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Cronicas Oscuras
La Mansión
Las Historias
(Moderadora:
Beth
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Pelea en el callejón
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Tema: Pelea en el callejón (Leído 2347 veces)
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ista
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Re: Pelea en el callejón
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Respuesta #90 en:
Marzo 29, 2009, 17:43:05 »
Cuando Ista y Savanna llegaron estaban las dos cansadas, pero silenciosas, las dos pensando en el jaleo que se había visto metidas, pero sin saber todavía como, Ista el collar todavía lo sentía congelado, sin embargo poco a poco conforme llegaban a la mansión se le iba poniendo bien.
Ella no entendía todavía lo que había pasado exactamente, solo entendía que habían estado en la cafetería, allí habían notado una sensación extraña, entonces salieron a patrullar y acabaron en una bodega, con el collar congelado, casi no podía pelear, cuando de golpe estaban rodeadas, junto al resto de compañeras.
En cuanto llegaron Val y algunas compañeras mas que esa noche tenían una misión especial, la cosa se alivió un poco pero enseguida estaban otra vez fastidiadas, hasta que se oyeron las sirenas y salieron corriendo de allí.
Ahora en la mansión con mas calma, se daba cuenta de que tendría que practicar un poco mas e intentar hablar con Val.
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Jecrufe
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No hay nada de Paz en mi Destino
Re: Pelea en el callejón
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Respuesta #91 en:
Marzo 30, 2009, 09:27:55 »
Jecrufe se quedo tranquila cuando vio a Val aparecer.
Despues de que la Ejecutora saliera del Centro de Operaciones, Colin se acerco a ella y le empezo a masajear los hombros.
-Tranquilizate, ya paso todo.
-Es que aun no entiendo que pudo pasar con la señal... Si le hubiese pasado algo a alguna.... Nunca me lo podria perdonar...- No pudo terminar de hablar porque las lagrimas no la dejaron.
El macho la abrazo, y ella no aguanto mas y lloro en su hombro.
-Jecru, no ha pasado nada. Lo importante es que todas regresaron bien.- separo el rostro de ella de su hombro y le seco una lagrima con el pulgar. - Oyeme tu no eres la culpable de nada, ¿me entiendes? Si hubiese pasado algo peor... tu no tenias la culpa.
La volvio a estrechar entre sus brazos. Despues de unos minutos de estar abrazados, el macho la solto.
-Ahora vete a descansar, que esta a punto de amanecer. Yo tengo que irme a casa.- le dio un tierno beso en los labios.- Mañana revisaremos juntos con Vik los moviles de algunas, para averiguar la causa de la perdida de la señal.
La tomo de la mano y la acompaño hasta las escaleras que conducia a los dormitorios. Despues de verla subir, salio de la Mansion arranco su coche, y condujo hasta el apartamento.
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Lady Mayfair
Kira
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Re: Pelea en el callejón
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Respuesta #92 en:
Abril 01, 2009, 14:10:40 »
kira, entro en la mansión junto con MarieC y Carmen.
-¡¡¡¡que pelea!!!! Ha sido alucinante, me encanta jugar con blancos móviles, pero para la próxima me pido cuerpo a cuerpo, si me paso mucho tiempo tumbada en un tejado me van a salir cartucheras - dijo kira.
- ¡¡¡oh, mierda!!!! se me ha roto una uña, esto solo me puede pasar a mi - comento carmen. Unos pasos a su izquierda les hizo girarse, val se acercaba con paso cansado.
- kira, ven un momento, necesito comentarte algo - alejándose de sus compañeras siguió a su jefa. val se detuvo en cuanto estuvo segura que el resto no las podrían oír, no sabia que decisión tomaría kira, era mejor ser precavida.
- he interrogado a tu intruso, pero se empeña en no hablar, baja a la maz.... -
- no -
- kira, necesitamos saber que hacia allí, cuanto sabe y si esa información nos puede ser útil -
- no – Ante las respuestas de kira, val frunció el ceño, no estaba funcionando y necesitaba que kira obtuviera esa información, intentaría apelar al instinto protector que sabia que tenía con respecto a él.
- kira, no se esta alimentando, y si….. –
- que se pudra en el infierno – y sin decir mas continuo por el pasillo hasta q desapareció de la vista de val, suspirando, val se dirigió a su habitación, ya lo intentaría otra vez cuando no estuviera tan cansada.
En cuanto supo q val ya no podía verla, se apoyo contra la pared, deslizándose hasta el suelo y escondió la cabeza entre las piernas. A quien pretendía engañar, tenia que verlo, necesitaba verlo, idiota, incluso después de su traición se preocupaba por él. Necesitaba sangre y nunca la tomaría de nadie q no fuera ella, llevaba años siendo así.
Lentamente se levanto, y con paso cansado se dirigió hacia las mazmorras. No tenían que indicarle cual era su celda, ya lo hacía su olor. Olor que estaba volviéndola loca desde el mismo momento q piso la mansión.
Con cuidado y lentitud abrió la mirilla de la puerta para observarlo, no es que tuviera ninguna esperanza de que él no se enterara, pero…… se sentia mas protegida haciendolo así.
Era tan impresionante, sus anchos hombros, sus fuertes brazos, sus largas piernas, y con todo, parecía derrotado, allí sentado contra la pared, su cabeza inclinada y escondida, por su pelo y sus manos. Sin darse cuenta su mano avanzo hacia la cerradura, ¡¡¡¡¡¡¡NO!!!!!!, ¡¡¡¡¡era un traidor!!!!, no era posible que con la sola visión de su desolación pudiera perdonar el dolor causado, y aun así, en su interior sentía q era lo que debía hacer. ¿Por qué lo sentía?, ¿Por qué esa obsesión por su bienestar? ¿Por qué, porque, porque?
- princesa….- un escalofrió recorrió su espalda, ya sabía que la había oído, pero ese susurro era más de lo que en ese momento podía aguantar, no se había movido, continuaba con su cabeza inclinada. Tenía que irse, alejarse de él, o terminaría entrando y creyendo en todo lo que le contara, aunque fueran mentiras. Con lo que le quedaba de voluntad, se giro, escucho el ruido de las cadenas y los golpes contra la pared.
- ¡PRINCESA!!! Por favor, escuchame, dame una oportudad, solo escucha….. –sin volver la vista atrás, kira continuo avanzando hacia las escaleras. no podía rendirse, era una ejecutora, era fuerte, y nadie que la traicionara se iria sin castigo.
- Maldito bastardo, yo te hare sufrir, sabras lo que se siente cuando te traicionan como tu me has hecho-
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Valnelia
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Re: Pelea en el callejón
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Respuesta #93 en:
Abril 10, 2009, 21:27:36 »
V
al subió hasta su habitación deseando darse su tan deseado baño y descansar. Estaba realmente agotada, había sido una noche demasiado larga. Tras el baño, se colocó una bata de seda negra, fue hasta el vestidor y buscó la chaqueta que había llevado la noche anterior, sacó el sobre que le entregaron y fue hasta su despacho, dio gracias al no ver ningún tema importante sobre su escritorio y dejó el sobre allí. Llamó a Joseph y le pidió que llevara sangre, de la reserva que tenían en la clínica para casos urgentes, al vampiro que se hallaba en las mazmorras. Después de colgar, se quitó la bata de camino a su habitación y la dejó sobre uno de los sillones. Se acercó hasta la cama y se desplomó sobre ella, cubriéndose el cuerpo tirando como podía del nórdico. Recibió una protesta por parte de Troy, llevaba recostado desde hacía rato observando sus movimientos por la habitación, que ignoró, y se sumió en el sueño reparador.
Después de unas horas de descanso, se dio una ducha rápida y bajo a desayunar. En la sala ya estaban algunas de sus hermanas, cuando se sentó a la mesa comenzaron a servir el desayuno. Tomó sólo un café y se levantó excusándose, dirigiéndose al Centro de Operaciones.
Sobre una de las mesas, Lyss había dejado el pequeño portátil con la información vertida, también las muestras que recogieron en el Persephone. Encendió el aparato y se sentó ante él. Lyss apareció a los pocos minutos y comenzaron a visualizar las imágenes intentando encontrar algo que se les hubiera pasado la noche anterior, pero después de unas horas ante el ordenador observando la primera grabación, no encontraron nada. Joseph apareció con un par de bandejas con comida del almuerzo que tomaron allí mismo. Luego siguieron visualizando el resto de grabaciones.
Tras unas cuantas horas más de infructuoso trabajo, prepararon la información importante y clasificaron las pruebas. Val le mandó un mail a Sandor agradeciéndole el gesto del sobre e informándole de las pruebas que recibiría en breve y de la información extraída del portátil.
—Yo me encargo de enviarlas, Val.
—De acuerdo, Sandor ya está avisado.
—Ok.
—Se me ha ido el día entero y no he ingresado el cheque en la cuenta de las Ejecutoras –dijo Val recostándose sobre el respaldo del asiento.
—¿Fue lo que te dio en el sobre? –preguntó Lyss dejando la ultima bolsa de pruebas sobre la mesa y sentándose en una de las sillas.
—Sí –afirmó Val.
—Lo suponía –respondió Lyss con una sonrisa —. ¿Sigue siendo tan generoso?
Val asintió con la cabeza, sonriendo, pero después cambio de expresión.
—¿Qué pasa? –preguntó Lyss sentándose más cerca de su jefa.
—El intruso no habla, no se alimenta, Kira no quiere bajar… ¿Qué voy a hacer con él?
—No es problema tuyo, Val.
—Sí, lo sé, pero no voy a dejarlo morir en las mazmorras sin una buena razón. Kira es la única que puede sacarle algo y se niega a bajar, es la única que puede hacer que coma o se alimente de sangre –hizo una pausa antes de añadir —, no sé cuánto durará, pero sí sé que si le llega a pasar algo sin que ella hable antes con él, no se lo va a perdonar, por mucho daño que le haya hecho el encontrarlo allí, la duda le rondará durante toda su vida, y la culpa…, puede que también.
—Ya, pero sabes con es, no vas a conseguir nada si no quiere hacerlo. A menos que le des una orden.
—Si llega el momento, lo haré, y si se sigue negando, se lo enviaré a Sandor, él sabrá sacarle la información.
—Me parece bien –asintió Lyss.
—¿Sabes que pasó anoche? –preguntó la jefa cambiando de tema.
—No, aun no, vine directa al centro para ayudarte con las pruebas del barco, tendremos que organizar una reunión y saber qué sucedió para que todas estuvieran en el mismo lugar.
—Sí, mañana después del desayuno. Y quiero que Vik y Jecru inspeccionen todos los móviles, que averigüen por qué perdieron la localización. ¿Crees que pudieron usar algún tipo de inhibidor de frecuencia en los teléfonos?
—Sí, puede ser, por eso no tenían cobertura.
—Pero no explica la perdida de la señal del GPS.
—No, pero pudieron colocar algo en aquella bodega que bloqueara la señal del satélite, lo tenían todo preparado a conciencia.
—Deberíamos pasarnos por allí –comentó Val.
—Después de la explosión no debe quedar mucho, pero quizás encontremos alguna prueba, algo…, si se sabe buscar –indicó Lyss con una sonrisa a la que Val respondió.
Después de mirar el reloj de pared que había en el Centro de Operaciones, las hembras se levantaron sin tener más que decir sobre el tema, fueron hasta la salida y comenzaron a subir las escaleras.
— ¿Vamos a volver esta noche a Trans-Ru? –preguntó la loba.
—Sí, quiero echarle un nuevo vistazo a ese bar, pero sólo iremos las dos, y haremos una patrulla por los alrededores.
—De acuerdo, estaré preparada.
—Ok, voy a ducharme, se nos ha pasado el día entero allí metidas –dijo Val señalando hacia el centro.
—Yo también, nos vemos en la cena.
Val entró en su dormitorio dejando a Lyss subir el resto de escaleras que conducían hasta el desván, donde la loba tenía su habitación. Fue directa al baño y se dio una ducha fría que despertara sus músculos dormidos, después se acercó hasta el vestidor, sacó un mono negro de cuero y un abrigo largo, se recogió el pelo en una cola alta y se vistió. Fue hasta su despacho y cogió las armas que colocó estratégicamente por su cuerpo, ocultándolas después con el abrigo. Abrió la puerta y bajó al salón.
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Sheiztler
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Re: Pelea en el callejón
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Respuesta #94 en:
Abril 14, 2009, 13:12:53 »
Autor: Kira
Bajé las escaleras con paso apresurado, la verdad era que la curiosidad me estaba matando. Esa llamada de Joseph había sido más corta y extraña de lo normal. Desde hacáa tiempo, Joseph me mantenía al corriente de todo lo que pasaba en la mansión, pero esa llamada…. Fue un simple, “señor, creo que debería venir a la mansión y visitar las mazmorras, hay algo que debería ver”, era mas extraño de lo normal.
Giré por el pasillo en el que se encontraba la puerta de acceso a las mazmorras y me detuve en seco. Sentada junto a la puerta se encontraba esa hembra, una de las que Nely había criado, estaba dormida, con todo el pelo cubriéndole la cara, su olor era aun mas fuerte de lo que recordaba, pero…. ¡no!, la intensidad del olor no provenía de ella, venia de mas allá de la puerta. El aroma de la hembra era mas sutil, pero indudablemente estaba mezclado con ese otro olor que me traía dolorosos recuerdos.
Con paso lento me acerque a ella, antes de que pudiera posar una mano sobre su hombro, una daga se clavo entre mis piernas.
—Quieto o te convierto en un castrati.
—Eres Kira, ¿verdad?, así es como te llama Nely –la claridad volvió a los ojos de la hembra y supe el momento exacto en el que me reconoció, pues la daga se aparto de mi.
—Ah, eres tú, el actor porno. Por qué es de eso de lo que te conozco, ¿verdad?
—Soy Sheizler, soy un viejo amigo de la familia.
—Venga ya, tío, tu eres el novio de Val, fui yo quien os interrumpió la batalla amorosa, ¿recuerdas? –Su expresión se volvió de repente dura y desconfiada al recordar mi relación con Nely—. ¿Qué haces aquí? ¿Qué se te ha perdido a ti en las mazmorras? ¿Te envía val? Como le hagas daño te arranco las pelotas, capiche.
Cada vez estaba más extrañado, ¿hacer daño? ¿A quién? Estaba claro que fuera quien fuera era importante para esta hembra y debía ser el sujeto que desprendía ese olor, ¡el olor! Una urgencia se apoderó de mi, pequeñas piezas de un puzzle que no sabía que estaba montando, encajaron en su lugar, tenía que ver quien estaba en esas mazmorras, pero no delante de esa hembra.
—Vamos, pareces cansada, creo que debes comer algo…
—¿Y dejar que le interrogues a tu manera? ¿Pero tú me has tomado por tonta?
—¿Interrogar? ¿A quien? Yo sólo estaba recorriendo la mansión, como hacia antiguamente, nada mas, pero si no me crees, caminaré delante de ti.
La hembra no me contestó, pero al menos se levanto del suelo y con un movimiento de cabeza me indicó que avanzara. No quería irme, mi instinto me decía que era importante que entrara en esa celda, pero no con la hembra a mi lado, su carácter parecía muy volátil. Muy lentamente, coloque el brazo por sus hombros, no se relajó, pero al menos no se apartó de mi. Tranquilamente, avanzamos por el pasillo en dirección al comedor. Tenía muy claro que volvería a las mazmorras en cuanto pudiera.
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Valnelia
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Re: Pelea en el callejón
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Respuesta #95 en:
Junio 17, 2009, 00:51:02 »
F
inalizada la cena, Val salió del comedor en dirección al C.O, comprobó los cuadrantes de las patrullas mientras Lyss acababa de hablar con Jecru y Vik, y salió de nuevo al hall. Sheiztler estaba acompañado por Kira, el gesto del macho no le pasó desapercibido; rodeaba con un brazo los hombros de la hembra. Ésta se separó de él y desapareció al entrar en el comedor.
—¿Qué haces aquí? –le preguntó con una ceja alzada.
—Quería hablar contigo –mintió el macho.
—No tengo tiempo, estamos a punto de irnos –indicó mirando a Lyss.
—Bueno, esperaré.
—No sé a qué hora volveremos… –comenzó a decir hasta que fue interrumpida por Shey.
—No importa, esperaré. –Se acercó hacia la hembra acortando la distancia entre los dos. Alzó una mano y acarició su mejilla, Val se retiró al sentir las miradas de sus hermanas sobre ella—. Ten cuidado –dijo Shey bajando la mano.
Val asintió y se encaminó hacia el sótano. Lyss se acercó a ella, bajaron juntas y en silencio.
—¿Vamos en el Escalade? –preguntó cuando caminaban hacia el vehículo.
—Sí, si amanece como hace dos noches, no quiero que pase lo mismo –explicó la loba.
La jefa no dijo nada y rodeó el coche para encontrarse a H y a Beth apoyadas en él.
—¿Qué hacéis aquí? –les preguntó.
—Queremos ir con vosotras –respondió Beth.
—Es vuestra noche libre –comentó Lyss que también rodeó el vehículo.
—Eso no importa –dijo H.
—No.
—¿Por qué, Val? –preguntó Beth.
—Eso, ¿por qué, Val? –preguntó Lyss imitando la voz de las dos Ejecutoras más jóvenes.
—¿Porque…? –Hizo una pausa pensando que decir—. No voy a esperar a que os preparéis –finalizó.
—No es necesario –dijo H.
—No, ¿ves?. –Beth se abrió el abrigo y mostró las armas que llevaba escondidas, H hizo lo mismo mostrando las suyas.
—Vale, haced lo que queráis –masculló haciendo un gesto con la mano.
Abrió la puerta del copiloto y se sentó, Lyss se puso tras los mandos y las dos jóvenes se sentaron detrás mostrando amplias sonrisas. La loba arrancó y salieron del garaje.
Minutos más tarde enfilaban la carretera que llevaba hacia Trans–Ru. El ambiente en el coche se había vuelto tenso, tanto que casi podría cortarse con una de las dagas que portaban. Val miró por el espejo retrovisor y vio a las jóvenes sentadas atrás, cada una miraba por una ventanilla, con el rostro serio. Habían dejado atrás la habitual expresión divertida centrándose en lo que tenían por delante. Apostaba que estaban pensando en lo que les depararía la noche. La jefa extendió la mano para cambiar la emisora y poner algo mas movido que la música tranquila y relajante que sonaba en ese momento.
—¿Pero qué coño haces? –preguntó cuando Lyss golpeó su mano.
—No toques la radio.
—Sólo iba a cambiar de emisora –dijo mirándola fijamente.
—Me gusta lo que suena –comentó la loba.
—Pues a mí me aburre, y me va a dormir antes de que lleguemos –agregó mirando de nuevo al frente.
—Vamos, Lyss, pon otra cosa –corearon Beth y H desde atrás.
—¿Ves? Están de acuerdo conmigo, es aburrido. Gracias chicas –dijo girándose con una gran sonrisa hacia ellas. Se percató del detalle que parecían fichas de un parchís; todas de cuero, todas de negro, todas con el pelo recogido, y armadas. Sonrió. Estaban aprendiendo.
—Vale, me rindo –contestó la loba mientras pulsaba un dígito y cambiaba de emisora;
Awake
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comenzó a sonar por todo el habitáculo—, ¿es lo suficiente movido para despertarte? Porque te quiero en plenas facultades.
Val comenzó a saltar en el asiento al ritmo de la música mientras asentía con la cabeza y dibujaba una amplia sonrisa. H y Beth la imitaron desde atrás. Entre bailes, saltos y canciones del mismo tipo, llegaron a Trans–Ru. Lyss aparcó el coche cerca de la entrada al local, que como la vez anterior, carecía de seguridad en la puerta. Bajaron del coche dejando la diversión en el interior y adoptando la aptitud, seria y fría, de todas las incursiones que hacían.
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Última modificación: Junio 17, 2009, 00:55:54 por Valnelia
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Re: Pelea en el callejón
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Respuesta #96 en:
Junio 17, 2009, 01:05:12 »
Los seis hombres fornidos y fuertes estaban dentro de la furgoneta expectantes a la llegada de las hembras. El conductor se encendió un cigarro para después girarse hacía sus compañeros…
—Bien, éstas son las que nos están… jodiendo el negocio… Si acabamos con ellas, el jefe nos dará una buena recompensa…. –El hombre que hablaba parecía ser el que mandaba.
—Vosotros, bestias… no dejéis ni los huesos. –Dos abominaciones que se sentaban detrás sonrieron dejando como contestación un gruñido.
—Bien, buena respuesta –dice el joven.
—Sus ojos tienen un brillo especial, parece que las drogas hacen efecto en el cuerpo del chico, su fuerza y sus reflejos aumentan a medida que pasan los minutos. –Todos están ansiosos de capturarlas... o matarlas.
La vigilancia está siendo más larga de lo que pensaban, no pueden tardar mucho más en llegar. Efectivamente, por la lejanía pueden verse las luces de un coche, el mismo que les han descrito. Una especie de todoterreno negro con los cristales tintados se detiene ante la puerta del local situado en Trans-Ru.
De él bajan cuatro hembras enfundadas en cuero y largos abrigos que caminan hacia su objetivo, mientras una les habla.
—Estad atentas, podéis imaginar que nos esperan. —Una de las más jóvenes sonríe mientras acaricia sus armas.
—Ohh, tranquila, Val, nos comportaremos. —Las otras dos hembras sonríen al oír el comentario.
Mientras, en el interior de la furgoneta…
—¿Actuamos?
—No, esperad.
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Sheiztler
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Re: Pelea en el callejón
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Respuesta #97 en:
Junio 17, 2009, 01:26:15 »
Autor: Kira
Por fin bajaba otra vez las escaleras a las mazmorras, llevaba una hora intentando bajar, pero esa condenada hembra era difícil de despistar, se tomaba muy en serio eso de proteger lo que fuera que hubiera en esa celda, y eso aumentaba más mi curiosidad.
En cuanto abrí la puerta, ese olor invadió mis fosas nasales, era mucho más intenso que antes y sin lugar a dudas, provenía de la puerta que había a mi izquierda.
Con cuidado aparte la mirilla de la celda y sentí como toda la sangre abandonaba mi cara, era imposible, no podía estar viendo eso, mi imaginación me estaba jugando malas pasadas. Llevaba años esperando ver esa cara, pero siempre supe que era imposible, estaba muerto, había visto su pequeño cadáver, lo había enterrado, aunque solo fueran un montón de huesos después de tanto tiempo pudriéndose en aquellas ruinas, tenía que estar equivocado.
Sin darme cuenta de lo que hacía abrí la puerta y avancé hasta el extraño encadenado a la pared, un gruñido detuvo mi avance. Levantó los ojos y me miró, y en ese mismo instante lo supe, era él, no había ninguna duda. Estiré una mano, necesitaba tocarlo, saber que era real y no un sueño producido por mi desesperación y necesidad. Me volvió a gruñir, más fuerte esta vez, y entonces lo comprendí; no me reconocía, no sabía quién era yo.
-Skay…
-¡¡¡Apártate de él, maldito bastardo!!! Intentabas librarte de mí y así poderlo interrogar a tu manera, ¿verdad?
Recibí un empujón que me lanzó contra la pared.
¿Qué estaba pasando?
Con cuidado moví la cabeza hasta que pude pensar con claridad. La hembra, Kira, se encontraba delante de mí, protegiendo al preso con su cuerpo, y él, Skay…
¡Por la Virgen Escriba! ¿Realmente era él?
Intentaba llegar a la hembra con tanta intensidad que sus muñecas estaban ensangrentadas, y trozos de pared, donde las cadenas estaban ancladas, caían al suelo por la fuerza de sus brazos. Con calma me incorporé.
-No he venido a interrogarlo, sólo sentía curiosidad de ver qué había en la celda que protegías con tanto celo.
Con cuidado me acerqué a la hembra, ésta extrajo una daga de la bota y colocó su otra mano en la empuñadura de un látigo que llevaba enrollado en la cadera. Me detuve en seco, pero no por la hembra, sino por el macho situado detrás de ella, y el fuerte gruñido que salió de lo más profundo de su pecho. Todos sus músculos estaban en tensión y el olor se había intensificado hasta el punto de que era asfixiante, me recordaba al olor de…
¡¡Ohhh!! ¿Pero eso era posible?
Necesitaba salir de allí, esperar a que llegara Nely y que ella disolviera mis dudas, estaba claro que ninguna de las personas ante mí lo iba a hacer.
-Lo siento, no vine a interrogarlo, y mucho menos a hacerle daño, solo tenía curiosidad, ahora, si me disculpas, tengo asuntos que arreglar con Valnelia. –Sin decir nada más salí de la celda.
En apenas unos minutos mi mundo se había vuelto del revés y necesitaba centrarme, pensar y creer.
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Sr. L
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Re: Pelea en el callejón
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Respuesta #98 en:
Junio 17, 2009, 04:52:51 »
Desde las sombras el Sr. L observaba con total tranquilidad mientras las Ejecutoras en Trans-ru. Después del fracaso de la emboscada L estaba deseando una revancha contra las Ejecutoras y recordando que ellas habían estado en los muelles, se habia propuesto averiguar qué pasaba. El enemigo de mi enemigo es mi amigo, decía el dicho y L quería ver quien o quienes podían estar enredados con las Ejecutoras. Total, en sus más de 250 años de existencia las hembras era una nota al pie de página, una anomalía o una novedad, no la norma. Los choques entre la Sociedad Restrictiva y las Ejecutoras eran recientes, pero las hembras estaban demasiado bien organizadas para ser un grupo que surgió solo porque sí, algo más perseguían o a algo más se dedicaban que no involucraba a los restrictores y eso bien merecía la pena averiguarlo.
El problema era que el Sr. L solo era el segundo al mando. El Sr. D, el Restrictor-Jefe, era quien llevaba las riendas y quien tiraba de su correa. El Sr. D estaba furioso por lo de la emboscada y habia descargado su rabia sobre L con palabras tan demoledoras como sus puños (Que, teniendo en cuenta su pequeño tamaño, tampoco era decir mucho) L había conseguido deshacerse de su jefe con mínimas represalias. Un poco mosqueado por la derrota y los reclamos de su jefe, el Sr. L se propuso vigilar los muelles, con la esperanza de que las Ejecutoras aun tuvieran asuntos que tratar por esos rumbos. No tenía refuerzos, de hecho el Sr. N cubría su ausencia en la patrulla de esa noche, por lo que estaba solo, para hacer frente a 4 Ejecutoras, perfecto.
El restrictor había procurado ser sigiloso. Como veía en la oscuridad al llegar tenia las luces apagadas y su Ford Mustang negro, se disimulaba bien en las sombras y estaba seguro que nadie lo habia notado llegar. Acomodándose bien el sombrero L tanteo sus armas mientras observaba a las Ejecutoras y se plateaba el salir disparando como una opción, cuando un olor extraño lego a sus fosas nasales. Frunciendo el seño el asesino aspiro de nuevo. Sí, habia un olor extraño en el aire. El Sr. L se quedo quieto y comenzó a mirar alrededor, pero no veía nada. Solo noto una camioneta aparcada a cierta distancia de él. Aspiro de nuevo, el olor venia de la camioneta. No lograba identificarlo, pero junto al olor extraño le llegaba una débil esencia tabaco barato y… a humano. Había humano en la mescla.
El Sr. L miro hacia la camioneta pero la distancia y las pocas luces que habia en el muelle restaban eficacia a su vista nocturna y no le permitían apreciar detalles. Esto era extraño. Mirando alternativamente a la camioneta y al Trans-ru, L decidió esperar. Los de la camioneta no tenían manera de detectarlo, tampoco las Ejecutoras. Que pasara lo que tuviera que pasar y él ya vería como sacar provecho.
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Valnelia
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Re: Pelea en el callejón
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Respuesta #99 en:
Junio 18, 2009, 23:27:50 »
C
uando entraron al local, todas las miradas se volvieron hacia ellas. Observaron el interior y después caminaron con paso decidido hasta la barra. Esta noche de nada servía la discreción. Y los asistentes no tenían la pinta de los de hacía dos noches, estos parecían esperarlas porque algunos se pusieron en pie al verlas entrar.
—¿Dónde está tu jefe? –preguntó Lyss al camarero tras la barra.
—No sé de qué me hablas –respondió éste mientras seguía limpiando con un trapo —que parecía haber tenido una época mejor hacía mucho tiempo—, un vaso que aparentaba haber sido lavado con agua sucia.
—Mira, macho –dijo la loba acercándose más a él por encima de la barra—, no soy una persona muy paciente, así que contesta rápido y te ahorraras muchos problemas.
—Ya te he dicho que no se dé que hablas…
Antes de que terminara la frase, la Ejecutora lo había agarrado por la pechera de la camisa y acercado a escasos centímetros de su cara.
—No me hagas repetir la pregunta, ¿capicci?
Los presentes en el local acercaron posiciones, moviéndose inquietos. El Dj paró la música, pero Val le hizo un gesto para continuara. H y Beth se mantenían detrás de ésta, una a cada lado de la jefa y con las manos aferrando sus armas. Un movimiento al final de la barra, en el pasillo a la izquierda, llamó su atención. Con un movimiento rápido imperceptible para mucho de los presentes, estampó al que parecía ser el jefe contra la pared a la vez que colocaba su cuerpo sobre el de él inmovilizándolo y atravesaba su pecho con su antebrazo, cruzando sus dagas sobre el cuello del macho formado una X en tan delicada zona.
—Lyss, ¿quieres hacerle algunas preguntas? –preguntó a su hermana sin dejar de mirarlo fijamente.
La loba caminó lentamente sin perder de vista al resto de machos hasta quedar por detrás de Val y siendo consciente que sus otras dos hermanas les cubrían la espalda.
—¿Como se llama? –preguntó desde atrás.
—¿Quién? –preguntó el tipo mirando las dagas.
—El capitán del Persephone.
—No sé de quién me hablas.
—No me jodas, macho. Habla.
—No sé de qué me estás hablando, de verdad.
—Le vi aquí, en el local, ¿te refresca eso la memoria? –El tipo se quedó en silencio.
—No juegues con ella… ni conmigo –susurró Val en su oído.
—Habla, no bromeamos –indicó Lyss.
—Se llama Nathan Ballack, al menos es el nombre con el que le conozco.
—¿Qué negocios tienes con él?
—Ninguno, sólo viene al local cuando atraca en el muelle para que sus chicos se relajen entre viaje y viaje.
—Mientes –respondió la loba—, puedo olerlo. –Val presionó más el filo de sus dagas sobre el cuello del macho.
—¡Espera! –casi gritó—. Digamos que le abastezco de provisiones.
—Explícate –dijo Val.
—Yo le suministro de seres… especiales, y él no se mete en mis negocios, mantiene a raya a la competencia.
—¿Qué seres especiales? –preguntó la loba.
—Así, como vosotras. –Después de estas palabras, Val le echó una mirada a Lyss de «Éste tipo conoce de nuestra existencia y de otros como nosotras».
—¿Qué hace con ellos? –preguntó de nuevo la hembra desde atrás de su jefa.
—No lo sé, lo juro.
—¡Cabrón! –escupió Val y presionó aún más las dagas en el cuello del macho, consiguiendo que un fino hilo de sangre bajara hasta su pecho manchando la impecable camisa blanca que llevaba.
—Val –la llamó la loba sujetando su mano—, no merece la pena que te manches de sangre por este tipo.
La hembra lo miró fijamente durante unos segundos interminables. No serviría de nada cargarselo por conocer la existencia de seres como ellas, seguro que muchos de los del local también lo sabían.
—¿Hay algo más que debamos saber? –preguntó finalmente.
—No, nada –respondió nervioso.
—¿Qué otros negocios tienes? ¿Con qué otros personajes te juntas? Habla –le instó cuando se mantuvo en silencio.
—Trabajo para otro tipo.
—¿Quién? –preguntó la loba.
—Arshak, pero no le conozco personalmente…
En ese instante el caos tomó posesión del local. El camarero saltó por encima de la barra con un bate de beisbol en las manos, señal que tomaron el resto de machos para atacar. Beth y H se movieron con rapidez, pero se encontraron rodeadas al momento. Lyss acudió en su ayuda.
—No se te ocurra abrir la boca… Nunca. Esto sólo ha sido una pequeña advertencia, no sabes lo que puedo llegar a hacer. Si hablas, volveré y haré que escupas tus pelotas por la boca. ¿Entendiste? –El macho asintió con un estremecimiento—. Genial.
Le golpeó en la cara con el puño cerrado sobre una de sus dagas y se unió a la pelea que se había armado a su espalda. Eran superadas en número, al menos, veinte eran los que las rodeaban, pero supuso que no habría mayor problema. No habían sentido ningún ser especial en el local, por lo que eran humanos.
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Re: Pelea en el callejón
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Respuesta #100 en:
Junio 19, 2009, 23:53:50 »
—¡Vamos chicos! —dice el conductor saliendo de la furgoneta a toda prisa corriendo hacia el interior del local seguido por sus compañeros. Un par van armados con pistolas mientras que las abominaciones muestran una gran corpulencia, garras desproporcionadas así como una gran rapidez, no tardan en adelantarlos para pasar a primera fila de ataque.
Las hembras no esperan un ataque por lo que tardan unos segundos en reaccionar cuando una de esas bestias se lanza sobre ellas acompañado por otra que no tarda en llegar. Los hombres armados empiezan a disparar cuando ven un blanco fácil, las balas empiezan a zumbar en la dirección de las mujeres. Mientras, el conductor y el otro de los matones se quedan en retaguardia para ver como se desarrolla la acción e intervenir desenfundando poco a poco un par de dagas largas.
El conductor que empuña su daga mira a su compañero...
—No creo que esas furcias puedan aguantar a las bestias... —ríe socarrón.
El hombre que esta a su lado mira al chico sonriendo...
—Hans estará contento... —posicionándose en modo de ataque con la gran daga.
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Re: Pelea en el callejón
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Respuesta #101 en:
Junio 20, 2009, 18:55:10 »
Beth observaba a H cuando un estruendo a sus espaldas cosiguió que se le erizara el vello de los brazos. Gracias al puro instinto, ambas hembras se apartaron justo a tiempo para ver una par de enormes cosas entrando en el local, y seguidos por varios hombres armados.
Dejaron pasar al par de bestias, que se situaron en medio del espacio abierto, y se centraron en las armas de fuego. Una sensación de absoluta frialdad la embargó cuando se situó en uno de los laterales y pasó a la acción. Su cuerpo estaba en forma, afinado, tan trabajado que cuando se deslizó a lo largo del costado del asaltante más cercano a ella y le golpeó desde una posición levemente más retrasada, no sintió nada. Todo fue instintivo, algo de lo que comenzaba a sentirse muy orgullosa. Había conseguido reducir a uno, y H se encargaba del otro, pero aún quedaba el que avanzaba por el centro.
Observó algo pasando por encima de las bestias. Sin llegar a sorprenderse del todo, se percató de que era uno de los habituales saltos de Lyss. Esa, cuando se lo proponía, era un auténtico culo de mal asiento. En un par de ocasiones, le había ofecido formar parte de una atracción de tiro al blanco, con fines benéficos, por supuesto. Pero tenía que admitir que el movimiento era bueno. El impacto de una pequeña mancha de sangre en su mejilla, la hizo detenerse. El hombre al que se dirigía, caía lentamente al suelo, aferrando una de las dagas que lyss ocultaba en la funda de su espalda, y que se clavaba en mitad de su cuello. Otro reducido.
Lyss ejecutó el lanzamiento con precisión y facilidad. Centrada, observó los movimientos de Val. Sus entrenamientos conjuntos daban buenos resultados. Justo cuando Valnelia rodeó al primero de los enormes objetivos por su derecha efectuando un giro sobre sí misma y pasó al otro, finalizando su mortal baile, Lyss aterrizó en el suelo entre las espaldas de ambos y asestó una dentellada mortal el el centro de la parte de atrás de las rodillas que las bestias mantenían pegadas.
Las dagas de ambas hembras chorrearon sangre y se apartaron para ver a las bestias furiosas, arrodillarse con estrépito.
El local se había quedado en silencio, todos se ocultaban donde podían. Había gente armada, pero demasiado sobrecogida como para tratar de alcanzar su armas. La pelea no había acabado.
Retomando posiciones, las cuatro mujeres volvieron a centrarse en sus peludos amigos.
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Última modificación: Junio 21, 2009, 23:12:39 por lyssele
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Re: Pelea en el callejón
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Respuesta #102 en:
Junio 20, 2009, 20:33:42 »
I
nmersas como estaban en la pelea, no se percataron de lo que entraba por la puerta hasta que resonó un estruendo acompañado de un rugido animal por todo el local. Val se volvió a tiempo para ver entrar a dos bestias de 2’25 de altura, garras y pelo, mucho pelo por todo el cuerpo lo que les daba una apariencia de lobos erguidos, seguidas de unos cuantos humanos armados, o que parecían serlo.
Estos comenzaron a disparar a todo lo que se movía en el local, lo que hizo que las dos hembras más alejadas rodaran por el suelo esquivando los proyectiles, y que los anteriores atacantes buscaran refugio en cualquier parte.
Desde su posición, lo vio todo a cámara lenta; las bestias entrando en el local, Beth y H demasiado cerca de la entrada cuando éstas hicieron acto de presencia, y los hombres armados...
Pensó en llegar hasta ellas y alejarlas del peligro de los monstruos cuando comenzaron los disparos y la hicieron rodar por el suelo, pero gracias a las dos jóvenes, los disparos cesaron cuando dieron cuenta de dos de los asesinos, el tercero fue eliminado por Lyss lanzándole una de sus dagas cuando el tipo se disponía a disparar a Beth. Previendo la intención de la loba, se movió tan rápida como ésta rodeando a una de las bestias por la derecha mientras Lyss realizaba un salto, y girando sobre sí misma se agachó para dar el golpe certero al mismo tiempo que la loba y hacer caer de rodillas a las dos monstruosidades.
El silencio se había instalado en el local. Las hembras respiraban agitadas, regulando la respiración durante esos segundos de calma. H y Beth se acercaron hasta ellas, muy cerca de las dos bestias que rugían en el suelo sorprendidas por la rapidez de los hechos. En la puerta todavía había dos machos portando largas dagas en sus manos y mirando asombrados la escena, como congelados en la entrada.
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Re: Pelea en el callejón
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Respuesta #103 en:
Junio 21, 2009, 00:54:22 »
El escándalo indicaba que se estaba desarrollando una buena pelea. El Sr. L adoraba las peleas. Mientras del interior de Trans-ru se oían golpes, sillas rotas, gritos de dolor y maldiciones, el asesino se acercó un poco al bar, pero justo cuando pesaba salir de las sombras los tipos de la camioneta actuaron. Pudo ver a los lobos entrar por la puerta seguidos por hombres armados. El Sr. L volvió a retroceder y espero para reevaluar la situación. Como esperaba las Ejecutoras no tuvieron muchos problemas para lidiar con las bestias y sus acompañantes. Solo dos de ellos estaban parados en la puerta, obstruyéndole el paso y la vista, habia llegado la hora de hacer acto de presencia. Se acercó rápidamente por detrás mientras sacaba su Colt calibre 45.
—Sí no ayudan. No estorben—les grito y antes de que pudieran volverse los metió hacia adentro con un puntapié.
Los dos machos perdieron el equilibrio y cayeron dentro del bar con la misma gracia que un par de elefantes. Las Ejecutoras los apartaron de su camino y se volvieron para enfrentar al Sr. L que levanto su pistola y disparo. La bala paso inofensivamente en el aire y se estrello contra la pared opuesta del bar.
“Como odio que hagan eso”
, pensó L mientras se preparaba para la pelea.
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Re: Pelea en el callejón
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Respuesta #104 en:
Junio 25, 2009, 21:06:38 »
Los hombres cayeron al interior del local sorprendidos por la aparición repentina del Sr.L portando el arma. Cuando consiguieron reaccionar, saltaron sobre las mujeres en busca de conseguir su trabajo. Con las dagas en las manos lanzaron un feroz y rápido ataque esperando conseguir lo que se proponían.
Con gráciles movimientos, las ejecutoras mas jóvenes esquivaron los primeros ataques de los dos individuos. A sus espaldas, las bestias se recuperaban velozmente de las heridas infringidas por las hembras, que estaban ahora entretenidas ese extraño hombre. Aprovechando la coyuntura para saltar sobre las mujeres lanzando un gran zarpazo que esquivan a duras penas 3 de las 4 ejecutoras… impactando en Beth haciéndola volar unos metros hacia atrás chocando contra una de las paredes del antro donde estaban. La bestia sonrió mientras soltaba un resoplido viendo a su víctima en el suelo aturdida, corriendo hacia ella como un águila vuela hacia su presa. Mientras la otra horrible criatura salta sobre las hembras restantes para lograr acabar con ellas ayudado por los dos otros machos potenciados.
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