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Cronicas Oscuras
La Mansión
Las Historias
(Moderadora:
Beth
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Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Tema: Luna Oscura: Segunda Oportunidad (Leído 8143 veces)
0 Usuarios y 2 Visitantes están viendo este tema.
Colin
Autor Inexperto
Aprendiz en la Noche
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Mayo 14, 2009, 13:04:35
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Julio 30, 2010, 16:22:17
Mejor ser asesino que víctima.
Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
«
Respuesta #30 en:
Enero 21, 2010, 23:00:23 »
Mientras que Hunter fue hacia dos de ellos, Colin fue a por el cabecilla del grupo. Ahora que estaba con fuerzas se desharía de él para que Thais no corriese peligro. Colin le dio un puñetazo en el vientre, que hizo que el macho perdiese el equilibrio durante unos segundos.
-¡Ahora!- gritó. Y vio como Thais se desmaterializaba lejos de allí.
-Si crees que porque se haya ido está lejos de mis garras estas equivocado.- rió su enemigo.- Porque en cuanto te mate voy a estar entre las piernas de esa puta durante mucho tiempo.
Al escuchar el insulto dirigido a su hermana, el vampiro le dio un nuevo golpe que hizo que el otro cayese al suelo.
Vio de reojo que otro de los machos se acercaba a él con un arma, para atacarlo por la espalda. Se giró, de una patada en la mano le arrebató el cuchillo que llevaba, y se lo clavo en el corazón.
-Uno menos.- gritó mientras se defendía de otro macho que se le acercó. Tras unos minutos peleando consiguió hacerle una herida mortal.-Dos menos.-Volvió a gritar. Iba de nuevo a por jefe.
-Cuatro.- dijo Hunter con voz socarrona.- Ya solo nos quedan otros cuatro.
Las palabras del lobo hicieron que Colin apartara la vista durante un par de segundos de su adversario, pero ese poco tiempo bastó para que el macho sacara el cuchillo con el que había apuñalado a Label y se lo clavara.
-¡Mierda!- gritó Colin al notar que el arma se hundía en su brazo derecho. ¿Es que no había aprendido, que nunca debía apartar la vista de su contrincante?
-Regla número uno de una pelea. Siempre estar en guardia.- dijo el otro macho con ironía.
Mientras Colin se iba defendiendo del ataque y daba algún que otro golpe certero, recordó una situación en el que él había dicho esas mismas palabras a Jecrufe después del ataque que ella había sufrido. Esa fue la primera vez que hicieron el amor…
-Cuidado Colin.- La voz de Hunter lo trajo de nuevo a la realidad, y vio que otro macho se acercaba a él para atacarle mientras continuaba peleando. ¿Es que estos tíos se multiplicaban o qué?
Pudo esquivarlo sin ningún problema, pero no al otro que volvió a clavar la daga en su cuerpo, esta vez en el muslo.
Joder. Si no se concentraba ese cabrón iba a matarlo antes de que el consiguiese matarlo a él. Y tenía que matarlo, no iba a dejar que ese loco quedase con vida para que se apoderara de Thais. Continuó peleando con todas sus fuerzas a pesar de estar exhausto por la sangre que estaba perdiendo.
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Noah Bennington
Spice Blood
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Caldwel
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Enero 15, 2010, 01:23:33
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Marzo 01, 2010, 21:54:05
No conozco la vida...desconozco la muerte
Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #31 en:
Enero 22, 2010, 04:42:30 »
Noah despertó y se desperezó con lentitud en la enorme cama, las sábanas de seda negra acariciaron el musculoso cuerpo masculino, como lo había hecho la hembra la noche anterior, por suerte había entendido las reglas de su juego y se había marchado luego del sexo.
Ninguna hembra dormía en su piso, era su regla principal, además de su otra regla de cabecera, nunca dormir con la misma hembra dos veces, era su forma de vivir y le había resultado hasta el momento. Él sabía que su destino era estar solo.
Suspiró con satisfacción, se había alimentado la noche anterior, así que su cuerpo estaba lleno de energía, apartó las sábanas, hora de prepararme para ir al Spice Blood pensó.
Se metió al cuarto de baño.
Cuarenta y cinco minutos después duchado, rasurado y desnudo se acercó al vestidor, eligió unos bóxer CK, vaqueros Diesel, una camiseta negra y unos borcegos.Se vistió rápidamente.Tomó sus Glock 40 milímetros y las ajustó a su espalda y se encaminó a la entrada, miró las llaves que se encontraban sobre la mesa, podría destellar en el Spice en cuestión de segundos, pero hacer estas pequeñas cosas, seguir esta rutina todas las noches lo ayudaban a aceptar la mierda que era su vida, sí tenía dinero en forma asquerosa, pero lo había conseguido trabajando hasta caer rendido, sin pensar mucho tomó las llaves de una de sus posesiones más preciadas su
moto
Kawasaki Ninja ZX-6R negra, eso y su
porsche
911 carrera eran sus bebés y los cuidaba como nada.
Lo más cómodo para ir al trabajo sería la moto, tomó la desgastada chaqueta de cuero negra y dio una última mirada al piso vacío, se había acostumbrado y aceptado su soledad, pero había noches como ésta que le pesaba más que de costumbre.
Su mirada fue hacia la pintura que había mandado a hacer de su madre mucho tiempo atrás. Casi no la recordaba, pero una vez le había pedido a su padre que le contara sobre ella, el macho no estuvo a gusto con el pedido de su hijo pero terminó accediendo ya que el joven era su debilidad.
Claro que eso fue antes de descubrir que su único descendiente tenía los poderes druidas de su madre. Si ella estuviera viva estaría sumamente molesta con él, con la vida que llevaba, pero claro yo tampoco sería la misma persona pensó con amargura y dolor.
¿Qué eres Bennington? ¿Una hembra? ¿Llorarás ahora? Con una amarga sonrisa se marchó.
Bajó al lobby del edificio pero cuando estaba saliendo del elevador se dio cuenta, justo en ese momento que las llaves quedaron puestas, maldijo entre dientes, levantó la vista hacia los machos que habían en el elevador murmurando:
—He olvidado las llaves —finalizó mientras marcaba el número de su piso.
Preguntándose internamente porqué mierda le daba explicaciones a esos extraños. Los miró de reojo, estudiándolos en silencio, no los había visto antes en el edificio, sin darse cuenta frunció levemente el ceño cuando escuchó la pregunta de uno de ellos.
—Ahh…¿Vives hace mucho en la ciudad? —preguntó.
Los miró nuevamente desconfiado, sin poder detenerse, el guerrero en él buscó automáticamente las debilidades de ambos. Sus poderes fluyeron y pudo sentir el poder inmenso que provenía de ellos.
De su boca las palabras salieron con rudeza.
—Porqué debo de decírtelo, ni te conozco —soltó.
Uno de ellos, el más alto soltó una juvenil carcajada, mientras el otro sacudía la cabeza y le tendía la mano.
—Soy, Eryx. Vivo en la planta 23 el apartamento de la derecha — dijo.
Asintió y tendió la mano, había algo en ese macho, algo familiar en él, más allá de todo el poder del que era poseedor no sentía amenaza. Además no le caía mal. Ok, el tipo no le caía tan mal, tan era la palabra clave, pero él tampoco era Míster Simpatía.
—Soy, Noah. Tu vecino de al lado —respondió conservando su semblante serio.
—Genial, ya conoces al vecino, DeeDee. Y ahora qué ¿Os llevareis galletitas?
Al escuchar la sarcástica expresión, se volvió con un gruñido hacia el otro macho, escuchando la ácida respuesta del otro.
—Trágate tu sarcasmo por un tiempo quieres, Dexter. Y la próxima vez que me llames DeeDee con ese tonito, entrenaras el doble de tiempo y cerraré la biblioteca por un mes.
Sin poder evitarlo preguntó ya con un dejo de curiosidad:
—¿Ese idiota es tu hermano?
—Es mi grano en el culo. Ni su coeficiente intelectual es capaz de descubrir una manera de librarme de él.
—¿Hmmf, porque haría yo eso? Eso sería desgastar todo mi intelecto.
Escuchando el intercambio entre ellos, miró nuevamente al que se llama Eryx y dijo con un dejo de simpatía, algo raro en él, pero que va, si el macho debía pasar eso durante todo el día y todos los días, simplemente merecía un poco de compasión, dejando de lado un poco su habitual rudeza le dijo:
—Acabas de ganarte mi compasión por tener que aguantarle.
Fue recompensado con una sonora carcajada y sorprendido por la siguiente pregunta que hizo el macho.
—Déjame preguntarte, ¿No sabrás donde puedo conseguir un trabajo que esté en contacto con mucha gente?.
Lo miró levemente extrañado antes de responder con lo más obvio.
—Vives en unos de lo edificios con más lujo de toda la ciudad. Si puedes tener un piso aquí. ¿Porque necesitarías un trabajo?
— Para tener algo que hacer. Lo mismo se puede decir de ti.
Le concedió eso, él realmente no necesitaba trabajar, pero lo había hecho durante tanto tiempo que lo necesitaba, no había estudiado otra cosa, pero no había arte marcial o arma existente sobre la que no tuviera conocimiento.
Sin embargo por más simpático que fuera su vecino, no iba a decirle eso, así que respondió ligeramente.
—Igualmente, por hacer algo y conocer a chicas —lo cual no era tampoco una mentira del todo, ya que era la parte más atractiva del trabajo, golpear a alguien de vez en cuando y una hembra nueva cada noche eran su premio se dijo internamente cuando sus pensamientos fueron interrumpidos por otro comentario que lo hizo sacudir la cabeza nuevamente.
—¿Por qué, en nombre de Dios, querría alguien trabajar por que si?
En ese momento el elevador se detuvo.
Con un gesto se despidió de los machos mientras salía, sin olvidar la pregunta del macho le soltó:
—Pasa por el Spice Blood, creo que están buscando nuevos empleados —dijo mientras se dirigía al exterior. El macho no le caía mal, cosa rara para él pensó, sólo le pasaba lo mismo con la gente del Spice.
Montó la moto, la encendió y con un rugido le dio la bienvenida a la noche mientras se deslizaba con velocidad, olvidando todo, entumeciendo a la soledad que se derramaba por su cuerpo.
Una noche más y Noah tenía la misma necesidad… Olvidar…
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Última modificación: Enero 22, 2010, 04:54:03 por Noah Bennington
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Yo sólo busco la oscuridad que ha de esconder mis sentimientos
y ha de acompañarme en mi soledad
Chad
Spice Blood
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #32 en:
Enero 22, 2010, 06:09:47 »
Desde atrás del ruidoso y famoso local Spice Blood el sonido de una puerta se abrió donde Chad cargaba con ambos brazos una caja con botellas vacías, directo hacia donde estaban arrinconados otras más esperando que para el día de mañana la cantidad se redujera, el deber de la empresa de licores de hacerse del trabajo aunque muchas veces no se cumpliera con las normativas.
Mientras el macho iba acomodando ordenadamente algunas botellas y cajas escucho una leve resonancia, dejó la labor atraído por el curioso sollozo. Caminó sigilosamente revisando mejor el oscuro lugar hasta que encontró el causante de su curiosidad. Dentro de una caja de cartón viejo y sucio se encontraba un gatito hecho bola. La escena hizo que se le revolviera el estómago.
-Oye compañero, mala noche para ser abandonado – susurró Chad mientras se ponía en cuclillas mirando al animalito –El camión de la basura llegará a primera hora tienes que irte a otro lugar o terminaras en el bote también.
Los maullidos no cesaron como si el gatito tratara de explicar el problema pero Chad no entendía el lenguaje gatuno. No pudo apartar la vista de los iluminados y coloridos ojos de la criatura, por un lado el ojo era de color azul y otro verde, en otras palabras un gato con heterocromía, con pelaje de color naranja y rayas blancas tenía la apariencia de un pequeño tigre de peluche como los venden en las tiendas para regalos. A simple vista la cosa se veía desnutrida. El pobre y desafortunado animal llegaría a morir en un par de semanas más. El frio de la noche y la cruel hambruna lo harían sin piedad.
Chad soltó una maldición.
¿Por qué no puedo levantarme de una vez y dejar al mugroso gato morir? No está en mi obligación de ayudarlo. Como nadie se molestaría en hacerlo por mí. ¿Por qué no podía cerrar los ojos y largarme?
-Deja de mirarme así, ya eres grande puedes cuidarte solo - el gatillo chilló otra vez y a Chad sintió como se deterioraba en su interior. Se estaba sintiendo muy mal por él.
-¡Hey Chad! ¿Por qué tardas tanto?- la voz de Andrew
Suspiró hondo y su rostro se formo mueca de disgusto, lamentándose, pensando que algún día se arrepentiría de tomar esa decisión. Se dispuso a tomarlo con mucho cuidado, temiendo hacerle daño a la frágil criatura, lo acunó en un brazo dándose cuenta de lo ligero que era. Se levantó de una vez dejando atrás el viejo hogar del felino, dirigiéndose a la puerta donde estaba su compañero de trabajo.
-¿Un gato?- preguntó Andy mientras le hacía una caricia en la cabeza -¿Creí que no te gustaban los animales?
-¡Je! que no me gustes tu no significa que este tenga la culpa - con aire de arrogancia
Andy alzo una ceja ante el comentario
– A ya veo, te han llegado comentarios de que soy un animal en la cama— dijo con una gran sonrisa de suficiencia.
-No seas tan arrogantes, maldito infeliz. Y si me disculpas debo alimentar a
Bestia.
-¿Bestia? ¿Vas a llamarlo Bestia? – exclamo abriendo los ojos como platos mirando de nuevo al pequeño.
-Yeah, así se llama el gato.- aseguro con una sonrisa y el gato emitió un maullido.
Ambos machos entraron sin dejar de reírse por el tonto nombre para el animalito. Pero la risa duró poco cuando se toparon con el jefe Lucien de brazos cruzados, nada contento.
-¿Porqué lo trajiste aquí? – Luc mirando al gato
-¿Quieres que lo meta en una bolsa de basura? – Dijo Chad con risa forzada alzando con la mano - ¿No quieres una mascota?
-¿Para qué quiero yo un gato? – preguntó alzando la ceja.
-No sé, sería un buen pisa papeles ¿No crees?
-Arruinaría mis papeles querrás decir, no lo quiero cerca y saber que tengo una sorpresa extra.
-Vale, le dejaré algo de leche a Bestia en el cuarto de descanso y me iré a trabajar – Sin esperar respuesta camino dejando a Luc y Andy, sintiendo sus miradas en la nuca.
Dejo el gato por un momento en la habitación, para luego volviendo rápidamente con una caja de leche. Lo sirvió en un plato limpio, después que la criatura olfateara dando el visto bueno comenzó a lamer rápidamente.
- Deberías agradecérmelo, te he salvado el culo. – le dijo Chad a la cosa mientras lo miraba como reducía el contenido servido. -¿Satisfecho?
Un pequeño “miau” fue todo lo recibió como respuesta para luego comenzar a lamerse el cuerpo.
-Regresaré por ti después. No hagas desastres, bola de pelos – se agachó para rascarle las orejas y acto seguido salió del cuarto sintiendo el aire más ligero con la confianza que el gato ya estaba seguro
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Última modificación: Enero 22, 2010, 06:12:34 por Chad
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Jecrufe
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La Mansión
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #33 en:
Enero 22, 2010, 10:43:39 »
Continuaba en el Centro de Operaciones esperando a tener noticias de Val, junto a Beth y Vik. La loba llevaba trabajando con ellas ya unos días, y ella y Vik habían deseado matarla mas de quinientas veces.
-¿Y esto para que servía?- Volvió a preguntar por decima vez en las ultimas dos horas.
-¡Para bloquear la puerta que comunica el sótano con la primera planta!- dijo Vik exasperada.- Te lo dije hace diez minutos.
-Coño, esto patrullando no me pasaba... Perdón... Es que... No sé hacer nada aquí y Val me manda venir... No me entiende... Y vosotras... me gritáis... y no... No puedo...
Jecru miró a la loba de reojo y vio que comenzaba a llorar, otra vez. No sabía que era peor si sus gritos o cuando se ponía sensible. Solo esperaba que no estuviese así durante los nueve meses de embarazo, porque si era así ella misma seria la que le diría a Val que quería salir a patrullar. Val no les había hablado a ninguna del embarazo de Beth. Pero ella, deseando saber los motivos de Val de relegar a la loba allí, cuando era evidente que Beth no quería estar, se preocupó bastante y utilizó su poder para ver el destino y fue cuando vio a la loba comprando cosas para bebe.
Jec comprendía los cambios de humor que tenia la loba a causa del embarazo, pero eso no evitaba que a veces quisiera estrangularla. Se acercó a Beth y le puso la mano en la espalda para consolarla.
-Beth, no pasa nada,- vio como la mirada asesina de Vik pasaba de Beth a ella. Jec se encogió de hombros- Al principio te costará un poco pero al final…
En ese momento se calló. En su mente apareció una imagen. Era Colin, siendo atacado, cayendo al suelo muerto.
-¡Nooo!- gritó, asombrando a sus compañeras por el sonido desgarrador que salió de su garganta. Sentía un fuerte dolor en el pecho. Un dolor demasiado intenso, que se llevaba el aire de sus pulmones. Sin darse a penas cuenta de lo que hacia, destelló dejando la habitación, y apareció en un callejón mal iluminado, donde se estaba desarrollando una pelea. Desesperada comenzó a buscar a Colin por todos lados.
-¿Qué haces aquí?- le gritaron.
Se giró, y vio al vampiro malherido, pero aun en pie. Comenzó a acercarse, pero por el rabillo del ojo vio a un macho que se abalanzaba sobre él. Era igual que en su sueño...
Ahora Colin caería muerto a sus pies...
-¡¡Colin!!- gritó para avisarle. Pero no le iba a dar tiempo a defenderse. Se desmaterializó y apareció a las espaldas del vampiro. De pronto sintió como algo golpeó en medio de su espalda, siseó y se tambaleó hacia delante mientras el dolor la atravesaba. Cayó con fuerza en los brazos de Colin, y las palabras de Acheron se le vinieron a la mente
“Una pequeña e inocua decisión y tu destino se verá alterado para siempre”.
Su visión se volvió negra.
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Última modificación: Enero 22, 2010, 10:47:12 por Jecrufe
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Lady Mayfair
Colin
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Mejor ser asesino que víctima.
Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #34 en:
Enero 22, 2010, 12:16:39 »
Cuando Jecrufe cayó en sus brazos, Colin saboreó la muerte. Sabía amarga en su garganta, metálica y dura. Le arañaba la carne como un cuchillo.
-¿Jecru?- llamó intentando no prestar atención al tono de pánico de su voz.
Al ver a Jecrufe bañada en sangre, su corazón se había paralizado durante un momento para después iniciar un ritmo frenético. Sin prestar atención a lo que sucedía a su alrededor, y sintiendo que un miedo atroz le atravesaba la columna, la acomodó en el suelo, boca abajo, con todo el cuidado que pudo.
Y cuando vio la puñalada de su espalda se puso en pie.
Colin volvió la cabeza lentamente para mirar al par de machos que aun quedaban en pie, entre ellos el que había herido a Jecrufe, el mismo cabrón que quería quedarse con Thais. Sentía que una rabia fría como el hielo corría salvajemente por sus venas.
-¡Malditos hijos de putas!- gritó separándose de la hembra. No fue consciente de haberse movido, pero, de repente, cogió una espada que había en el suelo, y con una fuerza nacida de la rabia y el dolor por perder a la hembra que amaba, atacó a uno de ellos. En una rápida estocada lo mató, y continúo peleando, esta vez con otro.
Estaba lleno de ira. Una ira que lo cegaba, provocando que atacase a todo aquel que se atreviese acercarse a él. Con una fuerza nacida del dolor que le recorría en ese momento el cuerpo, atacó a otro de los machos que quedaban. Vio un movimiento a su espalda y se giró para ver como el otro macho intentaba atacarlo, pero Hunter se lo impidió, y él continuó peleando con el asesino de Jecrufe.
-¡Colin déjalo ya!- escuchó que le gritaban, unos minutos después, pero él no se detuvo. Sintió que lo agarraban por detrás- Colin, está muerto, ya no siente nada.
Las palabras de Hunter entraron en su mente, haciéndole volver a la realidad. Miró al macho inmóvil que yacía a sus pies. Tenía la cara irreconocible, pero no sintió la satisfacción de la venganza. Su rabia era tan profunda que ni siquiera matar a ese bastardo lo calmaría.
Tiró la espada que tenía en su mano izquierda al suelo y vio la masacre que había a su alrededor.
-Jecrufe...
El nombre de la hembra salió de sus labios, y sin pensarlo dos veces volvió a su lado. Estaba quieta, de la herida manaba mucha sangre.
-No puedes morirte, Jecru- dijo arrodillándose a su lado y apartando con dedos aterrorizados la tela sangrienta para poder ver mejor la herida- ¿Me oyes? ¡No puedes morirte! Mejor que sigas respirando- le dijo con voz temblorosa, parecida a un sollozo.- No tenías que ser tú. No tenias que ser tú. No te toca. ¿Me entiendes?
Entonces vio la herida y su corazón se estremeció. Era muy profunda, estaba muy cerca de la columna vertebral, y no dejaba de sangrar
-No me hagas esto.- susurró- Ahora, no. No te toca todavía. ¿Me oyes? ¡A ella no le toca!- Sintió algo húmedo en sus mejillas y comprendió débilmente que eran lágrimas.- Se suponía que me tocaba a mí.- dijo atragantándose- Era yo quien tenía que morir.
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Larkin
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #35 en:
Enero 22, 2010, 15:56:13 »
Larkin dejó su vehículo en la calle del costado del bar como siempre, caminó a la puerta principal y sonrió al ver la cantidad de gente que estaba haciendo la fila para ingresar al local.
—Noah! —dijo a modo de saludo.
—Buenas noches, —dijo el macho muy correcto.
Larkin arqueo ambas cejas —algún día te voy a poner frac… —dijo divertido, siempre que entraba al bar Noah le recordaba a Alfred—. Alfred, tienes alguna novedad para mi?
Noah mostró una pequeña sonrisa, todo un verdadero logro —Tengo un vecino interesado en trabajar… recordé que estaban buscando camarero y pensé en él.
—Si, podría ser, envíalo para que le hagamos la entrevista. Mañana 1 hora antes de la apertura. —Noah asintió y no dijo más palabras, Larkin entro al bar… la música a todo volumen lo golpeó, era algo bastante bueno estar ahí.
Hacía unos cuantos años que había conocido a Lucien, y unos pocos menos cuando vino con la idea de abrir el bar… mucho la idea no le había entusiasmado, pero era Lucien y no había forma de decirle que no a algo. Desde entonces están juntos en esto, una especie de sociedad pero sin serlo.
Mientras caminaba al despacho de Lucien observó el lugar, recién comenzaba la noche y ya estaba lleno de gente. Tenían éxito y eso era lo más importante de todo…
Una morena se acercó a él, gruñó por lo bajo era muy temprano para comenzar con eso.
—Dulzura, debo comenzar a trabajar o el dueño me va a patear el culo. Luego te busco.
La morena hizo una especie de mohín con sus labios, que pronto él borró con un beso.
La noche transcurrió tranquila y fue complicándose a medida que pasaban las horas. No se quejaba, es más, le gustaba sacar a los borrachos que solo molestaban a las hembras indefensas que solo él sabía consolar… cuando tuvo un momento de tranquilidad fue a ver al “Jefe”.
Larkin golpeo la puerta y entró —Hello Lucy! —dijo Larkin solo para fastidiar al macho. Lucien estaba terminando de revisar unos correos y sin siquiera mirarlo le lanzó con un pisa papeles—. Vale... vale... comprendí que no te gusta, pero a mi si... entonces hablamos? —preguntó mientras sacaba una cerveza negra del mini frigo que tenía junto a la puerta.
Lucien levantó la vista del portátil, se levantó y se sirvió 2 medidas de su whisky predilecto —¿Es que no te cansas de hacer el mismo chiste siempre?
—Te diría que si, pero entonces estaría mintiéndote. Acabo de hablar con Noah, hay un macho que podría entrar a trabajar, me dijo que vive en el piso de él o algo así… —Le dio un largo trago a su cerveza— Tengo una morocha esperándome, algo más?
Lucien se quedó pensando un momento más —creería que estabas trabajando? No tirándote a una hembra en los reservados.
—Soy una persona muy inteligente y puedo hacer las dos cosas a la vez. —Comentó son altanería—. Volviendo a lo que nos incumbe, entonces si este macho queda habría que buscar alguien más, no?
Lucien asintió —es verdad…
—Interesante… una hembra más.
—Por favor Larkin, que nunca te cansas de pensar con tu…
Larkin dejó escapar una risa —no, para eso no la uso… pero en todo caso, no me canso de usar.
—Pago por verte un día sometido por una hembra…
En los ojos de Larkin se vio un destello de dolor, pero enseguida supo taparlo con su sarcasmo —prefiero ser yo quien las someta… Luc, me voy que hay problemas abajo.
Lucien asintió y volvió a su asiento, tenía muchos papeles por revisar y poco tiempo para hacerlo.
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Vanne
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #36 en:
Enero 22, 2010, 18:10:08 »
En parte por su juventud y el esplendor de la noche, y en parte por su necesidad incipiente de fumar un cigarrillo,Vanezza recorrió casi a la carrera con las flores que habia tomado de un rozal, el camino que orillaba la mansión, junto a la piscina con su pared musgosa de ladrillo, antes de internarse en los robledales. La impulsaba también la acumulada inactividad de esta noche. Hoy no iría a patrullar con las chicas como acostumbraba. Era su noche libre. Habia deseado tener un momento para pensar, para estar sola, leer y vagar por los pasillos de la mansión, incluso atreverse a visitar el C.O con Betn dentro. Pero después de una hora leyendo una de sus novelas favoritas no habia podido soportar mas el desasosiego que le provocaba recordar.
Después de la partida de Hunter su vida habia estado estancada, y una hermosa noche como esta le insuflaba impaciencia y desespero.
La sombra alta y fresca del bosque era un alivio, y un hechizo las convulsiones esculpidas de los troncos de los árboles. Después de traspasar la verja, dejando atrás los rododendros debajo de la cerca, cruzó el parque descubierto y llegó detrás de la fuente, el muro que subsistía y la reproducción a media escala del Tritón de Bernini en la Piazza Barberini de Roma. Era un lugar precioso y muy adecuado para estar sola. Pero no lo estaba.
Sentada en en una de las orillas de la fuente estaba Helena. La luz de la luna se reflejaba en su blanca piel. Sabía por que estaba allí. Buscaba lo mismo que ella. La soledad.
Despúes de la terrible noticia de la destrucción del Zero Sum con todo y el dueño dentro, Leny habia cambiado. Se le notaba mas reservada y taciturna y muy molesta. En uno de los pasados entrenamientos a Vanezza le habia tocado hacer pareja con el ángel de alas negras y habia podido ver la violencia que contenian todos sus movimientos. Entendía el porqué. Revh habia sido parte esencial en la vida de la chica y era horrible haberlo perdido, pero la reacción de Leny empezaba a preocuparla. No mostraba dolor, ni siquiera habia llorado cuando Val les habia dado la noticia. Nada. Pero la falta de sentimentos sólo demostraba algo. Helena se estaba muriendo por dentro. Era una especie de paz que antece a la tomenta.
Helena volteo a verla y lo que vio en sus ojos la hizo recordar lo que ella viera por algún tiempo en los suyos despúes de la muerte de su familia. Un terrible vacio y un loco deseo de obtener respuestas.
—¿Duele? – preguntó Vanezza a una ausente Leny.
—¿Que? – Leny tenía una expresión tan fría que se le rompia un poquito el corazón al verla.
—Perder a alguien y no saber porqué
—No lo sé –tenía la mirada perdida aunque el tono fue de reproche.
El silencio se adueño del lugar sumiendo a las chicas una penumbra de pensamientos tristes.
—No lo sé – repitio Leny mas para si misma.
—Si, lo sabes, sólo que aun no te atreves a verlo.– expreso Vanezza mientras se sentaba al otro lado. – Crees que si empiezas, no podras parar ¿cierto?
A simple vista parecia que no hablaban de algo en especifico, pero ambas sabían a lo que Vanezza se refería. Cuando aceptara lo que habia pasado, llegaría el momento de sufrir la pérdida. De llorar a Revh y el miedo a no parar de hacerlo despúes de comenzar era enorme, tambien a no volver a ser la misma, de sentirse indefensa ante sus propios sentimientos. Vanezza lo sabia. Tenía experiencia perdiendo a la gente que amaba.
—Debo irme V. Pronto nos iremos a patrullar. – Leny decia esto mientras se levantaba y emprendia el camino de regreso.
—Dicen que el tiempo cura las heridas, no estoy de acuerdo, las heridas perduran. Con el tiempo la mente, para proteger su cordura, las cubre con cicatrices y el dolor se atenúa, pero nunca desaparecen. –murmuró Vanezza mientras prendía un cigarrillo.
Lo bueno es que Helena ya se habia ido.
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Última modificación: Enero 23, 2010, 22:57:21 por vanezza
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Savannah
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Caldwell, La Mansión
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La oscuridad no es tu enemiga, sino tu aliada
Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #37 en:
Enero 23, 2010, 19:02:19 »
¿Flotaba? No. Simplemente se sentía muy ligera. Demasiado para ser exactos. Savy abrió los ojos lentamente. Oscuridad. Solo una sombría oscuridad la rodeaba. ¿Dónde demonios estaba? Lo único que recordaba era haber tocado a L y luego ese fuerte dolor de cabeza junto al agitado temblor de su alma.
¿Qué era lo que había pasado? Se sentó y miró alrededor. Nada. No había nada más que una interminable oscuridad. Observó sus manos. Las veía, podía verlas. Así que, no era todo sombras sin luz.
El problema realmente era que no tenía ni idea de como había llegado allí y mucho menos de como salir. ¡El problema era que no sabía donde estaba! Se mordió el labio inferior y se puso de pie. ¿Caminar? ¿Hacia donde? Mirara donde mirara era lo mismo. Tembló. ¿Y si se había desmayado y el Sr. L había aprovechado para...? ¡No! Él no hubiera hecho eso, algo le decía en su interior que era imposible.
Tragó saliva con fuerza. ¿Un sueño? Quizás. Y la verdad era que no le gustaba y solo quería despertar si era así. Suspiró. ¿Una de sus visiones? No, sus visiones no eran de ese modo. Eran como escenas cortas de películas, de las cuales ella era espectadora. ¿Entonces?
De pronto sintió frío. Un frío tan helado como una ventisca de invierno. Se abrazó a sí misma y tembló. ¿Qué demonios pasaba? Ahora ya comenzaba a asustarse. Fue cuando lo sintió. Alguien detrás suyo. Podía sentirla y sabía que no estaba equivocada. ¿Voltear? ¿Si lo hacía con qué se encontraría? Entonces, de un momento a otro el frío pasó a ser una cálida sensación de nostalgia. Savannah cerró los ojos con fuerza. ¡No entendí nada! ¿Qué estaba pasando?
Necesitaba salir de allí, despertar, regresar. Cualquiera que fuera la que debía hacer. Pero solo quería volver al claro. Volver a la realidad. Si, volver a ver a L y saber que estaba de vuelta. Hasta eso deseaba.
-¿Sabes por qué lo deseas?
Sav se sobresaltó. Una voz. La de una mujer. Era suave y triste. Despacio, como en cámara lenta, se giró. Allí, a unos pasos de ella, estaba la silueta de una mujer. No podía ver su rostro ni nada. Solo podía notar su esbelta figura y su largo cabello. Por lo demás todo era oscuro.
-¿Quién... Eres...?-
tartamudeó la pequeña.
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Nessa
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #38 en:
Enero 24, 2010, 02:59:31 »
N
essa se levantó de la mesa al acabar la cena, la cual la había pasado sin dirigirle la palabra a nadie, y se dirigió a los exteriores de la mansión. Iba a visitar el lago que había en los terrenos del lugar. En esa semana se había hecho aficionado de aquel lugar, lo había adoptado como su refugio, más que al río o a los acantilados. Apuró el paso, pues pronto habría que salir a patrullar.
Se metió entre la gran vegetación que rodeaba el lago, ignorando las ramas que la golpeaban y la rasguñaban y cuando finalmente avistó el agua, suspiró admirando la belleza del lugar. La tranquila superficie del agua, que a esa hora se veía negra, durante el día era de un color verde lleno de pureza que la había enamorado al instante. La luna se reflejaba allí, tan clara como en un espejo.
Se desvistió rápidamente escondida tras un arbusto, a pesar de que sabía que no había nadie más allí, y corrió rápidamente hacia el lago. Con la primera zambullida, una enorme sensación de bienestar la invadió. Eso era una de las cosas que más había echado de menos, incluso a pesar de no ser realmente consciente de ello. Mientras nadaba y absorbía las bondades del agua que le iban curando los cortes y raspones que le había provocado la vegetación, pensaba en sus hermanas.
Raysa había vuelto finalmente del Otro Lado y su actitud había mejorado un poco, según las palabras de Leliel, respecto a como se había comportado mientras ella se encontraba en manos de los restrictores. A pesar de todo, Nessa seguía notando cierta melancolía en su hermana y unas sombras debajo de sus ojos, demostraban que no dormía muy bien durante las noches.
Mientras tanto, Kytara aún no había vuelto. Echaba mucho de menos a su hermana. Otra de las cosas que había sentido durante su estancia con sus enemigos, a pesar que no había podido identificarla, era el dolor casi físico que le provocaba la ausencia, la lejanía de sus hermanas. Luego de conocerlas, hacía ya tanto tiempo, se habían convertido en una parte vital de sí misma. Las amaba más que a ella misma y era capaz de dar su vida sin pensarlo por ellas. Por eso, la mataba no solo no ver a Ky, sino también el no saber cuál era su problema y no poder ayudarla.
Y luego, estaba Leliel.
Esa noche, había llegado tarde a la cena, porque se había entretenido entrenando con esa chica asiática, Shen Mei.
Tanto Leliel como Raysa habían entablado cierta relación con los demás habitantes de La Mansión, mientras que ella no. Si bien era cierto que habían tenido más tiempo viviendo allí que ella, lo cierto es que era una hembra desconfiada y solitaria por naturaleza. A veces, el relacionarse con alguien se le presentaba como un impedimento físico, como si un hombre al que le hubieran cortado las piernas, quisiera caminar. Por lo menos, eran en su gran mayoría hembras, y a la hora de entrenar, la actividad física había vencido su reticencia natural al contacto con otros, pero no podía avanzar de allí. Había un macho, Sheiztler, pareja de Valnelia, la jefa de las Ejecutoras, pero sólo había coincido unas pocas veces con él en el gimnasio, y eso le había supuesto un alivio enorme.
Emergió de las profundidades y miró hacia la brillante luna con el ceño fruncido.
Recordó el enfado que sintió cuando había visto a Leliel llegar en compañía de otra hembra. No debía sentirse así, pensó mientras su cuerpo se fundía con el agua. No debía, no debía, no debía.
Pero no podía evitarlo. Después de todo lo que había sucedido tres semanas atrás, lo habían solucionado de la manera habitual para ellas dos: haciendo de cuenta que nada había pasado. Lo cual estaba bien para ella. Si no pasó, no podía molestarte. Pero no podía evitar preguntarse qué era lo que le sucedía a su hermana. Sabía muy bien, porque podía tocar su piel al entrenar con ella, que su temperatura era especialmente alta. Pero aún no había combustionado, y si no se equivocaba, había pasado mucho tiempo desde la última vez. Sabiendo además que la acción era el reemplazo de la hembra a la alimentación, no debía de encontrarse en las mejores condiciones. Así que si no combustionaba, era porque se negaba a hacerlo. Y no saber el por qué, molestaba mucho a Nessa.
De hecho… Ninguna de sus hermanas había compartido sus problemas con ella desde que había vuelto.
Su cuerpo tomó forma sólida otra vez mientras se negaba a recordar lo que había vivido entre los restrictores. Tal vez… Tal vez ya no confiaran en ella.
La Virgen Escriba tenía razón. Había demostrado que era débil al dejarse capturar y no poder librarse por sus propios medios de sus captores. Ya no era una Guerrera de valía. Había fallado y debía demostrar mucho antes de ser perdonada por su error. No era digna de llamarse Guerrera… y mucho menos de sus hermana.
Apretó los dientes ante el dolor que la invadió y comenzó a caminar hacia la orilla.
Nunca había sido digna de sus hermanas, realmente, pero creía que demostrando su poder y su valía, lograría ser perdonada, purificada alguna vez, y finalmente podría caminar con la frente en alto junto a ellas.
Pero había fallado de nuevo y ahora ya no confiaban en ella.
Se vistió de forma automática, sin ver lo que hacía, y se desmaterializó hacia la entrada del Anexo. Abrió la puerta e ingresó al hall. Se dirigió luego hacia el pasillo de la derecha, hacia su habitación. Una vez allí se metió en el vestidor y se cambió de ropa y se puso unos pantalones ajustados de cuero, una musculosa negra y una chaqueta de cuero, también negra. Finalmente, se calzó y se colocó las fundas de sus armas. Se recogió el pelo negro en una trenza con la que hizo un moño. No era correcto dar ventajas a tu enemigo.
Se dirigió luego al armario donde se guardaba las armas que le habían dado. Lo abrió y tomó una de sus dagas. El arma emitía un brillo frío y letal bajo la luz artificial. Hecha de una extraña aleación de acero y oro blanco, estaba fría al tacto, aunque poco a poco iba absorbiendo el calor de su mano. Repaso con el pulgar el grabado de la empuñadura, que era su antiguo nombre en la Antigua Lengua: Agua.
Apoyó el puño con que sujetaba la daga sobre la frente mientras cerraba los ojos con fuerza.
Un momento después, deslizo esa daga y a su compañera en la funda que le cruzaba el pecho y luego tomó una de las armas de fuego que aún estaba aprendiendo a utilizar. Tomó dos Glock del armario y las observó. Aún no se sentía del todo cómoda con ellas, pero le habían explicado que eran necesarias en la actualidad. Al menos, ya se había acostumbrado a cargar con ellas.
En ese momento, oyó que golpeaban la puerta y a Raysa llamándola.
—¡Ness! ¿Estás lista?
Deslizó las armas en la funda de sus cadera mientras respondía:
—¡Ya salgo!
Cerró el armario y salió del vestidor. Se dirigió hacia la puerta y cuando la abrió, vio a su hermana. Su aspecto seguía siendo el mismo desde que había vuelto del Otro Lado. Mejor, pero no bien.
—Ya estoy —le dijo mientras salía y cerraba la puerta.
—Bien, vamos por Lel.
—Raysa… —comenzó, pero se detuvo, dudando.
—¿Sí?
—Cariño, ¿estás bien?
Raysa miró a su hermana, algo sorprendida. Nessa no solía llamarlas con esos apelativos cariñosos, excepto en muy contadas ocasiones. Había olvidado que si bien Nessa no tenía el poder de Kytara, que podía sentir las emociones de sus hermanas, era muy intuitiva. Se esforzó por dedicarle una sonrisa.
—Sí, claro. Estoy bien.
Nessa la miró fijamente antes de hablar.
—Si algo te sucediera, me lo dirías, ¿no?
—Por supuesto —le dijo, y se acercó a ella para abrazarla brevemente—. Ahora vamos por Lel.
Cuando se alejaba, Nessa le sujetó de la mano.
—Lo que sea, Raysa, no importa qué, te ayudaré. No lo olvides. —Obviando la mirada sorprendida de su hermana, Nessa pasó a su lado y se dirigió a la habitación de Leliel.
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Última modificación: Enero 24, 2010, 03:02:17 por Nessa
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¿Has bailado alguna vez con el diablo a la pálida luz de la luna?
Thais - Lucien
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Caldwell
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #39 en:
Enero 24, 2010, 16:22:49 »
Lucien
Después de que Larkin se marchara tras darle la noticia de que al día siguiente vendría un macho solicitando el trabajo de camarero, Lucien continuó revisando papeles y pagando facturas.
Cada noche era igual, siempre el mismo trabajo. Desde hacia algunos años, su vida se había vuelto rutinaria. Papeles, local, alimentarse, hembras sin compromiso…
Dejó de teclear en el ordenador, y se acomodó mas en el sillón, suspiró con cansancio. Tomó la copa que había sobre la mesa, y con un solo trago se bebió el resto de licor que había allí. Dejó de nuevo el vaso sobre el escritorio y se tocó la sien. Estaba cansado de su vida rutinaria.
Para ser sincero estaba cansado de su vida, desde que conoció a Elizabeth odiaba su vida, la vampira le había destruido tanto física como psíquicamente. Y poco a poco lo había convertido en lo que era ahora. Un macho sin ninguna ambición en su longeva vida.
Cansado por el rumbo que estaban tomando sus pensamientos, se levantó de su sillón para abandonar su despacho.
Cuando bajó las escaleras que conducían al pub comenzó a escuchar la música que sonaba en ese momento. La pista de baile estaba a rebosar. Observó hacia un grupo de humanas que bailaban al ritmo de la música. Era un grupo de chicas bastante atractivo, pero una de ellas destacaba sobre las demás. Una morena de pelo corto y ojos claros.
Ella se giró y sus miradas se cruzaron. Se miraron durante algunos segundos, y ella le sonrió. Con un gesto de su mano, Lucien le dijo que se acercara a él. Cuando la tuvo a su lado la tomó de la mano y la sacó del local por una de las puertas del servicio.
En el callejón mal iluminado la apoyó contra la pared del local y se apretó contra ella. La besó con rabia, con furia, sin ningún sentimiento. Hacia años que no se permitía sentir nada por ninguna mujer. Porque en su corazón, o en lo que quedaba de él, solo había hueco para una.
Mientras recorría el cuerpo de la joven con las manos ella daba pequeños gemidos de placer. Le levantó la falda, le arrancó la ropa interior e introdujo dos de sus dedos para prepararla. Ella alcanzó el orgasmo en poco tiempo. Él se abrió la bragueta, y su miembro endurecido se liberó. Con una rápida embestida la empaló, y ella volvió a gemir. Lo abrazaba con fuerza mientras él entraba y salía de su cuerpo con embestidas profundas.
Sintió que su clímax se acercaba, desplazó su boca hasta el cuello de ella, le dio algunas lamidas y finalmente hincó los dientes en su vena. Mientras succionaba la sangre eyaculó en su interior.
Cuando notó que había tomado demasiada sangre, dejó de beber y se retiró de su interior. Se abrochó el pantalón de nuevo y la miró. Los ojos de ella brillaban y su sonrisa era de satisfacción. De haber obtenido el mejor polvo de su vida. Le lamió la pequeña herida de su cuello para que se curara.
-Ha sido fantástico.- le dijo la hembra, mientras se acomodaba la ropa.- ¿Cómo te llamas?
-Mi nombre no tiene importancia.
La miró a los ojos, y utilizó su poder de manipular la mente, para hacer que ella olvidara todo lo que acababa de ocurrir. Entró de nuevo en el local dejando a la mujer preguntándose que hacia en aquel lugar sola.
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Devlin
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Solo conoces una parte de mí, no lo olvides
Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #40 en:
Enero 24, 2010, 16:46:14 »
Observó como la lluvia se deslizaba lentamente por el vidrio de la ventan de su habitación y entrecerró los ojos. Ella estaba de patrulla esa noche. Devlin frunció el ceño. Después de lo que había tenido que sufrir y la agonía que había aguantado a causa de su secuestro era por algo que no quería volver a pasar. Por eso ahora su instinto posesivo le decía a gritos que no la dejara sola. Que la cuidara. Y esa era la razón que en el fondo no le agradara que ella siguiera luchando.
Suspiró. Eso sería imposible. Su pequeña era como un espíritu libre que jamás podría ser atrapado. A pesar de su corta edad, de su inocencia, Savy era fuerte y tenaz. Ella, sin importar lo que él dijera, seguiría en la lucha. Saldría cada noche a patrullar y a enfrentarse a más de un enemigo peligroso.
Devlin apretó los puños y lanzó un gruñido. Como deseaba poder hacer lo mismo él. Tener la capacidad de salir y luchar también. Al menos si no lo hacía a su lado, se sentiría muy cerca de ella.
Cerró las cortinas y volteó a sentarse en el pequeño sofá del cuarto. Lo estaba pensando seriamente desde hacía un mes. Volvería a entrenarse. Aunque no saliera a luchar, quería estar preparado. No habría una próxima vez en la que él no pudiera hacer nada y solo tener la opción de quedarse quieto y atado de manos. No, definitivamente no habría una segunda vez.
Otro suspiro más. Por el momento no preferiría pensar en eso. Esa noche la vería, claro que solo si ella regresaba temprano de la patrulla. Esas habían sido las palabras de ella en el mensaje que le había mandado al móvil. Sonrió. Savannah siempre lograría sacarle una sonrisa a él.
Bajó las escaleras con tranquilidad. El bullicio de la casa se dejó escuchar enseguida. Pero su destino era la cocina un buen café no le vendría mal. En el camino se encontró con que varios machos estaban mirando una película. Espió desde el umbral que era lo que veían tan entusiasmados y riendo a lo grande. Alzó una ceja. ¿Qué hacían mirando Batman? Meneó la cabeza. Nunca llegaría a entenderlos. Prefirió salir rápido de allí antes de que alguno lo arrastrara a mirar esa película.
Llegó a la
cocina
y entrecerró los ojos. ¿Sus compañeros eran pequeños depredadores de comida o machos adultos? El deshorden era algo, ¿cómo decirlo? Si, grande. Acomodando lo que tenía a su paso a la cafetera, se sirvió un poco de café. Y sin esperar más caminó directo a la sala.
Entonces fue cuando lo vio. Eros estaba sentado en uno de los sillones del
billar
solo. Metido en sus pensamientos como hacía desde hace un mes. No se hablaban como antes pero eso no significaba que habían dejado de ser amigos. La cuestión era que Savy le había comentado que "la gritona" ya no quería ni escuchar la palabra Devlin. Si, su nombre. ¿Le importaba a él? No, en lo absoluto. Pero a su pequeña si. Así que, las cosas no estaban muy bien.
Tomó un sorbo de su café y estaba a punto de dirigirse a la sala cuando Irha, que jugaba al billar con otros más le llamó.
-¡Ey! ¡Dev!-el macho movió la mano-. Ven a jugar con nosotros.
-No, gracias...-susurró el vampiro.
-Bien, si no te interesa...-Irha sonrió divertido-. Pero después no te quejes que no te invitamos cuando alguno gane la apuesta.
-¿De qué hablas?-Devlin entrecerró los ojos.
-Hemos apostado que el que gane podría invitar a cualquiera de las Ejecutoras a una noche...-alzó las cejas-. Tu sabes, de diversión.
-¿Y a mí qué?-inquirió Dev frunciendo el ceño.
-Es que aquí-señaló al macho detrás suyo que sonreía altanero-. Liam, dice que quiere a la pequeña.
Devlin gruñó y dejó la taza de café en una de las mesitas. Pasó directo hasta la mesa de billar y se preparó para el juego. Los demás rieron. Si, convencer a su compañero era tan fácil como mentirle a un sordo.
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"Pasado oscuro, presente inestable y futuro incierto"
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #41 en:
Enero 24, 2010, 17:32:15 »
Al ver la desgarradora escena Hunter se arrodilló al lado del vampiro y tocó el cuello de la hembra. Sintió su pulso. Estaba viva, aun respiraba, aunque no sabía si seria por mucho tiempo. El pulso era muy débil. Tendrían que llevarla a la Mansión.
-Colin, tiene pulso. Tenemos que llevarla a que la vea urgentemente.- vio como el macho apartó la mirada de Jecrufe y la posó en él rápidamente. Tenía los ojos llenos de lagrimas.- Levántate, tenemos que sacarla de aquí.
Hunter fue a cogerla pero el vampiro se lo impidió.
-No la toques.- le gritó.- Yo la llevaré.
El vampiro se levantó como pudo, con Jecrufe en sus brazos.
-Colin estas muy malherido no podrás destellar hasta la Mansión, con ella.- fue a coger a la hembra de los brazos del vampiro, y vio el dolor que éste estaba sintiendo. Dejó caer sus brazos, sabía que el vampiro no tenia control sobre sí mismo, no iba a dejarlo llevar a la hembra.- Maldito imbécil.- dijo furioso. Se acercó a la pareja y tocando a cada uno con una mano destelló hasta la Mansión.
Aparecieron en el hall.
-¿Qué haces tú aquí?- escuchó una voz femenina que conocía muy bien. Se giró para encarar a Vanezza.
-Ahora no estoy para tus tonterías. Colin y Jecrufe están malheridos, necesitamos que el doctor los vea.
Se apartó para que Vane pudiese ver a Colin con Jecrufe sangrando en sus brazos. La hembra se asombró.
-¿Qué ha pasado?- preguntó con voz temblorosa.
-Luego te lo contaremos, ahora necesitamos que un medico vea a Jecrufe, está perdiendo demasiada sangre.
La hembra asintió, hizo un gesto con la cabeza para que la siguieran. Bajaron hasta el sótano donde estaba la clínica. Y en pocos segundos apareció el doctor. Hunter le explicó lo ocurrido mientras que Colin reacio a separarse de Jecrufe la depositaba en la camilla. Una vez que estaba todo preparado, el doctor los echó de la habitación y le dijo a una de las enfermeras que curara las heridas del vampiro. Ahora solo tocaba esperar, y rezar para que la hembra saliese de esta.
Colin se fue junto con la enfermera, dejándole a él solo con Vanezza. No la había vuelto a ver desde la noche en la casa de las trillys, cuando habian estado juntos. Hunter abrió la boca para decir algo, pero entonces comenzó a escuchar unos gritos que se aproximaban.
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Última modificación: Enero 24, 2010, 17:43:32 por HuNT3r
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Beth
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #42 en:
Enero 24, 2010, 19:07:53 »
Beth no llegó a coger a su hermana cuando ésta desapareció entre sus manos. La loba miró a Vik que había corrido hasta ella y la observaba con los ojos desorbitados. ¿Qué se suponía que había pasado? Jec había gritado el nombre de su macho y acto seguido había desaparecido. No entendía nada. La loba se puso de pie viendo como Vik corría hasta su monitor. Ella sin embargo, corrió hasta la armería de la planta. No iba a permitir que le ocurriera algo malo a Jec. Ni hablar. Vik intentó frenarla con un grito, pero no consiguió hacerlo. Beth había desaparecido.
Subió a su habitación corriendo cuanto podía, cogió sus dagas y pasó por la armería para llevarse unas pistolitas ya que las suyas habían desaparecido en combate y no las había encontrado. No podían perder más tiempo. Bajó corriendo de nuevo las escaleras hasta el CO, donde Vik la miró con los ojos desorbitados al ver tan armada.
No pensaba que iba a ir con los cuchillitos nada más, ¿no? ¿O quizás se estaba planteando que se quedase en casa?
—No me coge el teléfono –dijo Vik, volviendo a marcar el número.
—Y no creo que lo haga –gruñó la loba—. Llama a Colin, a ver si está con él. Aunque por la cara que puso… No debe ser nada bueno, Vik. Llama a Val. Llama a alguna, si es que ha pasado algo que lo presiento yo sola no…
—El teléfono de Colin no da ni señal si quiera.
—¡A la mierda! –gritó atándose el pelo en una coleta alta—. Avisa a quien te de la gana, yo me voy. ¿Puedes encontrarla?
—No sé, pero…
—Haz todo lo posible Vik, por…
Pasos, el grito de Vane, Hunter, Colin… El olor a sangre, hizo que la loba se pusiera en alerta. Olisqueó el aire para confirmarlo. ¿qué cojones estaba pasando allí? Miró a Vik y ahogó un grito de dolor al pensar que podría ser Jec, su hermana, la que estaba sangrando.
—¡Jecrufe! –gritó saliendo del Centro de Operaciones—. ¡Espero que estés bien! –seguía gritando—. ¡Te juro que si vuelves a irte de esa…!
Cuando llegó al hall, la loba vio unas gotitas de sangre en la alfombra. Lanzó un gruñido ronco, se levantó y Vik la siguió escaleras abajo. Por el amor de Dios, ¡se estaba volviendo loca! Las escaleras desaparecían bajo sus pies de cuatro en cuatro y B, gritaba con todas sus fuerzas el nombre de su hermana. A los pocos segundos las dos hembras llegaron a la sala de estar de la clínica y se encontraron con el rostro descompuesto de Hunter y Vanezza. Beth no esperó ni un minuto. Reconoció el olor a sangre en Hunter. La misma que había en el hall.
Caminó hasta él y lo agarró de las solapas de la chaqueta, zaradeándolo.
—¡Qué ha pasado! –gritó clavando su mirada verde oscura en la de Hunter.
—Beth… —Hunter apartó sus manos y las dejó bien sujetas a ambos lados de su cuerpo. Le habían contado lo susceptible que estaba la hembra últimamente, el altercado con Eros… Y no quería tener problemas con ella. Y menos, estando Jecru al otro lado de la puerta entre la vida y la muerte—. Es Jecrufe.
—¡Oh! –Beth ahogó una exclamación y se pasó la mano por el pelo sintiendo los ojos humedecerse—. ¿Qué le has hecho? ¿No has sido capaz de protegerla, Hunter? –exclamó estrellando los puños contra su pecho después de escuchar el relato de lo ocurrido de la boca de Vanezza, dejándose caer sobre él segundos más tarde rompiendo en llanto. Si ella la hubiese cogido a tiempo, impidiéndole irse… Sabía perfectamente que si Jec quería irse, no tenía nada que hacer contra eso, pero…
—Beth… —susurró el macho—. Se pondrá bien.
—¡Y una mierda! –exclamó entre sollozos.
Sintió las manos de alguien quitándole las armas. No opuso resistencia. Sí, mejor que se las quitaran y las alejaran de ella, no fuera a ser que agarrara una y se tomara de su mano la venganza. Hunter no tenía la culpa. Nadie la tenía. Jecrufe se había metido ella sola en la pelea… Y había sido apuñalada. ¡por sus lágrimas! Se maldijo a sí misma alejándose del cuerpo de Hunter y de sus hermanas; se dejó caer en uno de los sillones apoyando los codos en las rodillas y la cabeza entre las mismas mientras lágrimas y lágrimas salían de sus ojos sin poder ser frenadas.
Recordó las palabras que su hermana le había dicho cuando la había tocado allí, en la sala. “Beth, no pasa nada, al principio te costará un poco pero al final…” había dicho la hembra cuando ella misma había roto en llanto una vez más. ¿Acaso sabía ella por lo que estaba pasando?
—Oh, Jec, sal de esta… Por favor… —susurró entre sollozos. Quería que su bebé la tuviera como tía. Que tuviera un montón de vestidos de marca comprados por ella, que lo sacara a pasear… Que lo enseñara a vestirse, la moda, que le enseñara como ser educado, coherente… ¡Que estuviera a su lado! Los ojos de Beth se abrieron y volvieron a cerrarse para continuar llorando—. Jec… —sollozó.
Sintió unas manos femeninas alrededor de sus hombros. Ni siquiera alzó la mirada para comprobar quién era. Vane se despidió de Vik y la apretó contra su pecho.
Por primera vez en mucho tiempo, Beth rezó porque su hermana saliera de la clínica de su propio pie.
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Última modificación: Enero 24, 2010, 21:09:42 por Valnelia
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An dit a bhfuil do chroi is ann a thabharfas do chosa thú.
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #43 en:
Enero 24, 2010, 22:04:49 »
Tanto ella como Ny aparcaron las motos en un callejón y decidieron caminar un poco por la solitaria ciudad. Lo cierto era que desde que el ZS había desaparecido no había demasiado movimiento por esa zona de la ciudad que les había tocado. Sin embargo, los humanos que salían de algunos clubs estaban totalmente borrachos… Eso si que no cambiaba. Ni lo haría.
Hécate deseó poder imitarlos. Su vida parecía tan sencilla… Observó como dos chicas se unían a un hombre y éste, asombrado pero encantado, les pasó los brazos pos los hombros acercándolas a él. Mientras las chicas le hacían arrumacos él se reía y asentía a las insinuaciones que las mujeres debían estar contándole. La hembra, aceleró el paso junto a Ny. Llegaron a una de las calles principales y se apoyaron en la esquina. H sacó el paquete de tabaco y se encendió un pitillo, le ofreció uno a Ny pero esta lo rechazó con la cabeza.
—Vaya mierda de noche —dijo Ny.
—Si. —Dio una calada—. Y encima ahora ni si quieras tenemos el Zero para terminarla allí.
Hacia unos diez minutos había hablado por teléfono con Dream, que había salido a patrullar con Beriz, y ambas estaban igual de aburridas que ellas. Al parecer los lessers se habían pedido la noche libre.
—El Zero se extraña demasiado –protestó Ny—. Pero tendremos que buscar algún lugar nuevo, supongo…
—Pues sí –accedió H a las dos afirmaciones de su hermana. El hecho de que el Zero hubiera desaparecido había marcado un antes y un después para las Ejecutoras. Helena estaba destrozada y, le había cambiado el carácter notablemente.
De repente, el pecho de H pareció encenderse. Tiró el cigarrillo a medias de empezar y se abrió la chupa de cuero buscando el collar. Joder, quemaba. Cuando lo encontró vio el de Beth apagado. ¿Qué le había pasado? H gruñó, sacó su móvil y miró a Ny, que se había puesto alerta. Marcó al móvil de Beth pero esta no respondía, lo que hizo que se preocupara aun más.
—¿Qué ocurre?— preguntó Nykane al ver la cara que tenia su hermana en esos momentos.
—No tengo ni idea. —Marcó el número del C.O. Mientras esperaba que le respondiese continuó hablando—. Pero de que pasa algo en la Mansión es seguro. ¿Vik? ¿Dónde esta Beth?
—Está en la clínica…—H la interrumpió.
—Mierda. —Lo primero que se le pasó por la mente es que su trilly hubiese tenido algún problema con el bebe—.¿Qué... que le ocurrió?
—¿A Beth?— preguntó V extrañada— Ella esta bien, la que esta muy grave es… Jec.
Sin poder evitarlo, H suspiró aliviada, pero no pudo menos que soltar una maldición y fruncir el ceño.
—¿Qué le pasó?
—Se destelló en una pelea que tenía Colin…
Vik empezó a contarle todo lo que había escuchado abajo en la clínica y H cada vez, abría más los ojos. No podía ser que su hermana hubiese sido apuñalada. Escuchó con atención a Vik. Entonces, si a Beth no le ocurría nada, ¿por qué demonios le quemaba su collar?
—Vik, ¿estás segura que Beth está bien?
—Oh, bueno… sí, creo. Ella se quedó llorando pero… pero por lo demás está bien, H –dijo.
¿Podría ser que le hubiese afectado demasiado la noticia? Dios, si por lo menos pudiera hablarlo con otra persona… Se mordió los labios.
—Maldición Vik, ¿llevó el móvil?
—Creo que lo llevaba consigo, sí.
—Está bien. Nos vemos luego.
H cortó la comunicación y se giró hacia Ny que no dejaba de preguntarle cosas.
—¿Qué ocurre?— le preguntó.
—Volvemos a La Mansión.— dijo H mientras retrocedía sobre sus pasos hasta el lugar donde habían dejado las motos.
—Pero, ¿Qué pasó?— Nykane la seguía a paso ligero.
—Jec esta herida, y bastante mal.
—¿Jec? Pero si ella no sale a patrullar…
Hécate le contó todo lo ocurrido. Finalmente llegaron al callejón donde habían dejado las motos. Se montaron en ellas y en menos de veinte minutos estaban en la Mansión. Aparcaron las motos en el garaje y ambas, fueron hasta la clínica encontrándose con Vane, Hunter y Beth en sala de espera. H corrió hasta su trilly al verla llorar. Le agradeció a Vane el haberla cuidado y la abrazó pegándola a su cuerpo. Dejó caer varios besos en la coronilla de su hermana y la cogió de la barbilla para alzarle el rostro hacia ella. Tenía los ojos rojos y la cara mojada debido a las lágrimas. H frunció el ceño y le gruñó.
—Deja de llorar ya, Beth.
—H… H perdóname por cómo te contesté en la cena… yo… no sé…
—Ya… Sh… —susurró la hembra obligándola a callar. Ella sabía por qué era. Ambas lo sabían—. Te perdonaría cualquier cosa, lobita. Pero deja ya de llorar…
—Jec…
—Sé lo que le pasó a Jec, pero no podemos hacer nada más. Sólo esperar.
H alzó la vista hacia Hunter y éste asintió. Vane también lo hizo. Como pudo, la hembra alzó a su trilly.
—¿No quieres comer nada?
—Sí… yo…
—Ya sabía yo que a eso no ibas a resistirte.
H asintió cuando Beth esbozó una media sonrisa. Qué suerte tenía de tener a sus trillys… Estaban subiendo las escaleras cuando la loba paró a su hermana.
—¿Qué pasa ahora?
—Cogemos la comida… y bajamos a esperar a que Kreig nos diga que Jecru está bien, ¿sí? –susurró la rubia.
H no pudo menos que asentir. Ojalá el Doc saliese pronto y les asegurara que su hermana estaba bien. Por el bien de todos, esperaba que así fuera.
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Leliel
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #44 en:
Enero 24, 2010, 23:29:25 »
Habían salido a patrullar hacía una hora más o menos… y desde entonces ninguna había cruzado palabra. Cada una estaba sumergida en sus pensamientos, mientras observaban las calles.
No había habido un solo lesser en kilómetros a la redonda, por lo que tampoco estaba muy animada la calle.
Fue Nessa, quien se cansó de escuchar el taconeo de sus botas, la que rompió el silencio.
—Venga ya, Lel... suéltalo de una buena vez, porque no siento como Kytara, pero sé que estás molesta por algo.
La hembra no dijo nada, pero su cabello pasó de rubio casi blanco a estar rojo furioso. Maldita sea por la hermana terca que le había tocado, pero no podía decir nada... ella había estado hurgando en la mente de Nessa y eso le valía por ser curiosa. No… no… se dijo aun ignorando a Nessa, eso pasaba porque entre ellas había esa conexión especial que le hacía saber cuando estaba bien y cuando no.
Se paró en seco junto a un callejón.
—¿Quieres saber qué mierda me pasa? —Preguntó furiosa.
Nessa se limitó a decir:
—Pss... Si mal no recuerdo, ésa fue la pregunta o algo así.
Leliel le dio un golpe a la pared con su puño que ya estaba envuelto por una llama.
—Maldición, Ness… cómo quieres que esté. Piensas que no te quiero, piensas que me molestas, que no confío en ti. Dime, ¿cómo demonios quieres que me sienta?
—¡Maldita seas, Leliel! —Le gritó Nessa—. Estuviste espiando mis pensamientos. Prometiste que no ibas a hacerlo nunca más. –le dijo con una rabia contenida.
Lel se movió de un lado a otro.
—No, no… lo que yo prometí es que lo iba a hacer siempre y cuando viera que fuera necesario. Y al notar lo tensa que estabas me di el permiso de hacerlo y juro que volvería a hacerlo tantas veces como fuera necesario.
—Me importa un cuerno, son mis pensamientos, son mis sentimientos... —le golpeó con el dedo índice en el pecho—. Nadie tiene permitido meterse ahí dentro. Juraste…
—Lo sé... lo sé —dijo Lel, recordando la primera vez que se había entrometido en los pensamientos de Nessa, había sido terrible ver todo eso—. Discúlpame, pero no podía dejarte así. —respondió suavemente acariciando la mejilla de la hembra.
Nessa le apartó la mano, no quería consuelo.
—Lo siento, Ness —volvió a repetir. De repente todo su cuerpo se tensó, el aire se impregnó de ese olor tan particular que tenían los lessers—. Ness —susurró.
Su hermana asintió.
—No jodieron en toda la maldita noche, ¿justo cuando estamos discutiendo tienen que aparecer? —Dijo molesta, mientras se ponía en posición de ataque.
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