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Cronicas Oscuras
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Las Historias
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Beth
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Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Tema: Luna Oscura: Segunda Oportunidad (Leído 8148 veces)
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Kyerann
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #195 en:
Marzo 01, 2010, 22:47:08 »
Las cosas no estaban saliendo según lo planeado. La Ejecutora se retrasaba más de lo habitual. Los lobos de la reunión recibieron la noticia con desagrado. No todos los reunidos habían estado de acuerdo con su intervención. Kirsh era el alfa más radical. Su opinión sobre los mestizos era todo menos tolerante. Además, consideraba a su manada superior, y nada que no le concerniera de forma directa, era de su interés. Nadie sabía cómo se las había apañado Lionora para convencerle de que se presentara con ocho de sus mejores guerreros. Ocho, cuando los demás se habían presentado con los cuatro de rigor. Las tres manadas más cercanas se habían presentado a la reunión. Kirsh y sus ocho “chicos” habían llegado en el último momento, asegurándose de que todos les vieran. Había dejado cinco apostados en la puerta principal, junto a los miembros de la manada residente, y había entrado con los tres respectivos. Kyerann los observaba detenidamente desde su posición, Mael, Allen y Egan estaban con él. Ya sabía de antemano que no acercarían posiciones con la manada de Kirsh, pero necesitaba quemar todos los cartuchos. Esa manada era grande e importante, y muchos seguían sus pasos. El Marrok no había podido asistir, tal y como le habría gustado, pero esperaba su informe nada más acabar la reunión.
Kyerann lo observaba todo con gesto mohíno, si en una semana no tenían noticias de Lyss, tendría que ser más directo. Esperaba que la loba no peleara con demasiado ímpetu contra él. Sonriendo para sí mismo resopló, a quién quería engañar. Sonidos de disparos y un aullido rasgaron el aire.
La tensión se disparó en la sala de reuniones y kyerann barrió el exterior con su mente. Se puso pálido. Lessers, daimon y Sympaths. Por qué a él. La maldita reunión era su responsabilidad. Comenzaron a llegarles noticias del exterior mientras se dirigían a la zona de la que venía el sonido de lucha. Armas pesadas, estaban usando armas pesadas. Salieron. Lo que les esperaba era un auténtico caos creado por lessers. Kyerann maldijo una vez más. Dos de los licántropos habían sido abatidos, un lesser yacía destrozado al lado, y a uno de los lobos de la manada del este de Cadwel habían logrado arrancarle el corazón. La furia le golpeó, tenía que controlarla. Necesitaba mantener su mente escudada el suficiente tiempo para poner a salvo su manada, y asegurar lo máximo posible a los representantes de las demás. Los sympaths le habían sentido y sus sondeos demostraban su curiosidad. Jodidos bichos. Era cuestión de tiempo que lo encontraran, y que uno de sus ataques mentales quebrara la barrera.
Lobos y lessers se enfrentaban. El ímpetu del fuego bajó cuando algunos lessers llegaron a la altura de los licántropos con los filos a mano. Pero seguía siendo necesario acabar con las armas de fuego. Un grupo de cinco lessers venía más retrasado.
La ira recorría a todos los licántropos presentes como si fueran miembros de una misma jauría. Atacaban con las tácticas que conocían. Se enfrentaban violentamente a los lessesr resistiendo sus primeros ataques y tratando de reducirles tras desarmarlos. Pero la capacidad del fuego de sus enemigos hacía mermar su efectividad. El cansancio se aferraba a ellos cuando las heridas de balas y de armas blancas eran demasiado numerosas.
Le habían localizado. Tener que mantenerse al tanto de los que hacían los jóvenes de su manada en la lucha, impedía que pudiera hacer un escudo en condiciones. Egan había desaparecido de su campo de visión durante algunos minutos. Volver a verlo en pie y cubierto de sangre no le había aliviado. Desde el interior de la casa le llegaron más signos de lucha. También los tenían a su espalda, dentro de su base. Las posibilidades mermaban. De reojo, vio cómo Kirsh se enfrentaba a un lesser loco con katana. Sus licántropos trataban de luchar colocándose a sus flancos. La batalla era encarnizada. De momento, sus lobos resistían, pero con las heridas que tenían no aguantarían mucho más si no tomaban pronto la ventaja. El lesser de la katana provocaba a Kirsh una y otra vez, la furia transformaba el rostro de ambos enemigos. Los licántropos de alrededor trataban de despejar posibles complicaciones. Conocían a su alfa, algunas batallas eran suyas. Y ese lesser era suyo. Las voces, los gritos y el entrechocar de armas, huesos y carne les rodeaba, pero ninguno de los dos los escuchaba, sólo estaba el otro.
La garra de Kirsh desgarró la mejilla izquierda del lesser. La katana no dejó en ningún momento de bailar haciendo pequeños cortes. Su preciso filo y la habilidad con la que era empuñada no permitían que el lico se acercara lo suficiente para asestar un golpe mortal. En uno de los movimientos de ataque Kirsh resbaló y reculó. Fue justo lo que el lesser necesitaba. Con destreza hundió su arma por uno de los costados del alfa, y siguió el movimiento realizando una leve inclinación, dirigiéndose al corazón. Un enorme lico le apartó y le hizo soltar la empuñadura a un par de centímetros del corazón. Fue golpeado en repetidas ocasiones con la misma piedad con la que él había introducido la hoja afilada. Se desplomó, pero seguía existiendo. La única preocupación de los licos que le rodeaban era la de sacar a su alfa de allí. El resto de los licántropos vio cómo abandonaban la batalla seis de los ocho guerreros de la que se decía que era la manada más poderosa. Y observaron el estado de su alfa al que llevaban en volandas. Como si fueran uno, su táctica cambió. La prioridad era hacer una brecha, y salir de allí.
Kyerann dio la orden a los suyos tras ver el resultado del duelo. Nada de lo que quedaba allí había merecía que se siguiera luchando. Mejor vivir hoy, y seguir luchando mañana. Sus piernas flaquearon y se encontró en el suelo. El dolor comenzó a desgarrarle. Los Sympaths habían conectado.
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lyssele
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #196 en:
Marzo 01, 2010, 22:49:24 »
Lyss corrió nada más oír los disparos. Quería acercarse lo máximo posible, pero por ahora no haría nada que delatase su posición. En cuanto se acercó lo suficiente a la enorme casa para apreciar el principio de un ataque, decidió dar un rodeo y dirigirse por detrás. Quería saber cómo estaba el estado en el interior. Entrar de lleno en medio de un ataque no era una buena opción.
Se quedó muy quieta, casi ni respiraba. Delante de ella, un grupo de unos once lessers aguardaban órdenes. El que parecía estar al mando le era muy familiar. Tras unos minutos, los lessers se separaron, la mitad se dirigió al meollo del combate, y la otra mitad entró en la casa por las ventanas. Esperó. Un grito le llegó del interior. Allí estaba la parte activa de su manada. No les debía nada como loba, pero tenía que hacer algo como Ejecutora.
Por una de las ventanas, observó los movimientos de uno de los lesser. Dejó que se moviera con libertad hasta que le tuvo a tiro. Una de las dagas fue lanzada con maestría. El cuerpo del lesser se encogió sobre sí mismo y cayó. Una nube de polvo la dio la bienvenida cuando entró por el mismo sitio por el que ellos habían entrado.
Recogió su daga y con cuidado de no hacer ruido, sacó su móvil y tecleó la combinación. La alarma pronto le llegaría a Vik. Había dejado de ser un asunto privado.
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Kytara
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #197 en:
Marzo 02, 2010, 00:12:02 »
Era casi la hora de la comida, pero en ese momento no le apetecía acompañar a las ejecutoras y sus hermanas. Más tarde pasaría por la habitación de Leliel para saber como se encontraba, hacía mucho tiempo que su hermana no tenía un episodio como ese.
Pero por suerte se encontraba Nessa para ayudarla. Y si Agua no lo hacia, dudaba que Fuego encontrará la paz que tanto necesitaba.
Pero ese día, no pensaría en sus hermanas, ni en nada. Más tarde tal vez le reprocharía a Ness a verla dejado. Pero en ese momento no.
Ese día la melancólica hacía mella en ella. Trataba con todas sus fuerzas de que no fuera así, pero otra vez los recuerdos y el dolor ganaban la batalla.
Era un nuevo aniversario de la muerte de sus amados padres.
En la tarde tenía pensado realizar el tradicional ritual de oración para el eterno descanso de las almas. Sabía que ambos se encontraban en El Fade, velando por ella.
Una lágrima recorrió su mejilla para culminar sobre la almohada donde descansaba su cabeza en su gran cama, pérdida entre las sabanas y el cobertor que la tapaban.
Todavía dolía y mucho.
Al correr de los años pensaba que eso disminuiría, pero no fue así, el dolor desgarraba su alma.
Los recuerdos volvían uno tras otros y si cerraba los ojos podía convocar la imagen de su madre sonriendo, luego de algunas de sus travesuras. Con su mahmen todo era risa y nada de regaños. De ellos se encargaba su padre.
El imponente guerrero de la Hermandad, el aura de terror que emanaba, causaba la admiración de sus pares y la sed de caza de sus enemigos. Pero todo eso quedaba a un lado cuando cruzaba el umbral de su casa.
Sus ojos de un violeta intenso se llenaban de ternura al ver a su shellan que caminaba a recibirlo con su pequeña hija tomada de la mano.
Entonces otro recuerdo la asaltaba, sumando más pena a su alma.
Su padre la tomaba en brazos lanzándola por los aires mientras ella dejaba escapar una risa llena de alegría, para luego descender y terminar envuelta en unos fuertes brazos. Por ultimo le regalaba un sonoro beso en la mejilla. La depositaba en el suelo y toda su atención era a acaparada por su Nalla. Perdiéndose en ese gran amor que los consumía.
Era tan hermoso verlos juntos.
Kytara cerró fuerte mente los ojos luchando contra los demás recuerdos que volvían.
—Nada es para siempre.
Una noche fueron emboscados por una patrulla de lessers que los siguió hasta una posada y esperaron a que salieran para dar su golpe. Nada se pudo hacer. Primero murió su madre, que al ser una antigua Elegida nunca supo como defenderse. Y a los pocos minutos, su padre. No pudo soportar no haber sido lo suficientemente fuerte para proteger a su shellan, de un final así. Se dejo matar.
Desde esa noche todo cambio.
Jamás llegaron a saber que su hija, Aire, no solo llevaba nombre de un elemento, sino que también era portadora de ese poder, y llego a dominarlo al grado de convertirse en una extraordinaria guerrera.
Un sollozo trepo por su garganta, Kytara giro sobre la cama abrazando la almohada.
—Duele mucho, mahmen — una lágrima escapo de su prisión — los extraño.
Hundió su cara en la almohada y dio rienda suelta a su llanto.
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Última modificación: Marzo 02, 2010, 00:19:13 por Valnelia
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Beth
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #198 en:
Marzo 02, 2010, 00:42:11 »
El sol lucía bien en lo alto del cielo, tras el manto de nubes que lo cubría, cuando Vik salió a la puerta a llamarla. Otra vez a la reclusión. No sabía qué narices tenía que enseñarle ahora con los aparatejos esos a los que llamaba ordenadores. Ciertamente, parecían monstruos porque tocaras lo que tocaras, protestaban y comenzaban a sonar. Ella jamás lo entendería. Estaba claro. Sin embargo, con tal de complacer a su hermana y a las jefas, se despidió de Ny y los dos chicos para correr jardín a través hasta la puerta, donde Vik la esperaba cruzada de brazos. La loba alzó una ceja.
—¿Qué pasa?
—Llevo esperándote diez minutos –se quejó, gruñendo. Alzó un dedo y le dio varios golpecitos en el hombro mientras tiraba de ella hacia el Centro de Operaciones—. Que sea la última vez que llegas tarde a la clase. Tengo que enseñarte cómo localizar…
Vik empezó a hablar de botones, metas, lugares… La loba perdió la cabeza por el camino. Al final, iba a acabar con una tremenda jaqueca. No tendría más remedio que quejarse a Kreigh. Quizás él pudiera hacer que la sacaran de allí para siempre. Al menos, los seis meses que faltaban. Después… ¡Oh! Después la dejarían volver a entrenar y patrullar. Esperaba.
Cuando llegaron a la estancia, no tardaron en ponerse a trabajar. Papeleo por aquí con instrucciones que la loba debía seguir a raja tabla; botones para aquí y para allá; pitidos de protesta; buenos sonidos cuando las cosas le salían bien… Entonces, de pronto, un ruido que nunca había llegado a escuchar puso a Vik en tensión. Ésta corrió hasta un panel lleno de luces verdes y rojas. Beth al ver la cara de su hermana comenzó a rebuscar en su memoria… Cámaras de seguridad, más seguridad, puertas… Exteriores, gps… ¡Dios! Alzó la vista buscando la luz parpadeante. Ataque lesser.
—¡Lyss! –exclamó sintiendo cómo un escalofrío la recorría.
—Sí, es ella. Llama a Val.
—Pero… ¡¡Joder!! –gritó la loba buscando a tientas el teléfono mientras miraba la dirección que Vik ampliaba en la enorme pantalla de la situación exacta de la loba. No había podido hacer otra cosa que triangular la posición exacta de la loba desde uno de los satélites del gobierno hasta dar con ella.
Un momento, ¿qué cojones hacía Lyss en un puto bosque? No entendía nada. Luego la loca era ella. Marcó la extensión del despacho de Val como pudo pues le temblaban las manos. Dios, aquello no podía ser bueno para su bebe. No, desde luego que no podía serlo. Pero no importaba.
Se serenó con palabras interiores mientras esperaba que Val respondiera.
—¿Qué ha pasado? –Fue la única respuesta que le dejó decir a la jefa antes de empezar a soltar todo lo que veían sus ojos. Segundos antes de que llegase a colgar, Val estaba detrás de ella.
La loba se giró súbitamente hacia ella con el ceño fruncido. No le iba a quedar más remedio que mandarla a ir a por sus armas. A esa hora del día había chicas que no podían salir… Muchas de ellas, concretamente. ¡Tenía que hacerlo! No podía dejarla fuera en esos momentos en que Lyss necesitaba ayuda. No sabían cuántos eran, pero de todas formas, eran pocas. Nueve a lo sumo. Comenzó a contar mentalmente mientras Val ordenaba que se pusiera a avisar a las demás.
Vik le hizo un gesto y ambas se pusieron a avisarlas a todas. Las necesitaban cuanto antes en el Centro de Operaciones. Carácter urgente. Ataque lesser. Los mensajes no ponían nada más. Beth alzaba la mirada de vez en cuando para comprobar el estado de Val. Gruñía y murmuraba maldiciones que jamás había escuchado salir de su boca. Seguramente por el hecho de no poder salir a ayudar a su hermana. Sabía lo que se sentía. ¡Que tomara de su propia medicina! Gruñó mandando el último mensaje, a Dream.
—Val –la llamó cuando acabó. Esta se giró hacia ella con cara de pocos amigos. No estaba para bromas en esos momentos, bien. Hasta ahí había llegado, pero tenía que decírselo—. No voy a quedarme fuera.
—No, fuera no. Aquí –dijo, sin más.
—Voy a ir –gruñó la loba, tozuda.
—No.
—¡Me necesitas!
—¿Tengo que volver a repetírtelo o a la primera te ha quedado claro? –gruñó la jefa clavando los ojos en lo de la loba.
Vale. Muy bien. Por las malas o por las buenas, iría. Le daba igual lo que dijera. Si había contado bien mientras llamaba eran diez, quizás once. ¡Por Dios! Era una locura. No sabían cuántos había… Se alejó de ella cuando empezaron a llegar las chicas, algunas armadas ya hasta los dientes.
Beth se encogía de hombros cuando preguntaban y señalaba a Val. Mientras ellas esperaban a las demás, la loba se escabulló hasta una esquina para apuntar la dirección de la pantalla. Lista. Bufó y dejó la nota sobre la mesa puesto que Val no paraba de maldecir y la miraba de vez en cuando… En cuanto pudiera, lo haría.
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Última modificación: Marzo 02, 2010, 03:10:22 por Valnelia
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Valnelia
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #199 en:
Marzo 02, 2010, 03:08:50 »
¡
J
oder! ¿Dónde coño se había metido Lyss?
Cuando le dijo que tenía que salir hacía algo más de una hora, no imaginó que fuera para meterse en ese tipo de lío. ¿Por qué no había ido a hacerse la manicura, como todo el mundo, a un local especializado? No, claro, conociéndola bien, tenía que meterse de lleno en una contienda de esa índole.
Mientras sus hermanas llegaban, Val paseó arriba y abajo por el C.O.
¡Dios, como odiaba que se dieran esas situaciones en las horas del dia en las que no podía salir, forzándola a perderse todo el jaleo!
«¡Jodeeerrr! ¿Cómo has acabado ahí, Lyss? ¿En las Adirondacks? ¿Es que no tenias suficiente con la vegetación y los bosques que rodean la Mansión para ponerte a escalar? »
Soltaba otro bufido cuando Beth la llamó. No, la joven loba no iba a salir en su estado. ¿Había perdido la poca sensatez que le quedaba? Y por supuesto, no le apetecía escuchar las voces de Owen si le ocurría algo, porque estaba segura que las suyas se oirían más altas que las del macho.
Las hembras comenzaron a llegar, las más veteranas lo hacían ya armadas. Sin perder tiempo, comenzó a organizar los grupos; apenas eran diez las que podían salir. Vane y Pati en la clínica, Leny en su habitación, y las mestizas vampiras como ella, obligadas a permanecer allí.
Jecru entró en ese momento en la sala, y tras echarle una mirada a su jefa, se colocó en su sitio habitual y comenzó a observar las pantallas.
En la zona montañosa que marcaba el satélite lucía un sol radiante, para más inri… Suspiró, resignada.
Organizó dos grupos de cuatro Ejecutoras. Beriz se encargaría de uno, compuesto por Skade, Dream e Ista, mientras que Carmen se encargaría del otro, formado por Mary, Ame y Mei. June y MarieC destellarían hasta donde se encontrara Lyss, captando su esencia. Llevaban el tiempo suficiente allí para poder rastrearla.
Se acercó a las pantallas en las que aparecían las imágenes que el satélite mostraba y les indicó a las dos jefas de grupo un par de rutas para cuando llegaran a la zona; unas por carretera y otra atravesarían el bosque. Vik avisó al taller para que prepararan las motos y un todoterreno mientras Val daba las últimas indicaciones. En cuanto acabaran, saldrían de inmediato.
Aunque el lugar estaba algo alejado, estaban acostumbradas a circular a bastante velocidad, no les llevaría demasiado tiempo llegar, o eso esperaba.
Cuando las Ejecutoras no armadas subieron a prepararse, la angustia volvió a hacer mella en ella. Llevaba muchos años con la loba, demasiados aguantándose la una a la otra, discutiendo, divirtiéndose, peleando... Comenzaron juntas esa andadura hacía ya más de veinticinco años… Y juntas sufrieron la perdida de otras Ejecutoras. Criaron juntas a las tres jóvenes que habían sido como hermanas pequeñas para ellas, aunque a las tres les gustara llamarlas «mamá» y «tita» para fastidiarlas…
Apartó los recuerdos de tantas vivencias pasadas y se concentró en lo que tenía por delante. Estaba nerviosa, pero sobre todo, estaba cabreada por no poder estar allí. Y más cabreada aún con Lyss por meterse de lleno en esa pelea.
«¡Y sin avisar, joder! ¡Maldita egoísta!»
La iba a oír cuando volviera. Sí, la iban a oír hasta en las Adirondacks.
Las hembras que se quedaban obligadas en la Mansión estaban tan nerviosas y tan ansiosas por luchar como ella, se notaba en sus expresiones, y en el aura que fluía de todas ellas. Podía sentirlo vibrar en su mente, como un cosquilleo sobre su piel, diferentes las unas de las otras. Había llegado a reconocer la de cada una de sus hermanas… ¿Y todavía se preguntaban como sabía quien estaba al otro lado de la puerta de su despacho aún antes de que golpearan la puerta?
Estaban ansiosas por salir de los muros que se convertían en prisión durante el día y las horas de intenso sol… cuando al astro rey le daba por brillar como ese día en esas malditas montañas.
En unos minutos, sus hermanas aparecieron de nuevo preparadas para salir y se unieron a las que ya lo estaban, bajando juntas al sótano. Desde el C.O se pudo oír el sonido de los diversos motores. Beth se puso en pie.
—¿A dónde vas? —le preguntó Val.
—Coño, jefa, voy a mear… ¿puedo? —La Ejecutora-jefa asintió y la joven salió.
—¿Qué hacemos ahora, Val? —preguntó Savannah.
—Esperar, y rezar para que anochezca antes de hora o desaparezca ese sol que luce allí y que nos mantiene aquí.
Se acercó hasta Jecru y le pidió que buscara a Lyss en las pantallas. Las imágenes que ofrecía el satélite eran tan nítidas que les permitía ver la zona en la que se estaba desarrollando la batalla.
¿Qué coño hacían allí los Lessers? ¿Qué habían ido a buscar de los Licos? ¿O era una venganza por la ayuda prestada hacía unos meses para su rescate? Si era así, en ese momento se sentía muy culpable de no estar allí, y de ser la posible causa de ese ataque…
Nada, sin rastro de la loba. Acá y allá se veían Licos luchando contra los Restrictores, pero a juzgar por las imágenes, estaban en desventaja frente a las armas de los asesinos. Apretó los puños y se alejó, maldiciendo. Presenciarlo desde las gradas no le hacía ningún bien, y necesitaba controlarse, mantener la mente fría.
¡Joder! Y ahora no podría pasarse por la habitación de Leliel como era su intención después de la comida. Lo que Nessa le había contado, hacía un rato en su despacho, la había dejado preocupada por la hembra. Aunque no era necesario que le contara nada sobre lo que le sucedía o el desencadénate de ello, quería que supiera que podía contar con ella para lo que necesitara, al igual que cualquiera de las otras Protectoras.
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Valiente es aquel que no toma nota de su miedo, y a pesar de la adversidad... sigue avanzando.
Sr. N
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #200 en:
Marzo 02, 2010, 07:24:07 »
El interior de la casa estaba claro e iluminado. Después de años atacando casas habitadas por vampiros que no soportaban la luz natural, se sentía algo extraño meterse así a la casa de alguien. Pero los licántropos no tienen mayores problemas con el sol que los restrictores por lo que era solo cuestión de adaptarse. Cargado con sus armas los asesinos en el interior de la casa se dividieron en parejas. Ignorando los ruidos de la pelea afuera, el Sr. N se concentro en sus propios problemas. Toda la caza apestaba a perro, lo que quería decir que los lobos llevaban un tiempo viviendo por ahí. Mientras registraban la segunda planta se escucho un rugido debajo de ellos seguido de unos disparos y golpes. N y su pareja se dieron vuelta para bajar,Al llegar al pie de las esclareras se dividieron.
—Revisa por ese lado, yo ire a ver la entrada—dijo el Sr. N
El Sr. N regreso sobre sus pasos y se encontró a una hembra en el piso de abajo. Sin mediar palabra, sin ningún aviso, los dos atacaron. Fue un acto reflejo, instintivo si se quiere. El Sr. N levanto una de las M60 que llevaba consigo, pero la hembra pateo el arma hacia un lado y salto sobre el asesino. N dio de espaldas al suelo, con la Ejecutora sobe él. La hembra saco una daga para terminar con el asunto rápido, pero N se levanto las piernas y el torso y la hiso caer de su posición, sentada sobre su pecho. Ella rodo por el piso y se puso de pie de un salto, N giro sobre su estomago y se paro sin tanta elegancia de movimientos. Ella volvió al ataque. El asesino paro sus golpes como pudo y retrocedió, buscando una abertura en las defensas de su oponente. Le sujeto el brazo con la daga y le dio un golpe en la quijada, pero la hembra se recupero rápido y le dio una patada en las costillas que le obligo a soltarla.
La Ejecutora continúo con las patas y logro asestarle dos más antes de que N pudiera sujetarla y aprovechando su ventaja la alzo en el aire y la arrojo contra la pared. La débil muralla de yeso y madera no soporto el impacto, de manera que en lugar de rebotar duramente contra la pared, la Ejecutora la atravesó y cayó al suelo en medio de una nube blanca, tosiendo y maldiciendo. El Sr. N tomo la M60 del piso y disparo contra la hembra. La guerrera rodo por el piso y se puso fuera de su campo de visión, pero N siguió dándole al gatillo un poco más antes de avanzar con cautela. La había visto rodar hacia la derecha, por lo que el asesino entro y de un brincó en la habitación y apunto hacia ese lado. No había nadie. Arqueando levemente una ceja apunto con cuidado antes de dar unos pasos.
Un golpe en la parte de atrás de su rodilla le indico al restrictor que su enemigo estaba detrás. El golpe le obligo a caer de rodillas al suelo, una mano golpeo la articulación de su brazo derecho obligándole al soltar el arma. Solo el rápido uso de su otra mano evito que la hembra le rebanara el cuello. Mientras mantenía sujeta a la guerrera, N uso su otro brazo, ahora libre, y tomándola de la muñeca con ambas manos tiro hacia abajo y hacia adelante. La posición y la fuerza bruta del restrictor consiguieron que la hembra callera frente a él. Pero N fue incapaz de aprovechar su adquirida ventaja. Un lobo entro por la ventana de enfrente como si lo hubiera embestido un camión. El enorme y peludo cuerpo choco con el Sr. N y ambos regresaron por el agujero en la pared, ampliándolo en el proceso.
Sin pensar en nada más que en cómo ganar, incluso mientras el pesado y peludo cuerpo lo golpeaba el Sr. N no dijo nada. Aplicaba su política de no reflexionar sobre hechos concretos. Podía meditar sobre una situación para comprenderla, pero un ante un hecho (Como lo era el que un licántropo atravesara la ventana y se lo pasara llevando) solo podía buscar la mejor manera de enfrentarlo. Sin frustrarse, sin maldecir, sin vacilar. Cuando fue soldado se vio metido en miles de situaciones imprevistas y el pensar mucho y actuar poco había matado a muchos hombres valientes, pero también el atacar sin ninguna premeditación. Lo que necesita ahora es un arma y por fortuna hay una en la habitación en la que acaba de caer. Mientras golpean el piso y los dos se separan, N recuerda donde se encuentra la otra ametralladora. Si la toma antes de que el lobo se recupere podría ganar.
Cuando finalmente se detiene la inercia del movimiento el Sr. N se arrastra hacia el arma lo más rápido que puede. A sus espaldas escucha al lobo gruñir y removerse adolorido. El asesino también siente dolores, pero los ignora. Sus finos sentidos le dicen cuando el lobo repara en él, cuando se tensa para el ataque y cuando salta para realizarlo. N llega al arma y la toma mientras gira y se enfrenta a un licántropo de buen tamaño saltando sobre su presa. El restrictor apretó el gatillo sin apuntar bien y en lugar de darle al lobo en la cabeza, como era su intención, le da en el hombro izquierdo. Las balas destrozan, musculo y hueso arrancando la entremediad del torso y pringado sangre por doquier. El Sr. N rueda a un costado y esquiva el peso caído del lobo, pero un chorro de sangre le da en la chaqueta de cuero. El licántropo gruñe, gime y se retuerce en el suelo, pero recordado a la Ejecutora N se vuelve para verla parada en el agujero que comunica las dos habitaciones.
— ¿Continuamos?—pregunta el asesino simplemente.
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Última modificación: Marzo 03, 2010, 06:58:01 por Sr. N
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No tiene sentido reflexionar sobre aquello que no puedes cambiar
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #201 en:
Marzo 02, 2010, 07:50:57 »
La batalla pintaba bien para su grupo. Los restrictores contaban con la ventaja del factor sorpresa y el armamento. Sí, las ametralladoras habían sido una inversión sabía. El Sr. L no dudaba de ello mientras espiaba el combate desde los árboles con su grupo. Quería dar un tiempo prudencial para cualquier eventual llegada de refuerzos para los licos o que sus asesinos estuvieran en dificultades. Organizar a esa turba de homicidas de distintas especies no era fácil. Cualquiera lo llamaría loco por esperar que un grupo de asesinos se comportara como una unidad militar, pero L era un líder que sabía inspirar obediencia. No era deliberadamente cruel o excesivamente reflexivo. Era firme. Y creía que podía ganar, es por eso que ellos lo apoyaban e incluso los symphaths lo obedecían, por ahora.
L siguió examinando al grupo de lincantropos con tención antes de dejar que sus asesinos se unieran al combate. A pesar de sus órdenes L se quedo detrás, esperando una oportunidad. Otro restrictor termino incapacitado cuando uno de los lobos le destrozo la columna vertebral, pero el licántropo cayo cuando un muy furioso Sr. R lo atravesó con su katana y lo decapito, para luego sacar el corazón. R tenía medio rostro arañado y la sangre negra que salía de la herida lo hacía ver como uno de esos guerreros vikingos locos, los berserkers. Solo le faltaba que comenzara a quitarse la ropa y se pusiera la piel de uno de los licos encima. Ignorando a R, el Sr. L busco con con la mirada, pero no vio ni rastros de la Ejecutora ¿Dónde se había metido esa hembra?
Un par de lobos corrieron hacia él. El Restrictor-Jefe se acomodo el sombrero y apuntando con su M60 disparo al primero de estos directo en el pecho. El licántropo se detuvo en media carrera mientras caía al suelo. Al igual que los restrictores los licos no miran con las balas, pero las de grueso calibre podían dejarle heridas muy feas que si bien no les mataban, los debilitaba. El segundo lobo continuo su carrera, L soltó su ametralladora y aferro la empuñadura de su espada. El licántropo ataco con las fauces abiertas y las garras extendidas, el Sr. L se hiso a un lado mientras desenvainaba la espada, cortando el vientre de su oponente con un tajo limpio. El lobo gruño y rugió de rabia, se revolvió en la hierba y trato de tacar de nuevo. Esta vez el lobo ataco abriendo las mandíbulas de par en par, por lo que L movió su hoja y la hundió en la boca del lobo, para luego sacarla de golpe. Con un último movimiento L saco el corazón del lobo y lo aplasto con su bota.
Para ese entonces presentía algo. Los symphaths atacaban todos a un solo individuo del campo de batalla, era obvio por que se llevaba las manos a la cabeza y se sacudía como si quisiera sacarse algo de dentro del cráneo. Le había ordenado a los Comedores de Pecados que se concentraran en propagar el miedo en sus enemigos, que atacaran a uno solo indicaba que ese era el más poderoso de todos, pero ¿Qué poderes tendría? Lo más seguro seria eliminarlo ahora y preguntarle a alguien después. A todo esto uno de los lobos había reparado en la presencia de los symphaths y corrió hacia ellos a toda velocidad, pero Lander, el Daimon telepata, lo levanto en el aire y lo arrojo contra una de las ventanas de la casa. Por eso había traído a Lander, era muy útil para este tipo de cosas.
Pero aun quedaba el tipo aquel. Deseando acabar con todo el asunto rápido, el Sr. L se encamino hacia él y cuando lo tuvo cerca le arrojo uno de sus rayos. El tipo lo recibió como si le hubiera dado en el pecho con un ariete, fue arrojado hacia atrás y se dio bien fuerte contra uno de los árboles. El Sr. L se aproximo con la espada en alto, listo para cualquier cosa.
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Savannah
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #202 en:
Marzo 02, 2010, 11:10:41 »
Savy apretó los puños cuando sintió el rugir de los motores. Sus hermanas ya se habían marchado para ayudar a Lyss. ¡Maldita sea! En esos momentos era cuando si llegaba a odiar su sangre cárpata en las venas. Suspiró. Al menos cuando le llegó el mensaje de alerta estando en la Reserva el día estaba a su favor y había podido salir corriendo hacia la Mansión. En ese momento Beth se puso de pie y sus pensamientos regresaron al presente.
-¿A dónde vas?-le preguntó Val.
-Coño, jefa, voy a mear… ¿puedo?-la Ejecutora jefa asintió y la loba salió.
Al instante, la pequeña se acercó a Valnelia.
-¿Qué hacemos ahora, Val?-le preguntó.
-Esperar, y rezar para que anochezca antes de hora o desaparezca ese sol que luce allí y que nos mantiene aquí.
Sav se mordió el labio inferior y asintió en silencio. Era la primera vez que se sentía así. Prisionera de ella misma. Observó de reojo a su Jefa. ¿Cuántas veces se habría tenido que sentir ella así? Muchas seguramente. Demasiadas quizás. Aspiró hondo. No era el momento de pensar en esas cosas. Tenía que estar preparada por si el milagro de que el mal día llegara al claro se daba.
Necesitaba distraerse mientras tanto. ¿Pero que hacer? ¿Entrenar? No era una mala idea. Sudaría mucho y quizás no tendría tiempo luego de estar lista por cualquier cosa. Sonrió para sus adentros. Eso era lo de menos. Vestida y con sus armas encima ya estaba.
Iba a informarle a Val que bajaría hasta el sótano pero su jefa estaba en un momento de:
"Solo háblame si es muy importante"
. Suspiró y en ese momento su mirada se encontró con la de Jec. Le hizo señas a ella que saldría y vio a su hermana asentir.
Enseguida bajó hacia el sótano y se encaminó a la
galería de tiro
. Apenas entró sacó su arco y desde media distancia atrás de donde se suponía debía colocarse para tirar, soltó una flecha. Sav bufó. No había dado en el centro.
-Lo sabía...-susurró para sí.
Si, ella se había dado cuenta desde la noche anterior cuando estaba de patrulla con Carmen que le costaba visualizar su objetivo. Es decir, tardaba más en estar segura que su flecha daría en el blanco. Y eso, en una pelea, era algo que no podía hacer. Ella simplemente debía apuntar y después disparar sin ningún segundo intermedio.
Se colocó en posición y comenzó a lanzar una flecha tras otra. Y con cada una que lanzaba los segundos disminuían en el intervalo. Cada vez era menos. Cuatro segundos, tres segundos...
-Vamos, Savy-sonrió-. Que si le rezas mucho a Mikhail o a Gregory ellos cambien el clima de donde esta Lyss para ti.
Se rió suavemente por unos momentos y luego meneó la cabeza. Al instante otra flecha daba en el blanco.
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #203 en:
Marzo 02, 2010, 12:20:22 »
Nessa había bajado la guardia y realmente estaba cansada de dormir y dormir… lo único que le hacía eso era recordar y recordar, debía distraerse un poco para despejar la mente y que los recuerdos poco a poco vayan dejando de invadir su mente.
Era algo extraño lo que sucedía con ella. No había manera de entender porque tanto las regresiones así mismo como tampoco entendía como es que podía bloquearlas al punto de no recordar que estaban ahí guardadas.
Leliel se levantó con mucho cuidado de la cama para no despertar a Nessa, pero Thor se dio cuenta de sus intenciones y le gruñó.
—Silencio bicho —susurró— si ella se despierta le diré que te comiste el abrigo que tanto quería y entonces hará un maldito abrigo contigo. —Thor entendió el mensaje de su compañera y entonces volvió a acomodarse en el lugar donde estaba— buen chico… buen chico… —dijo palmeándole la cabeza— me voy a dar un pequeño baño y salimos a caminar un poco, si?
El baño fue mucho más corto de lo que ella hubiera querido, pero a penas si podía mantenerse en pie para quitarse la ropa. No quería tentar a la suerte.
Busco en el vestidor un conjunto de deportivo y con un cuidado extremo salió del cuarto seguida por Thor.
Caminaron por los túneles por un largo tiempo, jamás se había dado cuenta cuan lejos de la Mansión estaban o quizás sería ella que tenía pocas fuerzas para caminar.
“Sabes cual es la solución Lel” le dijo la voz de su conciencia…
—Si, pero no pienso hacerlo a menos que haya un super mega archi ataque —dijo para si misma.
Cuando llegó al CO se encontró con un gran movimiento de gente, no era normal para estas horas del día pero se quedó en una esquina observando el ir y venir de la gente.
A su lado pasó Beth y le sonrió débilmente.
—Hola, ¿Cómo estás? —preguntó ella.
Leliel se encogió de hombros
—Eh tenido días mejores…—dijo restando importancia al asunto.
Beth hizo una mueca y le acarició el brazo que estaba cubierto por los guantes.
—Si necesitas algo, no dudes en pedírmelo Lel.
—Gracias, Beth.
Val se giró al escuchar la voz de la hembra y Leliel cuando la miró bajó la vista… estaba muy débil, y se sentía muy mal por no poder cumplir con su deber. Esta noche no saldría, por más que quisiera escaparse de Nessa… solo estorbaría en la calle pero mañana sea como sea patrullaría.
—¿Es un mal momento? —pregunto un poco avergonzada.
—Algo así, pero… —miró el monitor donde se prestaba la batalla y dejó escapar un suspiro frustrado.
—Todo bien Val, puedo volver más tarde… solo me escapé un momento de Ness —se rasco el mentón pensativa y agregó— seguramente en unos minutos más estará gritándome porque me levante de la cama.
—Jecru, tenme al tanto… tardo solo unos minutos. Si? —La hembra asintió sin quitar la vista de la pantalla, entonces Val condujo a Leliel a la biblioteca.
—Esta bien Val, no quiero molestar… sé que hay problemas. ¿Puedo ayudar en algo? —pregunto sintiéndose culpable por molestar en un momento como ese.
—Está bien, tenía pensado pasar por tu habitación para ver como estabas. Me dijo Nessa que había tenido un episodio.
Leliel asintió con suavidad su cabeza.
—Hay cosas de mi pasado que aun me tienen marcada, momentos o palabras que son mágicas y me hacen regresar en el tiempo. Después de eso quedo muy débil y puedo pasar días sin salir de la cama, por lo que esta noche no puedo salir de patrulla… pero por favor si hay algo que puedo hacer simplemente dime Val. No puedo estar sentada sin hacer nada…
La hembra se acercó y le apretó las manos.
—Lo importante ahora es que te mejores… cuando estés lista saldrás de patrulla, disfruta el día de descanso y recupérate.
Leliel asintió.
—Siento mucho no poder ayudar siempre…
—Nadie es omnisciente Leliel… todos tenemos nuestro punto debil, nuestro momento de caer. No te sientas culpable por algo que es ajeno a ti. —Val la solto y caminó a la puerta—. Hoy no puedes salir ni entrenar, por más que quieras las ordenes las doy yo. En cuanto a mañana, veremos que tal estas durante el entrenamiento, si?
—Gracias… —susurró Leliel.
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #204 en:
Marzo 02, 2010, 14:53:59 »
¿Las Adirondacks? ¿Qué se suponía que hacía Lyss allí? Mientras Val organizaba a las chicas y las que no estaban preparadas corrían escaleras arriba para hacerlo, Beth fruncía el ceño cada vez más. Eso quedaba bien lejos de la Mansión. Y para llegar allí necesitaba un medio de transporte rápido y eficiente. No se había perdido ninguna de las indicaciones que Val les había comentado a Beriz y a Carmen. Las rutas. Ella conocía esas montañas de haber ido con Owen un día… Pero no recordaba nada más de ellas salvo que eran muy bonitas.
Cuando vio el revuelo que montaron las demás, se metió la notita en el bolso y se levantó para despedir a Dream, que iba con Beriz. Le había tocado la ruta de carretera, sería lo más fácil… La besó cuarenta veces y desde su interior le gritó que pronto se verían; pero era mejor no levantar sospechas por el momento. Que su trilly la viera allí. Sí, en caso contrario no la dejaría ir. La ataría a la cama. ¡Lo que debía hacer Val sino quería que se fuera! Estaba cerca de la puerta cuando escuchó su voz. Le contestó con la mítica respuesta y se largó de allí escaleras arriba tan rápido como podía. Tenía que coger las dagas, el claymore y las Desert. No podía dejarse nada.
Subió arriba y se quitó los vaqueros y la camisa de un tirón, buscando en su armario el mono de cuero y las botas adecuadas para correr. No tardó más de dos minutos en ponérselo todo. Sacó el gran baúl del fondo del vestidor y del mismo, su estupendo claymore el cual fue a parar a su espalda. Las Desert, colocadas en sus fundas debajo de la chupa de cuero y las dagas dentro de las botas militares. Mientras salía de allí se hizo una cola de caballo en lo alto de la cabeza para que no le molestara ni un solo mechón de pelo en su travesía.
Estaba girando con sumo cuidado de no hacer ruido hacia las escaleras en la planta baja cuando una voz femenina y de sobra conocida la hizo pararse en el tercer escalón de bajada. Val estaba detrás. La loba gruñó y la miró por encima del hombro.
—¿Dónde vas? ¿No ibas a mear?
—Y lo hice –respondió la loba con parsimonia, girándose hacia su jefa como si nada. Subió las escaleras y la miró con una sonrisa ladeada. Estaba claro que la había pillado, pero no iba a dar su brazo a torcer.
—¿No te ha quedado claro lo que te dije? –Val estaba seria mirando sus ropas y armas.
—La verdad es que no…
—Dame todo lo que llevas –la interrumpió tendiéndole la mano con la palma hacia arriba. Si ella no tenía dos dedos de frente, bueno, pues ya los tendría ella. No iba a salir de la Mansión en su estado y tenía que hacer un tremendo esfuerzo por no gritarle allí mismo lo descabezada que estaba—. ¡No tengo todo el día! –exclamó al ver que la loba no se movía.
—Val, no puedes dejar que vayan diez chicas. No sabes cuantos son. Si irán más… Me necesitas, joder. ¿Por qué no piensas en ello? –lo intentó de nuevo.
—Las armas –dijo, como si no hubiese escuchado nada.
De mala gana; de muy mala gana, Beth se quitó las pistolas y le dejó caer una en cada mano. Al ver la ceja alzada de Val mirando la empuñadura del claymore, sacudió la cabeza.
—Ni hablar. Este se vuelve conmigo a mi habitación.
—Las llaves del coche y la moto –continuó, seria, impasible.
—Val…
—¡Las llaves! –gritó enfurecida.
Se le estaba acabando la puñetera paciencia… Que colaborara y no le pasaría nada. De otra manera, acabaría atada a una cama por inconsciente. Y lo hizo. Gruñendo y protestando, sacó las llaves de la moto, tendiéndoselas después. Encima de querer escapar, sin mucho éxito, se había dejado la puerta abierta que comunicaba el hall con las escaleras. Se había acercado para ver qué pasaba… Y se la había encontrado.
—¿Dónde llevas las dagas? –preguntó examinándola de pies a cabeza con la mirada.
—¡Val, joder! ¿Por qué no me quitas el mono a ver si llevo algo más escondido? –Su jefa no había movido ni un centímetro de piel. No estaban de broma. No estaba para chistes.
—Puedes empezar –respondió ella, cruzándose de brazos.
—Joder, joder… ¡Qué cruz! –masculló por lo bajo—. No las llevo –mintió, dándole gracias a Dios de que las botas las cubrieran en su totalidad.
Ambas se quedaron unos instantes más en silencio, observándose. Beth gruñía incómoda por la situación. Por tener que mentirle a su propia jefa, una vez más. Pero debía ser así. No permitiría que nada le pasara al niño. Eso podían tenerlo todos seguro, pero debía acudir a ayudar a sus hermanas.
—¿Puedo irme a la habitación o necesitas algo más? –preguntó la loba, ahorrándose que tenía que pasar por la armería a recargar la cintura y los muslos.
—Te quiero en menos de quince minutos en el Centro de Operaciones.
Dicho lo cual, pasó por su lado y cerró la puerta de las escaleras. Se giró y comenzó a caminar hacia la estancia de los monstruos. Beth la llamó antes de que llegara a entrar.
—Cuidado con ellas –dijo, señalando las Desert—. Son un regalo.
Tras esas palabras, la loba se giró y subió las escaleras de cuatro en cuatro maldiciendo a Val y a toda su descendencia. No podía tener tan mala suerte. ¿De dónde cojones venía? ¿No se suponía que estaba en el C.O.? Maldita loca… No le iba a joder la escapada. Cuando llegó a la primera planta, corrió por el pasillo hasta llegar a la mini armería. No tenía tiempo de ir a ningún lado más. Abrió las puertas y cogió un par de semi automáticas, con unos cuantos cargadores, varios shurikens que se colocó en los bolsitos de la chaqueta preparados para eso… Y… Vio unas bolitas que le resultaron graciosas. Sólo había cogido las granadas en una ocasión. Cogió un par, metiéndoselas en los bolsillos laterales del mono. Más el claymore en la espalda…
Estaba lista.
Miró a todos lados del pasillo y bajó las escaleras de nuevo con sumo cuidado de no hacer ruido esta vez. Lo consiguió. La puerta del Centro de Operaciones estaba abierta, por lo que un movimiento fuera de tono y Val se daría cuenta de nuevo. Así que rápidamente se alejó de allí camino a la terraza. Sacó el móvil de la funda que llevaba en el cinturón ancho de la cintura y marcó el número de Jake.
—¿Jake? Sí, soy yo. Estoy bien, tranquilo. Necesito que vengas a buscarme a la Mansión. Sí, no… ¡Escúchame, cojones! –gritó interrumpiéndolo. No paraba de hablar, de preguntar por Skade… Joder, menos mal que su hermanita del alma era ella. Gruñó y se dispuso a explicarle su versión de la historia—. Mira, necesito que me lleves a Cadwell a mirar un mono de cuero para Dream porque… Bueno, va a ser su cumpleaños. –Después de escuchar las protestas de su hermano, el lobo por fin aceptó—. ¡No! No entres. Es decir, espérame fuera… Me encontrarás por el camino…Sí. ¡Porque yo te lo digo! –exclamó pasándose la mano por la cabeza peinada—. Si, venga, no tengo tiempo. Salgo a tu encuentro –le aseguró antes de colgar.
Tendría que esconderse entre los árboles para salir por la puerta y esperar a Jake a unos cuantos minutos de la Mansión, pero no pasaría nada. Así Val no se daría cuenta de nada. Se quedó unos minutos quieta con la mano sobre el vientre… Pensando en lo que debería hacer. “Cariño, esto está muy mal” le dijo al bebé. “Por eso tú nunca debes hacérmelo a mí, ¿vale? Mamá lo hace porque no le queda más remedio y quiere a todas tus tías sanas y salvas para cuando nazcas…” continuó hablando con él como si tal cosa. Le dio un suave apretón y se dispuso a subirse a la barandilla para saltar, justo cuando una exclamación llegó hasta sus oídos.
Savy. ¡Ese no era su día! Se bajó de nuevo cruzándose de brazos.
—¿Qué? –gruñó—. ¿No se supone que ahora debías estar friéndote?
—Beth… —Savy alzó un dedo hacia el cielo—. Está nublado.
—Mierda –masculló por lo bajo, revolviéndose. Tenía que irse. Jake no podía entrar en la Mansión.
—¿Dónde vas?
—A la mierda, voy a la mierda –dijo más para ella misma que para Savy. Clavó la mirada en ella y gruñó—. ¿A dónde te crees que voy así?
—Yo voy contigo.
—Savy…
—Mierda, Beth. ¡No voy a quedarme aquí!
La pequeña últimamente tenía una lengua muy… Barriobajera. Desde luego, se le estaba pegando las malas costumbres de sus hermanas. Y era una muy, muy mala costumbre aquello de decir palabrotas por doquier.
—Allí hace sol –apuntó tras unos segundos de silencio.
—Me quedaré en la sombra –contraatacó la Cárpato—. Pero déjame que al menos te acompañe…
—Aquello está muy alto. No nos vamos a arriesgar. Te quedas.
—Me chivaré –exclamó antes de que la loba pudiera saltar al vacío. La vio maldecir en todo lo existente, en lo de más allá y acá antes de girarse hacia ella.
—Vas a tener un papel muy importante en mi escapada, Savy, lo presiento –dijo, agarrándola por el hombro acercándola a la barandilla—. Saltamos, corremos por allí y salimos por la puerta, ¿podrás? –Decía mientras con el dedo señalaba un recorrido que pasaba entre arbolitos—. Lo más rápido posible, ¿me oyes? Afuera nos esperan.
Savy asintió, emocionada.
—¿Lista? –dijo a la pequeña, que tenía los ojos brillantes por la emoción. Asintió lentamente y entonces, Beth la instó a saltar. Segundos más tarde, caía a su lado acuclillada. Se levantó y le dio un pequeño empujón hacia delante, animándola—. Vamos, pequeña. Que no salga mamá Val y nos coma a las dos –exclamó comenzando la carrera más excitante de su vida.
Savy ahogó una exclamación y no tardó en seguirle el paso.
La cárpato se situó a su lado instantes después, corriendo a la misma velocidad. Beth dio varios saltos de loca como estaba, con Savy a la zaga. No iba a perderla por el camino por nada del mundo. Sabía que la pequeña estaba tan deseosa como ella. Pero la loba no había tenido esa clase de emociones en mucho tiempo… Iba siendo hora de darse una alegría, ¿no? Y qué mejor momento que ayudar a Lyss… Ninguno.
Llegaron al lugar indicado por la loba y ésta esperó a que Savy se colocara a su lado. Estaban entre varios árboles camufladas cuando escucharon el rugido de un coche. Jake. A Beth se le dibujó una sonrisa en el rostro al darse cuenta, sin embargo, le había dicho que no entrara. De pronto, las puertas se abrieron para dejarle paso lo que la cárpato aprovechó. Salió rápidamente de su escondite colocándose delante del coche de Jake. Le había susurrado que esperara hasta que le hiciera una señal, antes de correr hacia su hermano. Y eso haría. Escuchó la voz de Savy contándole cosas sin sentido… lo cierto es que no alcanzaba a escuchar sus palabras exactas, pero no le importó.
—Oh, ¿has visto? Está nublado y puedo salir… ¡Pero además! Hoy he comido pastel de fresa… ¡Ah! Y Dev dijo que soy bonita… ¿Has visto estás plantas? Mira que son feas… Le diré a Val que…
Se acuclilló en el suelo para poder ver a su hermana y cuando ésta cogió a Jake de la mano para alejarlo de allí… Entonces y solo entonces, Beth supo que era el momento. Savy le dedicó una mirada perspicaz al coche y a ella. No podía pedir más. Como si la llevase el diablo, salió de debajo de los árboles y rápidamente, corrió hacia la puerta abierta del coche.
—¡Mierda! –bramó Jake girándose al escucharla protestar. Se había dado un buen golpe con la rodilla en la puerta.
Se montó tan rápido como pudo y cerró la puerta. Jake corría hacia ella, perseguido de Savy, mientras la loba se colaba en el vehículo y arrancaba. Le dio la vuelta al coche como una maestra y salió de allí quemando rueda. Sacó la mano por la ventanilla para despedirse de Jake y Savy.
Bien, ahora tendría que llegar a las Adirondacks. Sacó la notita donde había apuntado las coordenadas exactas y pisó el acelerador a fondo. No tenía tiempo.
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Última modificación: Marzo 02, 2010, 14:57:46 por Beth
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Respuesta #205 en:
Marzo 02, 2010, 15:46:32 »
Estaban escondidas entre los árboles cuando el sonido de un motor se dejó escuchar. Savy observó con detenimiento para encontrarse con que era Jake. ¿Qué hacía él allí? Bueno, por la sonrisa de Beth seguramente ella lo había llamado. En ese momento las puertas se abrieron para darle paso y Sav no lo pensó dos veces.
-Espera mi señal-le susurró a su hermana al pasar corriendo por su lado.
Enseguida se situó frente al coche del macho. Éste al verla entrecerró los ojos. La cárpato sonrió. Él esperaba ver a Beth, pero si todo salía bien solo vería a la loba huir.
-Hola, Jake-saludó la pequeña.
-Savy-el macho bajó del coche-. ¿Qué andas haciendo por aquí?
-Oh, ¿has visto? Esta nublado y puedo salir-explicó. Jake alzó una ceja-. ¡Pero además! Hoy he comido pastel de fresa-se frotó las manos nerviosa. ¿Qué mas decirle?-. ¡Ah! Y Dev me ha dicho que soy bonita…-Jake bufó. Savy sonrió de lado y haciéndole señas para que se acercara lo alejó un poco del coche-. ¿Has visto estas plantas? Mira que son feas, le diré a Val que…
Jake gruñó y estaba a punto de voltear. Savannah se mordió el labio inferior nerviosa. ¡Diablos! ¡¿Qué hacer?! “
Piensa rápido, Savy
”, le dijo una vocecita interna. Entonces, lo único que se le ocurrió fue tomarlo de la mano y atraerlo hacia ella. Jake la observó asombrado y la joven Ejecutora sintió sus mejillas arder. ¡Demonios! ¡Más le valía a Beth aprovechar la oportunidad! Miró a su hermana perspicazmente y luego al coche. Justo, casi medio segundo después, Beth salía corriendo hacia el auto.
Todo había salido bien. Sav sonrió triunfal y entonces el gritito de Beth se dejó escuchar. Jake volteó y la cárpato puso los ojos en blanco. Solo su hermana se golpeaba en la rodilla con la puerta del coche.
-Mierda-bramó Jake y salió corriendo hacia el coche.
Savy lo siguió enseguida. ¡Maldita sea! ¡El condenado era bien rápido! “
Beth, acelera
”, rogó para sus adentros. Ella no alcanzaría a Jake y si él llegaba con su hermana adiós plan de escape. Entonces vio como la loba sacaba el brazo para saludarlos mientras aceleraba. Rió. Ya estaba hecho. El macho aspiró hondo varias veces y cuando su auto y Beth ya no se veían volteó a mirar a la joven Ejecutora. Savannah sonrió nerviosa.
-Hola-dijo alzando la mano.
-¿Qué demonios…?-Jake frunció el ceño. Volteó a mirar de nuevo por donde había desaparecido el coche y después regreso su vista a Savy-. ¿Se ha robado mi coche?
-Eso parece-susurró la cárpato encogiéndose de hombros-. Mira que le he dicho a Beth que eso no esta bien pero…
-¡Se ha robado mi coche!-gritó el lobo interrumpiéndola.
-Si, lo sé…-Sav tragó saliva para no reír. La cara de él era bien graciosa. Parecía a punto de explotar de enfado.
-¿Lo sabes?-inquirió exaltado-. ¡Tú sabías de esto!-exclamó segundos después entendiendo todo.
-Bueno, en parte no-la hembra comenzó a jugar con sus dedos-. No sabía que tú estarías aquí. Solo pensé que nos escaparíamos hacia…
-¡Y yo caí como un idiota!-gritó sin escuchar a Savannah-. ¡Loba mentirosa!
Silencio.
-Espera…-Jake entrecerró los ojos-. ¿Escapar hacia donde?
-Hay una pelea entre los Licos y los Lessers. Y Lyss está allí metida…
Jake aspiró hondo. Gruñó. Apretó los puños. Y finalmente Savy llegó a notar un tic en su ojo derecho.
-¡¡Elizabeth!!-gritó a todo pulmón.
Savannah se tapó los oídos. Diablos. Solo esperaba que esto no fuera mucho peor cuando Val se enterara. “
Si, solo sueña
”, pensó. Su jefa se las pondría bien fea.
-Tengo que ver a Valnelia-dijo de pronto Jake.
Savy tragó saliva. ¡Oh, vamos! Acaso, ¿Mikhail no escuchaba sus rezos? Bien, debería probar en hacerle un altar entonces. Suspiró y le pidió a Jake que la siguiera. Diablos. Nunca más ayudaría a alguien para escapar. Bueno, al menos lo dejaría como segunda opción. No, mejor como tercera opción.
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Última modificación: Marzo 02, 2010, 15:51:11 por Savannah
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #206 en:
Marzo 02, 2010, 19:44:27 »
Raysa llegó a su cuarto con el cuerpo levemente dolorido.
Se había despertado varias veces con el corazón palpitando con fuerza, completamente frustrada. La misteriosa y angustiosa voz que la llamaba, los suplicantes y tristes ojos que la perseguían en sus sueños cada vez la dejaban descansar menos. Luego había caído en un profundo pero intranquilo sueño y casi se había perdido el desayuno.
Luego se encaminó al gimnasio para entrenar un poco, claro la clave estaba en que había exagerado y ahora su cuerpo estaba protestando por el esfuerzo físico y la presión al que lo estaba sometiendo.
Como si agotarse la ayudara a olvidar sus sueños, la preocupación por su hermana o la necesidad de alimentarse.
Se dio una ducha caliente mientras trataba de relajar los doloridos músculos.
Minutos después se puso unos jeans, una camiseta y zapatillas de deporte, seguramente se había perdido la comida porque no vio a nadie en el comedor así que pensó en ir hasta la cocina y ver si podía prepararse un bocadillo, aunque en realidad no tenía mucho apetito.
Con paso lento llegó a la cocina y se preparó un sándwich, lo comió rápidamente no por hambre sino para ir a visitar a su hermana.
Pensativa se encaminó al cuarto de Leliel, no había observado jamás un como ese, tampoco sabía nada sobre ellos, pero el dolor que debían causarle para dejarla por un tiempo en ese estado la golpeaba muy hondo.
Por más que pensaran que nada le afectaba, ver sufrir a cualquiera de sus hermanas le provocaba un dolor inmenso, ellas eran su única familia, nunca importó que no hubiera lazos de sangre, fueron familia desde el momento en que se conocieron, todas con historias diferentes, pero unidas por el cariño y una causa que se convirtió en sus vidas.
Se detuvo frente a la puerta, no sabía si su hermana se encontraba descansando o estaba despierta y tampoco se había cruzado con Nessa, golpeó muy suavemente mientras la llamaba.
—Lel ¿Estás despierta? —Preguntó con voz queda.
No recibió respuesta, se mantuvo indecisa unos minutos, tan sólo quería saber si su hermana estaba bien, no importa si estaba descansando, no la despertaría si así era, con solo ver si se encontraba un poco mejor se sentiría satisfecha.
Con suavidad empujó la puerta, contuvo el aliento al ver a su hermana dormida.
Al menos tenía mejor semblante y parecía que descansaba tranquila, eso la hizo sentir mejor. La noche anterior realmente se había asustado, por suerte Nessa llegó al instante, ese solo acto ya pareció tranquilizar a Leliel, el vínculo que tenía con Agua era poderoso, siempre había sido así y estaba segura que siempre lo sería.
Estaba girando para marcharse cuando la voz de su hermana la detuvo y la hizo volverse:
—¿Te marchas sin saludar hermanita? —Murmuró Leliel con voz ronca mientras se incorporaba en la enorme cama.
Raysa sonrió mientras sacudía la cabeza.
—Por favor dime que no te desperté, Nessa va a matarme si lo hice —gimió pensando ya en el regaño de Agua.
—Nai, no te preocupes ya me estuvo retando por huir de la habitación más temprano —le dijo mientras la observaba— ¿Pasó algo? —Preguntó mientras se incorporaba un poco entre los almohadones.
Raysa se acercó y se sentó a los pies de la cama.
—No, sólo pasé a ver como estabas hermana, me preocupaste anoche —reconoció mientras miraba a los ojos de la otra hembra.
Leliel suspiró mientras cerraba los ojos evitándola.
—No quise asustarte Ray, es la primera vez que me pasa estando con vos. No me pidas explicaciones, por favor —le dijo con voz apagada.
Raysa se alejó, mientras le respondía:
—Lo sé, no estoy preguntando por ello, respeto tu silencio Fuego, simplemente y a riesgo que me chamusques por lo que voy a decirte, te quiero hermana y aunque no logre comprender la profundidad de tu dolor y tus heridas, siempre estaré allí para ti, y si de alguna manera alguna vez puedo hacer algo para aliviar tu dolor no dudes en buscarme —finalizó su discurso con suavidad, algo contrariada, la antigua Raysa, la que siempre se mostraba distante y fría se estaba quedando atrás.
Leliel pareció pensar lo mismo porque una leve sonrisa se dibujó en el cansado rostro mientras cerraba los ojos algo cansada.
—Maldición Tierra te estás poniendo blanda conforme los años, me asustas —dijo mientras la sonrisa se borraba y ahogaba un bostezo.
—Lo sé hermana, lo mismo estaba pasando por mi cabeza ahora, pero será mejor que me marche y te deje descansar, así te recuperas aún más rápido —le dijo mientras se encaminaba a la puerta—. Ya sabes que…
Leliel suspiró mientras giraba en la cama.
—Ya vete sensiblera, en serio me estás asustando y no necesito preocuparme por eso ahora —murmuró mientras se tapaba. Sonrió al ver a Thor entrar trotando y saltar a la cama junto a su dueña.
Raysa sonrió mientras cerraba la puerta, se apoyó en ella. Se sentía orgullosa de la fuerza de Fuego, ella no sabía si podría pasar por algo similar y salir con la entereza con la que lo hacía su hermana.
Se estaba encaminando al cuarto de Kytara cuando un mareo la detuvo.
Maldijo en voz baja, ya era diaria la necesidad de nutrirse de su elemento, eso le mostraba lo débil que se encontraba, debía alimentarse cuanto antes.
Apoyándose en la pared se fue a su habitación y se recostó en la mullida cama.
Esperaría a sentirse mejor antes de hablar con Kytara sobre la patrulla de esa noche.
Luego de la cena iría un rato al bosque antes de salir a patrullar.
Cerró los ojos y cayó en un profundo sueño, desconociendo lo que ocurría en esos momentos en la Mansión.
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Última modificación: Marzo 02, 2010, 19:49:01 por Raysa
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Kyerann
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #207 en:
Marzo 03, 2010, 22:12:39 »
El dolor le inundaba. Viejas historias atravesaban su cabeza. Todos y cada uno de sus fracasos, de sus pérdidas luchaban entre ellas por hacerse un hueco en su cabeza. Se abalanzaban las unas contra las otras, engordando de satisfacción cuando conseguía aferrarse a su cortex como tenias. Alimentándose, hinchándose. Conocía el tacto de los Sympaths desde que era muy joven. Sabía que las pasiones fuertes les alimentaban. El miedo, la frustración y la ira estaban entre sus favoritas. Sus mentes frías y asépticas las buscaban como una droga. Les equilibraba, o eso creían ellos.
Kyerann se centró en controlar su respiración. En algún momento incierto había comenzado a hipar. Al miedo se le estaba sumando la desazón por las pérdidas que no pudo evitar. Era necesario que consiguiera el control. Necesitaba apuntalarse sobre sí mismo. Un pequeño núcleo de energía brillaba en lo que veía como la parte de atrás de su mente. Si intentase reflejarlo físicamente, con seguridad lo encontraría entre la coronilla y la nuca. Era minúsculo, irisado. En ocasiones vibraba. Trató de rozarlo. No podía, la desesperación no le dejaba avanzar, caía. Le costaba tanto alzar una mano para tocarlo. Una risa femenina vibró con la energía. Lyss.
Luchando contra las mil y una agujas que se le clavaban en los globos oculares, respiró con profundidad y soltó el aire despacio, de forma entrecortada. Apretó las mandíbulas y se concentró. Iba a ser muy doloroso, pero no había otro modo de dejar fuera de juego a cinco Sympaths el tiempo suficiente, y asegurar que todos los miembros de su manada había salido de allí.
Rememoró sus fracasos y desilusiones uno tras otro. Los Sympaths le habían facilitado el trabajo de romper los muros de contención que los retenían. Volvió a sentir todas las desgarradoras experiencias de su vida. Concentrándolas, dirigiéndolas como si fueran un haz de luz. En un momento determinado del camino, se bifurcaron en cinco partes. La conexión se estaba invirtiendo. Cuando los Sympaths conectaban del modo en el que lo habían hecho con él, olvidaban escudarse a sí mismos. Su anhelo de más, les volvía vulnerables. Sólo había conocido a un Sympath que fuera consciente de esta limitación, Revh.
Con regocijo, sintió dilatarse las mentes Sympaths. Las alimentó, haciéndolas rogar por más. Sobrexcitándolas. Hay cosas que ningún cuerpo Sympath puede aguantar, quemar todos los nutrientes de su exiguo cuerpo, en aras de dotar de energía a su cerebro. Unos simples ocho minutos se hicieron eones. Poco a poco, las cinco mentes comenzaron a flaquear. Se encogían y dilataban adoptando patrones distintos. Tras dos latidos de corazón, los cinco de desplomaron. Era lo más cerca que un Sympath podría estar de un coma etílico.
Con mucha dificultad, comenzó a incorporarse. Un rayo le alcanzó de lleno, desplazándole varios metros. Un nuevo tipo de dolor se adueñó de una extremidad. Inclinándose levemente hacia un lado, descubrió al causante. Un lesser se acercaba a él, con paso decidido, espada en mano. Su rostro translucía decisión.
Llegó a su altura con fría calma, estudiando a su presa. Si fuese algún tipo de felino, seguro que estaría relamiéndose. El ataque anterior había dejado a Kyerann lo suficiente debilitado como para decidir no gastar energía con movimientos inservibles. El lesser le pateó, riendo por lo bajo. Se agachó junto a él. Dejó su espada a un lado, y con una sonrisa beatífica colocó sus manos sobre sus sienes. Un nuevo dolor le rasgó. Al parecer era el día de “hagamos papilla el cerebro de kye”. La oscuridad le rodeó. Buscó de nuevo el punto luminoso, se había vuelto caso translúcido, pero vibraba rabiosamente. Pedió la noción del tiempo dentro de esos ojos azules. Lo siguiente que sintió fue su cuerpo desplazándose con furia, y golpeando duramente el suelo.
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lyssele
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #208 en:
Marzo 03, 2010, 22:15:44 »
-¿Continuamos?
Lyss hizo un leve movimiento de cabeza y atravesó el enorme hueco de la pared. No aguantaría mucho si no se apuntalaba. Estaba disfrutado de su enfrentamiento con el lesser, pero no podía entretenerse mucho. Necesitaba volver a valorar la situación, sus hermanas no tardarían en aparecer.
Esta vez se midieron con más calma, girando al unísono y pavoneándose con pequeñas sonrisas y gestos corporales. Ambos eran guerreros experimentados. En un momento de acuerdo tácito, se abalanzaron el uno sobre el otro. Sus golpes estaban medidos, calculados para debilitar o abrir una brecha en su oponente. Fintaban y se esquivaban con calma calculada. Las rodillas y los codos buscaban sus objetivos. El puño del Lesser golpeó el torso de Lyss, quien perdió el aliento momentáneamente y derrapó hacia atrás. La loba se volvió a levantar, y atacó.
Usando la potencia justa, se dirigió al asesino en perpenticular. Con rapidez y violencia. Cuando llegó a la altura de su hombro, viró sobre sí misma a la vez que se agachaba. Si pierna extendida golpeó el punto de apoyo del lesser, derribándolo. Tras el fuerte impacto, el maldito talcoso se incorporó de un salto. Lyss no esperó y se lanzó contra él cuando lograba sostenerse. Salieron despedidos hacia atrás, chocando con un mueble enorme que adornaba la pared a sus espaldas. Este, incapaz de soportar el impacto de dos guerreros cuando había soportado asesinatos, maldiciones y licántropos, se rajó estruendosamente por la mitad. El polvo de la estancia les impidió respirar. Dos lesser más irrumpieron en la estancia.
-Sólo quedamos nosotros –comentó uno de ellos observando con sorna a la ejecutora-.
El asesino con el que había estado luchando se levantó mirándola con frialdad, los otros dos se desplazaron por los costados. Esquivando los restos del mueble, Lyss se dispuso a luchar.
Su enemigo inicial se quedó parado, cruzó los brazos a la altura del pecho y dejó que los otros dos se divirtieran. Tras el primer intercambio de golpes con la guerrera, decidió que era hora de salir y averiguar cómo estaba el asunto en el exterior. Con una educada inclinación de cabeza, se despidió de la ejecutora y se giró. Los otros dos se encargarían de ella.
Mientras Lyss esquivaba un golpe no del todo bien dirigido sobre su costado derecho, recibió un impacto desde el izquierdo y terminó rodando hasta uno de los pedazos del reducido mueble y golpeándose con él. Los lessers se carcajearon. Lyss se apoyó en una de las derruidas baldas de la antigua reliquia, encogida sobre sí misma, hecha una bola. Los lesser se preguntaron detenidamente si se acercaban. Su enemiga parecía no moverse. Pasaron treinta segundos más. Uno de ellos se acercó. Lyss le apuñaló sin miramientos, y se abanicó mientras el polvo la rodeaba. Cuando el segundo se dispuso a atacar, June y MariC destellaron a su lado. Los refuerzos estaban llegando.
June escudó a Lyss y movió el dedo delante de su cara de forma acusadora. MariC se enfrentó al asesino. Con pericia, utilizó varias llaves de judo y le tumbó en el suelo. June observó a la loba. Algo en su comportamiento era extraño. Se dio cuenta que miraba hacia la pared, buscó curiosa el objeto de su atención. Una parte de lo que había sido algo de madera se encontraba destartalada a sus pies, por debajo salía un humo de color azul. June dirigió la mirada a los tacones de las botas de combate de su hermana.
-Perra –masculló por lo bajo-. MariC, no tenemos tiempo. Sal de aquí. Lejos.
MariC se quedó congelada en el sitio y las miró. El humo comenzaba a ser más denso. Pálida, destello.
June, sin muchos miramientos, agarró a su hermana de la melena y destelló. Una gran explosión hizo eco en las montañas.
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Valnelia
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #209 en:
Marzo 04, 2010, 02:18:27 »
J
ake entró como una exhalación en el C.O, seguido muy de cerca de Savannah, que corría detrás.
—¡Me ha robado el coche! —gritó, dirigiéndose a Val.
—¿Quién te ha robado qué? —le preguntó la Ejecutora sin entender.
—Esa maldita hembra a la que llamo hermana, con ayuda de ella —contestó, señalando a la carpato.
—¿Qué? —inquirió la jefa, atónita, mirando a Savy, que se encogió de hombros aparentando inocencia.
—Me llamó para que viniera a recogerla con urgencia, ella me ha entretenido —le lanzó una mirada fulminante a Savannah—, y Beth se ha largado en mi coche…
—¿Tu sabias algo de lo que Beth había planeado, Savy?
—No, Val. Salimos a pasear porque estaba muy nerviosa y nos encontramos con él. No tenía ni idea de lo que planeaba.
—¡Já! Está mintiendo…
—Hablaremos de esto en otro momento, Savannah. —Le indicó con la cabeza la salida del C.O y la joven caminó despacio, saliendo de la sala.
—¿Qué vas a hacer? —le preguntó el lobo.
—¿Qué coño quieres que haga? ¿Crees que puedo salir a buscarla? Si fuera posible, te aseguro que yo misma no estaría aquí, encerrada… ¡Joder! Le ordené que se quedara aquí. Cuando vuelva, va a lamentar seguir con vida…
—Cuando Owen se entere, va a poner el grito en el cielo…
—Me importa una mierda como se ponga ese lobo…
Val se giró y comenzó a caminar por el Centro de Operaciones. No podía creer que Beth hubiera desobedecido su orden directa, y estando en el estado en el que estaba. ¿Se había vuelto loca? Cuando salió de la biblioteca tras su breve reunión con Leliel y la encontró bajando las escaleras, había sido bastante clara, por segunda vez…. Si tanto deseaba la lucha… que lo hubiera pensado antes de quedarse embarazada, coño. ¡Si hasta tenía sus armas sobre uno de los estantes del C.O… Seguro que las había repuesto de una de las armerías repartidas por las diferentes plantas.
Se pasó una mano por el pelo, intentando tranquilizarse. Una, dos, tres… y la lista crecía. Seria mejor reunirlas y echarles la bronca juntas, o se iba a quedar si voz. Quizás tuviera que echarla en el hangar si la lista de candidatas seguía creciendo. Oye, hasta tenía mejor acústica.
Detrás de ella, Jake seguía maldiciendo, despotricando en contra de su hermana, descontrolado por la furia. Se giró hacia él y se acercó.
—Jake, sal de aquí y sacúdete las pulgas en el jardín, ¿quieres? —le indicó, muy calmada, pero con los puños apretados a ambos costados.
El macho la miró y no dijo nada mas, haciendo un gran esfuerzo por contenerse, pero entendió que no conseguiría nada en ese momento. Después salió del C.O.
Val se acercó a los ordenadores, fijando su mirada en una de las pantallas. De pronto, se produjo una explosión, y donde antes había una construcción de piedra, ahora había un amasijo de escombros… Pudieron verlo con claridad cuando la nube de polvo se disipó.
—Maldita sea, Lyss. ¿Qué coño has hecho?
Inmediatamente miró a Vik, que mostraba una leve sonrisa que enseguida borró de sus labios mientras asentía a la mirada interrogante de su jefa. Val bajó la cabeza dejando que el pelo cubriera su rostro, apoyó los brazos sobre una de las mesas y rezó para que June y MarieC hubieran llegado a tiempo para sacarla de allí.
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Valiente es aquel que no toma nota de su miedo, y a pesar de la adversidad... sigue avanzando.
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