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Cronicas Oscuras
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Las Historias
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Beth
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Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Tema: Luna Oscura: Segunda Oportunidad (Leído 8146 veces)
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Savannah
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La oscuridad no es tu enemiga, sino tu aliada
Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #15 en:
Enero 20, 2010, 05:01:30 »
Al escuchar la voz Savy dio un saltito de susto y volteó a ver en su dirección. Él estaba allí, a unos cuanto metros de ella. ¿Casualidad o destino? ¿En qué debería creer?
-L...-susurró Savannah.
-No deberías andar sola por ahí-le dijo el asesino-. Nunca se sabe las cosas que pueden acechar en la oscuridad.
Savy sonrió internamente. Palabras irónicas, ¿eh?
-Si, y tú eres una de esas "cosas"-le dijo la Ejecutora.
-Por supuesto-sonrió el Lesser.
Sav retrocedió unos pasos sin despegar la vista de él. ¿Cómo no lo había sentido acercarse? Estaba muy concentrada en sus pensamientos o el muy desgraciado era demasiado silencioso. Savannah lo miró detenidamente. L llevaba la misma clase de ropa que siempre. Un sobretodo negro y su sombrero. Y ella siempre se hacía la misma pregunta. ¿Cuántas armas llevaría él allí abajo? Si, muchas. Su porte era recto y su mirada mostraba frialdad, algo normal en él. Pero ahora podía ver algo más en ellos. Tristeza.
-¿No te han dicho que mirar fijo a alguien es de mala educación?-inquirió él al mismo tiempo que usaba el ala de su sombrero para ocultar su mirada de la de ella.
La pequeña hembra se sonrojó y desvió la mirada.
-¿Qué estás haciendo aquí?-preguntó L de pronto.
-Podía hacerte la misma pregunta-Savy lo volvió a mirar. El Restrictor Jefe sonrió-. Pero en realidad quiero hacerte otra si no te importa.
-Adelante…-murmuró él.
-¿Por qué mataste a Dominic?-el sonido de su voz sonó ahogada.
-Porque tenía ganas de hacerlo-respondió L directamente sin pensarlo dos veces.
Savannah se mordió el labio inferior y apretó los puños. Él no podía estar diciendo esas palabras. ¿Por qué creía eso? Porque algo en su interior le decía a gritos que esa persona frente suyo era distinta. Que no era lo que aparentaba ser. Que no era solo un asesino.
-Es la verdad…-L metió las manos en los bolsillos de su pantalón-. Lo asesiné porque tenía deseos de hacerlo.
Ella soltó una risa baja e irónica. ¿Había creído que era diferente? Si y la verdad era que sus caminos siempre estarían unidos. Unidos… pero solo para ser enemigos. Estaba completamente segura que ella, una Ejecutora, jamás podría llegar a ser algo más que enemigos con él, un Restrictor.
-¿Por qué eres la única que nunca ataca al verme?-preguntó él más para sí que para ella.
-Quizás, porque yo si creo saber como eres realmente, John…-susurró Savy.
L frunció el ceño. Esa jovencita sabía su nombre y el seguía existiendo a pesar de todo. Pura suerte, ¿o algo más?
¿Por qué siempre las cosas que uno llega a desear no pasan como son deseadas? Eso es a causa de... ¿nuestra propia culpa? ¿del destino que nos embarca a una interminable cruzada?
-¿Nuestro destino podría haber sido diferente?-preguntó ella de pronto.
-El “podría” no existe, pequeña. Las cosas son como son, no como tú quieres que sean-le dijo el Lesser.
-A veces si suceden como uno las desea…-Savannah frunció el ceño.
-Quizás, pero a mi no…-refutó él tras una fugaz sonrisa.
-Eso es porque tú no quieres cambiar lo que eres, lo que haces y lo que piensas-sentenció la pequeña algo enfadada.
El Restrictor Jefe la observó en silencio. Sav aspiró hondo y se mordió el labio inferior al darse cuenta de que mientras decía todo aquello se había acercado a L y ahora estaban a solo unos pasos de distancia.
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Sr. S
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #16 en:
Enero 20, 2010, 05:40:35 »
“¿En qué mierda el Sr. L me ha metido esta vez? ¿Por qué me odiaba de esta manera? Yo vendí mi alma para luchar y ser fuerte, me he ensuciado las manos por cosas realmente feas pero lavar a la puta del bastardo jefe Lash era la peor de todas, no había comparación”. Esas y muchas otras preguntas rondaban en la cabeza de S mientras trataba de no frotar fuertemente la espalda de la symphath a la que estaba lavando él y L. Su Jefe parecía pasarla de lo más lindo a igual que S, tenía la expresión tanto disimulada de querer vomitar si al menos pudieran lo harían juntos.
Luego del aseo tuvieron que perfumarla y untarle aceite al cuerpo, estremeciéndose S agradeció llevar gafas oscuras nuevas porque tenía un ojo cerrado y con otro miraba, verla dañaba su vista. Si se dañan una le quedaría el otro de repuesto pero a este paso era mejor quedarse ciego. Con el último aliento sonando como viejo cansado se dispusieron a amarrarla y salir calladamente por la gran puerta de fina madera.
Una vez la ropa puesta en su lugar la conversación del Restrictor-Jefe y el Gran Imbécil de Jefe fueron breves, entre más corta mejor.
—Sí, sí… Pueden irse ahora.
“Maldito, cuando mueras y caigas al infierno, estaré ahí para verte lamerle el culo al diablo” pensó rabioso S cruzando por la puerta con L rápidamente hacia la libertad urgente de salir del manicomio.
Noches anteriores había acudido obedientemente como siempre a su llamado como el perro sumiso y callado S se aseguró que el siguiente llamado el se haría el chino, en otras palabras no acudiría no hay castigo peor que lo que había hecho.
Recibiendo la última orden de su dirigente se dispuso a montar su moto comenzando a volar muy lejos del lugar, durante el camino recorrido hacia la cuidad el aire frio y fresco en el rostro lo calmó necesitaba distraerse un rato, olvidar que había tocado a esa “cosa”.
Pasando por algunas calles iluminadas, donde marchaban personas aburridas llevando vidas aburridas, S también deseaba volver a su monótona antigua vida, regresar en aquella época que era feliz con su hermosa esposa e hija sentirse amado nuevamente. Sus pensamientos fueron interrumpidos por cierta voz familiar.
-¡Han! ¡Hey, Han! ¡Detente! – grito Kong desde un automóvil que lo perseguía por detrás.
S miró por el retrovisor derecho, la mano de su antiguo compañero se agitaba desde la ventana llamándolo desesperada, a pesar del castigo del tiempo seguía teniendo esa misma energía, sonriente y servicial, a él también lo extrañaría. Manejaron hasta que se detuvieron en un callejón silencioso con poca iluminación, ambos se bajaron de los respectivos vehículos. Kong se fue acercando con paso firme alejándose del coche.
-¿No tuviste suficiente, Kong? – dijo S con calma
-Tenemos que hablar, yo…-
-Tienes un minuto para irte o hacer tus últimas plegarias – dijo S sacando la pistola de la chaqueta de cuero apuntando a dirección de su viejo camarada.
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Vanne
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #17 en:
Enero 20, 2010, 07:17:30 »
Un momento.
Sólo necesitaba un momento. Y todo acabaría. Tendida en el verde pasto de la casa solariega que su familia tenía en Escocia, Vanezza era feliz. No necesitaba otro lugar, no necesitaba las grandes y exclusivas fiestas, la ropa mas fina, los objetos más innovadores, la casa más grande ni los muebles más bellos. Nada. No necesitaba nada de eso. Tan sólo estar ahí y todo acabaría. Pero esta vez, acabaría bien.
Pequeñas imágenes de su madre y sus hermanas correteándola por el césped pasaban por la cabeza de ella, cuando era más joven, más superficial y también más estúpida. De repente el escenario cambiaba y aparecía en medio de un callejón oscuro, una luz fluorescente daba de tope por todos los rincones del lugar y entonces…
Un terrible grito la despertaba, era un sonido estrangulado, deforme y teñido de horror y lo peor es que provenía de ella.
Se levanto de la cama y siguió su rutina habitual durante el día esperando la noche.
A lo largo de las tres semanas se habían producido muchísimos cambios en la casa, cambios que irónicamente no habían afectado de manera contundente la vida de las chicas ni la de Vanezza en la mansión. Si bien, Shey la pareja de Valnelia vivía ahora con ellas y también Zoe, una Dark Huntres de armas tomar, las cosas seguían un ritmo que sólo reflejaba el esfuerzo de todas por superar los pasados acontecimientos. Lo único que empañaba un poco el ambiente era la inesperada muerte de Revh y el cierre de el Zs, Lo cual había dejado sorprendidas todas y muy desconsolada a Helena.
Por su parte Vanezza había logrado afrontar y controlar su poder de manera bastante notable a pesar de los largos y agotadores días de esfuerzo pero habían tenido su recompensa. Había logrado recuperar completamente el control de su vida y sus relaciones con los demás. Aunque aun le quedaban algunas preguntas sin responder como ¿Quién era él? ¿Por qué? Y la mas importante ¿Dónde de había metido el cretino, hijo de puta de Hunter Kattalakis? Desde aquella noche en la cabaña de las trillys no lo había visto. El muy cobarde había huido al día siguiente dejándola sumida en una mar de incertidumbre. La hembra había tratado de localizarlo por distintos medios y aun así no lo había encontrado.
Extrañamente desde ese dia habia pasado del profundo odio por su partida a la preocupación y de ella a la aceptaciòn de una verdad que ya no podia esconderse más.
El corazón de Vanezza se oprimía cada vez que pensaba en el lobo. En ese pequeño periodo de tiempo que para ella fue eterno se había dado cuenta lo mucho que lo amaba y necesitaba de su compañía, tal vez a ojos de personas ajenas pudiera resultar una cambio de sentimientos un tanto extraño y rápido, pero para Vanezza no lo era, pues ella y sólo ella podía entender el laberinto de emociones en la que había estado perdida durante algún tiempo. Ahora que la tormenta había pasado y veía su cielo despejado entendía todo. Veía las cosas con más claridad. Sólo esperaba no fuera demasiado tarde.
Tenia que regresar. El problema era que él tal vez no fuera el mismo. Pero incluso así, era mejor tenerlo cerca.
-Vuelve a mí. Vuelve a mi, Hunter Kattalakis. – susurro al viento antes de unirse a sus hermanas.
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Última modificación: Enero 20, 2010, 07:33:17 por vanezza
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GD
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #18 en:
Enero 20, 2010, 07:39:09 »
El sol se había puesto hace unas horas y las criaturas de la noche comenzaban a revivir, pero Gabriel, mejor conocido como GD no tenía muchas ganas de comenzarla.
La pelea de la noche anterior contra el no muerto, le había quitado un poco de energía. Por suerte Lucien lo había dejado marchar temprano, para encontrar alivio en el trozo de tierra que ocultaba celosamente en el sótano del edificio donde habitaba con Larkin. Solo unas horas cubierto con ella y se sentía de vuelta con vida.
Se acercaba el momento de partir y por el silencio reinante en el departamento, le anunciaba que su compañero no se encontraba. Seguro Larkin había salido a alimentarse, en pocos días él también tendría que hacerlo.
No ayudaba mucho ser un hibrido -mitad carpato, mitad vampiro- aunque un humano creyera que era la misma especie, no podrían estar mas equivocados. Las dos razas eran completamente diferentes, y esto hacía mella en su organismo.
Había veces que podía pasar toda una semana sin alimentarse pero otras en que su cuerpo le pedía alimento dos o tres veces en la noche. Para su suerte esto último no ocurría tan seguido, aunque últimamente debía hacerlo porque cada vez estaba más cerca de convertirse en algo que había jurado matar.
GD dejo la cama y fue directo al baño, donde tomo una ducha para poder comenzar la noche.
No sé podía quejar, trabajaba de barman en el Spice Blood, y en sus ratos libres cazaba al no muerto… para él era el paraíso.
Saliendo de la ducha invoco la ropa que se pondría, pantalón y remera haciendo juego de color negro, y está vez se dejo el cabello húmedo, quería sentir la frescura de la noche.
Salió de su cuarto y una rápida mirada le confirmo que Larkin efectivamente no estaba.
—Joder, llegaremos tarde. —Tomó las llaves de su moto, una hermosa Harley Davison de los años 70 .
Está noche no iba a destellar directamente en el cuarto para los empleados del bar, tenía la necesidad de sentir la adrenalina que le producía la velocidad era el último trozo de sentimiento que le quedaba.
Puso la mano en el pomo de la puerta cuando escuchó movimientos en la habitación de Larkin.
—Joder chico, tendrías que decirme cuando vas a aparecer de esa forma.
Larkin hizo una mueca —Lo siento, la próxima vez te lo haré saber mamí.
—Uf! Con que formas no hemos levantado… apestas Larkin y no lo digo solo por el olor a mierda que tienes, también lo digo por esa mierda que tienes en la ropa. Vamos macho, estamos retrasados.
—Lo sé, me baño y salimos —dijo pasando por su lado.
—Ok, hombre te espero—Guardó las llaves en el bolsillo trasero del pantalón—. Pero apresúrate.
Veinte minutos después salió su compañero de sus aposentos, completamente limpio y cambiado.
—Dime que por lo menos te lavaste el culo. —Olisqueó en el aire—. ¿Qué es ese olor? un nuevo aroma o son las glándulas sudoríparas de un zorrino.
—Tú quisieras. —Larkin tomo la cazadora que estaba sobre un sofá de la sala—. Pero es el último regalo que recibí de una de mis muchas admiradoras.
—La cual tiene un serio problema de olfato.
—No lo sé. —Arqueó una ceja—. Como comprenderás es lo último que me interesaría de la dama.
—Porque no me sorprende —giro la cabeza hacia un costado—. ¿Nos vamos o quieres que Lucien comencé a llamarnos por las chicharras —sacando sus llaves del bolsillo se dirigió hacia la salida.
—Ya que insistís, aunque me gustaría cabrearlo un poco pero…—miró hacia el llavero que colgaba de la pared y al no ver las llaves de la moto de GD no hizo falta preguntar, esta noche GD quería adrenalina.
Tomó las llaves de su Camaro del 69 y lo siguió. Ambos salieron del departamento y se dirigieron a la cochera, cada uno se subió a su vehículo y se perdieron en la negrura de la noche dirigiéndose a su lugar de trabajo, el Spice Blood.
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Última modificación: Enero 20, 2010, 13:47:39 por Valnelia, Razón: Cursivas
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Raysa
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #19 en:
Enero 20, 2010, 07:50:01 »
Raysa se acercó a la ventana de su habitación, la noche la llamaba, sentía el cuerpo tenso, ansioso por una batalla.
Tres semanas habían pasado desde que había regresado a la mansión de las ejecutoras, habían cambiado varias cosas desde entonces.
Había hablado con Leliel y Nessa, les había contado lo que le sucedía y las cosas estaban mucho mejor entre ellas.
Valnelia, la jefa de las Ejecutoras les había presentado a su pareja y el macho estaba viviendo en la mansión, se había cruzado con él varias veces en el gimnasio. Se notaba tan felíz a la Ejecutora que a veces Raysa no podía evitar sonreir al verla.
Otra noticia que había sacudido a toda la casa y que todavía los tenía mal, era la desaparición del Zerosum y su dueño, en realidad solo había ido unas veces al lugar y al Reverendo solo lo conocía de vista, pero siempre era un golpe una vida que acababa de esa forma.
Y ella… Bueno ella todavía seguía buscando al dueño de la triste mirada que la perseguía en sueños, cada noche se despertaba sobresaltada y extendiendo las manos, tratando de alcanzarlo y borrar la tristeza y soledad con caricias y besos, cosa extraña en ella, ya que nunca se había sentido de esa forma y menos aún con un macho.
Debía encontrarlo cuanto antes, no podía seguir de esta forma.
Sacudió la cabeza, alejándose de la ventana, se acercó al vestidor.
Siguiendo la rutina que había adoptado desde que llegó, miró las ropas, buscando comodidad para la lucha, sacó un pantalón de cuero suave color negro, una camiseta roja que dejaba ver parte del liso estómago, y las botas del mismo color que el pantalón. Ajustó las dagas a sus piernas, estaba aprendiendo a disparar pero no se sentía cómoda aún con las armas modernas.
Tomó el largo abrigo que hacía juego con el resto de su vestimenta y salió de la habitación para buscar a sus hermanas. Quizás esta noche tuviera suerte… y si no era así continuaría la búsqueda, no podía renunciar, no quería hacerlo, pensó para sus adentros mientras una sonrisa se dibujaba en sus labios.
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Helena
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #20 en:
Enero 20, 2010, 09:36:21 »
“—Rehv ha muerto...—“
Abrió los ojos sobresaltada aferrándose a los bordes de la bañera con fuerza, su corazón latía desenfrenado y ese maldito dolor de cabeza volvía y al parecer con más fuerza. Al cabo de unos segundos logro orientarse, ¿Cuánto tiempo llevaba en la bañera?... Dioses se había quedado dormida, ya sentía como el agua comenzaba a helar su cuerpo.
Con un suspiro cansado se levanto y salió de la bañera en dirección al dormitorio. Miró por la ventana y se percato de la suave lluvia que había comenzado a caer, la oscuridad también hacia acto de presencia, lo que significaba que debía bajar a cenar.
Desvió la mirada y se dirigió al vestidor.
—…El Zero exploto…— la voz de Val se repetía una y mil veces en su cabeza, apretó la mandíbula y aferro la toalla con fuerza.
No aguantaba más, ya serian casi tres semanas desde que Val anunciara lo sucedido con el Zero y Rehv. Cuando escucho aquellas palabras lo que le quedara de alma termino por morir, no había llorado ni en ese momento ni nunca, estaba vacía. La jefa se había acercado y abrazado fuertemente transmitiéndole su apoyo, estaba muy agradecida pero no era capaz de hablar con nadie.
Y así seguía, lo único que la sacaba del entumecimiento eran las patrullas, pero cada día que salía llegaba mas herida, aun nadie lo había notado, y esperaba que siguiera así, al parecer era la única forma de sentir, aunque fuera dolor.
Se puso unos pantalones negros y una camiseta del mismo color, se calzo las botas y volvió al dormitorio. Cogió su móvil y reviso si había alguna llamada, y como siempre nada.
—Maldita sea— gruño con rabia. Había estado tratando de localizar a Iam o a Trez e incluso a Xhex, pero ninguno de los idiotas atendía sus llamadas, era como si ellos también se hubieran ido con Rehv. La rabia crecía en su interior, no lograba entender como ninguno estaba junto al macho en ese momento, como ninguno pudo detectar el maldito explosivo.
¿Y tu dónde estabas?
, esa era la maldita pregunta que siempre se hacía.
Enfundo su espada y guardo el móvil, como sea hoy obtendría respuesta de alguno de esos bastardos. Bajo al comedor y vio que algunas ya habían llegado, se sentó y espero callada a que empezara la cena.
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Sin dolor, no puedes tener alegría. Es el equilibrio lo que nos hace apreciar los extremos.
Mim
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #21 en:
Enero 20, 2010, 14:30:52 »
Cambios...bastantes cambios habían sucedido en La Mansión en estas tres semanas.
Mim había estado algo apartada asimilando su nueva situación.El descubrir que podía invocar a su fallecida madre había sido una sorpresa,pero lo más desagradable había sido el saber que por su sangre corrian los genes de una bestia que si no controlaba podría ser su perdición.Ahora sabia que tenía que tener mucho cuidado a la hora de las peleas con los enemigos y procurar que sus heridas,si las sufria,no le causaran mucha pérdida de sangre como la última vez.
Fue eso lo que hizo que la bestia interior que estaba dormida,se despertase y su sed de sangre fuera tan fuerte como para atacar a la primera persona que tuviera delante.
La llegada de Sheiztler a La Mansión había supuesto un gran cambio.Ver a un macho en la casa y saber que compartía dormitorio con la jefa era algo que aún no había asimilado aún;y Zoe...vale que era una hembra pero era la pareja de June y como Sheiztler vivía ahora en La Mansión.
Y ahora no tenían dónde divertirse,la destrucción del ZS había sido un golpe bajo.Tantos momentos vividos en ese local perdidos en una esplosión...
Por lo demás todo seguía como siempre.La rutina diaria había cambiado poco y la vida continuaba.
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Shen Mei
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #22 en:
Enero 20, 2010, 20:17:43 »
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el se rió —¡Dioses! tienes un problema muy grave con la comida.
-¡Oye! – Le protestó Mei - ¡Necesito fuerzas! Aun me falta por crecer si quiero ser una gran guerrera como todas-
-¡Ja! Eso ni tú te lo crees niña.
En eso Mei infantilmente le sacó la lengua y luego la metió rápido temerosa de su acompañante la dejara sin ella.
El jardín de la Mansión era el segundo lugar favorito en la que la novata Ejecutora le gustaba estar. Sentir la suave caricia del viento en su rostro levantando algunos mechones oscuro de su cabello, las fragantes aromas de las rosas esparcidas por el terreno inundando su nariz. El Sol ya había desaparecido dejando que la Luna se mostrara en su lugar.
-¿Podría pedirte un favor? – Habló Mei con la vista abaja mirando fijamente su Erhu después de un largo minutos de silencio por parte de ambas
-Dime-contesto tranquilamente.
-¿Quieres entrenar un rato conmigo antes de ir a cenar? – dijo Mei mirándola, topándose con los hermosos ojos de la protectora.
-Ok, andando entonces – le contestó la hembra con una comprensible sonrisa, se levantaron y disponiendo salir del tranquilo jardín
Mei dijo en voz baja – Espero no toparnos con Shey sin camisa, eso hace perder la concentración.
La guerrera del fuego soltó una carcajada, lo había escuchando.
Durante la trayectoria con paso firme al lado de la bella protectora, la novata observó como Lel sacaba del bolsillo unos guantes parecían hechos de cuero llegando a la entrada del lugar. Mei estaba consciente que no había pedido a la más gentil de las hermanas para un calentamiento sabía era tan dura y fuerte como Valnelia, y las otras veteranas. “Ahora sí, eso si me va a doler” pensó Mei comenzó a sentir peso en los pies mientras colocaba un lado su Erhu, miró el reloj colgado de una pared indicando que faltaría un poco más para la cena o si llegaría completa a ella.
-Estoy lista- habló Lel sacando el látigo y asiéndolo sonar al suelo. La hembra estaba emocionada.
-Voy…-le contestó Mei aclarando la garganta ruidosamente.
Los latidos del corazón comenzaron acelerar mientras tomaba su distancia y posición de combate. Sacó de la cintura exhibiendo las dos nuevas
dagas
, hojas filosas y excelente acabado en detalle, el obsequio de Val que le había entregado semanas pasadas. La sonrisa se iluminó en su rostro perdiendo el miedo y el pesimismo ante el recuerdo de ese día. “Yo también soy una Ejecutora, una guerrera”
-Bonitas- sonrió la hembra.
-Gracias. Estoy lista también.
Luego del breve entrenamiento donde no solo el culo de Mei sufrio dolor su estómago gritaba de hambre, Lel y ella llegaron tarde y como castigo se perdió la cena.
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Última modificación: Enero 20, 2010, 22:31:40 por Shen Mei
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #23 en:
Enero 21, 2010, 07:01:53 »
Leliel y Mei estaban enfrascadas en la batalla que habían plantado entre ellas. Ninguna estaba herida, solo sudadas y muy agotadas. Mei había avanzado mucho desde que había comenzado a entrenar con el lobo, le gustaba como se movía... era una hembra pequeña pero muy ágil y eso la convertía y en un excelente contrincante.
Por otro lado Lel no estaba con sus fuerzas al cien por ciento... estaba un poco agotada no sabía si se debía a que la ultima combustión había sido hacía 1 mes atrás o que su cuerpo estaba pidiendo alimentarse... sea cual fuera iba a tener que seguir pidiendo, porque ella no pensaba ceder a su postura. No pensaba combustionar a menos que sea de vida o muerte.
Claro que aun seguía siendo un poco torpe… en un momento había querido barrerla con los pies y terminó sentada de culo sobre la colchoneta y casi se clava una de las dagas, menos mal que Leliel había visto venir el movimiento y la sujetó en el aire.
—Deberías tener más cuidado con estas cosas… —dijo muy seria. Era una muy mala costumbre tomarse los entrenamientos extremadamente personales, por eso sus hermanas la detestaban tanto… no se podía hacer siquiera un chiste con ella. Pero eso le valía por haber tenido como profesor a la reencarnación del demonio… o algo así.
Un recuerdo de su último entrenador le vino a su mente…
—Realmente piensas que sirves de algo? —pregunto con una sonrisa en sus labios.
Leliel lo miró entre su mata de pelo rojo furia, tenía el cuerpo herido y tantas contusiones que jamás podría contarlas. Hacía más de dos días que el muy hijo de puta la tenía atada de un brazo y la obligaba a defenderse, nunca eran menos de dos los atacantes. Maldita sea la Virgen Escriba por haberle asignado a ese entrenador.
—Vamos zorra… no puedes hacer nada mejor que esa basura de movimientos —dijo dándole un golpe con un látigo en la espalda…
Mei le dio una estocada y Leliel casi no tuvo tiempo de reaccionar... se había perdido en sus recuerdos y eso la ponía de muy mal humor.
—Lo siento —dijo rápidamente la hembra—. No te herí, no?
Lel negó dejando escapar una gran bocanada de aire —no... no... estoy bien.
—¡Ahí estaba! —Dijo una voz desde la puerta—. Te estaba buscando por todos lados Mei, no podía creer que te fueras a perder la cena.
Mei miro a Ny —Oh! ¿Tan tarde es?
Ny se rió —pues... sip... ¿qué hacían?
Lel enarcó una ceja —jugábamos cartas...
—Me gusta tu sentido de humor hembra —dijo riéndose— bueno, yo que ustedes me voy a dar un baño urgente y corro a comer porque sino se quedan sin cena. Además la jefa se va a cabrear mucho si sabe que estaban entrenando fuera de horario.
Leliel y Mei no dijeron nada y las dos corrieron directo a su habitación. No tardaron mucho en volver a encontrarse en el salón.
—Lo siento —dijo avergonzada Leliel mirando directamente a Val—. Se nos pasó el tiempo…
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Última modificación: Enero 21, 2010, 07:04:03 por Leliel
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #24 en:
Enero 21, 2010, 10:08:02 »
Cuando Mei y Leliel entraron al comedor, empezaron a cenar.
Las dos hembras pasaron gran parte de la cena pidiendo disculpas por el retraso, al parecer estaban entrenando y no se dieron cuenta de la hora que era. Valnelia les dijo que no ocurría nada sino acudían a la cena algún día, pero les extrañó que Mei no estuviese allí, ya que la Ejecutora siempre era la primera en llegar al comedor.
La cena transcurrió con normalidad. Las bromas de algunas, las protestas de otras, pero sobre todo entre risas como era habitual en las últimas semanas.
Jecrufe daba el ultimo bocado al segundo plato mientras pensaba en todo lo ocurrido en las tres ultimas semanas, las mudanzas de Zoe y Shey, la desaparición del Zero Sum, pero sobre todo en su relación con Colin. Desde la fiesta de la trillys en la que el vampiro se había alimentado de ella, todo iba mejor que antes. Ella estaba feliz, poco a poco volvía a ser la misma de antaño. El vampiro estaba consiguiendo lo que nadie antes había conseguido, que volviese a sonreír.
Los doggen comenzaron a recoger los platos vacíos de las ejecutoras, y cuando la mesa estuvo despejada sirvieron el postre.
Tarta chiffon
de chocolate con cerezas al almíbar enamo.
La tarta tenia una pinta estupenda, y debería estar realmente buena cuando algunas de las Ejecutoras como Nykane y Mei estaba repitiendo postre cuando ella aun no había tenido tiempo ni de probarla. Hincó la cuchara en la esponjosa tarta y se la llevó a la boca. Mmmm estaba deliciosa.
Cuando terminaron con el postre, del cual no sobró nada, las Ejecutoras comenzaron a levantarse una a una para prepararse para la patrulla. Vanezza se fue hasta la biblioteca, era su noche libre y les dijo que se iba a leer una novela de una tal Diana Gabaldón. Era una serie de seis o siete libros que la tenían realmente enganchada.
Jecufe fue hasta el Centro de Operaciones junto con Vik, y seguidas por Beth y sus protestas por tener que permanecer encerrada rodeada de maquinas en lugar de salir a patear Lessers.
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #25 en:
Enero 21, 2010, 12:39:48 »
Eryx llegó al lujoso edificio donde había comprado un departamento, Commodore era el nombre del edificio. Al pasar saludó el portero.
— Buenas noches señores.
— Buenas noches — contestó Eryx.
Dysthe mira desconfiado al portero,
mierda es que ese niño desconfía de todo el mundo
. Suben en silencio al ascensor, de donde un hombre sale al abrir las puertas, da dos pasos y vuelve a entrar en el ascensor.
Eryx y Dysthe ya dentro miran inquisitivos a su vecino.
— He olvidado las llaves — responde a la silenciosa pregunta.
Sube al ascensor y marca inconcientemente el numero de su planta.
— Ahh…¿ Vives hace mucho en la ciudad? — pregunta Eryx.
El hombre mira la su gran estatura y la todavía mayor de Dysthe, sopesando sus… ¿debilidades quizás?
— Porque debo de decírtelo, ni te conozco.
Dy suelta una carcajada,
se llevaría bien los dos
.
— Soy, Eryx. Vivo en la planta 23 el apartamento de la derecha — dice Eryx ofreciendo su mano.
Siempre igual, confía su nombre a cualquiera si hasta le dijo donde vivimos
, piensa Dysthe con una mueca.
Aceptando la presentación, con un apretón seguro devuelve el saludo.
— Soy, Noah. Tu vecino de al lado — dice con semblante serio.
— Genial, ya conoces al vecino, DeeDee. Y ahora que, os llevareis galletitas?
Los dos hombres miraron a Dysthe como si quisieran matarlo, el cual levanta las manos en señal de rendición ante las palabras de Eryx.
— Trágate tu sarcasmo por un tiempo quieres, Dexter. Y la próxima vez que me llames DeeDee con ese tonito, entrenaras el doble de tiempo y cerraré al biblioteca por un mes.
Dysthe le dedicó una mirada llena de rabia. Sabia que el chico siempre estaba leyendo, privarlo de eso era como quitar su alimento cerebral.
— Ese idota es tu hermano?
— Es mi grano en el culo. Ni su coeficiente intelectual es capaz de descubrir una manera de librarme de él.
— Hmmf, porque haría yo eso? Eso seria desgastar todo mi intelecto.
Noah mira a Eryx y dice:
— Acabas de ganarte mi compasión por tener que aguantarle.
Eryx estalló en risas, seria bueno tener alguien en la ciudad que le ayudara.
— Déjame preguntarte, no sabrás donde puedo conseguir un trabajo que este en contacto con mucha gente? — preguntó Eryx.
— Vives en unos de lo edificios con más lujo de toda la ciudad. Si puedes tener un piso aquí, ¿Porque necesitarías un trabajo?
— Para tener algo que hacer. Lo mismo se puede decir de ti.
— Igualmente, por hacer algo y conocer a chicas.
— ¿Por qué, en nombre de Dios, querría alguien trabajar por que si? — dice Dys claramente horrorizado. El ding de ascensor acompaño su exclamación.
Cacho vago
, piensa Eryx mirándole con los ojos entrecerrados y de reojo.
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Sr. L
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #26 en:
Enero 21, 2010, 19:30:45 »
—Eso es porque tú no quieres cambiar lo que eres, lo que haces y lo que piensas—sentenció la pequeña algo enfadada.
El Sr. L casi suelta una carcajada ¿Creía que era tan simple? No podías solo llegar y presentar tu carta de renuncia al Omega. La Sociedad Restrictiva era para siempre. Incluso después de ser destruidos, los restrictores quedaban victimas del Omega para siempre.
— ¿Querer? ¿Acaso crees que disfruto con esto? Yo no tengo opciones. No soy dueño de mi mismo, soy un títere. El Omega es mi dueño y mi amo. Sí por mí fuera volvería a empezar de cero. De poder, reharía mi vida en el peor de los agujeros. Lo que sea con tal de no estar aquí.
—Entonces inténtalo, no solo te quedes pensando en que es imposible—espetó Savy—Eres diferente y ahora estoy segura de eso.
—Tú no tienes ninguna idea de lo que hablas—el Sr. L la miro con fría rabia. Sus ojos eran como dos cuchillos de hielo que taladraban a la Ejecutora hasta el alma—el Omega es una metáfora para ti. Un ser amorfo e inexistente. Él es el mal puro e invencible. Frente a él no hay nada positivo que pueda durar. No tengo nada. Él me lo quito todo, incluyendo mi voluntad.
Sav tembló. Al parecer L odiaba a alguien más aparte de a ellas, las Ejecutoras. Odiaba a su propio creador ¿Él se habría dado cuenta de eso?
—Quizás tengas razón, no sé nada del Omega...—se encogió de hombros— ¿Y qué con eso? No sabía nada de mi familia, que y quien era realmente yo. Pero seguí adelante a pesar de todo. Tú al menos sabes cómo es ese "ser amorfo e inexistente" y puedes encontrar una salida a lo que conllevas ahora como "vida".
— ¿Y qué hay de ti?—Inquirió el restrictor— ¿Por qué elegiste el pelear con las Ejecutoras?
—Porque sabía que con su ayuda podría ser más fuerte y así conseguir mi objetivo...—respondió Sav al cabo de unos instantes—Ahora son mi familia. Peleo por ellas también.
—Pelear no es una vida—L negó con la cabeza— ¿Qué objetivo es ese que estas dispuesta a meterte en una guerra que lleva desde siempre?
—No, pelear no es la vida que siempre llevaré—sonrió la pequeña—En un futuro dejaré de hacerlo, pero creo que para eso falta...—suspiró— ¿Mi objetivo? Saber quiénes fueron los que asesinaron a mis padres biológicos.
—Ah, ya veo. Buscas venganza ¿No?
—Quizás... —ella se encogió de hombros.
—Toma un consejo, déjalo—él aparto la vista—la venganza está sobrevalorada hoy en día. Nunca te da lo que buscas. No más que un placer morboso.
—Tú lo sabes mejor que nadie ¿Verdad?—inquirió Sav.
—Puede ser—respondió el Sr. L, evasivo—Aún así no te entiendo. Solo buscaras a los asesinos de tus padres y luego ¿Qué? ¿Estás dispuesta a tomar una o varias vidas en retribución por otras?
—No sé qué haré cuando sepa la verdad...—frunció el ceño—Pero no creo que yo sea quien dé la sentencia de muerte—sonrió de lado—Otros lo harán por mí. Eso te lo aseguro.
— ¿Dejaras a otros tomar venganza por ti?—el asesino estaba sorprendido.
—Lo haría—Savy asintió— ¿Crees que mis padres quisieran que ensuciara mis manos con sangre solo por un acto como la venganza?—ella meneó la cabeza—Yo no lo creo, L...
—Supongo que nunca lo sabremos ¿No?—el tono del restrictor estaba cargado de tristeza—La venganza es un asunto sucio. Dejas ir la ira que tienes, tu dolor, tu pena y lo descargas sobre el responsable de ello, pero al final te das cuenta de que igual sigues sufriendo. La venganza no te quita el dolor, la muerte de tus enemigos no te trae paz. No consigues nada con ello y sin embargo eres incapaz de parar.
—Yo creo que tú podrías parar si lo deseas...—ahora ella hablaba con tristeza—Y antes de que me digas que no, puedo asegurarte que siempre hay una forma de hacerlo, solo hay que tener paciencia y encontrarla.
El Sr. L sintió el impulso de soltar un bufido ¿Acaso creía que no había buscado una manera de salirse? Lo había intentado. Pero nada daba resultados, no había manera de deshacer el trato que había hecho con el Omega, la única forma sería que él lo dejara ir. Y el Infierno de Lucifer se congelaría antes de que el Omega liberara a uno de sus restrictores.
—Llevo en esto más de 250 años. No hay manera de salir—el Sr. L sonrió sin ninguna alegría— ¿No has entendido? Para mí no hay escape.
—Lo que puedo entender es que eres bien cabezón cuando lo deseas—Savannah se cruzó de brazos— ¿Alguna vez te lo han dicho?
— ¿Qué soy qué?—inquirió él sorprendido. Nadie nunca lo había llamado así desde que se convirtió en restrictor—Tú estás mal de la cabeza.
—No estoy mal de la cabeza—murmuró avergonzada—Y eres cabezota... ¡Cabezota! ¡Cabezota!—gritó señalándolo con el dedo— Además de que no sabes tratar a una chica.
Ok, esto era lo más raro que le había pasado en siglos ¿Qué no sabía tratar a una chica? Habían pasado demasiados años desde que tuviera que “tratar” a una chica. Joder, las únicas hembras que veía de forma regular trataban de apuñalarlo o matarlo. Entonces ¿Por qué le importaba lo que pensara esa pequeña Ejecutora? Sentía el impulso de negar su afirmación pero no podía faltar a la verdad de esa forma. Ella tenía razón, no sabía cómo tratar a una chica. Se acerco a ella, quien no rehuyó de él.
Pero ¿Qué andaba mal con él? No lo sabía ¿Desde cuándo le importaba lo que una de sus enemigos pensara de él? No, se corrigió. No podían pensar en esa pequeña hembra como un enemigo. Todos y cada uno de sus huesos le decían que ella no era un enemigo. Algo muy raro pasaba con él. No obstante, siguió sus instintos y al hablar, lo hiso con la verdad en la boca.
—No lo entiendes. Tú tienes una vida que seguir. El pasado no afecta al presente más allá de lo que tú lo permitas—el Sr. L extendió su mano enguantada y le paso una mano por el cabello a la pequeña Ejecutora—no tengo opciones. Mi alma, mi sangre, mi corazón, hasta mi nombre me fueron arrebatados. No soy una persona. No tengo futuro, esperanzas o sueños. Yo no tengo nada. Tú lo tienes todo.
Sav tragó saliva y sintió en su cuerpo un cosquilleo al percibir como L le pasaba una mano por el cabello. Sonrió.
—Sí, quizás tenga todo eso...—ella levantó la mano despacio y tocó con la punta de los dedos la muñeca de la mano con que el Sr. L rozaba su pelo—Y sin embargo, lo compartiría...
—Ese tipo de cosas no se pueden compartir así como así—L retiro el brazo con lentitud—Y menos con los que son como yo. Todos odiamos esto y todos sabemos lo atrapados y jodidos que estamos. Cuando nos apuñalan en el corazón volvemos con el Omega. Lo mejor que nos puede pasar es que el Destructor nos succione. Más que eso, no hay nada que podamos aspirar de una vida después de la muerte.
Sav iba a contestarle pero sintió un escalofrío y se quedó congelada en el lugar. Su corazón comenzó a latir con fuerza y abrió la boca pero ningún sonido salió. Aspiró hondo varias veces. Quería tranquilizarse a sí misma. ¿De qué? No tenía ni idea. Se llevo una mano a la sien.
—Yo...—se llevó la otra mano a la sien—Es que...—entonces por una milésima de segundo sintió que su alma se removía inquieta.
El Sr. L frunció el ceño a verla hacer eso. Estaba por abrir la boca cuando ella soltó un alarido estridente. La Ejecutora cayó de rodillas al suelo, con las manos apretándose la cabeza. Sin saber que hacer L se inclino con una rodilla en tierra frente a ella. Ella levanto la vista con ojos vidriosos y colapso hacia adelante. El restrictor consiguió sujetarla antes de que se diera contra el suelo. Buen Dios ¿Qué carajo había pasado? La sacudió un poco, pero ella no reacciono ¿Qué podía hacer?
—Oye, vamos. Despierta—L sacudió el cuerpo inerte de la Ejecutora.
Le tomo el pulso. Aun estaba viva. Pero ¿Por qué no despertaba? Se levanto con ella en brazos sin saber qué hacer. Podía simplemente dejar e irse. Pero no se sentía bien dejándola aquí sola y en medio del aguacero que sentía que se les venía encima. Ya caían algunas gotas y vendrían muchas más en camino.
“Oh de acuerdo, hare esto rápido y lo superare”
pensó el Sr. L mientras regresaba al lugar de la cabaña con la pequeña Ejecutora en brazos. Se sentía tan ligera entre sus brazos y se veía tan frágil. Negó con la cabeza, esto estaba tan mal en muchos sentidos y sin embargo también se sentía correcto. Cuando antes terminara con esto y se fuera de ahí, mejor.
Cuando regreso al lugar donde estaba el Nissan plateado, las gotas eran más insistentes. El Sr. L se quedo quito ¿Qué debía hacer? La Ejecutora necesitaría ayuda y él no podía dársela. Necesitaba que sus compañeras la encontraran, pero ¿Cómo? Seguro que tenía algún dispositivo rastreable encima, pero ¿Cuánto pasaría antes de que Valnelia o quien fuera se preocupara y la buscaran? No podía correr ese riego. Dios ¿Qué pasaba con él? Llevo a la Ejecutora al Nissan, agradeciendo porque estuviera abierto, y la acomodo lo mejor que pudo en el asiento trasero. Suspirando resignado el restrictor procedió a revisarle los bolsillos hasta que encontró lo que buscaba. Su teléfono celular. Saco el aparato y busco en directorio hasta que vio el número con el nombre de “Val”, esperando que fuera Valnelia y no Valerius o algo así pulso el botón de llamar. El teléfono sonó tres veces antes de que alguien contestara.
—Savannah ¿Dónde estás?—se escucho la voz de la Ejecutora jefa. L nunca creyó que escucharla le daría gusto—Estaba a punto de pedir que rastrearan tu teléfono ¿A dónde fuiste?
—Ella no puede responder por ahora—dijo el Sr. L rápidamente.
— ¡L!—el rugido de la hembra le perforo el tímpano— ¿Qué has hecho con Savannah? Como la hayas lastimado lo pagaras con tu piel.
— ¿Por qué no mejor vienes y lo averiguas tu misma?—sugirió L con una calma que no sentía para nada—No te moleste en rastrear la llamada. Ella está en donde solía alzarse la cabaña de Dominic. Y aquí entre tú y yo, te sugeriría que te dieras prisa.
Corto la llamada sin esperar respuesta y coloco el teléfono en el suelo del auto. La lluvia ahora era continua, pero no muy intensa. L miro por última vez a la hembra antes de alejarse del vehículo. Temiendo que las Ejecutoras decidieran desmaterializarse al claro. No estaba de humor para una pelea. Corrió de regreso a donde había escondido su Mustang. La lluvia borraría su huella olfativa y dese ahí podría más o menos observar el Nissan sin problemas. Solo esperaba que ellas se dieran prisa.
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Colin
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #27 en:
Enero 21, 2010, 20:06:37 »
Colin vio la cara sorprendida de Hunter cuando le había presentado a Thais.
-No sabía que tuvieses una hermana.- dijo el lobo.
-Nadie lo sabe.- contestó Thais que tenía en sus labios una sonrisa de oreja a oreja.- ¿Por qué no te sientas con nosotros?- Acercó a su lado una de las sillas que había libre y le dio un par de palmadas en un gesto invitador hacia Hunter.- ¿Colin porque no me dijiste que tenias amigos tan…- Recorrió el cuerpo del lobo con una mirada llena de deseo- …sexys?
Hunter se sentó junto a ella en una actitud bastante incómoda.
-¿Y tu porque no dejas de intentar seducir a todo ser con tres piernas?- preguntó sarcástico Colin que le pidió a la camarera que le trajese una ronda de lo que estaban bebiendo él y Thais, y una cerveza para Hunter.
-Cuando tú dejes de perseguir a todo ser que lleve falda.
Durante más de dos horas Hunter estuvo sentado observando el ataque verbal entre los dos hermanos. Después el trío se levantó de la mesa y abandonó el local. Iban hablando por uno de los callejones de la ciudad cuando fueron interrumpidos. El lobo fue interrumpido por una voz que a Colin le resultaba familiar.
-Si no traéis coche puedo…
-Vaya, vaya…- dijo una voz procedente de las sombras, que se iba aproximando lentamente a ellos.- Pero si aquí están los hijos de mis amigos Rafe y Lisa. Que muy pronto se reunirán en el Fade con ellos.
El macho salió de las sombras y por fin le vieron la cara. Colin lo identificó inmediatamente. A pesar de haber pasado más de treinta años sin verlo, y que el tiempo, y posiblemente la pena, había hecho mella en el rostro del vampiro, reconoció a Label, aunque no a los ocho machos que iban detrás de él.
En un gesto protector, Colin se puso delante de Thais.
-¿Así que por fin me encontraste? Sabes. Creo que te estás haciendo mayor Label, porque tardar treinta años…- Lo provocó con sarcasmo intentando que toda la atención de los machos se apartara de su hermana y se centrase en él. Tenía que conseguir que ella saliese de ahí con vida. Porque sabía muy bien que él no saldría vivo de allí. Había llegado su hora, y la profecía de Jecrufe se iba a cumplir esa misma noche.
-Más vale tarde que nunca.- Le espetó Label furioso.- Y esta noche vosotros dos, vais a morir. Y con vosotros la descendencia de Rafe. Vuestra sangre no seguirá transmitiéndose, igual que la mía. Yo me encargaré de ello. Antes del amanecer, la muerte de mi hijo será vengada.
-Jefe.- dijo una voz ronca a su espalda. Procedía del macho más alto de los allí presente. Tendría que medir poco más de dos metros, y era el más corpulento. Y seguramente el más peligroso.- Le recuerdo que la hembra es parte de mi recompensa.
Colin se tensó al escuchar esas palabras. Y una mierda. Si ese hijo de puta pensaba que le iba a poner un dedo a su hermana encima, pronto le pondría los pies en la tierra. Porque él no permitiría que ningún bastardo la tocase. Antes la mataría él con sus propias manos, antes de dejar que la violasen. Porque estaba seguro de que a ese cabrón le gustaba disfrutar haciendo gritar a sus amantes, y no precisamente de placer.
-Claro que si.- dijo Label.- Pero después de que te la folles, yo me encargaré de matarla. Y ahora dejad de hablar, y encargaros de ellos. Pero no lo matéis. Ese placer lo quiero para mí.
-¿Qué hacemos con el otro macho?- preguntó alguien.
-Me da igual.-respondió Label.- Los únicos que me interesan muertos son ellos…
Label no pudo terminar de hablar. Porque en un movimiento rápido, el más grande de los machos, lo atacó por la espalda rajándole la garganta.
Thais gritó sorprendida por lo que acababa de ver.
-Joder. Ese cabrón ha matado a su jefe.- dijo Hunter.
El macho lamió la sangre de su puñal para limpiarlo, y se lo guardó en un bolsillo. Se giró para fijar su mirada en la hembra y habló.
-Nadie juega conmigo. Ese bastardo me prometió a esa zorra. Y ella será mía durante todo el tiempo que yo quiera.
Colin notó como su hermana daba un paso atrás.
-Hunter.- susurró Colin para que ningún macho excepto el lobo lo escuchara.- Quiero que te lleves a mi hermana de aquí y la pongas a salvo.
-Pero Colin, no pienso dejarte solo con esos psicópatas.- dijo ella.
-Ni yo.- dijo el lobo, si apartar la mirada de los machos que comenzaron a dar pasos hacia ellos.
-Thais, quiero que te vayas.- gruñó Colin.- ¿No entiendes que si te quedas no podré concentrarme porque estaré pendiente de ti? Así que cuando yo te diga, desapareces de aquí.
La hembra asintió, y en ese instante Colin y Hunter se abalanzaron hacia los machos para comenzar la pelea.
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lyssele
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #28 en:
Enero 21, 2010, 21:01:59 »
Subir, todo lo que tenía que hacer era subir. Llegar hasta arriba, escalar. No importaba dónde fuera, lo único que necesitaba era seguir subiendo. Alguien cerca de ella estaba hipando. El dolor acalambraba todo su cuerpo, miles de pinchazos la impedían ascender, pero lucharía, vaya si lucharía contra ello. Como luchaba contra todo. Ganaría, siempre ganaba. No permitiría que la destruyera, no otra vez. Y mientras seguiría ascendiendo. Rojo. Por qué el túnel por el que iba era todo rojo. Su montaña la protegía, nunca le pasaría nada. Sólo tenía que seguir.
“Lyss, pequeña”
. El secreto era no parar nunca, poner una extremidad delante de otra, así podría ir delante, marcar el ritmo, no dejar que otro se lo impusiera.
“Lyss nena, escucha”
. Un filo acarició su antebrazo. Se sintió reír. Si subías a la montaña, ella se cobraba su precio.
“¡Lyss!”
.
“Hola sangre, bienvenida”
.
“¡Mierda Lyss!”
. Ya estaba más cerca, podía sentirlo. La cima. Nadie llegaría antes que ella, la encumbraría.
“Y después, ¿qué?”
.
Las rocas se desmoronaron a su alrededor y bajo doscientos metros derrapando por la ladera abrupta. Ni siquiera era capaz de mirar por dónde iba, las lágrimas no la dejaban.
“Mierda, mierda, mierda”
. Hipando y sollozando, se sentó y observó sus rodillas desolladas.
“¿Después qué ejecutora?”
.
Una voz femenina se instaló en el centro de su mente.
“¿Qué vas a hacer después, cuando llegues? ¿Crees que acabará ahí? ¿Crees que los demás no sufrimos?”
“¿Qué demás? ¿Dónde diablos habéis estado los demás en todo este tiempo?”
Lyss miró a su alrededor. Se miró a sí misma. Salió corriendo sin más, una parte de sí misma se encogió. Hacía mucho tiempo que no llegaba a ese estado. Nada le había importado, ni los cantos, ni las ráfagas de aire helado, ni las otras presencias de depredadores. Nada de eso había logrado que su cerebro de ejecutora saliera del modo en el que funcionaba. Su hipotálamo había tomado el control y ella misma había fortificado ese dominio con su propia voluntad.
“Responde. ¿Dónde habéis estado? ¿Se suponía que tenía que esperaros en vez de huir? Oh sí, una buena elección. Dime, ¿cuándo? ¿Antes o después de que me diera cuenta de que no os importaba un carajo?”
“Todos hemos sacrificado mucho en esto”
.
“¡Ja!”
Lyss se miró las manos. Estaban destrozadas. Tenía todas las uñas rotas, los nudillos despellejados. El resto de su cuerpo no presentaba un aspecto mejor. Suspirando se puso de pie. Un dolor la partió por la mitad. Su rodilla derecha estaba casi fuera.
“Uffff, genial”
“Lyss”
.
Una voz masculina la llenó de calor. Ignorándola se apuntaló y colocó su pierna. Un crujido y un grito cortaron el aire. Sí, había sido peor de lo que había sonado. Veinte minutos, sólo necesitaba veinte minutos. Era una jodida suerte que su padre hubiese sido un Lyco. ¿Lo era?
Cansada, sacudió su cabeza. Tenía que volver a la Mansión. A ver cómo lo conseguía. Un carraspeo a su espalda la hizo girar demasiado rápido. La rodilla se volvió a salir.
“Oh, joder
- pensó agarrandola-.
Dime que no es un maldito excursionista”
“No”
–contestó en su mente la voz femenina-.
“Es Kavanagh, es de confianza. Te ayudará a volver”
.
“¿Y debo dejarle?”
“Lyss, por favor. Todo tiene una explicación.”
–una voz masculina susurró contenida.
Lyss decidió ignorar esa voz. La lastimaba.
-Bien chico scoutt –le indicó señalándole-. Vas a ganar tu insignia de la semana. Ayuda a esta dama en apuros.
-Ayuda hoy, muerte mañana. Kavanagh.
A modo de saludo, una enorme mano se posicionó frente a su cara.
-Nena, estás preciosa.
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Última modificación: Enero 21, 2010, 21:17:04 por lyssele
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Valnelia
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Re: Luna Oscura: Segunda Oportunidad
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Respuesta #29 en:
Enero 21, 2010, 22:18:13 »
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uando la cena finalizó, las Ejecutoras abandonaron el salón. Cada pareja se dirigió a comenzar su patrulla, menos Vik y Jecru, seguidas por una Beth que no dejaba de protestar. Val se retrasó un poco hablando con Shey, el macho podía sentir su preocupación. Savy no había aparecido durante la cena, y Lyss tampoco, pero no estaba preocupada por la loba.
—¿Es por la pequeña, no? —preguntó el macho
—Sí, no ha venido a cenar y eso es raro en ella, tampoco ha llegado para su patrulla.
—¿Por qué no la llamas?
—No quiero agobiarla con una preocupación que puede ser infundada… quizás se ha retrasado y está a punto de llegar. Esperaré unos minutos más.
El vampiro la abrazó y aspiró su aroma, suspiró, la besó suavemente y se separó de ella, como hacía cada noche desde que se había mudado.
—Tengo que irme —susurró Shey contra su frente.
—¿Has quedado con ellos? —La Ejecutora se separó para mirarlo.
—Sí, en unos minutos nos reuniremos en casa de Valén.
—Llévate alguno de los vehículos.
—No, me materializaré hasta el lugar de la reunión. —Hizo una pausa, y después repitió la misma frase que repetía cada noche antes de separarse—. Ten cuidado. —La besó de nuevo y se desmaterializó, dejándola sola en el hall.
La Ejecutora caminó impaciente arriba y abajo esperando a Savannah, miró la hora y se dirigió al C.O, cuando estaba a punto de pedirle a Vik que la localizara, su móvil comenzó a sonar. Lo sacó y miró el número; Savy parpadeaba en la pantalla.
Lo que no esperaba es que contestara el maldito Lesser. Su corazón se oprimió al escuchar su voz. ¡Joder! No podía ser que hubiera caído también en sus manos. Apretó tan fuerte el móvil que lo escuchó crujir, después relajó sus dedos, intentando tranquilizarse y no acabar rompiendo el aparato.
Después de la breve conversación con el asesino, su ya tenso cuerpo se tensó aun más cuando le colgó tras las últimas palabras. La inquietud se apoderó de ella. Bajó lentamente el móvil para guardarlo y se giró al escuchar su nombre.
—¿Val? ¿Qué sucede? —preguntó Jecru, la preocupación se reflejaba en su voz.
—¿Qué le ha pasado a Savy? —preguntó Vik.
—Voy a buscarla… —contestó para las tres hembras preocupadas que tenía ante ella.
—Voy contigo —dijo Beth, acercándose a su jefa.
—Voy sola, Beth.
—¿Sabes dónde está? —preguntó Jecru. Val sólo asintió.
—¿Avisamos a las demás?
—No.
Si ese Lesser le había tocado un solo pelo, sería ella misma la que acabara con su maldita vida. Se desmaterializó desde el mismo C.O hasta la cabaña. Jamás olvidaría aquel lugar, ni lo que sintió cuando la joven Ejecutora asomó por la puerta, ni su lamentable estado. Entendía que Savannah estuviera allí. ¿Pero qué coño hacia el Restrictor?
Apareció a pocos metros de la cabaña calcinada. El Nissan de Savy estaba allí, se acercó con rapidez a la vez que inspeccionaba la zona y sacaba sus dagas. Al acercarse, la vio recostada en el asiento de atrás. Su corazón se detuvo ante la posibilidad de que estuviera muerta. Revisó el coche buscando su sangre, pero no vio rastro de ella. Se acercó a la joven y tomó sus constates; estaba inconsciente. Estaba viva. Suspiró aliviada.
—Savannah… —la llamó, sin obtener respuesta—, Savy…
La sacudió con suavidad, pero la joven no reaccionó. La sacó del coche y comenzó a revisar su cuerpo, buscando alguna herida que hubiera pasado por alto, pero tampoco en su ropa había rastro de sangre.
—¡Joder! ¡Savannah! ¿Qué te ha pasado? ¿Qué coño te ha hecho? —susurró, con la joven pegada a su pecho y sintiendo como la ira crecía en su interior.
Una rama crujió a su izquierda, giró con rapidez la cabeza, adoptando una posición de defensa sobre el cuerpo de la joven.
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Valiente es aquel que no toma nota de su miedo, y a pesar de la adversidad... sigue avanzando.
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