abril 07, 2009, 23:11:51 por Valnelia
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DreamgirL
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Re: La Oscuridad Continúa: Segundo Latido
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Respuesta #19 en:
Abril 13, 2009, 13:06:47 »
Dream miraba por la mirilla del rifle semi-automático que tenía entre manos. Las dianas se movían a una velocidad grande ya, un nivel 6, según creía. Tres, dos, uno...
!pang!
. D sonrió satisfecha y volvió a apuntar a la siguiente diana.
Media hora después guardó las armas que había sacado, no sin antes limpiarlas un poco, recogió y apagó el selector de dianas. Salió de la galería de tiro y se dirigió a los tatamis. Entró, sin ver a nadie por alli, se quitó la chaqueta y comenzó a calentar y estirar. Al igual que los puntos fuertes de otras ejecutoras eran la fuerza, el manejo perfecto de las dagas, látigos...ella no podía presumir de lo mismo. Aunque sí sabía defenderse con dagas y esperaba impaciente su próxima clase de látigos, reconocía que su punto fuerte era la agilidad. Así que habría que maximizarlo en la mayor medida posible.
Una vez con los músculos preparados, D empezó a saltar de un lado a otro, hasta que se atrevió con el mortal lateral. Sonrió cuando aterrizó un poco tambaleante y volvió a intentarlo hacia el otro lado. Luego comenzó a dar volteretas, saltos en el aire y mortales por toda la extensión de los tatamis. Mientras lo hacía, ella misma gritaba de júbilo, le gustaba la sensación de, por unos instantes, parecer que volaba. Paró un momento y se secó el sudor con la toalla, luego puso los sacos de boxeo en ciertos lugares de la sala y empezó a moverse rápidamente, golpeando de cuando en cuando a los sacos. Si fueran enemigos, el constante movimiento les confundiría, a so quería llegar D. Además, se estaba entrenando muy duro para dominar la garra que Lyss le había traído. Era su niña, su bebe, como decía Hec...
Una hora más tarde subía por las escaleras, rumbo a su habitación, mirando nostálgica la antigua habitación de su prima Lacor, pero sacudió la cabeza y siguió subiendo hasta llegar a su planta. Entró justo cuando el móvil le empezó a sonar. Saltó por encima de la cama, aún con la adrenalina corriendo por sus venas, y lo cogió con rapidez. Era su padre. ¿Qué querría?
-¿Papá?- contestó D enseguida. No pudo pronunciar palabra. Lo que le estaba contando su padre era inaudito- Hace unas semanas que no le veo...- se refería a Gabriel. PArecía ser que, según su padre, Gabriel había desaparecido una semana y cuando había vuelto estaba completamente diferente. No parecía él- Voy para allá- dijo D con firmeza.
Se puso unos jeans claros y una camiseta ancha, sus botas negras y la chaqueta de cuero negra. Cogió la llave de la moto y escribió una nota para entregársela a Joseph al bajar. No sabía dónde estaba Val y no quería pararse a buscarla. Afortunadamente, Joseph andaba por allí.
-Jos!- le llamó D bajando por las escaleras, con la nota en alto- Sé que Val no nos deja casi ni mirarte...- bromeó- ...pero necesito que le entregues esto- le dio la nota- Debo irme a casa de mi padre, a arreglar unos asuntos...- le miró interrogante.
-Le haré llegar la nota, señorita.
-Gracias, Joseph, eres el mejor- y corriendo salió de la casa para ir a por su moto.
Una hora después llegaba a la casa de su padre, que la esperaba en la puerta de entrada, con cara preocupada. Corrió hacia él y le abrazó, hacía mucho que no le veía. Adam la miró serio, buscando algún signo de malestar o enfermedad en su hija pero sólo pudo ver la preocupación en sus ojos. Preocupación por el hombre que estaba dentro. Adam le contó la historia, que Gabriel se había ido hacía poco más de una semana, que no había tenido noticias de él, pero que ayer había llegado a casa en mal estado (Adam le había curado las heridas) y que había algo raro en él. No sabía explicar el qué, pero lo notaba. Dream entró decidida al salón y, al no ver a nadie en el sofá, subió las escaleras hacia su habitación. Ahí estaba, tumbado, parecía dormido...Entonces abrió los ojos de repente y la miró. Y D tuvo que contener una exclamación. No era sus ojos. Estos ojos eran oscuros y amenazantes. No eran loos ojos de Gabriel.
-¿Qué te ha pasado, Gabriel?
-Nada, Dreamgirl- contestó con voz ronca y apartando la mirada. Se le veía distante, oscuro...
-¿Entonces por qué coño desapareces una semana y vuelves en este estado?- gritó D, que no pudo contener su furia.
-¿Y a ti qué coño te importa? Sólo te importan las malditas ejecutoras, no tienes ni puta idea de lo que se cuece más allá de tu querida MAnsión...
-Gabriel...este no eres tú- habló D con la garganta encogida del dolor.
-Oh...claro que soy yo- se incorporó en la cama, dejando ver un pecho lleno de cicatrices recientes y de músculos aún más marcados- Soy...
-¡Eres un imbécil! ¿A dónde has ido?- le miró a esos ojos desconocidos y supo la verdad- A tu madre... La has encontrado. ¡¿Qué te ha hecho?!
-Ahora, soy más fuerte, estoy mejor entrenado...
-¿En una semana?- preguntó sarcástica D y se puso más seria aún al ver la maliciosa risa de G.
-No sabes lo que allí te pueden hacer en una semana...-la miró con una mueca de desprecio, pero D pudo ver algo más en sus ojos...¿Dolor? ¿Arrepentimiento?
-No, no lo sé. Tampoco pareces muy dispuesto a contármelo.
-No hay nada que contar. Alicia así lo desea...Tengo que cumplir nuestro trato.
-En tu ansia por conocer a tu madre has pactado con el diablo! ¿No lo ves, G? No eres tú...
-Oh, pobre angelito...¿No puedes soportar que haya intercambiado algo por más fuerza, más poder?
-Eras fuerte y poderoso antes de ir a ver a tu madre. Y me tenías a mí.
-No quiero hablar de eso. Acepta lo que hay ahora...
-¿Por qué has venido a la casa de mi padre? Podías haberte quedado con Alicia, no?
-Quería verte- se pasó la mano por la cara, como si entrara en contradicción consigo mismo. D sabía que el antiguo Gabriel seguía ahí, que esa parte que veía de él era obra de Alicia, todo. Maldita fuera... Dream no pudo aguantarse y se echó en los brazos de G. Él, instintivamente, la agarró con fuerza y la besó con furia. Los dos se miraron largo rato y D pudo atisbar ciertos matices de su antiguo color en los ojos de G. No perdería la esperanza.
Antes de salir de la casa, Dream hizo un conjuro que protegiera la casa y a su padre, por si acaso G perdía el control. Y, antes de que G se diera cuenta, volvería a su estado anterior, o Alicia se las pagaría muy caras.
Cogió la moto y volvió a la Mansión, sin dejar de darle vueltas al asunto, una y otra vez.
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Lucha por tu sueños, sobrevive por el mañana
Devlin
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La Reserva
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Re: La Oscuridad Continúa: Segundo Latido
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Respuesta #20 en:
Abril 14, 2009, 16:08:26 »
No podía moverse. Sus músculos no reaccionaban. Sentía la fría lluvia recorrer todo su cuerpo y aunque su mente le ordenaba darse la vuelta y salir de allí, no podía. Un siseo agudo y lleno de furia se escuchó luego de que un relámpago fugaz surcara el cielo entre las nubes.
-Devlin…-la voz tranquila de Mike llegó a los oídos del vampiro mestizo-. Regresemos-agregó tras unos segundos.
-¡Maldita sea!-vociferó entre dientes Dev-. ¡Demonios!
-Cálmate-le pidió el moreno.
-¡No me calmo nada!-gritó para darse media vuelta en dirección a la Reserva.
Mike solo miró como su compañero daba grandes zancadas en dirección a la cabaña. Entendía porque estaba así, él no aguantaba que, precisamente, Savannah lo despreciara. Pero… El macho miró hacia la Mansión. También la entendía a ella. La pequeña se había asustado por algo y quizás Dev no era la persona más indicada para darle calma. Sabía que Sav no le tenía miedo a su compañero, todo lo contrario. Sin embargo, Mike estaba seguro que en aquellos momentos la joven ejecutora necesitaba palabras tranquilizadoras. Palabras que un macho como Devlin no sería capaz de dar.
-Espero que no destruya nada…-murmuró tras un suspiro para tomar el mismo camino que el vampiro mestizo.
Entró en la cabaña como una bestia descontrolada. ¡Eran todos iguales! ¡Ella también era como los demás! Si, siempre lo había sabido pero no quería pensarlo. ¡No quería que esa pequeña fuera igual que el resto! Dev cruzó la sala sin importarle las miradas de los presentes. Caminó directo a su habitación. Estampó la puerta de su alcoba y el impacto creó un gran estruendo. Los machos en la sala se miraron unos a otros. Devlin estaba descontrolado y calmarlo sería algo muy difícil.
Furia. Eso era lo que sentía en ese momento. ¡Y no sabía porque debía tenerla! ¡Ella no era nada de él! ¡No significaba nada! Se apoyó en la puerta.
-¡Mierda!-masculló y luego su puño golpeó la pared.
Quería sacar esa rabia que lo carcomía por dentro. No quería calmarse, solo desahogar su enojo. No entendía porque el desprecio de Savannah lo descontrolaba. ¡Y eso lo enfurecía más! Apretó los dientes con fuerza y cerró sus ojos. Poco a poco su cuerpo se deslizó hasta quedarse sentado en el suelo.
-Tenía miedo…-murmuró.
Lo había sentido apenas había estado frente a la pequeña. El miedo que sentía ella le llegaba directo y no le agradaba. ¿Qué era lo que la había asustado tanto? No había nada en kilómetros a la redonda. Solo bosque y luego los muros de la Mansión. Y nada ni nadie podía atravesar esos muros sin ser detectado. Acaso, ¿Sería otra visión?
Si era así, tendría que preguntarle. Pero, ¿Cómo se le acercaría? Ella no quería verlo. Quizás, solo tenía que calmarse y hablarle con tranquilidad. Tendría que hacer un gran esfuerzo, estaba seguro. Sintió como sus músculos se relajaban.
-Idiota-se dijo a sí mismo. Con solo pensar en ella toda furia desaparecía por completo-. Una hembra te controla…-sonrió de lado y miró hacia el techo.
Se iba a poner de pie cuando alguien toco a la puerta.
-Devlin-era la voz de Lokie.
-¿Qué sucede?-interrogó sin siquiera moverse de lugar.
-¿Todo en orden?-preguntó el rubio.
-Si-contestó Dev-. Solo quiero tranquilidad…
-De acuerdo-dijo Lokie-. Estaremos abajo por cualquier cosa-agregó para perderse en las escaleras.
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Sr. L
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Re: La Oscuridad Continúa: Segundo Latido
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Respuesta #21 en:
Abril 14, 2009, 21:30:17 »
El Sr. L no prestaba demasiada atención al discurso del Apolita que tenía enfrente. Su nombre era Dorian y tenía unos 22 años. Era rubio y atractivo, como todos los de su raza. Estaba hablando con L diciendo representar a toda su comunidad al decir que querían cortar cualquier lazo con los restrictores. No deseaban involucrarse en una guerra que no les concernía, ellos tenían sus propios problemas, etc. Era tan fastidioso que L estaba sopesando la posibilidad de freír al tipo. Finalmente se decidió a no hacerlo. Bastantes problemas tenía para controlar a sus reclutas Daimons, no necesitaba que los Apolitas enloquecieran. Levantó una mano para cortar el parloteo del tipo.
— ¿Cuál es tu punto Dorian? —dijo el Sr. L apoyándose contra la pared y cruzándose de brazos. Él y el Apolita estaban reunidos en una de las casas de los hijos de Apolo, bajo tierra—No veo a que viene todo esto ahora. Los Daimons que vinieron conmigo lo hicieron por su propia voluntad y ellos aceptaron el trato, no hay vuelta atrás. Ahora sirven al Omega y eso ya no depende de mí.
—Pero tú nunca nos dijiste nada sobre que no había vuelta atrás. Ya los he visto y vi lo que les hiciste—Dorian le señalo con un dedo acusatorio—Nos prometiste librarnos de nuestro destino y nos das otro peor.
—Ellos se alimentaban de almas humanas para vivir. Hasta tienes un cementerio cerca por si alguno decide convertirse en Daimon, yo solo les ofrecí otro estilo de vida—el Sr. L se levantó de la pared como si diera la discusión por terminada—Mira, nadie que no quiera tiene que aceptar el trato y nosotros te prometemos mantener a ralla a los Cazadores Oscuros sí se presentan.
—Pero ¿Pueden hacerlo? —La duda se pintaba en la cara del Apolita. “Te tengo”, pensó el Sr. L.
—Por supuesto. Ellos no pueden salir de día nosotros sí y en cualquier caso solo pueden pelear de uno en uno. Sera pan comido—L no pensaba que eso fuera a ser cierto, pero necesitaba mantener a los Apolitas contentos. Su precaria alianza con esta comunidad dependía de ello. Dorian le proveería de reclutas y la Sociedad les daría protección contra sus enemigos mortales, era el trato perfecto.
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Pobre el hombre que nacer no pide, vivir no sabe y morir no quiere
Jecrufe
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Re: La Oscuridad Continúa: Segundo Latido
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Respuesta #22 en:
Abril 15, 2009, 10:25:50 »
Cuando llegaron a la Mansión ya había anochecido. Nada mas atravesar la puerta se encontraron a Valnelia junto con alguna de las Ejecutoras esperándolos.
Jecrufe miro al lobo. Vaya recibimiento. Desde luego que si el macho saliese corriendo en este momento no le extrañaría nada, sus compañeras eran únicas para intimidar a desconocidos.
Jecru se separo de H y Hunter y se acerco a la veterana de las hembras.
-Val el es Hunter. El macho del que te hablamos por teléfono.- Hunter extendió la mano para saludar a la Ejecutora, pero esta no correspondió al gesto.
-Yo también estoy encantado de conocerte.- dijo el macho sarcástico mientras bajaba el brazo.
Valnelia le hizo un gesto a Jecrufe indicando que la siguieran, y sin decir una sola palabra se giro dirección a las escaleras.
Jecru la siguió acompañada de H y Hunter. Una vez que llegaron al despacho de la hembra, por fin hablo.
-Sentaros.- ordeno mientras tomaba asiento en su sillón frente al resto.- Y ahora contadme.
-Jecru y yo fuimos a bucear con Omar, que por cierto es muy simpático, y cuando nos subíamos al coche para volver aparecieron unos tipos para atacarnos. Y aquí Hunter nos ayudo a deshacernos de ellos.
Val aparto la vista de H para mirar a Jec.
-¿Quiénes eran?
-Los mismos de la otra vez.- hizo una pausa para tomar aire y continuo.-Otra vez traían la jeringa con la misma sustancia.
-Así que volvieron a intentar llevarte con ellos.-no fue una pregunta sino una confirmación.
Jecru asintió.
-Y así fue como averiguamos el contenido de la aguja.- prosiguió H. Miro a Hunter para que rompiese su silencio.
-Es ναρκωτικών κατά θεός.- dijo el lobo y continuo.- Es una droga que se usa para debilitar el poder de los Dioses.
Al escuchar al macho Valnelia se puso tensa. Mirando a Jecrufe,y la palidez que adquirió su rostro, cogió el teléfono interno de la Mansión.
-Joseph dile a June que suba.- Dada la orden colgó.- Estas seguro de que eso es lo que intentaron inyectarle.
Al volver a poner en dudas sus palabras por segunda vez en menos de una hora el macho puso los ojos en blanco. Iba a contestar cuando en ese momento llamaron a la puerta.
-Pasa June.
June entro y miro al lobo con cara de pocos amigos.
-¿Si?
-Necesito que traigas a tu tío.- Ahora entendía porque Savitar llevaba mas de un mes ignorando la petición de su sobrina para que le ayudasen. El muy cabron sabia perfectamente lo que querían pedirle.
-Val, sabes que mi tío...
Jecru miro a June e hizo algo impropio de ella.
-June por favor...- rogo.
-Haré todo lo posible, pero no prometo nada.- cuando iba hacia la puerta Val la detuvo.
-June haz lo que tengas que hacer para traerlo. Pero tráelo.
Y con esa ultima orden zumbando en sus oídos la hembra abandono el despacho dejando a los otros cuatro allí.
-Val hay algo mas.- dijo Jecru.- Hunter dice que mi tatuaje es la marca que llevan las sacerdotisas de Artemisa...
Vio como la vampiro se quedaba sin palabras, algo raro en ella, cuando la escucho.
-Esto no tiene sentido.- dijo una vez que asimilo las palabras de Jecrufe.
En ese momento volvieron a llamar a la puerta, y sin que a Valnelia le diese tiempo a hablar, Colin entro al despacho. Cuando vio a Jecrufe se acerco a ella y le dio un tierno beso en la mejilla. Cuando noto la tensión en el cuerpo de la hembra la tomo de la mano y se sentó a su lado en el brazo de la silla donde ella estaba sentada.
-¿Qué ocurre?- pregunto mirando en ese momento a Hunter.
-Ya te lo explicara Jecru, Colin. Ahora por favor dejarme sola con nuestro invitado.
Hecate, Jecrufe y Colin abandonaron el despacho. Dejando a Hunter solo ante la Ejecutora.
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Re: La Oscuridad Continúa: Segundo Latido
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Respuesta #23 en:
Abril 15, 2009, 14:00:49 »
L
a tarde pasada en la sauna había dejado a Val completamente relajada, después de darse una ducha, se puso la muda limpia y subió a su habitación. Se despidió de Lyss en las escaleras y la loba siguió camino del desván. Entró al pequeño hall y decidió pasar antes por su despacho. Comprobó los papeles sobre la mesa, cogió una nota de D y la leyó. ¿Asuntos con su padre? Espero que no sea nada grave, pensó. Tiró la nota en la papelera y fue hasta su dormitorio, del vestidor sacó la ropa que usaría esa noche para la patrulla.
Sí, patrulla, esa noche nadie le impediría salir, ya tuviera que pasar por encima del mismísimo Shey, Lyss, Joseph o todas las Ejecutoras juntas. Con una sonrisa en su boca se recogió el pelo en una cola alta, se colocó el pantalón de cuero negro y el jersey de cuello alto, también negro. Después cogió un abrigo largo y fue hasta su armería personal ubicada en su despacho.
Sacó las armas y las fue colocando lentamente, disfrutando del tacto de cada una; su pequeña Millenium del hombro, las dos pequeñas dagas gemelas de sus antebrazos, la de grandes dimensiones de su espalda, las dos pistolas que usaba últimamente en las caderas, las pequeñas dagas que escondía en sus botas, su chaleco antibalas.
Cuando llegó a sus dagas negras, que aun conservaba las inscripciones que hizo Adrien antes de entregárselas, las observó durante unos segundos; había conseguido sobrevivir para volver a cogerlas en sus manos. Las enfundó en los muslos y cuando ya cerraba la puerta de la armería, sacó dos armas más; una la guardó atrás, en el cinturón donde colocaba los Shurikes y los cargadores, la otra la colocó a la espalda con la empuñadura hacia abajo, accesible introduciendo la mano desde su cintura. Estaba a punto de salir cuando sonó su móvil, miró el número y contestó.
—Val, tenemos un problema –dijo H—. Nos han atacado a Jecru y a mí.
—¿Dónde estáis? —preguntó preocupada.
—Tranquila Val, ya está todo arreglado. Nos deshicimos de ellos con ayuda de un Were-Hunter. Que por cierto, nos está dando bastante información que ha dejado a Jecrufe muda. Bueno, ella nunca ha sido de muchas palabras.
—¿Qué información?—preguntó de nuevo.
—Una que deberías escuchar en persona. Vamos para allá. ¿Te importa que llevemos a nuestro héroe y te lo cuente él?
—H, sabes que no se permite a machos en la Mansión, y mucho menos a un desconocido. No creo que la información que tiene... –comenzó a decir, pero se calló al escuchar el cambio de mano del móvil.
—Val, puedo asegurarte que lo que nos ha dicho es información bastante valiosa –dijo Jecrufe—. Lo es para mí –terminó en un susurro.
—Traedlo —y colgó.
¿Qué hacia ese tipo por allí? Últimamente no se fiaba de nada ni de nadie. Sería interesante saber quién era, que cara tenía y estar prevenidas para no darle la espalda. Llamó a Lyss que contestó a la segunda llamada.
—Lyss, baja –dijo en tono serio, muy distinto al de hacía tan solo unos minutos antes.
—¿Pasa algo? –preguntó la loba.
—Sí, han vuelto a atacar a Jecru, H estaba con ella –la informó—. No te preocupes, están bien y vienen para acá –añadió antes de que Lyss preguntara—, acompañadas por un were.
—Entiendo.
Colgó y llamó a Joseph; le pidió que reuniera en el hall a todas las Ejecutoras que estuvieran en la casa. Antes de salir del despacho cogió su casco y la llave de la Raptor. Estaba lista para la noche. Cuando salió, se encontró a Lyss bajando las escaleras a paso rápido.
—¿A dónde te crees que vas? –preguntó al verla armada.
—¿Necesitas que te lo diga? ¿O puedes adivinarlo sola? –preguntó Val mientras continuaba bajando las escaleras. La loba no dijo nada y se colocó a su lado, pero por con su gesto daba a entender que no estaba de acuerdo con la decisión de su jefa.
—¿Qué ha pasado? –preguntó cambiando de tema.
—Atacaron a Jecru y a H en la playa, un were las ha ayudado.
—¿Saben quién es?
—No, pero vamos a averiguarlo, vienen con él.
Llegaron al hall y ya habían allí unas cuantas Ejecutoras. Las informó de lo que pasaba y les detalló lo que esperaba de ellas.
—Vik, busca uno de esos juguetitos tuyos, el más pequeño que tengas. Quiero saber por dónde se mueve, donde vive, en que trabaja…, quiero saber hasta a donde va a mear… ¿Entendido? –La joven asintió y se perdió en el centro de operaciones—. El resto lo recibiremos aquí como se merece, con todos los honores –sonrió—. Beriz, ¿te encargas de ponerle el chip? Pero usa esa sutileza tuya, no quiero que se dé cuenta –la hembra sonrió con una sonrisa lobuna—. Pati, ¿puedes leer sus pensamientos? –la joven asintió. Val sabía lo que significaba para ella meterse en la mente de los demás, así que solo se lo pedía en momentos importantes o delicados—. Bien, esperaremos, deben estar a punto de llegar.
Escucharon el sonido de vehículos aparcando en el exterior, Joseph apareció en el hall y fue hasta la puerta mirando a su Señora y a todas las hembras que allí habían. Lyss se colocó a la derecha de Val y el resto de Ejecutoras formaron un semicírculo a sus espaldas. Vik apareció corriendo desde el CO y Beriz estiró la mano para recoger el objeto. Estaban preparadas para recibir al invitado.
Jecru y H entraron cuando Joseph abrió la puerta, detrás de ellas estaba el were. Jecru se acercó hasta su jefa dejando al desconocido junto a H.
—Val, él es Hunter. El macho del que te hablamos por teléfono. —Hunter extendió la mano para saludar a la Ejecutora, pero ésta no correspondió al gesto.
—Yo también estoy encantado de conocerte —dijo el macho sarcástico mientras bajaba el brazo.
Val lo miró fijamente durante unos segundos en los cuales el macho aguantó impasible su mirada. Colocó las manos en sus caderas de forma que el abrigó se abrió mostrando sus armas, de las que el were no perdió ni el mínimo detalle. Bien, que sepa a qué se enfrenta y nos evite problemas, pensó. Miró a Pati y ésta le hizo el gesto que usaba para indicarle que no encontraba nada sospechoso, aunque eso tampoco la dejaba tranquila, podía ser un actor muy bueno. Después le hizo un gesto a Jecru para que la siguieran y comenzó a subir las escaleras. Escuchaba los pasos detrás de ella; el macho y las dos hembras custodiando su espalda. Abrió la puerta de su despacho y pasaron al interior, H la cerró.
—Sentaros –ordenó mientras tomaba asiento en su sillón frente al resto—. Y ahora contadme.
H comenzó a hablar, contándole lo sucedido. El resto de la conversación giró en torno a la droga que el were parecía conocer, y a los tipos que las habían atacado, que parecían ser los mismos que la vez anterior. Decidió llamar a June y pedirle la colaboración a su tío, también tenía pensado pedirle algo mas, pero los presentes no necesitaban conocer ese detalle. La hembra llegó y se fue, no sin antes quejarse y echarle una mirada de pocos amigos al were. Quedando solos otra vez, la informaron sobre el tatuaje que Jecru tenía desde pequeña. La revelación del significado del mismo la dejó sin palabras. ¿Qué coño tenía que ver Artemisa?, pensó.
Hasta hacía unos años, antes de conocer a June, pensaba que los dioses y el Olimpo eran sólo parte de la mitología griega; antiguas leyendas, cuentos de viejos para niños… Nada más lejos de la realidad.
Antes de darse cuenta que habían golpeado la puerta, Colin entró en la estancia y se colocó junto a Jecru. El despacho empezaba a quedarse pequeño, así que pidió que la dejaran sola con el invitado. Los tres salieron por la puerta cerrandola tras ellos y dejando al were a solas con la Ejecutora. Val apoyó los brazos sobre la mesa y habló, una voz fría y directa.
—Bien, empieza a hablar.
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Última modificación: Abril 15, 2009, 14:10:03 por Valnelia
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Re: La Oscuridad Continúa: Segundo Latido
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Respuesta #24 en:
Abril 16, 2009, 16:24:43 »
Estaba en el despacho con Valnelia después de que Jecrufe y Hecate se fuesen con el macho vampiro que entro hacia
pocos minutos.
La hembra apoyó los brazos sobre la mesa y habló, una voz fría y directa.
-Bien, empieza a hablar.
¿Que empezara a hablar? ¿Pero que quería que le dijese?
-No tengo nada más que decir. Ayude a tus compañeras a defenderse de los que las atacaban. Resolví alguna de sus preguntas y ellas decidieron que tenía que venir aquí.
-¿Por que estabas en aquel lugar?- pregunto Val.
-¿Que es esto un interrogatorio?.- vio que la hembra continuaba mirándolo fijamente.- Pasaba por allí. ¿De acuerdo? Por cierto tengo una pregunta para ti. ¿Quien es el tío de esa tal June?.- pregunto sin apartar la mirada de la de la Ejecutora.
-Savitar.- contesto
Hunter se puso tenso al escuchar ese nombre. "Mierda"
-No sabía que Savitar tuviese una sobrina..- vio como la hembra simplemente se encogió de hombros.- Lo que no entiendo es como ella no conociese el significado del tatuaje de Jecrufe...
-June y Jecru llevan poco tiempo conviviendo juntas, además Jecru no se relaciona mucho con sus compañeras.
-Comprendo.- respondió.
El macho se acomodó en el sillón donde estaba sentado y echo un repaso a la
Ejecutora….
“Desde luego que estas hembras estaban bastante buenas”
-¿Alguna pregunta más?- preguntó. Sabía perfectamente que el interrogatorio no había terminado.
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Re: La Oscuridad Continúa: Segundo Latido
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Respuesta #25 en:
Abril 16, 2009, 16:58:00 »
Una vez fuera del despacho de Val. H se despidió de ello.
-Os dejo. Tengo que prepararme para salir a patrullar. Hasta luego parejita.- Hecate se marcho dejándolos solos.
-Yo tengo que subir a darme una ducha antes de bajar al Centro de Operaciones.- le dijo Jecrufe.
-Te acompaño.- la cogió de la mano y empezó a tirar de ella hasta las escaleras.
-¿Estas loco?.- se soltó del agarre del macho.- ¿Quieres que tu prima nos vuelva a pillar en mi habitación?.- vio como el vampiro sonrió picaramente.- Vale, no se para que pregunto.
-Solo iba a acompañarte hasta la puerta de tu dormitorio, y así me cuentas por el camino todo lo que ha pasado. Y me dices quien era ese macho que se ha quedado con mi prima.- se quedo un minuto en silencio.- ¿No será su nueva conquista?
Jecru sonrió.
-No. Hunter no es la nueva conquista de tu prima. El nos ayudo a H y a mi cuando nos atacaron...
La hembra continuo, contándole todo lo sucedido mientras subían hasta el dormitorio. Le hablo del contenido de la droga y del significado del tatuaje que llevaba en el pie.
-Bueno ya hemos llegado.- le dijo la hembra.- Así que ya puedes irte a trabajar mientras me ducho.
Colin se acerco y le dio un beso. Pero una vez que poso sus labios sobre los de la hembra no pudo resistir durante más tiempo y profundizo el beso. Ella se apretó mas contra el cuerpo del macho, y el comenzó a acariciarle el pezón con el pulgar.
Dios que bien se sentía entre sus brazos. Sin darse cuenta de que seguían en el pasillo ante la puerta del dormitorio de ella, le saco el jersey y le bajo las tirantas de la camiseta hasta dejar sus pechos al descubierto, mientras la besaba.
Jecru se estremecía con cada caricia del macho. Quería sentirlo de nuevo en su interior. El la besó mas apasionadamente arrastrando sus labios por su cuello hasta su hombro. Ella quería que fuera esa noche, deseaba sentir de nuevo aquel placer maravilloso. Colin continuaba acariciándole los pechos, continuo descendiendo con sus besos hasta que finalmente se inclinó sobre ella y los tomó con la boca. Ella emitió un débil suspiro de placer. Él le lamió un pezón, se lo chupó, saboreándolo, y ella sintio como si un relampago le sacudiese todo el cuerpo. El macho proseguía con su tierno asalto, ocupándose de sus senos, de su piel cada vez más húmeda, más caliente.
En ese momento escucharon un ruido y ambos se separaron jadeando. Ella se puso el jersey rápidamente e iba a entrar a su dormitorio cuando el la detuvo. Mirándola con unos ojos llenos de deseo contenido durante todas esas semanas le dijo.
-Cuando terminemos con el trabajo te vienes conmigo al apartamento. Necesito volver a hacerte mía.
Y sin dejarla ni siquiera contestar la volvió a besar de una forma salvaje, que llevaba escrito todo lo que ocurriría en unas horas. Dejo de besarla y sin una palabra bajo las escaleras.
Lejos de la Mansión.
-¿Cómo que habéis fallado de nuevo?.- grito una voz femenina.- ¡¡Es la segunda vez que falláis el encargo!!.- volvió a gritar.
-Lo sentimos mucho señora.- respondió una voz temblorosa.- Pero es que no estaba sola, e incluso había un Were-Hunter con ella. No pudimos hacer nada.
El hombre que hablo y su acompañante bajaron la cabeza con temor. Tenían miedo por las represalias que tomaría su Señora por volver a fallar en el secuestro de aquella mujer. Su ama quería a aquella mestiza no conocían el motivo, ni se atrevían a preguntarlo, y ellos habían vuelto a fracasar.
-¡¡Sois unos inútiles!! No servís para nada.- y con un gesto de su mano la mujer los hizo desaparecer.- Necesito a alguien que sea capaz de traerla.- dijo mientras tomaba asiento.- La necesito aquí.
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Última modificación: Abril 16, 2009, 19:25:52 por Jecrufe
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Re: La Oscuridad Continúa: Segundo Latido
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Respuesta #26 en:
Abril 16, 2009, 20:39:51 »
"Mierda, mierda" repetía mentalmente June nada más salir del despacho de Val. Algo grande se estaba cociendo y Savitar estaba en medio. Por eso la estaba ignorando completamente.
Minutos después, volvió a colgar el teléfono, no había manera. Frustrada paseó arriba y abajo por la sala. Hasta que se le ocurrió utilizar un intermediario. Buscó en la agenda del móvil el número de Zarek, y más le valía a éste que cogiese la llamada.
-Hola bebé, ¿Qué pasó? – contestó cariñosamente una mujer un par de tonos después.
-Hola Astrid, necesitaba hablar con Zarek. ¿Qué tal mi pequeño Bob?- preguntó mientras esperaba. –¿Ya no se rompe la crisma cada vez que sale corriendo?-
-¿Qué quieres Juny?- respondió Zarek unos segundos más tarde de arrebatarle el móvil a su mujer –No llamas solo para saludar, ¿me equivoco?-
June mordisqueó una uña mientras meditaba rápidamente que excusa usar.
-No, simplemente quería saber si sabes algo de mi tío, no me deja localizarlo- le contestó. –Comienzo a estar algo preocupada-
-¿Por él? ¿Olvidas que él es la cúspide de la cadena alimenticia?- Z se rió al teléfono, -Estará liado con los weres, o cabalgando alguna ola-
Tras unos minutos más de infructuosa conversación terminaron la llamada. Empezaba a cocinarse en su mente una alocada idea
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Re: La Oscuridad Continúa: Segundo Latido
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Respuesta #27 en:
Abril 19, 2009, 01:47:38 »
E
l macho hizo un amago de levantarse, paro Val lo miró fijamente y le hizo un gesto para que siguiera sentado.
—Sí, no he acabado aun. ¿De qué conoces esa… droga? –evitó pronunciar el nombre que ya se le había olvidado.
—En mi mundo es conocida por casi todos.
—¿Y ese mudo es…?
—Prefiero no hablar de ello –su tono fue casi un susurro—, por ahora –añadió desviando la mirada durante unos segundos.
—Y en tu mundo conocéis la marca de Artemisa.
—Ajá –el were empezaba a impacientarse. Val lo quería así, comprobar hasta qué punto se controlaba, o saber cómo reaccionaba.
—¿Estás seguro que su tatuaje es de las sacerdotisas? ¿No te equivocas? –preguntó de nuevo.
—No, ya te lo he dicho antes –dijo exasperado.
—¿Qué efectos tiene esa droga?
—Te inmoviliza durante un tiempo, depende de la cantidad inyectada.
—¿Conocías a esos tipos?
—Personalmente, no, pero reconocí sus ropajes –el were daba muestras evidentes de estar irritado—. Te pregunto de nuevo, ¿es esto un interrogatorio?
—¿Tu qué crees? Estas en mi casa, yo pregunto, tu respondes. Así funciona esto.
—Me han traído ellas –respondió el macho a la defensiva.
—Y tú no te has negado, ¿por qué? –Hunter permaneció en silencio—. ¿Sabes? No me creo que estuvieras allí por casualidad, no creo que el encuentro haya sido fortuito, es más, creo que lo has buscado. ¿Por qué? No tengo ni idea, pero lo descubriré.
Val se puso en pie dando por finalizada la conversación. Aun no se fiaba del todo, pero ya averiguaría quien era. Abrió la puerta de su despacho y dejó salir al were, después salió ella y cerró la puerta sin perder de vista al macho. Bajaron las escaleras en silencio, y en el hall aun esperaban sus hermanas. Hunter apenas había avanzado unos pasos cuando Beriz se acercó a él. Pasó una mano suavemente por su pecho y giró a su alrededor, olisqueándolo. Lo agarró por las solapas de su cazadora y lo atrajo hacia ella.
—Ummmm, hueles a lobo –le susurró al oído—, y sabes como él –añadió con una sonrisa seductora en sus labios después de saborear su cuello.
—Beriz –la llamó Val—, deja eso para cuando estés fuera de la Mansión –la reprendió terminando de bajar el ultimo escalón, en el que se había quedado parada mirando a la actuación de su hermana.
Beriz se giró con el gesto serio e hizo una señal imperceptible, sólo percibida por su jefa, después se volvió a mirar a Hunter con la misma sonrisa seductora de antes mientras se colocaba junto a sus compañeras.
—Val –la llamó H—, ¿vas a invitarlo a cenar? Para agradecerle su ayuda... –añadió.
La vampira solo asintió y caminó hacia el comedor, empezaba a sentirse hambrienta y pensaba mejor con el estomago lleno, recordó entonces que apenas había comido durante el día. Se sentó en su sitio habitual, Lyss a su derecha y a Hunter le cedieron su izquierda. Los doggens corrieron a colocar un plato más en la mesa a la orden de Joseph, y después comenzó la cena. Al principio transcurrió en silencio, pero poco a poco se fue animando con la charla de las chicas. Val sí se mantenía callada, sin participar, pensado en toda la conversación de hacía un rato, mientras, Lyss observaba los gestos del macho.
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Re: La Oscuridad Continúa: Segundo Latido
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Respuesta #28 en:
Abril 19, 2009, 16:23:12 »
Apenas había llegado a la Mansión se había dado una ducha caliente. Necesitaba pensar en todo lo ocurrido. La verdad es que aún tenía un poco de miedo. De verdad le asustaba ese desconocido. ¿Quién era? Y, ¿Qué quería? Eran preguntas a las cuales Savy no podía dar respuesta.
Se acurrucó aún más en su amplia cama. Enterró el rostro en sus rodillas, las cuales abrazó, y sollozó en silencio. ¿Qué otra cosa podía hacer? ¿Debía contarle a Val? Quizás ella pensaría que estaba loca. ¿Quién le iba a creer que alguien le había hablado telepáticamente y que encima ella no lo conocía? Si, absolutamente nadie.
Pero, se limpió las lágrimas con el torso de su mano, ella era una ejecutora y como tal debía ser fuerte y valiente. No ponerse a llorar por algo así. Tenía que averiguar quien era y que quería de ella. No obstante, ¿Cómo lo haría?
-Si, Sav…-se dijo a sí misma-. Háblale con tu mente, seguro te escuchará…-hizo una mueca de disgusto.
Todo eso era una locura. Quería sentirse segura, protegida, en ese momento. Sabía que no estaba sola, las demás ejecutoras estaban. ¿Era raro sentirse sola cuando en realidad estaba rodeada de muchas personas? Bueno, podía ser que sucediera. A Savannah siempre le ocurrían cosas extrañas. ¿Tanta mala suerte podía llegar a tener?
Devlin. No podía olvidar la mirada que había puesto él cuando ella lo había, digamos, que rechazado. Sabía que Dev había sido despreciado por los suyos. Y ella que se había jurado a sí misma nunca hacer algo así, lo había hecho de todas maneras. Eso la hacía sentirse peor. Mucho peor.
Savy solo quería pedirle disculpas. Estar entre sus fuertes brazos, una vez más, y sentirse protegida. Tranquila y segura. Tenía que verlo, tenía que hablarle y contarle lo sucedido.
Suspiró. Miró el reloj de su mesita de luz. Por la hora que marcaba el aparato ya seguro estarían las demás ejecutoras en el comedor a punto de cenar. Se levantó sin ganas, salió de la habitación y caminó despacio hacia el comedor.
Estaba tan sumida en sus pensamientos que, cuando entró al salón donde estaban ya sus compañeras, no se había dado cuenta que había un invitado. Pasó como si nada y cuando se sentó en su lugar se dio cuenta. Había un macho que no era de la Reserva sentado con ellas. Sav abrió los ojos sorprendida. Era sumamente atractivo. Sintió sus mejillas arder ante aquel pensamiento. Intentó bajar la mirada pero le fue imposible.
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Re: La Oscuridad Continúa: Segundo Latido
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Respuesta #29 en:
Abril 21, 2009, 11:00:08 »
Después de unas cuantas preguntas Valnelia dio por finalizado el interrogatorio aunque quedo bastante claro que no había quedado satisfecha…, se levanto e invito a salir a Hunter del despacho bajaron las escaleras y llegaron al Hall allí estaban el resto de Ejecutoras,
De repente se le acercó una de ellas, se le insinuó, lo agarro de la solapa y lo arrastró hacia ella, esta le susurro a oído.
—Ummmm, hueles a lobo. -La hembra pego sus labios al cuello del macho -y sabes como él.
En ese momento Hunter se quedo paralizado por unos segundos es como si el olor que desprendía la hembra le impidiera moverse e incluso respirar… Se le vino a la mente el efecto que causaba el canto de las sirenas en los machos humanos.
Hunter tenía claro que corría sangre de Loba por las venas de esa hembra y sabía el poder de persuasión de las de su especie.
Valnelia llamo la atención de la Loba.
–Beriz, deja eso para cuando estés fuera de la Mansión…
Y esta se alejó de él regalándole una sonrisa seductora.
Hecate una de las hembras que lo había traído a la Mansión se acerco a Valnelia y le pregunto si el invitado se quedaría a cenar, esta asintió con un gesto.
-Acompáñanos al comedor – Dijo Valnelia
Hunter respondió con un gesto y la siguió…
Era un comedor bastante amplio la verdad, aunque era de esperar después de la cantidad de Ejecutoras que convivían en la mansión.
El Lobo aun no salía de su asombro por el atuendo que llevaban, la mayoría vestidas con ropa de cuero bastante ceñida que resaltaban sus atributos pero eso no es lo que le sorprendía iban “Armadas” eso de cenar rodeado de hembras con látigos y dagas no le hacía mucha gracia pero la situación no estaba para discutirlo…
“Vaya serán las armas para la Cena” ”Joder tan dura estará la carné”
Hunter dejo escapar una pequeña sonrisa que Valnelia se la borro con su mirada.
“Como pille al que me ha mandado aquí…. Tampoco podre hacerle mucho la verdad”
Se acercaron a la mesa y ella se sentó eh invito a Hunter a ocupar el sitio que estaba justo a su izquierda.
A la de derecha de la Jefa tomo asiento otra hembra que por su olor también se podía apreciar que era Loba y por su apariencia tenía que ser la segunda de abordo.
Una vez tomaron todas asiento empezaron a servir los platos. La verdad es que esa mañana Hunter había madrugado bastante y desde el desayuno no había tomado nada, tenía tanta hambre que podría comerse tres vacas.
El ambiente podía cortarse con cuchillo, había silencio y bastante tensión.
Echando una ojeada a los comensales pudo admirar de nuevo la belleza de esas mujeres era como estar cenando ”Rodeado de Top Model´s” cualquier hombre desearía estar en su lugar, así que intento relajarse un poco y disfrutar de la comida.
La puerta del comedor se abrió y entro otra hembra esta aparentaba ser la benjamina del grupo se la veía más jovencita, pero su belleza no desmerecía a la de sus compañeras, tomo asiento y observo al invitado.
Hunter vio como la joven lo miraba, y le devolvió una sonrisa, Ella tenía una mirada muy dulce.
Prosiguieron con la cena y las hembras hablaban entre ellas. El Macho miro a Valnelia, pero su semblante seguía serio, se notaba que era la jefa y que se preocupaba mucho de lo que pudiera ocurrirle a cualquiera de ellas. “Es el Alpha de la manada” pensó él.
Hunter pregunto a Hecate y Jecrufe que como se encontraban y si se sentían bien. Y luego dejo caer un par de preguntas…
Queriendo romper un poco el hielo aun arriesgándose a la reacción que pudiera tener Val como la llamaban sus compañeras.
- Bueno y que me contáis vosotras…
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Última modificación: Abril 21, 2009, 11:08:59 por HuNT3r
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