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Cronicas Oscuras
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Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Tema: Luna Oscura: Segunda Oportunidad (Leído 8145 veces)
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Valnelia
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Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Enero 19, 2010, 00:43:54 »
H
abían pasado tres semanas desde el anuncio oficial que hicieron las dos Ejecutoras. Zoe y Sheiztler se habían mudado a la Mansión y se había causado un gran revuelo entre los que allí vivían. Sobre todo con el macho durante los entrenamientos y su costumbre de entrenar sin camiseta.
—Shey, cariño —le había dicho Val una tarde—, me encanta entrenar contigo, pero vas a conseguir hacernos resbalar durante los entrenamientos. Se giró para deshacerse de la llave que le había hecho atrapándola entre sus brazos.
—¿Eh? —Sheiztler la miró sin entender sus palabras y la hembra aprovechó para soltarse y hacerle un bloqueo.
—Me distraes a las chicas —indicó con la mano a sus hermanas que entrenaban a unos metros, pero que de vez en cuando fijaban la mirada en el macho.
Al día siguiente, bajó con una sudadera cerrada hasta arriba. Val se divirtió a costa del vampiro durante unos minutos, hasta que acabó exasperado.
—Shey, querido, tampoco te lo tomes de esta forma y me prives de tus encantos físicos.
Sheiztler había decidido relegarse al rincón más lejano de los tatamis, o usar las instalaciones cuando no fueran usadas por ellas, pero había hembras por todos los rincones de la casa y era casi imposible no coincidir con alguna. Pero las cosas habían funcionado más o menos bien, en una casi perfecta armonía, salvo por las pequeñas disputas tan habituales a las horas de las comidas.
La mudanza de los dos nuevos habitantes no había conseguido romper la monotonía de la Mansión. Seguían con los entrenamientos, las patrullas, las reuniones en el Zero…
El Zero. Eso sí que fue una sorpresa que las sobrecogió. En mayor o menor medida, todas conocían a Rehv y fue un mazazo la noticia.
Esa mañana, Val se encontraba en su despacho leyendo el periódico antes de empezar con la jornada del papeleo. Tenía una taza de café en la mano a punto de darle un sorbo mientras abría el periódico y ojeaba los titulares. La taza se le cayó de entre los dedos y golpeó la mesa cuando leyó la noticia, rompiéndose después contra el suelo. Sheiztler se levantó de la cama y corrió hasta la estancia contigua, deteniéndose ante la puerta al verla caminar por la sala presionándose las sienes, con el dolor resaltando en sus profundos ojos azules.
—¿Qué sucede? —preguntó, acercándose lentamente y apresando el óvalo de su rostro entre ambas manos.
Val lo miró fijamente, conteniendo las lagrimas, se deshizo de sus manos y cogió el periódico de nuevo, leyendo otra vez el titular. Estaba claro; el Zero había estallado por los aires y se sospechaba que entre sus cimientos calcinados se encontraba el cuerpo de su dueño. Tras releer la noticia, se lo entregó al vampiro.
—No puede ser. —Sheiztler la miró con sorpresa y volvió a leer, como si las letras fueran a cambiar de contenido cada vez que fueran leídas. Alzó la cabeza y la miró, con el dolor reflejado en su cara. Abrió los brazos y la hembra se refugió en ellos, apoyó la cabeza sobre su pecho y dejó que fluyeran las lágrimas una vez asimilada la noticia mientras que el vampiro acariciaba su espalda intentando consolarla.
Minutos más tarde, la noticia estaba confirmada. Sheizlter había llamado a la Hermandad para preguntar si había algún error en el artículo, si cabía la posibilidad de que hubieran confundido el nombre del local. A Val aún le quedaban esperanzas de que así fuera, pero cuando vio la cara del vampiro al colgar, éstas se esfumaron. Intentó hablar con Bella, había conocido a la vampira cuando se reunieron en Lugar Seguro, pero lo máximo que consiguió fue hablar con Zsadist y transmitirle sus condolencias.
A la hora de la comida, lo comunicó a sus hermanas. Shey aferraba su mano, intentando infundirle fuerza, sabía lo que iba a costarle transmitir la trágica noticia. Cada una reaccionó de una forma diferente. Unas preguntaron como había sucedido y Val se limitó a indicar que había dejado el periódico en el C.O para que pudieran leerlo, sin entrar en más detalles dolorosos. Otras tenían expresiones de incredulidad, como la suya horas antes en el despacho. La mayoría se quedó en silencio, y así transcurrió el resto del almuerzo.
Leny se había quedado con la vista perdida en algún punto de la pared que tenía enfrente y apenas tocó su plato. Cuando todas salieron del comedor al finalizar la tensa comida, Val se acercó a ella, que aun permanecía sentada en su asiento. Cuando la joven sintió la mano de su jefa sobre su hombro, pareció salir de su ensimismamiento, la miró y se levantó, excusándose. Val la retuvo por un brazo y la abrazó, susurrándole que la buscara si necesitaba hablar de ello.
Las pocas expectativas de que todo fuera un error y de que Rehv apareciera diciendo «Eh, que estoy vivo» fueron desapareciendo con el transcurso de los días. Y Xhex… la hembra también había desaparecido, era imposible comunicarse con ella, pero lo suyo había sido decisión propia.
En general, el ambiente en la casa volvió a ser el mismo una vez aceptado el hecho de que el ZeroSum había dejado de existir, y con él, su dueño.
Tras informarle Owen sobre el estado de Beth, la Ejecutora jefa había decidido sacarla de las patrullas con la excusa de que al ser mayor el número de hembras en las calles, necesitaban a alguien más en el C.O, pero manteniendo el secreto tal y como el macho le había pedido. Aunque Lyss… parecía que a la loba no se le podía ocultar nada.
Tanto Jecru como Vik la fulminaron con la mirada cuando se lo comunicó, y Beth puso el grito en el cielo, gritó hasta que temblaron los cimientos de la Mansión, pero la decisión ya estaba tomada. Nada de patrullas y nada de entrenamientos, hecho por el que algunas de sus compañeras parecían estar molestas.
La relación de Vane con sus hermanas se había hecho más estrecha desde que había conseguido dominar sus poderes, ya no temía rozar a alguna y tener visiones sobre ella. Pero a Mei se la veía ojerosa y cansada algunas mañanas. Las pesadillas que la mantenían despierta sin apenas dejarla descansar no habían remitido, provocando ese estado de cansancio, aunque tampoco había remitido su hambre y su costumbre de entrar en la cocina y rebuscar en la nevera. Los cocineros ya le habían hecho llegar su queja a Val.
Savannah parecía haberse recuperado bien del infierno que debió pasar a manos de su tío Dominic, y del que no hablaba, pero a su jefa no se le pasaba la mirada abstraída que la joven mostraba a veces, sumida en sus pensamientos. Mientras, Skade se machacaba con duros entrenamientos desde el ataque que había sufrido. Había decidido no volver a encontrarse tan indefensa, y entrenaba duramente con June, Lyss y Val, en sus diferentes categorías.
June parecía vivir en una nube, con una permanente sonrisa en sus labios muy parecida a la que Val también mostraba. Haber arreglado lo suyo con Zoe había suavizado su carácter… en apariencia. No había que dejarse engañar por su aparente amabilidad. La Dark Huntress no parecía haber cambiado en nada, pero de vez en cuando se la veía sonreír, y eso ya era todo un logro. En cambio, Leny se había vuelto más silenciosa desde la muerte de Revh, la joven llevaba poco tiempo allí, todavía estaba habituándose a la Mansión cuando ocurrió lo del Zero, pero no faltaba nunca a sus entrenamientos y cumplía con las patrullas. Val le dio unos días para alejarse de todo, conocía la estrecha relación que mantenía con Rehv, pero la joven Ejecutora había rehusado.
Jecru parecía más feliz que nunca, la compañía de Colin había hecho mucho bien en la joven, sacándola de su existencia solitaria. Val disfrutaba viéndolos juntos, los quería a ambos por diferentes motivos, y ver a su primo tan feliz al lado de la hembra, también la hacía feliz a ella. Pero ver el estado en el que estaba cayendo Kira la preocupaba… y lo peor era que la joven no se dejaba ayudar por nadie, ni por ella, ni por el resto de sus hermanas.
H había vuelto a la Mansión, pero su actitud frente a la vida era diferente, era más irónica y mordaz en sus comentarios, aunque fiel a sus entrenamientos y a sus turnos de salida. Su relación con D parecía haber vuelto a ser la de antes, junto a Beth, volvían a ser las Trillys. Eros no había sido expulsado, seguía viviendo en la Reserva, pero tenía prohibido pisar la casa hasta nueva orden. Después de meditarlo durante dos días más, Val lo llamó a su despacho y le informó de su decisión. El macho pareció aliviado al escucharla, hasta que le dijo que no quería verlo cerca de Hécate, que respetara la decisión de la hembra de no tenerlo cerca.
Las Protectoras también habían vuelto a la casa y se habían unido a ellas en su lucha. Las Ejecutoras más veteranas seguían de cerca a las más jóvenes y nuevas; Ny, Savy, Vane, Skade, Ista..., guiándolas en sus aprendizajes. Beriz, Carmen, Mary, Nita, Mim… cada una aportaba su experiencia.
Y así, día a día, pasaron las semanas entre entrenamientos, comidas, patrullas, bromas… aprendiendo a relacionarse las nuevas con las no tan nuevas, aprendiendo las unas de las otras, estrechando la relación entre hermanas que imperaba en la Mansión.
Val cerró el portátil cuando vio entrar a Sheiztler en la habitación con una toalla al cuello. Lo había dejado en el gimnasio un rato más mientras ella subía a plasmar sus pensamientos en una especie de diario digital en el que descargaba sus preocupaciones, la ayudaba a pensar con más claridad. Se levantó del sillón y caminó hasta él, cuando vio la expresión de su cara, sonrió divertida.
—¿Qué te pasa? —preguntó acariciando su espalda desnuda.
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Última modificación: Enero 19, 2010, 01:01:27 por Valnelia
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #1 en:
Enero 19, 2010, 00:51:38 »
Ya habían pasado tres semanas. Tres semanas de locura continua. Shey viviendo con ellas había sido entre entretenido y algo extraño. Es decir, un hombre, aparte de Joseph y el resto de doggens, conviviendo con ellas. ¡Eso si era una noticia para dar a conocer! Savy sonrió. Menos mal que había un cuarto de baño para cada una en las habitaciones. Porque ya se imaginaba los gritos que podrían llegar a haber.
Miró otra vez por la ventana de su habitación y observó como un relámpago se dejaba ver a lo lejos entre las nubes. Un trueno y luego el viento sopló. Si, pronto se largaría a llover.
Tomó su móvil que estaba sobre la mesita de noche y lo guardó en su bolso para luego salir de la habitación. Aún era temprano. Faltaban unas cuantas horas para la cena así que una vuelta por la ciudad no le vendría nada mal. Un poco de aire fresco era lo que necesitaba. Últimamente su sueño no era muy bueno que digamos. Le costaba dormirse y después, casi siempre, se despertaba.
Estaba bajando las escaleras cuando vio que Shey subía por ellas. El macho venía sudado y con una toalla en la mano. Seguramente venía de entrenar. Sonrió cuando él se detuvo al notar su presencia.
-Hola, pequeña-saludó Sheiztler con una sonrisa.
-Papi Shey, ¿cómo estás?-Savy se detuvo a unos tres escalones de él.
El vampiro hizo una mueca ante como lo había llamado la joven pero no acotó nada.
-Regresando de entrenar. ¿Y tú? ¿Saldrás?-preguntó rápidamente.
-Daré una vuelta…-se encogió de hombros-. Necesito algo de aire.
-¿Vas sola?-inquirió. Ella asintió-. Ten cuidado-Shey frunció el ceño.
-Se cuidarme sola-protestó Savannah.
-Hace un mes me pareció que no-respondió el vampiro.
Savannah se quedó callada. Si, hace un mes la habían secuestrado los Lessers y ella no había podido hacer nada. Todavía se sentía enfadada consigo misma por eso. Sin embargo, una vez recuperada se entrenó lo suficiente para, ahora, poder enfrentar a cuatro de ellos otra vez y dar pelea. Sav frunció el ceño.
-Tendré cuidado-murmuró pasando junto a Sheiztler.
-Pequeña…-llamó el compañero de Val.
Savy no contestó ni volteó. Sabía que no era el momento de seguir hablando. Emociones de rabia, tristeza y dolor la estaban embargando poco a poco. Se dirigió hasta el garaje y sin meditarlo dos veces subió a su Nissan y aceleró.
Necesitaba pensar. Quería despejarse, tomar aire e intentar comprender varias cosas que aún le resultaban extrañas y sin explicación. Traspasó el portón principal y pisó el acelerador cuando se adentró a la carretera. Iría a la ciudad. Preferentemente a aquel lugar. Algo le decía que ese era el mejor lugar para pensar, a pesar de todo.
Casi media hora después estacionó frente a lo que quedaba de aquella cabaña donde la había tenido Dominic. Su tío… Savy suspiró y apagó el motor del auto. Entonces, su cuerpo tembló al recordar lo que había sido estar ahí encerrada. La tortura por la que había pasado y todo el dolor psicológico que había sufrido luego. ¿Era lo mejor estar allí? ¿Había sido buena idea después de todo?
Un trueno se dejó escuchar. Sav frunció el ceño y bajó del coche. No, estar ahí era lo mejor. Ella tenía que superar lo vivido hace un mes atrás. Tenía que aceptarlo como parte de su vida sin miedo al recordarlo. Solo así se haría más fuerte. Solo así aceptaría que su tío alguna vez, a pesar de todo, había sido un gran guerrero y hombre de los Cárpatos.
Con paso decidido caminó hasta los restos de la cabaña. Se inclinó y rozó con la punta de los dedos la madera chamuscada. Tragó saliva y se llevó una mano a la garganta. ¿Por qué las cosas habían salido así?
“Porque las cosas suceden como uno las busca”
. Esas habían sido las palabras de Gregory cuando fueron a despedirla, para luego volver a las montañas, a su hogar. Sonrió. Algo bueno había en todo lo sucedido. Había encontrado a su familia. Había conocido al príncipe Mikhail y a los demás.
Despacio se puso de pie y rodeó el lugar. Las gotas de lluvia comenzaron a caer lentamente pero Savy las ignoró. Caminó hasta llegar donde Val la había recogido entre sus brazos. Sonrió y sus ojos se llenaron de lágrimas. ¡Oh, Dios! Aún podía recordar como se había sentido al percibir el calor y perfume de Valnelia. Había sentido una madre en esos momentos. Ese cálido sentimientos de protección que solo sientes envuelta en los brazos de tu progenitora. De una mamá.
Alzó la mirada y miró hacia la nada. Fue cuando la imagen de él se le presentó. Esa era la mayor duda de todas. ¿Por qué él había estado aquel día allí combatiendo a Dominic? Es decir, los Lesser la habían llevado al vampiro. ¿Por qué entonces L había destruido a quien había ayudado? ¡No lo entendía! ¡No lograba comprenderlo!
Él era un Restrictor. Su enemigo. Alguien sin sentimientos, capaz de matar todo a su alrededor solo por deseo y placer. Entonces, ¿por qué la había ayudado una vez en el pasado? ¿Por qué se había enfrentado a Dominic? Acaso…
-Acaso…-susurró, ahora en voz alta-. ¿Tú eres diferente, L?
-¿Diferente a ti?-Savy se sobresaltó ante la fría voz y se echó hacia atrás. Frente a ella estaba el Sr. L-. Si, a ti soy muy diferente.
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Última modificación: Enero 19, 2010, 00:59:22 por Savannah
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Valnelia
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #2 en:
Enero 19, 2010, 03:12:53 »
S
heiztler se quitó la toalla del cuello y la dejó junto a la bolsa de deportes. Se giró, aun con los puños crispados.
—Esa cría me ha llamado «papi», otra vez. —Val se echó a reír al escuchar la fuente de sus problemas.
—Acostúmbrate —le contestó—. Además, eres un papi muy atractivo, deberías estar agradecido de tu genética vampira. —Se puso de puntilla y besó sus labios, después se giró y se encaminó hacia el baño—. ¿Me frotas la espalda, cielo? —le preguntó con un deje de humor antes de entrar al interior.
Con dos zancadas, el macho recorrió el espacio que los separaba, olvidando las palabras de la pequeña Ejecutora. Una hora más tarde, ambos estaban preparados para salir; Val con su atuendo para las patrullas. Y Shey, de negro, con sus gumías a la espalda. Sentado en uno de los sillones del amplio despacho, observaba como la hembra guardaba sus armas.
—Savannah ha salido sola. —Val lo miró y él continuó—: se marchaba cuando la encontré en las escaleras.
—Sé que algo le pasa, aunque parece recuperada, se está guardando algo… No ha querido hablar ni con Kreig de lo que sucedió en la cabaña… —Hizo una pausa y guardó sus dagas en las fundas de sus muslos—. Su carácter ha cambiado, se ha vuelto más reservada y se exalta enseguida.
—Todavía es muy reciente —comentó el vampiro.
—Lo sé… —se calló, sabía que algo le pasaba a la pequeña, pero debía ser ella quien hablara.
Sheiztler se puso en pie y caminó hasta ella. La observó en silencio. Sus manos se movían con destreza y delicadeza, acariciando sus armas como si fueran tesoros. Se sentó sobre la esquina del escritorio y esperó a que finalizara.
—Nely —la llamó cuando la vio cerrar su armería personal.
—¿Sí? —La Ejecutora se giró para mirarlo. Cuando vio su rostro serio, preguntó—: ¿Lo has decidido ya?
—¿Crees que puede funcionar?
La hembra lo miró fijamente, recorrió el espacio que había entre ellos y se colocó entre sus piernas.
—Si eres capaz de mantenerlos controlados, sí, lo creo —le contestó. Cuando vio que su expresión seria no cambiaba, añadió—: ¿Qué es lo que te preocupa?
—¿Crees que soy capaz de entrenarlos como lo hacía tu padre?
—Sí —susurró Val inmediatamente, acariciando su mejilla—. Tú eras su mejor alumno… sí, te veo capaz.
—No, tú eras su mejor alumno, no sabes lo orgulloso que estaba de ti. Si te viera ahora…
—Quizás estaría decepcionado —contestó la Ejecutora por él, y la tristeza se deslizó en sus ojos.
Esa era la pregunta que siempre había rondado su mente. ¿Había decepcionado a su padre eligiendo esa clase de vida negándose a la que estaba destinada por nacimiento y condición? ¿O por el contrario estaría orgulloso porque había elegido proteger a su raza y a cualquier inocente.
—Eso es imposible, Nely. —El vampiro la sacó de sus pensamientos, deslizó una mano por su cuello y le apartó el pelo de la cara—. No sabes la alegría que sintió al entregarte tus dagas, esas dagas —indicó las que llevaba en los muslos—. Las mandó hacer en exclusiva para ti, grabando en la hoja y en la Antigua Lengua cuanto te quería. Créeme, estaba orgulloso.
—Nunca me lo dijo.
—Lo sé, le costó asimilar que su única hija no iba a ser una señorita educada y refinada de la Glymera, pero cuando por fin lo aceptó… Deberías haberle escuchado hablar alguna vez en la biblioteca. Disfrutaba viéndote pelear, su mirada brillaba en esos momentos, había orgullo en su voz cuando se refería a ti.
—Gracias, por contármelo. —Posó sus labios en la boca del macho y éste los atrapó con deseo, borrando la tristeza de ellos. Las manos del vampiro comenzaron a recorrer su espalda bajo el abrigo largo de cuero. Se separó de ella contrariado.
—¿De verdad puedes moverte con toda esa artillería que llevas encima?
—¿Esto? —preguntó la hembra, abriendo el abrigo y mostrando las armas—. Si no es nada. Y tú deberías llevar algo más que esas dos ¿dagas? que siempre llevas. En la armería quedan mas —le indicó el pequeño armario que había en la estancia—. Algunas son de mi padre… Me gustaría que las llevaras —finalizó, sacando una pequeña espada de hoja curvada muy parecida a sus dagas, pero de mayor tamaño—. Puedes coger las que quieras.
Sheiztler se levantó de la mesa y la abrazó por la cintura, emocionado por sus palabras. Para él, era un honor portar las armas de su Señor, y casi padre durante más de doscientos años. Val le dio un leve empujón hacia la armería y lo dejó elegir las que prefería, bien porque le gustaba, bien porque le traía recuerdos del pasado. Después del emotivo momento, la hembra le indicó que era la hora de la cena, y juntos, caminaron hacia la puerta.
—¿Te diste cuenta de lo indisciplinados que son? —preguntó Shey, mientras bajaban las escaleras.
—Indisciplinados, insolentes, impertinentes, cínicos, exudan ego por sus poros… No han cambiado en nada, cariño. ¿Pero no lo sabías? —preguntó, soltándose de su abrazo—. Ah, claro, que para vosotros eran los perfectos alumnos… No sabes dónde te metes, querido —rió ante el último comentario y dejó al macho atrás.
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Última modificación: Enero 19, 2010, 03:14:27 por Valnelia
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #3 en:
Enero 19, 2010, 09:54:41 »
Acababa de regresar a Caldwell después de tres semanas de ausencia. Y tenia que reconocer que las vacaciones le habían sentado bastante bien. Se sentía como nuevo, con las fuerzas renovadas y lo más importante de todo, con las ideas en su sitio.
Entró el Hotel y fue directo hasta la recepción.
-Buenas tardes.- Saludó al jefe de recepción que se encontraba de espaldas.
-Señor Kattalakis.- dijo el hombre con una sonrisa en los labios al comprobar que su mejor cliente por fin estaba de vuelta.- Me alegro de que se encuentre bien, y que su viaje haya sido satisfactorio.- Le tendió la llave de la suite.
-Si, ha ido todo muy bien gracias.
Con un gesto de cabeza se despidió y subió hasta su habitación.
Se daría un baño, y saldría a cenar algo fuera del hotel. Luego iría a tomarse una copa en algún local. Había visto en las noticias mientras estaba de viaje que el Zero Sum había desaparecido, más bien había volado por los aires. Se decía que por algún ajuste de cuentas con narcotraficantes. Una pena la verdad, porque el local le gustaba bastante. Pero bueno, seguramente en aquella ciudad tan grande encontraría algún otro local.
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #4 en:
Enero 19, 2010, 11:48:35 »
Lucien
Anocheció, y sus empleados comenzaban a llegar para ponerlo todo en marcha para abrir el local en un par de horas. Las primeras en aparecer fueron las chicas, que como siempre llegaban juntas, y mas tarde poco a poco comenzaron a llegar los demas.
El negocio marchaba estupendamente, y su clientela habia aunmentado desde la desaparicion del Zero Sum en las ultimas semanas. Lo sentia mucho por el Reberendo, porque a pesar de ser competencia, las pocas veces que habian coincidido en la ciudad le sirvió para admirar a ese vampiro. Pero los negocios eran los negocios, y la explosión del ZS le había venido como anillo al dedo.
El Spice Blood se había convertido en el local de moda de las noches de Cadlwell, haciendo que sus bolsillos se llenasen mas aun de lo que ya estaban.
-Luc, necesitamos a dos nuevos camareros ya.
El que había hablado era Chad, que estaba acompañado por alguno de los otros machos.
-Lo se.- Se acarició el pelo con la mano derecha.- Larkin y yo estamos en ello. Intentaremos tener pronto las nuevas incorporaciones.
Los machos asintieron y continuaron con el trabajo de cada noche antes de abrir. Lucien fue hasta el almacén junto con Andrew para cargar algunos barriles de cerveza.
Una vez que todo estaba listo para abrir el local, Lucien subió hasta su despacho para comenzar a revisar las ultimas facturas que le habían llegado esa mañana. Se sentó en el sillón y encendió su portátil. Como cada noche, lo primero que hizo antes de comenzar a trabajar, fue abrir el cajón de su escritorio y sacar una foto. La estuvo observando durante varios minutos, pensando en todo lo que podía haber sido.
Sonó el interfono que llevaba en la oreja avisándole de que tenía una llamada interna. Era Noah.
-Dime Noah.
-Estoy abriendo las puertas del local. Todo listo para comenzar la noche.
-De acuerdo.
Colgó y dejando la foto de nuevo en el cajón, comenzó a revisar las facturas una por una.
Tenia que encontrar dos camareros lo antes posible. Si antes era necesario, ahora que tenían más clientela lo era mucho más. Pero con los últimos acontecimientos, y tras la explosión del ZS, la gente no se arriesga a querer trabajar de noche. Y mucho menos si pensaban que todo lo que había sucedido con el otro local había sido por un ajuste de cuentas. Y los pocos que habían acudido a las entrevistas que hacían Larkin y el, no cumplían todos los requisitos para trabajar en su local.
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Kira
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #5 en:
Enero 19, 2010, 12:47:44 »
En los suburbios de la ciudad, la sombra de una mujer se desplaza por un oscuro y apestoso callejon. En el extremo se encuentra con la sombra de un hombre.
- ¿tienes lo que te pedi? -
- no fue facil conseguirlo, va a costar....... - una daga salida de ninguna parte, se clavó en el pecho del hombre, mientras que la mujer, con la otra mano lo aferraba del cuello, levantandolo del suelo y fijandolo a la pared.
- no me importa lo que te haya costado, solo te pregunte si lo tenias - el hombre inclinó la cabeza en gesto afirmativo y con voz muy baja y suave dijo
- en el bolsillo trasero -
la hembra guardo la daga con cuidado en la parte trasera del pantalon y sin soltar al hombre se inclino, introdujo su mano en el bolsillo del macho y extrajo un pequeño paquetito que guardó en sus propios pantalones.
la mano con la que tenia agarrado al macho por el cuello, comenzó a bajar muy despacio por su pecho, su estomago, su boca se acerco a su oido mientras que la mano se cerró con fuerza en la entrepierna.
- si intentas volver a estafarme........ - y enfatizó sus palabras con un fuerte tirón. el hombre soltó un alarido y mientras la hembra se separaba, se desplomo en el suelo, jadeante, apenas pudiendo respirar. un fajo de billetes le golpeó en la cara.
- patetico. aqui. el mismo dia. a la misma hora. no me falles -
La mujer se alejó del callejon
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Hecate
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #6 en:
Enero 19, 2010, 13:44:11 »
Termino de ajustarse las armas en el interior de las botas después de un día bastante ajustado a los entrenamientos. Se había topado con Shey cuando ella salía del gym y no le había dicho nada. Estaba contenta de que Val estuviera feliz, pero aun no aceptaba mucho que el macho estuviera viviendo en la mansión. No había hablado mucho con él, solo lo justo la verdad sea dicha, pero no le importaba mucho.
Vestida con un pantalón negro y un top de cuello vuelto que dejaba su tripa al aire, se miro en el espejo observando su nueva imagen. Se había cortado el pelo dejándoselo rozando sus hombros puesto que se rizaba un poco.
Suspiro y se miro por última vez antes de salir por la puerta de su cuarto. Ya habían pasado tres semanas, cada día había sido casi una rutina alternando con sus trillys y algunas de las chicas de la casa, pero no es que fuera muy sociable, ahora solo le importaba hacer su trabajo.
Ya había algunas chicas sentadas a la mesa cuando llego, las saludo con la cabeza y tomo su lugar en la mesa. Esperaba tranquilamente a que llegara la jefa con las demás pues tenía ganas de salir a patrullar, más aun, buscar un sitio donde terminar la noche. SU vida nocturna se había ampliado y volvía casi todas las mañanas a la mansión solo para darse una ducha y comenzar el día. Su incomodidad con el sol, le había limitado mucho, pero agradecía cuando estaba nublado y podía salir tranquilamente.
Se levanto algo nerviosa y se acerco a una ventana para encenderse un cigarro y que el humo saliera por esta cuando la entreabrió un poco. Estaba apoyada en el alfeizar contemplando la noche, cuando algunas ejecutoras más comenzaron a entrar.
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Larkin
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #7 en:
Enero 19, 2010, 16:22:08 »
Había caído la noche y él tenía la urgente necesidad de alimentarse.
No se molestó en cambiarse o siquiera asearse. Apartó las sabanas y se dirigió hacia la ventana. Abrió el ventanal y la brisa de la noche le dio de lleno en el rostro, se acercó al balcón y se subió al pasamanos y se dejó caer al vacío… en plena caída cambio de ser un humano a un águila, extremadamente grande, negra.
Planeo en la noche, sabiendo que pronto llegaría al bosque. Sabía que no era así como se alimentaban los de su especie, pero él… ¿en realidad él era un vampiro? No, no lo creía… por más que su madre lo hubiese sido, él no se consideraba más que un monstruo. Después de aquella noche él…
Desde lo alto divisó su presa, un ciervo viejo que estaba pastando junto a un campo descubierto. Comenzó a descender de forma silenciosa, como sabía hacerlo el águila. Mucho antes de pisar el suelo, su cuerpo se convirtió en el de un lobo blanco cuando cayó al suelo, lo hizo sobre su presa y esta no tuvo tiempo siquiera de escapar.
El vampiro en su interior le pedía que fuera diplomático pero la bestia rugía dentro de su alma y le pedía que desgarrara y matara sin piedad alguna… y así lo hizo.
Cuando la sangre mojó su garganta el lobo gruñó, bebió con desesperación y cuando el cuerpo del animal ya no le quedo más sangre que segregar él se apartó del cuerpo. El lobo le pedía que terminara con el trabajo, pero él prefería no hacerlo era una línea que jamás había cruzado y no quería cruzar.
Se convirtió nuevamente en águila y emprendió la vuelta a casa.
Justo cuando entraba por su ventanal GD abría la puerta,
—¡Joder chico! —le dijo sujetándose el pecho— tendrías que decirme cuando vas a aparecer de esas forma.
Larkin, ya en su forma humana, hizo una mueca —Lo siento, la próxima vez lo voy a hacer mami.
—Uf! Con que formas no hemos levantado… apestas Larkin y no lo digo solo por el olor a mierda que tienes, también lo digo por esa mierda que tienes en la ropa. Vamos macho, estamos retrasados.
—Lo sé, me baño y salimos —dijo pasando por su lado.
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Beth
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #8 en:
Enero 19, 2010, 19:42:17 »
Beth se removió en la cama sintiendo el cobertor alrededor de su cuerpo, envolviéndola de calor, no humano como hubiese preferido, pero sí satisfactorio. Rodó sobre sí misma quedando boca arriba con la vista clavada en el techo de la habitación. Sentía una leve respiración a los pies de la cama. Era, más gordita de lo habitual dormía plácidamente sobre el edredón negro. Y mientras tanto, B tenía la cabeza llena de cositas que no conseguía olvidar o solucionar.
Según los cálculos del Kreig, llevaba un niño de tres meses en el vientre y como le habían comentado sus trillys, ya no podría ocultarlo durante mucho más tiempo. La barriguilla estaba más dura y sobresaliente que antes; los frecuentes cambios de humor, los caprichos y ascos de la comida… Era un milagro que sus hermanas no se hubiesen dado cuenta ya. Por el amor de Dios, no comía chocolate y lloraba hasta porque Era le gruñera. Sin embargo, ninguna de las hembras –salvo sus trilly—, se había percatado del cambio. Tampoco ninguna había preguntado por qué no patrullaba ni entrenaba, y coño, ¡hasta ella misma se lo había preguntado! Pero Val le había dicho que ahora que eran muchas se necesitaba una persona más en el Centro de Operaciones y la elegida para ello, era Beth.
Y era comprensible. Las Protectoras habían vuelto y cada día eran más, y las pobres Jecru y Vik se pasaban toda la noche y la gran parte del día metidas en la estancia sin levantar la cabeza de sus ordenadores. Y ahora, la pobre loba se veía obligada a hacerlo con ellas. Sin embargo, algo había en la mirada de Val que le decía que la jefa sabía la verdad. Quizás los cambios en ella no habían pasado desapercibidos para la vampira. Pero, ¿quién podría habérselo dicho? Estaba segura que las trillys no había abierto la boca. Los machos tampoco los veía capaces de contárselo a Val traicionándola a ella por muy jefa que fuera. Y esperaba que no hubiese sido el Doc el que se lo hubiese dicho. Porque tras las insistentes súplicas u órdenes, como se prefiriera verlo, de las trillys había acudido a Kreig. Beth le había suplicado que no le dijera nada a Val hasta que fuese ella quien hablara, y esperaba que el médico hubiese sido discreto. Realmente confiaba en él.
Dejando ese tema de lado, Kreig le había comunicado que los cambios tanto en su cuerpo como psicológicos seguirían produciéndose durante los primeros cinco meses, más o menos. Tenía otra vez consulta en dos días y según el Doc, quizás pudiera decirle el sexo del bebé aunque no fuese demasiado fiable.
Ojalá fuese una niña. Tanto Owen como ella lo deseaban con todas sus fuerzas. Una mini Beth correteando por la Mansión. No pudo contener una risilla al imaginársela entre las piernas de Lyss, con la cara marrón por el chocolate que las trillys le dieran, metida en el armario de Jec con vestidos por la cabeza, en la habitación de June entre sus espadas y juguetes sexuales… ¡Oh, Dios! Iba a ser peor criar allí a una niña que irse al campo de batalla con un cuchillito.
Iba a ser tan bonito…
Se arrodilló en la cama y despertando a Era con un breve gruñido en la orejota enorme de la perra, que se levantó rápidamente y empezó a dar vueltas por la habitación esperando a que Beth le abriera la puerta. ¿Tenía hambre eh? Bueno, ella también. Y no había sido precisamente por el desgaste físico que había hecho, desde luego. Porque Lyss no le permitía pisar los tatamis, ni el gym… Maldita loba. Estaba totalmente loca. Quería que aprendiera cómo se utilizaban todos los aparatos del CO con Jec y Vik. Por el amor de Dios, llevaba ya varios días metida allí dentro y sólo sabía tocar botones y hablar con sus trillys de vez en cuando. Y ni siquiera eso.
Lo suyo era luchar, hombre. No estar encerrada.
Otra cosa muy importante. Apenas podía salir de casa por las noches. Aunque a decir verdad, desde que el Zero había dejado de existir y Rhev con él, a la loba no le apetecía mucho salir. En cierto modo, por una cosa u otra, siempre iba a parar a la cama. Al final del día, estaba derrotada. Muchas noches, había salido hasta casa de Owen… O bien se venía él hasta que Beth caía dormida en sus brazos en la biblioteca. Depende del día que tuviese la loba, él hacía.
Hacía… Lo que ella le permitía, porque desde aquél altercado en la casa de las trillys, no le había permitido tocarla por encima de la rodilla. Pero, con tal de tenerla a su lado, se conformaba. Había estado tentado a violarla cuando ella se ponía a llorar en muchos de sus intentos, pero… Dios, tenía suerte de la amase con todo su corazón. No sabía si muchos machos hubiesen aguantado lo que él.
Y ella lo sabía. Por eso lo quería de esa manera.
La perra por fin dejó de protestar cuando Beth le abrió la puerta y la dejó irse trotando escaleras abajo. Mientras tanto, ella fue a ducharse. Necesitaba una ducha fría para empezar la noche, que no iba a ser corta precisamente.
Minutos después,
salía
de la habitación mesándose la gran melena rizosa rubia, que caía sobre sus hombros cubriendo gran parte de la camiseta negra con una calaverita en plata dibujada en la zona delantera. Los vaqueros le ceñían, como siempre, las esbeltas piernas y las botas de caña alta, sin tacón, no le daban la altura que solía tener. Ya era alta de por sí… Pero sus tacones eran sus tacones. Sin embargo, ¿para qué ponérselos? ¿Para estar sentada en el CO? Ni hablar.
Tenía un pelo horrible, lo sabía, ni siquiera se había peinado. Debía parecer un león. Cuando entró en el comedor, Lyss le dedicó la mirada de siempre. Esa loba la ponía nerviosa. Tenía que saber algo, sino, ¿cómo…? Beth gruñó y caminó hasta su asiento, entre H y D.
—¿Cómo estás? –preguntó D colocando una mano sobre la suya.
—Bien, claro. ¿Cómo voy a estar?
La loba se encogió de hombros nerviosa mirando a todos lados. La incomodaba tremendamente que hablasen de ese tema en la cena. Algunas chicas ya la miraban mal por no entrenar ni salir a patrullar, como para andarse con secretillos delante de ellas. Vamos, lo que le faltaba.
—Que te jodan. No voy a preguntarte nada más –gruñó la leoparda, obviamente con el orgullo dañado.
—Últimamente estás insoportable, B… —añadió H dándole un trago al vino de su copa.
—Me gustaría veros a vosotras en mi situación –les respondió a ambas con un gruñido—. Todo el día metida en aquella sala donde parece no correr el aire… Con la mirada asesina de Jec y Vik continuamente encima, como si estuviesen esperando que cometa un fallo para echárseme encima. Es que no puedo más. Necesito darle de ostias a algo, joder. Y Lyss… ¡Aj! ¿Cómo esperáis que este, coño? Decírmelo –exclamó en un susurró alzando las manos, desesperada.
—Beth…
—Dejarme en paz –pidió interrumpiendo a H.
La loba fijó la mirada en algún lugar lejos y dejó de escuchar todo lo que había a su alrededor. Estaba hasta el moño de escuchar tonterías de que estaba insoportable, que era exasperante, imposible hablar con ella sin que mordiera o llorara… Bueno coño, si tan mala era, ¿para qué le dirigían la puta palabra?
¡Que la dejaran vivir tranquila que bastante tenía ella con lo suyo!
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Última modificación: Enero 19, 2010, 19:47:49 por Beth
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #9 en:
Enero 19, 2010, 20:03:04 »
Tras la última reacción de Beth, Lyss decidió que tenía suficiente y subió a su habitación. Se sentía exasperada, desde que había ido a visitar la tumba en la que descansaba Revh, sabía que no estaba sola. Hacía tres días que no estaba sola. Val notaba que algo extraño pasaba, pero de momento no había preguntado. Tres malditos largos días. Lo había intentado todo, pero el silencio era lo que recibía. Y cada vez que se giraba, se encontraba con la endiablada carta. Aún recordaba con un escalofrío cuando se situó delante de la lápida y oyó la voz del Reverendo en su cabeza.
“Lyss, recuerda la carta”
. Incluso se hubiese reído cuando apareció encima de uno de los cocodrilos de June, si este no se la hubiera acercado solícitamente. No había sido muy justa con las palabras que le había dirigido al reptil, sabía que alguien más merodeaba a su alrededor, y el muy canalla se lo había pedido por favor, ¿quién le pide nada a un cocodrilo empezando la frase con un “por favor”? Joder, si hasta le había dado las gracias. Traidor. Hablaría con June muy seriamente.
-No va a servirte de nada cachorra.
Lyss se giró bruscamente. No le había sentido llegar, pero desde luego era capaz de sentirle ahora.
-Savitar, ¿sabe June que estás por aquí?
-Oh sí, he sido un buen chico y me acaba de dar la merienda. Ahora ya puedo ir a jugar. Tú qué coño crees.
-¿Qué quieres?
-Abre la carta, es importante.
-¿Qué pintas tú en todo esto?
-A ti te lo voy a decir, vete a Delfos a ver si sacas algo.
-Mira “tío Sabiotar”, esto no tiene nada que ver contigo.
-Cachorra –la dijo con una sonrisa confidente en los ojos-, todo tiene que ver conmigo. Abre la maldita carta, Kyerann está siendo demasiado blando. Debe ser la afluencia de sangre, o la falta de ella.
-¿Kyerann?
Desapareció.
Más enfadada de lo que había estado unos minutos antes Lyss se dirigió al primer cajón de su mesilla. Qué lugar tan estúpido para guardarla, como si se tratara de algo íntimo, algo que necesitara tener cerca. Se sentó sobre la cama y la apoyó en su regazo. Esa letra le resultaba tan familiar.
“Cincuenta años, eso es lo que tienes Lyss, no eres una párvula inocente, afróntalo como la loba que eres”
. Pero no podía dejar de acariciar las letras que formaban su nombre, el completo, “Lysselia Marie Danna”. Se había cambiado el nombre en cuanto se convirtió en Ejecutora, sólo Val conocía ese dato. No había remitente, no era necesario.
Tratando de controlar su respiración y de poner una cara lo más indiferente posible, agarró el borde del sobre.
-¡Mierda!, ¿por qué ahora?
Antes de que acabara de pronunciar la frase ya se encontraba en el otro lado de su habitación, paseando enfurecida. Sus manos temblaban, quería pensar que de rabia.
-Querida, abre ese sobre. No tienes ni idea de lo importante que es –la voz de Lionora Faelli llegó claramente-. Sé que te duele, pero te juraste a ti misma no volver a huir, ¿recuerdas?
-¿Cómo sabes eso?- preguntó Lyss mentalmente.
Lo único que llegó a su mente fue la dulce risa de la otra mujer.
Estuvo cerca de cinco minutos paseando y controlando su respiración. Seguro que si la encerraban ahora conseguiría contonearse como Shakira.
Con todo el control que pudo conseguir, se sentó de nuevo en su cama. Agarrando el sobre con una mano temblorosa, lo rasgó, con violencia rápida, como si así le fuera a doler menos. Le costó tres segundos más de lo necesario sacar la carta del interior.
“Mal loba, muy mal”
, se reprendió a sí misma. Pero tardó demasiado poco en leer lo que ponía.
Un sollozo estrangulado salió de su garganta. No podía respirar, se ahogaba, era demasiado, no podía con ello. Necesitaba subir, la montaña era su respuesta. La patrulla tendría que esperar. Qué más daba si llevaba tacones. Algo oprimía su garganta y su corazón. Ya lo destrozaron una vez, no podía dejarles volver a hacerlo. Sin mirar por dónde iba, salió de allí. La montaña le gritaba.
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Última modificación: Enero 19, 2010, 21:31:01 por Valnelia, Razón: Cursivas
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Leliel
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #10 en:
Enero 19, 2010, 20:18:37 »
Había pasado un buen tiempo desde que habían hecho la tregua con Nessa, bueno en realidad no hubo tregua hicieron lo de siempre… no hablar del tema, era la mejor opción que habían encontrado para solucionar sus problemas.
Los cambios en La Mansión no la influían, si vamos… vivíamos todos juntos, pero como siempre decía ella mientras que las parejas sean felices y los quilombos sean personales cada cual podía hacer lo que quisiera.
Aun se sentía un poco sapo de otro poso, las demás Ejecutoras se conocían de siempre… tenían cosas en común pero ella no.
“Eso es una estupidez”
Le habían dicho Skade y Ny… pero igual ella lo sentía así
Raysa estaba mucho más comunicativa, o ella tenía más paciencia? No lo sabía con certeza pero habían llegado a un excelente acuerdo entre ellas y se llevaban mejor… fue por obligación porque Kytara no había vuelto con ella.
Había decido dar un paseo por el jardín… no quería compañía, necesitaba calmarse. Últimamente sentía su sangre hervir como lava liquida. Debía haber combustionado, puesto que no se alimentaba de nadie era su única salida… pero estaba bien y podía controlarlo. No quería volver a sufrir una combustión, era demasiado dolorosa para seguir haciéndolo…
Inconcientemente se dejó llevar por el sonido de un suave violín… no, definitivamente eso no era un violín pero sonaba tan parecido. Fue ahí cuando vio a una de las ejecutoras, esa que siempre estaba comiendo. Pensó con una sonrisa. ¿Cómo era que se llamaba? Se preguntó a si misma… ah! Sip… Shen, Shen Mei.
Se mantuvo alejada, no quería estorbarla mientras tocaba ese instrumento tan extraño. No lo había visto jamás, pero sonaba hermoso.
—Mira que no muerdo, bueno… solo como mucho, pero no me gustan las hembras. —Dijo Shen con una gran sonrisa.
Leliel pudo notar el cansancio y la sonrisa forzada, pero así y todo se sentó. —No quise molestarte. Estaba vagando por los jardines cuando escuche la música. ¿Qué tocabas?
—Esto es un Erhu —respondió mostrando el instrumento—, es una especie de violín chino —agregó al ver la cara de confusión de la hembra—. ¿Tocas algún instrumento?
—No podría —comentó divertida—, a menos que sea alguno que: no se funda con el calor, no se queme con el fuego… pero me gusta como suena eso.
Shen se rió —Es verdad… no podes tocar a nadie. Eso es muy molesto, verdad?
Leliel se encogió de hombros —No sé lo que es tener contacto con nadie más que con Nessa. Así que no podes extrañar algo que nunca tuviste, no?
La hembra asintió pensativa —es verdad…
—¿Que melodía era esa que tocabas? —pregunto Lel al ver que la hembra decaía.
—Es una melodía por Revh, él siempre me dejaba comer fresas gratis.
Lel se rió —¡Dioses! tienes un problema muy grave con la comida.
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Última modificación: Enero 19, 2010, 20:20:21 por Leliel
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Chad
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #11 en:
Enero 19, 2010, 20:19:12 »
Esto se hacía noche tras noche, casi cumpliendo un mes de lo mismo, de trabajo a la casa, de la casa al trabajo y lo que varía de la monotonía era el sexo ocasional. Últimamente el trabajo fue incrementando más personas comunes y otras no tanto llegaban como si el local hubiera un concierto de RBD, mataría a Luc (Lucy para molestarlo) si pusiera semejante tortura no se lo desearía ni a su peor enemigo.
Miró su anillo general romano con cierta nostalgia.
¿Cómo fue que terminé en este lugar? No es que me quejara, me gustaba más este sitio que el anterior, aunque pensándolo mejor cualquier lugar era bueno que no tuviera que ver a Remi, el were-oso, el más cabrón de los cabrones. Permanecí en el Santuario unos 40 años, como camarero, cocinero y portero, y claro protegiendo también a la joya de la familia Peltier: Aimee. Me hubiera quedado por más tiempo si mi puño no hubiera volado “accidentalmente” hacia la cara de Remi, ganándome inmediatamente a patadas la salida del terreno, no me arrepiento por haberle pegado al oso, ya había tenido suficiente de su mierda.
Luc era un macho diferente, demasiado serio, según él mis chistes son muy malo y es demasiado bueno para su propio salud, aunque tenía sus ventajas. Sea dios o no a él no le tuve que hacer ojos de borrego abandonado para conseguir el trabajo ¿Soné desesperado? Nap, solo aburrido de no hacer nada.
Comencé hacer mi labor como todos los demás, acomodar las sillas y limpiar las mesas para luego tener que pedir a los porteros en sacar amablemente a los problemáticos y uno que otro que se quería pasar de listo tocando el culo a Nelly o las otras hembras, sabía que las niñas se podían defenderse solas de las mierdas pero por nuestros egos masculinos, actuar como caballeros andantes y por la paz mental de Luc. Y como esto seguiría así necesitarían más personal para proteger de las lujuriosas y sucias manos de las hembras. Aunque nosotros los machos no estábamos a salvo de eso tampoco, no podía culparlas, somos la mejor mercadería del lugar.
Se acercó a un grupo de hombres comunes llevando colgado de sus abrazos a mujeres de pechos grandes como Pam Anderson, Chad regaló una ligera sonrisa esa acción hizo suspirar a sus acompañantes e irritar a los machos. Con un pequeño cuaderno y lapicero en mano escribo los pedidos.
-Y traiga rápido las bebidas, nuestras nenas tienen sed – dijo el sujeto abrazando fuertemente a su acompañante, aplastando más los senos al cuerpo.
Con el puño fuertemente cerrado Chad se dio media vuelta alejándose de ahí antes de hacer el trabajo de los porteros.
Algún día tendré que convencer a Luc de colgar el letrero del local “Bienvenidos a Spice Blood compren sus mierdas y desaparezcan. Que tengan una linda noche.”
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Última modificación: Enero 19, 2010, 21:00:06 por Chad
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Thais - Lucien
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Caldwell
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #12 en:
Enero 19, 2010, 21:06:56 »
Thais
Thais estaba en una de las céntricas calles de la ciudad de Caldwell, esperando a su hermano. Habían hablado esa mañana por teléfono y habían decidido encontrarse en un local de la ciudad.
Había ido andando desde el pequeño apartamento que se había comprado hasta allí para conocer un poco las calles del nuevo lugar donde viviría.
-Hola peque.
Escuchó la voz de Colin a su espalda, se giró y lo abrazó tras comprobar que estaba bien. No se veían desde el día de la muerte de su madre, aunque habían hablado todos los días.
-Bien, un poco liada con la mudanza.
-¿Qué tal el apartamento?-pregunto mientras le rodeaba los hombros con un brazo, y ella lo cogía por la cintura. Comenzaron a caminar sin rumbo fijo.
-Genial, es bastante acogedor a pesar de ser muy pequeño, y está bastante cerca de aquí. Una noche de estas vienes a cenar y así lo ves.- Tras unos minutos caminando en silencio pregunto.- ¿A dónde vamos?
-Al Spice Blood. Un local de moda que hay por aquí. Así podremos hablar y tomarnos algo sin que nos molesten.
-¿Y si nos ve alguna de las Ejecutoras?- preguntó Thais preocupada. Ninguna de las mestizas conocía su existencia.
-Tranquila. Ellas nunca van a ese local. Siempre iban al ZeroSum, y desde que desapareció no sé donde irán pero te aseguro que aquí no vienen.
Después de caminar durante diez minutos más, llegaron a la puerta del local. Había una cola de unas cinco personas esperando para entrar. Estuvieron esperando hasta que finalmente el portero les dejo entrar.
El pub era bastante grande. La música era buena y el ambiente también. Se sentaron en una de las mesas y esperaron a que una camarera se acercara a tomarles nota de lo que iban a beber. Cuando les sirvieron la bebida continuaron hablando de los planes que tenia Thais una vez establecida en la ciudad.
-Tengo pensado buscar un trabajo para poder pagar mis gastos.- dijo mientras bebía un trago de su mojito.
-No necesitas trabajar,- dijo Colin- con el dinero de la venta del dúplex de Nueva Inglaterra y las ganancias de las inversiones tienes para vivir bastante bien.
-Ese dinero también es tuyo.- cuando vio que su hermano iba a interrumpirla lo cortó.- Y no me digas que no lo necesitas porque no pienso tocar tu parte. Además, lo de buscar un trabajo no es solo por el dinero, sino también para tener algo que hacer...
-Buenas noches Colin.
Cuando escucharon la voz masculina los hermanos se giraron para ver quién era el dueño. Thais vio a un macho moreno bastante atractivo, y si su olfato no le fallaba, por su olor sabía que era un lobo.
-Buenas noches.- contestó su hermano.- Thais te presento a Hunter, un amigo mío y de las Ejecutoras. Hunter, ella es Thais. Mi hermana.
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Eryx
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #13 en:
Enero 20, 2010, 00:33:23 »
En un semana ya había preparado todo, desde donde vivir hasta un reconocimiento exhaustivo de la ciudad. Y era eso que hacia en este momento, seguido de su refunfuñante protegido.
— Joder, Eryx. Cuanto más piensas pasearte por la ciudad. Al menos paremos a comer algo no.
Eryx miró sobre su hombro al alto
chico
, con sus escasos 18 años. Comparado con lo que había vivido él, el joven no era ni una molécula de persona, al menos que un bebé.
— Cállate Dysthe, que pareces un viejo quejica, como si no te hubieras entrenado.
— Es que llevamos más de tres horas caminado además me hiciste despertarme a las 6 de mañana. A esa hora ni soy humano.
— No eres humano en ninguna hora, chico — dijo Eryx con una carcajada.
— Que quieres decir que soy un ET? — habló el chico con los ojos entrecerrados. Se había adelantado hasta caminar lado a lado con su protector. O como lo decía Eryx, su puto niñero.
— Eres algo… no sabemos el que, pero algo eres…
— No te hagas el misterioso que eso ya no cuela desde que tenia 7 años. Dios te inventabas lo peores cuentos para dormir de toda la historia —. Tenía una sonrisa en el rostro tan amplia como si estuviera reviviendo sus patéticos intentos de hacer que el niño de durmiera sin tener que usar sus poderes o peor darle con un palo en la cabeza.
— Al menos lo intentaba, mal agradecido… ya sé que algo eres… — con un gesto pensativo se rascó la barba de un día que llevaba.— Algo insoportable, algo molesto, algo comilón, algo pesado… algo desconocidamente raro.
— Hmmf, anda que contarle historias de demonios y guerras a un niño, lo mínimo le causaría montones de pesadillas.
— Ay Dexter, hubieras preferido que te contara historias de princesas — dijo Eryx con voz de falsete, moviendo las manos.
El rostro de Dysthe era un mueca extraña, por el esfuerzo de mantenerse inexpresivo aguantándose la risa que tiraba de las comisuras de su boca. Siempre que quería sacarle una sonrisa, Eryx hacia uso del parecido de su nombre con el personaje de dibujo animado.
— No DeeDee… me hubieras dado un libro, había escogido y leído el cuento yo mismo.
— Vamos, a comer algo anda. Que solo comiste unos aperitivos después de una merienda a media tarde, llevas una hora sin comer nada. No quiera el karma que te me desnutres.
— No te metas con mi manera de comer, eh! Que culpa tengo de que sienta hambre a menudo.
Eryx miro al chico con semblante altivo, con una ceja alzada.
— ¿Hambre a menudo?¿Hambre a menudo? Querrás decir siempre.
Caminaron hasta un restaurante próximo, todavía en el muelle. A estas horas ya empezarían a servir la cena, la maître les dio una mesa no sin antes darle un generosa propina.
Mientras Dysthe se metía una cantidad impagable de comida, para un persona normal. Eryx cavilaba en un manera que conseguir un trabajo que le diera acceso a conocer la mayor gente posible.
Tenia que encontrar su objetivo, usando una cantidad mínima de poder sobrenatural posible.
— En que piensas?
— En que necesito un trabajo…
— Y que vas a necesitar tu un trabajo — habló el joven señalando con el tenedor. — Has comprado un dúplex en una ciudad que no conoces simplemente para cumplir una misión que durará cuanto…? Una semana, dos quizás.
— No es por el dinero es por el trabajo…
— No necesitaré yo trabajar también no?
Su sonora carcajada se pudo oír hasta el otro lado del río que transcurría silencioso al lado del muelle.
— No si ya sé yo, que rehúses el trabajo como los ratones al gato.
— Pero no estás muy viejo para trabajar? En que época de la edad de piedra naciste, o fue en la edad neolítica?
— Cerebrito — contestó Eryx con una sonrisa burlona.
Mañana empezaré a buscar, pensó.
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Última modificación: Enero 20, 2010, 00:35:39 por Eryx
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Sr. L
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #14 en:
Enero 20, 2010, 01:52:45 »
“Este es el peor trabajo del mundo”
pensó el Sr. L. De haber tenido algo en el estomago lo habría vomitado hacía rato. Estaba seguro de que Lash encontraba en ello un maldito placer morboso. L era un Restrictor-Jefe con carácter y poder, por lo que el pequeño bastardo del Omega deseaba marcar su superioridad con respecto a él. Pero aun así, esto era demasiado. El restrictor apretaba los dientes, resistiendo el impulso de ceder a la ira y matar a esa… cosa que tenía delante. En tres semanas podían pasar muchas cosas.
El día en el que Lash había sugerido que se podían aliar con los symphaths el Sr. L solo había podido pensar que era una pésima idea. Los Daimons eran seres relativamente normales y fáciles de manipular por su deseo de no morir, los Apolitas igual. Pero los Comedores de Pecados, como los llamaban los vampiros, eran harina de otro costal. Amorales, traicioneros y malvados por naturaleza, eran más viles que los Daimons. Los muy desgraciados habían sido cazados por restrictores y vampiros por igual, los pocos que quedaban vivían en una colonia que quedaba a un tiro de piedra de Canadá. L no podía culpar a los vampiros, si de él dependiera también pondría la mayor cantidad de distancia entre él y los symphaths. Nacían como seres físicamente despreciables, pero sus poderes mentales eran temibles. Telepatía, empatía, proyección mental y manipulación del pensamiento a un alto nivel. Ni los Apolitas ni los Daimons, que eran mentalmente superiores a los humanos, estaban a salvo de la influencia de esas criaturas.
Pero Lash era su maldito jefe y ahí termino con él. Los primeros encuentros con el “rey” de los symphaths no ayudaron a que L mejorara su mal presentimiento. A decir verdad había encontrado a ese “rey” extremadamente repulsivo. Pero Lash hasta parecía excitado cuando lo veía. Lo había notado en el primer encuentro. Al final las cosas se habían precipitado y el bastardo de su jefe había terminado con el “rey” que en realidad era hembra. Todos en la Sociedad Restrictiva sabían que Lash se acostaba con ella. De hecho, solo los restrictores podían ir a la nueva casa en donde había encerrado a la princesa. Los Daimons debían mantenerse alejados, ya que ellos si podían tener sexo y Lash no quería ningún pene funcional cerca de su “novia” que no fuera el suyo.
El Sr. L había querido decirle que no se preocupara. Dios, nunca había visto una criatura que le resultara más desagradable que esa hembra. Si su miembro funcionara ella se habría encargado de encogerlo. Y lo peor era que Lash exigía a dos de sus asesinos que le preparan a su mujer para él. Lo cual siempre implicaba que debían bañarla, perfumarla y cubrirla con aceite. Y eso requería que la tuvieran que ver desnuda ¿El resultado? L terminaba deseando ser capaz de arrancarse los ojos.
Hoy el asesino que lo ayudaba era el Sr. S y, por su expresión, estaba tan entusiasmado como él con todo esto. Ambos estaban sin camisa, para no mojarse la ropa mientras sacaban a la symphath de la ducha. La hembra era delgada como un palo. Sus dedos tenían tres articulaciones y terminaban en una uñas largas, con las que los había arañado varias veces. Sus ojos eran de un rojo intenso y su cara estaba labrada con rasgos finos. No quería ni mirar el resto de su anatomía. Ella era como algo intermedio, una mescla extraña de macho y hembra que le provocaba el deseo de freírla con un rayo, o por lo menos salir corriendo.
Los dos restrictores terminaron de secarla en silenció. Ninguno le quito el collar de perro que llevaba al cuello. Lash se lo había puesto y L no quería saber para qué carajo lo usaba cuando estaban en la cama con ella. El bastardo era un jodido retorcido. Un día terminaría proponiéndole que se les uniera. L temblaba solo con pensarlo. El día que eso pasara tendría que lastimar a Lash y él lo haría papilla. Los poderes de L venían del Omega, los de Lash eran casi tan grandes como los de su padre. Sin mediar palabra L y S untaron aceite sobre el cuerpo de la princesa y la llevaron hasta la cama, donde la dejaron amarrada mientras salían al recibidor.
No intercambiaron palabras mientras se quedaban junto a la puerta de la habitación y recuperaban sus camisas y chaquetas. L tomo su sombrero del sillón justo cuando Lash entraba por la puerta delantera. Su lujuria era tan evidente que L sintió el impulso de hacer una mueca. No obstante mantuvo el rostro impasible mientras su jefe entraba con majestuosa lentitud.
—Su novia—Su perra, pensó el restrictor—lo está esperando, señor.
— ¿Alguna novedad que reportar? —preguntó Lash sin mucho interés.
—Nada digno de mención señor—imbécil, hoy estaba insolente—Con su permiso el Sr. S y yo nos retiraremos. El Sr. H y el Sr. I llegaran pronto por si necesita algo.
—Sí, sí… Pueden irse ahora.
Lash pasó entre ellos con prisa desabotonándose los botones de su camisa de seda. Ese tipo le gustaban las cosas caras. Como los muebles de la casa, las toallas, la comida… mierda todo en esa casa era carísimo. Buen dinero desperdiciado en semejantes tonterías. Los dos asesinos salieron con rapidez antes de que empezaran los ruidos en la habitación. “Ni con terapia lograre olvidar este maldito asunto” pensó el Sr. L mientras caminaba hacia su nuevo vehículo.
Su nuevo y flamante Shelby Mustang GT era todo menos discreto. Negro, con una franja naranja por el centro, el carro parecía brillar. Pero a la mierda con la discreción, él no pensaba seguir haciendo las cosas como antes. La moto del Sr. S estaba al lado del carro de L. El asesino asiático camino hacia su moto.
—S—lo llamo el Restrictor-Jefe. El aludido se dio la vuelta para mirarlo—Esta noche sales con los Betas. Te toca la zona entre la calle Jackson y la avenida 20.
—Seguro jefe—fue toda la respuesta que recibió antes de que el Sr. S saliera del lugar con una ruidosa aceleración.
El Sr. L se encogió de hombros. Últimamente S estaba más raro que de costumbre. Mientras salía del lugar y se alejaba todo lo que podía se le ocurrió la idea de que podría estar ablandándose. Tenía 250 años y ahora le pesaban todos ellos sobre la espalda, quizás se comportaba como el anciano que debería ser. Sin saber bien porque pensó en Dominic. El vampiro carpatiano del que se había ocupado un mes atrás. Aquel tipo sí que había sido la prueba viviente de lo que el tiempo hacia con los seres vivos. Por lo que sabía Dominic había sido un guerrero de su pueblo. Alguien con honor. Pero había terminado siendo la encarnación de lo malo que había en su raza. El Sr. L detestaba el recuerdo del vampiro. Encontraba aterradoras similitudes entre él y Dominic. No podía soportarlo.
Se sentía atraído por el lugar donde había confrontado al vampiro. Había algo ahí que lo llamaba. Lo sentía en cada uno de sus huesos. Sin nada mejor que hacer tomo el camino hacia lo que quedaba de la cabaña del carpatiano. Se sentía extraño como si una fuerza lo estuviera jalando. No era nada maligno, más bien era solo una intuición muy poderosa. Al ver el desvío que tenía que tomar se puso tenso sin saber bien porque. Todo le quedo aclarado al llegar al lugar donde antiguamente se alzaba la cabaña. Había un Nissan plateado en el lugar.
—Mierda—masculló.
Curiosamente no recibió el ataque que esperaba. Mirando cuidadosamente a su alrededor, dejo el carro oculto al otro lado del terreno. Se bajo del Mustang y camino hacia el Nissan con todos sus sentidos alertas. No había nadie abordo. Frunció el seño. Había un olor en el aire. Trato de identificarlo, ya que le resultaba muy familiar. No obstante no recordaba de quien era la fragancia.
Solo los miembros de la Sociedad sabían dónde estaba el claro. Bueno, las Ejecutoras tan bien pero ¿Qué estarían buscando ahí? Decidió seguir el aroma de la persona que había llegado aquí para ver a que le podía llevar. Quien quiera que fuera había caminado mucho. Dirigiéndose al claro donde él y Dominic habían resulto todo. Sin saber que esperar L salió de entre los árboles para encontrarse a la última persona que esperaba ver ahí. Era la Ejecutora Savannah. La más joven de todas ellas.
Se detuvo en seco. El restrictor en él exigía que tomara su arma y disparara, pero su voz era como la de un niño pequeño con una rabieta, otra voz, el humano que aún quedaba en el asesino, exigía que fuera a ella y… ¿Y qué? Lo más seguro era que ella terminará dándole un balazo o peor. Tal vez debería irse. Dar media vuelta, regresar a su vehículo y acelerar hasta que se le acabara la carretera. Sí, eso era lo correcto. Entonces ¿Por qué no se movía? ¿Qué tenía esa Ejecutora que el solo hecho de pensar en hacerle daño le repugnaba? No lo sabía. Solo sabía que nunca podría hacerle daño, al menos no sin sentirse peor que nunca
“Esto es simplemente perfecto”
pensó con ironía. Al diablo con todo esto. Estaba por dar media vuelta para irse cuando la escucho hablar.
—Acaso…—susurró ella— ¿Tú eres diferente, L?
— ¿Diferente a ti? —Dijo antes de poder morderse la lengua. Ella dio un respingo y se volteo a verlo—Si, a ti soy muy diferente.
—L…—repitió ella.
—No deberías andar sola por ahí—continuo el asesino—Nunca se sabe las cosas que pueden acechar en la oscuridad.
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