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Cronicas Oscuras
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Beth
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Llega la noche... y con ella, Halloween.
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Tema: Llega la noche... y con ella, Halloween. (Leído 9563 veces)
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Beth
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Llega la noche... y con ella, Halloween.
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Octubre 31, 2009, 13:06:27 »
T
odo estaba preparado, según le había informado Joseph. El túnel que llevaba a la casa deshabitada fuera de los terrenos de la Mansión estaba totalmente preparado para dar la pequeña bienvenida a todas las Ejecutoras que lo atravesaran. Del techo colgaban telarañas, por el suelo había huesos tirados, y estaba completamente oscuro. Por petición de la jefa, no habían puesto ni una sola vela en todo el camino.
La casa también estaba decorada como Val había pedido. Telarañas, velas negras colocadas en unos viejos y oxidados candelabros, la única luz que iluminaba la casa. No era demasiado grande y esplendorosa como algunas que habían visto, no. Esta casita tenía dos plantas, cada una más sinuosa que la otra. En la planta baja, el hall que te daba la bienvenida había sido adornado con numerosas telarañas colgando de los cuadros de las paredes y el espejo. Por cortesía de Joseph, había pedido más adornos; del techo de la estancia colgaba una
lámpara
con cirios como única luz. De esta, había unos murciélagos colgados; no se lograba distinguir si eran reales o simples muñecotes. En el recibidor, había un montón de libros antiguos, a cual más, con polvo y telarañas; también velas, reflejándose algunas de ellas en el mismo espejo.
Las escaleras, de madera oscura, tenían una vela en cada peldaño iluminando así el camino hasta el primer y ultimo piso. Por las esquinas, sobre todo en los umbrales de la puertas, habían colocado una vela a cada lado, como dando la bienvenida a las habitaciones.
En la sala rectangular donde se iba a cenar, había una enorme mesa de madera con candelabros, y curiosamente, repleta de arañas. La vajilla, de bronce, ya había sido colocada horas antes; candelabros –tanto en la mesa, como en las paredes— iluminaban la estancia, dándole un toque sobrio y misterioso. Las paredes y los cuadros estaban decorados de la misma manera que el hall, pero en esta ocasión, alguien había querido divertir aun mas la fiesta: en una de las paredes, dando la espalda a la presidencia de la mesa donde se suponía que se sentaría Val, se habían colgado un hilera de fotos típicas de Halloween, brujas, gatos negros… ¡Hasta ojos rojos desorbitados! Era la mítica estampa de la policía y sus fotos sobre un crimen, todas amontonadas en la pared.
El equipo de música colocado en el que había sido el salón de la casa, podía llegar a escucharse por toda la casa. Los altavoces colgaban del techo en las cuatro esquinas que tenia la habitación, envolviéndolas con su música tétrica y especial de Halloween. No había mucho más en la sala a parte de unos sillones aparentemente sucios, una chimenea sin leña, una mesa alargada con bebidas… y el suelo lleno de hojas. Si, hojas. Parecían estar al aire libre. Las pocas velas de la habitación, estaban colocadas por encima de la barra y apenas había luz, y Val les había asegurado que no necesitarían mucha. Las paredes de la habitación oscura, estaban como sucias, llenas de telarañas blancas y largas, murciélagos observando desde las alturas, y dulcemente, en una de las estanterías de la pared, había una calabaza –típica en Halloween—, no podía faltar en ninguna fiesta de ese estilo. Y para sorpresa de muchas, Joseph la había llenado de golosinas y caramelos.
El primer piso estaba adornado de la misma manera, aunque un poquito más light. Al contrario que los pasillos que llevaban a los servicios. En los pasillos no había ni una mísera vela. O quizás si, pero entre tanta porquería que parecía que nadie se había molestado en limpiar, era complicado ver algo; de nuevo las telarañas se hacían dueñas de todo, pero esta vez colgaban del techo hasta la altura de las cabezas de muchas Ejecutoras. Joseph se había encargado personalmente de los servicios y había dado exactamente con aquello que deseaba. Era en lo único que había desobedecido de su jefa. Valnelia no le había dado mayor importancia a la decoración de los baños, pero el y los demás, si.
Todo estaba listo. Lo unico en lo que continuaba trabajando era la comida.
Joseph se había esmerado con la decoración. Y ahora, había que preparar las sorpresas para las chicas. Val tenia que ser la primera en llegar a la casa y cruzar el terrible túnel, lleno de sorpresas que ni la jefa conocía. Unos cuantos machos de la Reserva escondidos por el “túnel del terror” esperaban al acecho impacientes a alguna de las hembras, para cumplir con su trabajo: asustarlas. Eran cinco en total, escondidos en los recovecos del túnel a lo largo del mismo, uno llevaba una motosierra, otro garras… Y lo más curioso, es que ellos mismos se habían ofrecido.
Todas las muchachas tendrían que pasar el túnel solas. Por eso, maliciosamente, Joseph les había indicado la hora justa en que tenían que bajar. Cada una quince minutos mas tarde que la anterior. Valnelia seria la primera. Nita, Beriz, June, Kira, Vik, MC, Dream… Y una enorme lista de hembras la seguían.
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Última modificación: Octubre 31, 2009, 15:03:06 por Beth
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Re: Llega la noche... y con ella, Halloween.
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Respuesta #1 en:
Octubre 31, 2009, 13:08:01 »
—¡Eres una tramposa! ¡Siempre ganas, joder! –gritaba H tirando las cartas en el suelo, ya que todas estaban aposentadas en el mismo.
—Señoritas –dijo Joseph irrumpiendo la partida a las cartas que estaban echando Beth, Hecate, Savy y Carmen en el saloncito. Todas ellas se giraron lentamente, con una sonrisa en los labios—. Deberán buscarse un disfraz para esta noche.
—¿Un disfraz? –El rostro de la pequeña Savy se ilumino.
—No me jodas, ¿para que hora? –H refunfuño por lo bajo algo inteligible.
—¿Por qué siempre nos avisas cuando apenas quedan unas horas para que anochezca, Joseph? –Beth gruño levantándose, imitando a sus hermanas.
—¿Tema? –Esta vez fue Carmen quien hablo.
—Vampiros –respondió Joseph esbozando una media sonrisa—. Luego me pasare por sus habitaciones para decirles la hora exacta, pero piensen que no tienen mas de tres horas para encontrar el traje y prepararse. Ya saben que a Valnelia no le gusta que la hagan esperar.
Dicho lo cual, Joseph salio de la habitación. Aun tenia que avisar a muchas personas y lidiar con ellas, seguramente. Y mas tarde, como les había dicho, por separado, les diría la hora calculada en que deberían ir cruzando el túnel hasta la casa. No tendría ninguna gracia si lo hacia allí, cuando todas estaban presentes. Mientras se alejaba, podía escuchar las protestas de la señorita Hecate.
—Hoy es Halloween –dijo, sonriendo Savy.
—¡Es verdad! De ahí lo de los disfraces… Y que no hayamos visto a Val durante toda la mañana…—empezó a decir Beth.
—…Estaba preparando la fiesta –Su trilly acabo la frase por ella—. Será perra…
—Ella tiene ventaja, que se entera mucho antes que nosotras. Seguramente ya tenga el disfraz comprado –dijo Carmen pensativa.
—¡Coño, como que lo organiza ella!
El grito y protesta de H hicieron que sus otras tres hermanas se rieran por lo bajo. Ella siempre tan… así. Cuando se iban a poner en marcha, Beth se paro provocando unos cuantos choques contra ella; salían en fila india del salón.
—¿Qué os parece si nos vamos de compras?
—¿Las cuatro?
—Claro –respondió Carmen por Beth—. Hace un monto…
—Por mi bien. No tengo nada en mi armario que sirva de disfraz… —dijo Savy sonriente.
—¡Guay! –Dijo H antes de salir corriendo escaleras arriba—. ¡Dentro de quince minutos en el garaje!
—Esta mujer esta loca –murmuro Beth viendo por el rabillo del ojo como sus otras dos hermanas asentían. Empezaron a subir lentamente las escaleras, y separándose cada una en su respectiva planta—. Avisare a D.
—¡Bien, hasta dentro de quince minutos! –dijo Carmen, desapareciendo en su habitación.
Savy desapareció minutos después. Cuando B llego a su habitación, cogió el móvil y le mando un mensajito a D, que no estaba en su habitación y no tenia tiempo de buscarla por toda la Mansión:
“¡Nos vamos de compras! En quince minutos en el garaje. Se que para disfrazarte tu, solo necesitas la goma… Pero habrá que buscarte una goma bonita, ¿no? Te quiero”
. Rápidamente, la loba tiro el móvil encima de la cama y esquivando a Era, corrió a cambiarse.
Diez minutos después, bajaba las escaleras vestida con un
mono
beige de palabra de honor y unas
sandalias
del mismo color. La chaquetita corta y negra que llevaba, se la puso debajo del brazo mientras cogía el móvil y las llaves del coche. El pelo lo llevaba suelto, como antes.
Cuando llego al garaje como habían quedado, Savy y Carmen ya estaban allí.
—Falta la de siempre –dijo Carmen sonriendo de medio lado al verla.
—¿Qué os parece si… vamos en dos coches?
Beth paseo la mirada de una a otra, con una sonrisa maliciosa en los labios. Hacia mucho tiempo que no tenían un pique entre Ejecutoras.
—Hecho –dijo una voz detrás de ella. Dream—. ¿El de H y el tuyo, Carmen? –pregunto picaronamente acercándose a ellas y plantándole un beso en la mejilla a su trilly, después hizo lo mismo con las otras dos.
—Perfecto.
—Pero… —Savy empezó a hablar pero cuando vio la cara de Carmen, insinuante, cerró la boca y sonrió ampliamente—. Pique.
—No lo digas así… Digamos comprobación de velocidades –respondió H acercándose a su propio coche—. ¿Quién viene conmigo?
—¡Yo! –exclamo Savy corriendo hacia ella. H asintió mirando a sus trillys.
—Yo voy con Carmen –respondió Beth sacándole la lengua—. Por llegar tarde.
—Yo también. A la vuelta, nos toca contigo. –Dream le tiro un beso y se metieron las dos en el coche con Carmen.
Esta última puso la música a tope, y salieron de allí, por delante de H, quemando rueda. Unos minutos después, habrían llegado a la ciudad.
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Última modificación: Octubre 31, 2009, 13:16:36 por Beth
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Re: Llega la noche... y con ella, Halloween.
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Respuesta #2 en:
Octubre 31, 2009, 15:16:11 »
-Venga, Carmen, acelera!!- dijo Dream nerviosa. Era muy competitiva, y más si se trataba de competir contra H.
-Que sí, Dream...Tranquila...- le contestó la ejecutora veterana.
-Oye, D, guapa, mejor te estás callada...que me desconcentras a Carmen...- Beth miró nerviosa hacia delante, H les estaba sacando unos cuantos metros. Beth dio unas palmaditas en el muslo de Carmen mientras se mordía el labio- Esto...Carmen...Yo estoy tranquila pero...si aceleraras...
-Callaros las dos- Carmen sonrió- No hay mejor ventaja...que hacer creer al enemigo que tiene ventaja.
Llegaron a una intersección con un gran STOP y H frenó sensiblemente su velocidad para no estrellarse con nadie. Cuando comprobó que no venía nadie volvió a ponerse a la velocidad que llevaba, pero Carmen eligió ese momento para acelerar y ponerse a su altura. Desde el asiento del conductor, Carmen miró hacia la derecha y le regaló una sonrisa llena de dientes a H, luego, pisó a fondo el acelerador y adelantó completamente a H, a la que se veía hablar en el interior de su coche como una loca.
-Pobre Savy- dijo B, mirando hacia atrás y viendo a H con cara de mal humor.
-Sí, a saber los improperios que está soltando nuestra dulce trilly por su boca.
-Dios mío, seguramente me estará echando el mal de ojo- dijo Carmen divertida.
-Pues ten cuidado, que con H...nunca se sabe.
-Se toma las venganzas muy en serio...- siguió D. Entonces oyeron unas voces elevarse por encima del ruido de los motores. Era Savy gritando socorro desde la ventanilla, mientras H se ponía a la altura del coche de Carmen, riéndose como la mejor bruja de cualquier peli de miedo.
-Muahahahaha!!- H estaba muerta de la risa- No juegues conmigo, Carmencita...- poco a poco fue rebasando a Carmen.
-¡Nadie me llama Carmencita y se queda indemne!- Carmen aceleró también. Los coches luchaban por mantenerse en primera posición. Unos centímetros más para H, otros más para Carmen. Las ocupantes de los vehículos se mordían el labio, las uñas...Estaban nerviosas. ¿Quién ganaría esa carrera de locas?
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Re: Llega la noche... y con ella, Halloween.
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Respuesta #3 en:
Noviembre 01, 2009, 14:19:28 »
Ni unas, ni otras. Por más que Carmen se había esforzado por conseguir sacarle unos cuantos metros a H y a Savy, fue imposible. La otra Ejecutora, se había pasado la mayoría del tiempo pegada al culo de Carmen y habían llegado al destino paralelas. Con lo cual, habían quedado empatadas. Beth y D no habían podido parar de reír, la cara de las respectivas conductoras cuando una adelantaba a la otra, era digno de ver. Los cejas de Carmen no se habían separado en todo el camino, y los gritos de H se podían oír en toda la ciudad.
Cuando por fin se tuvieron que separar para poder aparcar y se bajaron, todas repararon en el estado de Savy. Estaba totalmente pálida, pero sonreía.
—Estoy bien, chicas –dijo, apoyándose en el coche y respirando profundamente. Parecía que de un momento a otro iba a ponerse a vomitar.
—Esto es por tu culpa –refunfuñó Carmen al lado de H.
—¡Já! Fue culpa de Beth y su maravillosa idea del pique.
—¡Y una mierda! –Exclamó la aludida dándole una cachetada—. La culpa es de tu locura, que estás como una cabra, casi matas a la pobre niña.
—Bueno Betty, cariño, tampoco es eso. Savy debería estar acostumbrada a esto…
—Si claro, ¿qué os pensáis? ¿Que la niña conduce así todos los días? –Esta vez fue Carmen la que habló.
—Si tampoco ha sido para tanto… —Beth se encogió de hombros—. Sólo que al ir en paralelo, las curvas y demás, son más complicadas y más pronunciadas.
—¡Me cerrabais de continuo! –protestó H atravesando con la mirada a Carmen, que sonrió—. ¡Si hasta casi me cargo a un viejo! ¿A quien se le ocurre ponerse a cruzar la calle cuando ves que dos coches se acercan? –La bruja negó con la cabeza.
—¡A quien se le ocurre conducir a esas velocidades!
Y así, una por la otra, se metieron en una terrible discusión, en la que apenas si se entendían entre ellas. Savy las miraba con los brazos cruzados, esperando a que diesen por finalizado la cálida conversación que mantenían. Pero ese momento no llegó. Las cuatro Ejecutoras discutían sobre quién había ido más tiempo delante de la otra. ¡Y luego era ella la niña!
—Eh… chicas, perdón… Pero creo que…
—¡Que te jodan, Dream! Tú me azuzabas con la música –exclamó Carmen de repente.
Savy volvió a ser sacada del círculo, escuchando una protesta de Dream. Se internó de nuevo entre sus hermanas y las miró con el ceño fruncido.
—¡Callaros de una puta vez! –gritó de repente haciendo que las cuatro hembras cerraran la boca y abrieran los ojos, muy sorprendidas. Savy se mordió el labio cuando sintió todas las miradas sobre ella. Nunca había usado ese tipo de vocabulario, pero ellas la habían obligado—. Creo… Creo que deberíamos ir a comprar los disfraces.
—Si Val te oyera te lavaría la boca con jabón, jovencita –dijo H con el ceño fruncido, sorprendida aún por el arrebato de la pequeña.
—No hace falta que lo haga Val –La amenazó Dream con la mirada.
—Pero si vosotr…
—¿Y si nosotras nos tiramos por una ventana, tú vas detrás, Savy? –Esta vez fue Carmen quién habló.
Savy bajó la cabeza. Si le faltaban sus hermanas, ¿qué haría ella? Beth pareció notar en sus ojos la respuesta silenciosa de la pequeña, que se acercó a ella y le pasó un brazo por los hombros, acercándola a ella.
—Savy es como un bebé, repite todo lo que escucha –dijo, por fin la loba empezando a caminar—. Así que si nosotras no decimos esas palabras, ella no lo hará.
—¡Yo no soy como un bebé!
—Sh, calla. Es lo mejor que se me ha ocurrido para que estas golfas dejen la boca de camionero en casa –susurró Beth en su oído, mientras encaraban la calle de las tiendas—. Yo ya sé que voy a ponerme, sólo tengo que encontrarlo…
—Yo no tengo la menor idea –dijo Sav a su lado.
Segundos después, las otras tres Ejecutoras se unieron a ellas.
—Pues yo… Mmmm… —D sonrió ampliamente. Sus trillys rieron a la vez—. ¿Qué pasa? –preguntó ceñuda.
—A saber con qué nos apareces… —Fue H la que habló, entre risas.
Beth se calló cuando vio la mirada de D. Si las miradas matasen, la loba ya habría estado a diez metros bajo tierra. Se mordió el labio para no reír y no herir los sentimientos de su hermana. H la imitó segundos después.
—¿Y tú, Carmen?
—Yo… —La Ejecutora se paró mirando un escaparate—. Yo os veo luego.
Y tras esas palabras, cruzó la calle corriendo y entró en una tienda. Las otras cuatro continuaron caminando. Ninguna hablaba; todas estaban concentradas en encontrar su disfraz.
Entonces, Beth vio la tienda que estaba buscando. Parecía llamarla con luces de neón.
—Eh… Yo creo que lo encontrado –dijo, parándose delante del escaparate—. Espero que lo haya aquí, vaya.
—¿Aquí? Es una simple tienda de disfraces… —respondió H a su lado.
Lo cierto es que la tienda no tenía muy buena pinta, pero el escaparate estaba repleto de trajes. Y uno, concretamente, le había llamado la atención. Tenía que ser ese. No podía ser otro, se dijo Beth sonriendo. Se giró hacia sus hermanas y sonrió aún más.
—Bueno, yo que me quedo aquí, ¿alguna me acompaña?
—Sí, yo.
D dio un paso adelante y se colocó al lado de su trilly, que le sonrió dulcemente. Pasaron la mirada por sus otras dos hermanas y sonrieron cuando vieron la cara de Savy.
—Muy bien, muy bien, ya voy yo a comprar mi regalo por ahí, perras –dijo H, dándose cuenta de que la pequeña también quería quedarse allí—. Luego no os quejéis de que mi disfraz es mejor que el vuestro… —les advirtió antes de largarse de allí. La bruja movía las caderas, haciendo que los conductores de los coches que pasaban por allí, girasen la cabeza para mirarla.
—Que perra es…
—Muy parecida a ti –respondió D al instante, tirando de sus dos hermanas hacia el interior de la tienda.
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Re: Llega la noche... y con ella, Halloween.
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Respuesta #4 en:
Noviembre 01, 2009, 23:04:50 »
Habían llegado sanas y salvas de la competición entre dos de las ejecutoras. Luego se habían puesto a discutir o, como a ellas les gustaba decir, "intercambiar opiniones" y tuvo que ser la pequeña Savy la que las pusiera en su sitio y las mandara callar. Una vez tranquilas, Carmen les dijo que iría por su cuenta y Beth y Dream decidieron quedarse en la tienda que tenían justo en frente. Miraron a H y S, las dos que faltaban por decidirse.
—Muy bien, muy bien, ya voy yo a comprar mi regalo por ahí, perras –dijo H, dándose cuenta de que la pequeña también quería quedarse allí—. Luego no os quejéis de que mi disfraz es mejor que el vuestro… —les advirtió antes de largarse de allí. La bruja movía las caderas, haciendo que los conductores de los coches que pasaban por allí, girasen la cabeza para mirarla.
—Que perra es…
—Muy parecida a ti –respondió D al instante, tirando de sus dos hermanas hacia el interior de la tienda.
A Beth no le dio tiempo a contestarle mal a su trilly, porque en cuanto entraron en la tienda, se perdió en el mundo de las maravillas. Todo le gustaba. Se soltó del brazo de D y comenzó a manosear todos los disfraces, sin darse cuenta de que el dueño de la tienda la miraba divertido. D se acercó al mostrador y sonrió coquetamente al guapo dependiente.
-Perdónala. Pero es que cuando ve ropa original y, teniendo en cuenta que estamos en una maravillosa tienda de disfraces...mi amiga se emociona demasiado.
-No te preocupes, es un placer que tres mujeres tan hermosas manoseen mis diseños.
-¿Los diseñas tú?- la voz de D denotó sorpresa.
-Sí, ¿tan raro es?
-No tienes pinta de...diseñador...- los ojos de D brillaron pícaros.
-¿Y de qué tengo pinta?
-Mmm...Mejor no te lo digo, guapo- D le guiñó un ojo y se puso ella misma a buscar un traje que le gustase y le viniese bien. La temática eran los vampiros...Así que estaba en blanco. No se consideraba nada original para esas cosas...
-¿Qué, D, todavía no te has probado nada?- le dijo Beth asomando la cabeza desde el probador.
-No sé qué probarme, B...No tengo taaanta imaginación como tú. Por cierto...¿Savy?
-Eeestooy aquiíii- oyeron una voz apagada de uno de los últimos probadores.
-¿Qué haces tan lejos?- preguntó D curiosa- ¿No quieres que te veamos?
-No me queda bien... ya lo tengo casi quitado y...- Savy levantó la cabeza y se encontró con D mirándola divertida. La muy puñetera la había cazado antes de tiempo. La risotada de D hizo que B saliera corriendo del vestuario, en sujetador y falda gótica, para ver lo que pasaba. Las dos comenzaron a reírse de Savy, que las fulminaba con la mirada- ¡Ya basta! ¡Maleducadas!
-Pe...Pero Savy- D no podía casi hablar de la risa- ¿Qué haces vestida de calabaza?- más risas.
-¡Me hacía ilusión probármelo!- y de un manotazo cerró las cortinas del probador, dejando a sus "queridas" hermanas fuera, riéndose.
Quince minutos después, D ya se había probado tres trajes distintos de vampira que Beth le había aconsejado, pero no la convencían. Su trilly se desesperó y fue a escoger los últimos retoques para su disfraz. D se acercó al mostrador y posó la barbilla en la palma de la mano.
-¿No encuentras nada?
-No quería ir de vampira...Es lo mítico...¿no?
-Mmmm. ¿Y si vas de...?- el hombre se fue un momento a la trastienda y volvió con un traje entre las manos- Toma- se lo entregó- Pruébatelo.
D se dirigió al probador intrigada y cuando abrió el forro y vio el traje casi se muere de la risa...Pero le gustó. El disfraz consistía en un top y su falda negro y morado, unas alas de murciélago y una semimáscara con unas orejitas puntiagudas que le tapaba la mitad de la cara. El vestido le quedaba genial y en la Mansión tenía unas botas negras con un poco de tacón y hasta un poco más arriba de la rodilla de altas que le irían perfectas con el traje. Salió con una sonrisa de oreja a oreja y fue al mostrador para pagar.
-Eres mi héroe- le dijo sonriente al guapo.
-No lo había sacado por miedo a que no gustara...
-Es perfecto. Eres muy bueno, deberías hacerte más publicidad...- D se quedó pensativa- Y, como te debo una, te ayudaré- en ese momento salían Savy y Beth de los probadores igual de sonrientes- Y mis hermanas te ayudarán también.
-¿Ayudar a qué?- preguntó Savy.
-Pequeña, acabas de ser reclutada para una misión de trillys.
-¿Ah sí? ¿Y qué tenemos que hacer?- preguntó interesada Beth, mientras pagaba su traje.
-Lo que mejor sabemos...Dar el cante, lucir el tipo y...hacer gala de estos maravillosos disfraces- contestó D mirando espectante la reacción de sus hermanas y del guaperas.
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Última modificación: Noviembre 08, 2009, 21:54:07 por DreamgirL
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Soy todo lo que ves. Tu mayor deseo... tu Shellan.
Re: Llega la noche... y con ella, Halloween.
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Respuesta #5 en:
Noviembre 03, 2009, 04:14:10 »
V
al estaba tumbada en uno de los sillones colocados ante su balcón, se había dado una larga ducha y permitido ese tiempo de relax observando los jardines oscurecidos por el anochecer. Abajo, Troy saltaba sobre el césped detrás de algún insecto. Hacía rato que escuchó el sonido de los coches de algunas de sus hermanas, y pensó en que Joseph ya les habría dado el aviso de la fiesta.
Sonrió recordando la del año pasado y su disfraz de bruja de aquella noche. Se le escapó una carcajada cuando recordó a Lyss y su disfraz de vaquita, ¡si hasta llevaba cencerro!
Qué diferentes habían sido las cosas entonces… Aquella fiesta de hacía un año, Sheiztler apareció de nuevo en su vida poniéndolo todo patas arriba. Qué lejos quedaba aquella noche en el callejón, cuando se dejó arrastrar por lo que sentía sin comprender el por qué de su reacción, cuando se dejó arrastrar por el macho y le permitió recorrer su cuerpo, adentrarse en su boca…, hasta que percibió su aroma, ese aroma que la había perseguido durante tantos años de ausencia.
¿Qué hizo entonces? Lo golpeó. ¿Y después? Lo golpeó otra vez. O al menos lo intentó.
Sonrió de nuevo recordando el momento. Suspiró y se puso en pie, hora de arreglarse. Mientras sacaba el vestido de su vestidor, se preguntó cómo se habría desenvuelto Beth.
La joven la había descubierto hacía unos días, cuando estaba liada con los preparativos. Entró en el despacho mientras Val hablaba por teléfono. Ésta miraba por la ventana mientras hablaba por el móvil y le hizo un gesto para que tomara asiento, lo que la Trilly aprovechó para curiosear su escritorio, el cual estaba cubierto por menús de diferentes tipos y complementos de fiesta. Observó la pantalla del portátil de su jefa, que se había dejado encendido, y sonrió. «Ummm… atrezo para fiesta», pensó la joven, y en su rostro se dibujó una sonrisa como la de gato que atrapa al ratón. Cuando colgó, se sentó de nuevo ante el gran escritorio y miró a Beth. Vio su expresión de felicidad y reparó en todo lo que mostraban las evidencias sobre su mesa. La joven no había necesitado mucho para atar cabos: fechas, conversación de Val de la que tampoco había perdido detalle, menús, atrezo… En resumidas cuentas; Halloween.
—¿Hay fiesta? –preguntó con una amplia sonrisa.
—No –respondió Val recogiendo los folios extendidos sobre el escritorio y apagando la pantalla del portátil.
—Vamos, Val, no puedes negármelo, lo he visto con mis ojitos –respondió con un tono embaucador—. ¿Puedo ayudarte? –preguntó de pronto y enderezándose en el asiento—. Sé que siempre estas ocupada, sólo hay que ver tu mesa, la tienes llena de papeles… Dime qué puedo hacer y lo haré. Todo sea por mi jefecita… —añadió con una amplia sonrisa mostrando todos y cada uno de sus dientes.
Val se recostó en el respaldo de su asiento y lo pensó durante unos segundos. Llevaba días peleando con el almacén de suministros, con los del catering, incluso con su proveedor de disfraces. Sonrió y le entregó los papeles a Beth, que no cabía en sí de gozo.
—Ahí tienes una lista de lo necesario –le indicó mientras la joven ojeaba los papeles. La sonrisa no abandonaba su rostro. Cuando la miró, sus ojos brillaban de emoción.
—¿Me dejarás organizarlo? –preguntó.
—Por supuesto.
—¿Algún limite de presupuesto? –inquirió mientras miraba la lista de nuevo.
—No.
—Empiezo ya… –Val asintió y la joven se puso en pie sin apartar la mirada de los papeles.
—Beth –la llamó la jefa. Ésta se giró distraída.
—Ummm… —Alzó la mirada hacia Val.
—Discreción, ¿entiendes? Qué nadie sepa de la fiesta hasta que llegue el momento –explicó la Ejecutora veterana a la más joven ante su expresión confusa.
Beth asintió y salió del despacho, feliz por su futura labor.
Sumida en esos recuerdos, Val acabó de vestirse. Distraídamente se había colocado el disfraz y se calzaba las sandalias. Se miró al espejo y se dio un poco de brillo y color en las mejillas. Sus ojos brillaban con luz propia, los dejó tal cual, y cepilló su larga melena que hoy lucia lacia. Un poco de perfume y ya estaba lista.
La Trilly le había comentado la hora establecida para comenzar la fiesta y Joseph se le había confirmado, miró el reloj de su habitación y se dispuso a salir, pero antes entró en su despacho y cogió una pequeña daga que ajustó en su muslo. Sí, ahora sí estaba lista.
Bajó los escalones despacio, no escuchó ruido por la casa y pensó qué, o bien estarían cambiándose o ya estarían de camino a la fiesta. Bajó hasta el sótano y continuó hacia los túneles. Ya que lo había dejado en manos de la joven, ahora no podía protestar, y quizás hasta fuera mejor que caminar por los jardines con esos finos tacones clavándose en el césped.
Pero cambió de opinión cuando llegó a la entrada del túnel que llevaba a la antigua casa que aun quedaba deshabitada en los terrenos. Ante ella tenía casi un kilometro de palpable oscuridad.
«¡Maldita Beth! Ya podría haber colocado al menos unas antorchas…», pensó al dar el primer paso.
Unos metros por delante se iluminó parte del túnel con la tenue luz de algunas velas. Siguió caminando hasta pasar las altas velas negras colocadas a un lado, y por lo que podía ver, el túnel seguía igualmente iluminado, o sea, escasa luz salvo las de alguna vela colocada por el largo pasillo. Caminando con algo de dificultad por los objetos que no podía apreciar y que inundaban el suelo, se adentró cada vez más en el largo túnel.
Apenas llevaba recorrido unos cientos de metros, cuando algo o alguien saltó ante ella, sobresaltándola. Su instinto la hizo llevar la mano hasta la daga guardada en su pierna, pero recordó donde estaba; en la seguridad de su hogar. Él aferró su cintura, enlazándola por delante y quedando frente a ella, se acercó a su cuerpo mientras deslizaba las manos por su espalda hasta bajar a sus redondeadas nalgas, marcadas por el vestido.
—Naghi, cielo, será mejor que retires tus manos de ahí –indicó Val reconociendo al macho por su colonia y mientras éste jugaba con su cuello, mordisqueándolo.
—¿Me dejarás beber tu sangre? Muahhhhahaha –soltó el mestizo vestido de Conde Dracula. La Ejecutora pudo apreciar su disfraz bajo la tenue luz al soltarla con delicadeza.
—Te invitaré a un zumo de tomate –le indicó Val mientras comenzaba a andar de nuevo.
El macho sonrió y le hizo una reverencia, después volvió a su lugar, oculto entre las sombras. La mestiza siguió caminando con cuidado, esta vez con los sentidos más alertas que antes, y con la precaución de no rozarse con las paredes, de las que colgaban multitud de telas de araña. Val no podría decir si formaban parte de la decoración o eran reales, muy bien podrían ser autenticas, hacía muchos años que nadie pasaba por esos túneles. Recordando cuando fue la última vez que esa casa estuvo habitada, recorrió otros cientos de metros… Hasta que fue arrastrada contra la pared de piedra. Podía sentir la frialdad en su espalda, y la respiración contra su oído del macho que la mantenía bloqueada.
—¿Serás mi loba esta noche? –preguntó una voz distorsionada por los kilos de maquillaje y accesorios que llevaba simulando ser un hombre lobo—. Auuuuuu –aulló el macho en su oído en voz baja y sensual mientras rozaba su cuerpo contra el de ella.
Val lo alejó con suavidad hasta separarlo un poco, después lo miró a los ojos fijamente, a esos profundos ojos azules. Rió con ganas.
—¡Joder, James! ¿Cómo te has dejado convencer para ponerte eso en la cara? –le preguntó.
—Sólo será un rato, jefa –sonrió el macho.
—Sí, claro. Recuérdame que te de un incentivo.
Siguió caminando esperando encontrar pronto el final del túnel. Algún que otro macho salió a su paso, disfrazados de diferentes criaturas de terror, pero ya había tenido bastante, a un gesto de su mano, volvían a su escondite.
¡Coño, su traje se había llenado de telarañas tras el último encuentro con el hombre lobo! Y encima había dejado su escoba en la casa…
No recordaba que ese túnel fuera tan largo, menos mal que Beth había tenido la precaución de indicar cuál de ellos era, porque con el laberinto de túneles que recorrían los terrenos de la Mansión, quizás tuvieran que organizar un equipo de búsqueda de alguna de las hembras.
Sonriendo por el pensamiento y la imagen que acudió a su mente, llegó al acceso que llevaba a la planta baja de la casa, subió los escalones y entró. Lo que vio la dejó maravillada.
Sí, Beth había captado lo que le había pedido y lo había sabido reflejar. Entró al salón y uno de los doggens, también disfrazado, le acercó una cerveza fría. Val le sonrió y se dejó caer en la barra, a la espera. Parecía que era la primera en llegar. Otro de los doggens encendió la música y ésta comenzó a inundar la estancia. Sonrió feliz y le dio un trago a la cerveza.
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Valnelia
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Re: Llega la noche... y con ella, Halloween.
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Respuesta #6 en:
Noviembre 06, 2009, 02:45:01 »
V
al cogió la botella y se dirigió a uno de los sillones. Miró alrededor y vio entrar algunos de los machos de la Reserva. Se dejó caer un sillón que parecía bastante cómodo y al momento, varios machos se acercaron hasta ella y se sentaron al lado, dejándola en el centro. Comenzaron a hablar de la decoración, mirando los rincones oscuros y los secretos que podían esconder. En realidad, toda la sala estaba en penumbras, iluminada únicamente por la luz de las velas.
Alargó la mano hasta donde había dejado su cerveza y la terminó, dejando la botella vacía en el mismo lugar. Rash rozó deliberadamente su mano cuando intentó coger la botella y le sonrió cuando la hembra lo miró, después se alejó hasta la barra con paso elegante.
Val se recostó de nuevo en el sillón y cruzó sus piernas. Con el movimiento, se abrió la abertura lateral de su
vestido
dejando al descubierto la parte baja de su anatomía. Al instante, las miradas de los machos se concentraron allí, sobre sus piernas descubiertas.
Con una mano, volvió a situar la tela de la prenda en su lugar, ocultándolas de nuevo. Sería demasiado perverso por su parte tentarlos de esa forma cuando ya no podían ser complacidos. Ahora sólo había un macho en su mente, pero antes… Sonrió recordando los momentos compartidos con algunos de ellos, hacía ya mucho tiempo de eso. Sí, mucho… años. Pensó en Mike, él había sido como su preferido, y era algo sabido por todos, aunque a veces intentaba prestarle atención también a los demás.
Rash volvió y le tendió una cerveza nueva, sacándola de sus pensamientos. Val la cogió y le dedicó una sonrisa agradecida. Ésta vez, el macho evitó acariciar su mano, pero no la sonrisa.
Le dio un trago a la recién llegada bebida, y cuando bajaba la botella, vio aparecer a la primera de sus hermanas que llegaba. Beriz se sacudía su disfraz con energía, intentando retirar parte de la tela de araña adherida a él. Alzó la cabeza y vio a su jefa, le sonrió y se acercó hasta el sillón. Los machos se movieron dejándole sitio, y ella se acomodó junto a Val.
Detrás de Beriz llegaron Carmen, Ista, Savy, MarieC,… Todas entraban con similares sacudidas sobre sus disfraces, algunas maldecían. Poco a poco, el salón se fue llenando.
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Última modificación: Noviembre 06, 2009, 02:46:46 por Valnelia
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June
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Simplemente, June
Re: Llega la noche... y con ella, Halloween.
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Respuesta #7 en:
Noviembre 06, 2009, 12:59:49 »
Una fiesta más, gruñó June mientras cerraba la puerta de su habitación. Y de disfraces, aún por encima. Y la culpa la tenia B. Fijo.
Siguió mascullando mientras bajaba las escaleras desde el desván, estando ya por la segunda planta, cansada de bajar escaleras, se paró en el pasillo, mirando el pasamanos y el hueco dejado por las escaleras hasta la planta baja. Mirando a ambos lados y viendo que nadie la veía, se animó, y saltó por el hueco, cayendo de pie dos pisos más abajo. Miró hacia arriba, dos pisos, no estaba mal. Tenía que seguir practicando y lograr los tres pisos sin que se rompiese un pie.
* * *
Un par de horas más tarde, paseaba por la ciudad, buscando un traje para la fiesta de esa noche. No había nada de su interés. Todas las tiendas estaban decoradas para Hallowen. Calabazas, murciélagos y velas por todos los lados. En la mayoría de escaparates, disfraces de vampiro de devolvían la mirada.
Demasiado típico.
Ya a punto de regresar con las manos vacías, una tienda le llamó la atención. Era una tienda de ropa gótica. Atraída, entró por la puerta. En el mostrador, una chica vestida de negro y terciopelo, la saludó. Deambuló entre los estantes con ropa negra sin encontrar nada que le gustase. Hasta que en un perchero vio un
traje
. De corte largo, en gris, y como complemento, unas alas también de gasa gris. Con un par de retoques, unos cortes a lo largo de la pierna para poder andar sin problemas o correr, y listo.
Un rato más tarde, June salía de la tienda con las compras metidas en bolsas. Y regresó a la Mansión.
* * *
Se destelló al principio del túnel de acceso a la antigua casa, donde B las había obligado a pasar. Había sido bastante tajante. Ni se le ocurriese aparecerse directamente en la casa. Así que suponía que tendría preparado algo.
Encaminándose con cuidado, no tenía ganas de mancharse, y esas telarañas que colgaban del techo parecían demasiado reales para ser adornos de Halloween. Casi grita cuando la sujetaron del brazo y la tiraron contra un pecho masculino.
—Mira que me he encontrado por aquí —dijo uno de los machos de la reserva. No conocía su nombre, pero le sonaba de haberlo visto—. Un pequeño angelito.
June sonrió y lo besó ligeramente en los labios y se soltó, siguiendo su camino. Si cada cien pasos se iba a encontrar con todos los machos de la reserva, llegaría a la casa con los labios doloridos
Poco rato después, y unos cuantos besos más, dos pares de brazos la sujetaron. Hasta entonces, todos habían aparecido separados, pero estos dos machos llegaban juntos. June sonrió. Los había reconocido. Los conocía, a fondo, muuuy a fondo. Tan a fondo como se puede encima de una mesa de billar.
Bastante después, y con la boca bastante hinchada, llegó a la casa antigua. Allí estaban varias de sus compañeras. Las saludó y se acercó a ellas, también sacudiéndose las telarañas y el polvo de su traje.
—¿Oye, saliste así de despeinada de la Mansión o es que te despeinaron por el camino? —preguntó una de sus compañeras mientras se reía.
June intentó recolocarse el pelo, mientras le echaba una mirada asesina, y con las mejillas bastante coloradas.
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Última modificación: Noviembre 06, 2009, 13:14:55 por June
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Skade
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Re: Llega la noche... y con ella, Halloween.
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Respuesta #8 en:
Noviembre 07, 2009, 00:54:29 »
Joseph le había dado mencionado de la fiesta de halloween que se celebraría esa noche en alguna parte de los terrenos de la mansión, a todas las habían citado a una fija en la entrada de los túneles.
Lo bueno es que se había comprado un
disfraz
porque había pensado en ir al Zero a festejar, tal vez mas tarde fuera. Bajo las escaleras y se dirigió al túnel, nunca había pasado por ahí, solo esperaba que no hubieran aras por que entonces saldría gritando bastante histérica, no podía soportar a semejantes bichos.
Había poca iluminación por lo que llegaba a ver, por que demonios no veía a nadie?, no le gustaba recorrer el lugar sola. Realmente su paranoia estaba fuera de control esa noche.
Alguien la tomo de la cintura y una voz grave y aterciopelada la sacudió por completo.
— Lista para soñar pesadillas esta noche? – la voz de su amigo Dalden la tranquilizo.
— Como te dejaste convencer de disfrazarte de Freddy Krugger? – le dijo volviéndose hacia el sin escapar de sus brazos mientras lo recorría con la mirada.
— Era lo mejor del repertorio – ella lo vio con incredulidad – en serio, deja que veas a los demás.
— Esta bien pero… ¿no te gustaría acompañarme el resto del camino? – esa sonrisa sabia que derretiría a su hechicero amigo pero no esta vez.
— No puedo gatita, tengo que quedarme aquí hasta que lleguen todas.
Skade se volteo un tanto triste, bueno en realidad no lo estaba pero Dalden sabia de su miedo a la oscuridad y a las arañas. Pero seria una buena manera de enfrentar esos miedos de una vez por todas.
A cada paso que daba se encontraba con los machos, muchos le robaban besos, otros la tocaban en lugares que encendían algo dentro de su interior. Al fin llego al salón y vio a Val sentada en un sillón con un traje muy hermoso, vio a June con los cabellos todos enredados pero no sabia si iba de bruja también o de que por que su vestido era precioso también aunque el peinado no quedara bien.
Savy estaba con un traje de… Calabaza, no pudo contener mas la risa y se acerco a ella mientras su hermana la miraba con el entrecejo fruncido.
— Ni si quiera lo pienses que tu pareces haber escapado del manicomio con los pelos como los traes ya te pareces a June.
— Pero si mi peinado esta bien – dijo mientras se llevaba una mano a la cabeza y veía que su peinado estaba igual o peor que el de June y el sombrero estaba de lado, parte de su lápiz labial lo tenia embarrado por toda la boca, todo un desastre.
Ahora era el turno de Savy de reír mientras veía a Skade correr hacia el lavabo.
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Helena
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Re: Llega la noche... y con ella, Halloween.
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Respuesta #9 en:
Noviembre 07, 2009, 04:44:48 »
Durante la tarde mientras había estado entrenando en el gimnasio Joseph le había mencionado que se realizaría una fiesta de Halloween y que debía presentarse en un túnel a la hora indicada. Luego de eso había estado toda la tarde pensando que debía ponerse… no era muy conocedora de esas cosas, lo años con Rehv no le ayudaban mucho.
Ya estaba a punto de ponerse una sabana e ir de fantasma cuando encendió la televisión y comenzó a ver una película de vampiros. Cuando vio a la pequeña
niña
en la película se le ocurrió su disfraz, era perfecto. Rápidamente salió de la mansión, tenía que comprar el traje.
Luego de haberse arreglado el pelo con una media cola, las ondulaciones del pelo caían sobre sus hombros.
El traje le llegaba a la rodilla, necesitaba algo cómodo y aun así parecía una pequeña niña.
Se ajusto el tanto en el muslo. Había aprendido que no era bueno andar sin armas, aun en el lugar menos esperado pasaba algo.
Se miro al espejo y le gusto su aspecto bastante inocentón que llevaba, aplico un poco de brillo labial, cogió una muñeca de trapo.
Ya en el Hall miro a todos lados, ninguna de sus compañeras se veía por el lugar, la mansión estaba en completo silencio.
Donde era que debía ir, pensó mientras miraba.
—Señorita Helena, necesita algo— pregunto Joseph desde atrás.
Helena se dio vuelta un poco avergonzada. No se acostumbraba a la formalidad con que la trataba.
—Hola Joseph—saludo con una sonrisa —Ando un poco perdida, ¿por donde era la cosa?—
El doggen la guio hasta el túnel, cuando iba a darle las gracias vio que había desaparecido.
El lugar estaba totalmente oscuro, y habían telarañas colgando de las paredes… era realmente tétrico.
Comenzó a avanzar y luego de un rato paso unas velas negras que iluminaban tenuemente el túnel.
—Esto da escalofrió— dijo mientras seguía el camino.
Sintió un fuerte brazo agarrar su cintura, con rapidez se giro y tiro a lo que fuese que la tenia sujeta al suelo, se sentó a horcajadas arriba sujetando fuertemente el tanto para usarlo si fuese necesario.
—Tranquila pequeña— dijo una sensual voz, mientras recorría su muslo hasta aferrar su mano.
Un escalofrió recorrió su cuerpo. Miro al macho que tenia debajo y vio una picara sonrisa en un increíble rostro.
—Quien demonios eres— pregunto confundida, no llevaba mucho en la mansión pero había escuchado sobre que vivían algunos machos.
—Eres nueva— mas como una afirmación que como una pregunta. —Soy Naghi, encantado— se presento guiñándole el ojo.
—Soy Helena—
—Sabes cariño aunque es bastante agradable tenerte así, deberíamos levantarnos—
Helena se dio cuenta que aun estaba encima de él, sintió como sus mejillas se ruborizaban. Se puso de pie y le tendió la mano para ayudarlo, lo cual derivo a que Naghi cogiera su mano se levantara y la pegara a su cuerpo.
5 minutos después iba de camino nuevamente por el túnel, un poco desordenada, otro macho salto delante de ella, esta vez era un hombre lobo. Se rio de buena gana con él.
—Todos los machos de aquí son asi de cariñosos— pregunto mientras sentía las manos de James, que hacia había dicho que se llamaba, pasar por su espalda.
—Claro, y todo nuestro cariño es para ustedes— su voz era un susurro bajo al lado de su oído.
Un largo rato después, estaba llena de telarañas su ropa estaba un poco desordenada y había conocido ya a algunos machos de la reserva.
Entro a la casa antigua y vio a sus compañeras, Skade en esos momentos salía corriendo y Savy se reía de buena gana. Se acerco a ellas y vio que la miraban y volvían a reírse.
—Que está pasando en ese túnel que todas llegan como si las hubiesen atacado— dijo Savy riéndose a carcajadas.
Helena se miro el vestido y vio que tenían razón, paso las manos por el pelo y se dio cuenta que faltaba algo.
—La muñeca— grito mientras salía corriendo nuevamente hacia el túnel.
—No se vale le tocara doble— oyó decir a una de las chicas mientras seguía corriendo con una sonrisa en la cara.
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Sin dolor, no puedes tener alegría. Es el equilibrio lo que nos hace apreciar los extremos.
Beth
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Re: Llega la noche... y con ella, Halloween.
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Respuesta #10 en:
Noviembre 07, 2009, 14:43:34 »
Después de la intensa búsqueda del maldito traje para Halloween, Beth lo había encontrado en una simple tienda en la que el mismo dependiente diseñaba sus disfraces. Era estupendo. Nada más lo había visto en el escaparate se había enloquecido. Claro que, tendría que arreglarlo un poco. El tema de la fiesta era “los vampiros”… ¡Pero le quedaría perfecto! ¿Quién se hubiese imaginado a una gata chupasangres? Lo dejó encima de la cama y fue a ducharse, aún tenía mucho que hacer antes de cruzar el túnel. Estando en la ducha, recordó esa tarde. Lo habían pasado en grande buscando los disfraces, sobre todo viendo a Savy vestida de calabaza.
Beth no había dejado que ninguna de las cuatro hermanas que habían ido a comprar sus disfraces, vieran el suyo. Era sorpresa. Ya de vuelta a la Mansión, las trillys se habían montado en el coche de H y para evitar otra posible discusión, ya no se hicieron carreras. Carmen iba detrás de H, con Savy y la música a tope. Podía escucharse desde el exterior.
En cuanto llegaron, todas corrieron a sus habitaciones como almas que llevaba el diablo, sin embargo, la loba se paró a los pies de las escaleras buscando a Joseph con la mirada. Cuando había entrado en el saloncito, tuvo que disimular lo mejor posible… Y creía haberlo conseguido. Lo llamó y buscó en las estancias de su alrededor, pero no andaba por allí. La loba, ceñuda, se disponía a subir las escaleras cuando sintió un leve toquecito en la curva de su espalda. Ésta se giró y vio a Joseph, sonriente.
—¿Está todo listo? –susurró por si alguna de sus rezagadas hermanas andaban por allí.
—Si señorita. Los machos de la Reserva están acabando de vestirse y en unos cinco minutos bajarán al túnel –respondió el doggen asintiendo—. La primera es la señora –Beth asintió y el doggen continuó—: He iluminado un poco el pasillo, no se podía andar, entienda. A lo largo del túnel, cada unos cinco o seis metros, hay tres velas negras encendidas. Casi no se ve.
Beth sonrió. El hombre estaba en todo. Casi había organizado él la fiesta completa. Y eso le gustaba.
—Bien. Subo a cambiarme. ¿Cuándo me toca a mí?
—Dentro de hora y media.
Jospeh había pasado a recitarle todas las que iban antes que ella, y las de después también. La que le seguiría sería H y después D. Estaba impaciente por ver los disfraces de sus trillys. Porque el ingenio de D… Bueno, simplemente era especial. Todas lo sabían. Estaba como una cabra y eso se reflejaba en su vestimenta para ocasiones especiales como esa.
Cuando salió de la ducha, se secó el pelo rápidamente con el secador, sin prestarle mucha atención ya que no se le iba a ver ni un rizo. Todos ellos iban a ser reclutados por la misteriosa cabeza de la gata. Y le encantaba. ¡No tenía que sacar el látigo para domar su pelo! Sonrió plácidamente enrollándose una toalla en su cuerpo y saliendo del cuarto de baño, viendo su
disfraz
. Era una especie de mono de terciopelo que se adhería a sus curvas a la perfección. Iba también incluido en el traje unas botas con plataforma de más o menos quince centímetros. Era sólo una pieza que le dejaba al descubierto únicamente los dedos y la cara, la cual tendría que pintar de un color blanquecido. Y de hecho, lo hizo antes de ponerse el traje.
Caminó hasta el tocador y se empezó a maquillar. Había comprado unas ceritas de todos los colores, que le ayudaron a dar el tono justo que deseaba para la piel del rostro y las manos. Se pintó los ojos con unos tonos grises, negros y blancos, echándoles purpurina para darles brillo; también una cantidad considerable de rimel para darles mucho más volumen a sus pestañas. Incorporándose, se colocó la varicita y los bigotes de gata, seguidos por los colmillos de vampiro que el dependiente le había metido en bolsa de regalo. Todo un detalle, vaya. Después de haberse gastado cerca de cien euros en su tienda, le regalo unos colmillos que valían dos euros. Pero aún así, la amabilidad del chico le había asegurado una futura y fiel clienta.
Beth le echó una mirada al disfraz antes de levantarse y caminar hasta la cama, para ponérselo. La piel se le erizó ante el mínimo contacto con la tela. Era como si tocase a una linda gatita. Soltó una risilla. Cuando estuvo totalmente vestida y preparada, se puso el collar con el cascabel y las uñas negras súper largas.
Lista, se dijo mirándose al espejo del vestidor. Giró varias veces sobre sí misma, cogiendo el rabo que salía justo encima de su trasero y dando vueltas.
Era se asomó en la habitación y gruñó.
—Tú no entiendes de esto, guapa, así que no protestes –la regañó sacándole la lengua antes de pasar a su lado—. Pero estoy guapísima. Soy una gatita vampiiira –enfatizó esa última palabra dándole un besito en el hocico a la perra, que gimió y salió corriendo de la habitación cuando Beth abrió la puerta.
Bajó las escaleras rápidamente. Hacía cinco minutos que debía estar ya en la entrada del túnel. Cuando llegó, abrió la puerta y su sonrisa brilló en la tenue oscuridad del largo pasillo. Estaba perfecto. Menos mal que Joseph había hecho oídos sordos y había colocado las velas, porque sino sería imposible caminar, como había previsto. Las telarañas se enredaban a sus orejitas y Beth tenía que andar esquivándolas.
En uno de los recovecos del túnel, unas manos fuertes la cogieron de la cintura y la empotraron contra la pared, haciendo que diera un pequeño saltito. Sabía que había machos por allí escondidos, pero no sabía dónde exactamente. Dato que le tenía que haber preguntado a Joseph.
La boca del macho buscó su cuello y defraudado por toparse con una capa de tela de terciopelo gruñó.
—Por Dios, ¿no había trajes con menos tela? –La voz del macho lo delató.
—Pues no –respondió la loba separándolo de ella, cruzándose de brazos—. Vamos a ver, ¿tratas así a todas las que pasan por aquí, Naghi? –Beth lo fulminó con la mirada de gata.
—Pues… bueno, sí, se sup…
—Se supone que estáis aquí para dar miedo, hombre –exclamó dándole un leve golpecito en el hombro—. Nada de besuqueos, miedo. ¿Sabes lo que es eso?
—Un poco de diversión no vendrá mal.
—La diversión la tendréis y la tendremos cuando estemos en la casa –dijo, empezando a caminar—. No me jodas el invento –comentó por encima el hombro girando hacia la derecha, encarando otro largo y oscuro pasillo; escuchando las protestas del macho.
¡Y encima protestaba! ¿Para eso se había pasado días preparando aquello? ¿Para que cuatro machos salidos devoraran a sus hermanas en el túnel? Coño, se suponía que era Halloween y esa noche iba a de miedo, terror… ¡Hombres! Se dijo girando de nuevo. Y volviendo a ser arrastrada, pero esta vez por un hombre peludo y grande, que buscó su trasero y recorrió todas sus curvas.
—Mira chico, no sé quién eres, pero como le he dicho a Naghi no estáis aquí para aprovecharos de la situación y meternos mano –gruñó poniéndole las manos en el pecho lleno de pelos—. Así que, limitaros a dar algo de miedo… James –dijo cuando vio la cara del macho que sonreía ampliamente.
—¿No da bastante miedo que un lobo te agarre y desee comerte de pies a cabeza, gatita?
James intentó acercarse de nuevo, pero Beth anduvo rápida y se deslizó fuera de su alcance y del poco abanico de movimientos que le daba la pared.
—La que va dar miedo voy a ser yo como no hagáis esto como debe ser, por favor, James, es una fiesta de Halloween… Sé que estáis aquí para darnos placer y todo ese rollo –alzó una mano y lo señaló—, pero para una vez que me encargo yo de algo, quiero que salga bien.
—Está bien. Pero es un poco complicado tener las manos quietas cuando venís vestidas de esa forma…
Beth frunció el ceño y aplastó su dedo índice contra el pecho peludo del macho.
—Como no hagáis vuestro trabajo bien, preparaos.
Dicho lo cual, comenzó a caminar de nuevo escuchando las risotadas de James detrás. Que probaran a jugar con ella, se dijo. Seguía caminando y caminando. ¿Es que ese túnel no se acababa nunca? Durante todo el recorrido, les había informado a los demás hombres de su trabajo allí abajo ya que todos y cada uno de ellos había hecho lo mismo: acorralarla contra la pared y besarla. No había podido hablar con ellos antes, pero ahora que lo había hecho esperaba que se esforzaran un poco más en eso del terror, después, bien podían tirárselas allí… No le importaba. ¡Pero coño, sustos! Para eso les habían pedido su colaboración.
Encarando el último tramo, Beth por fin suspiró. Pero de repente, un hombre entero de negro y con una motosierra, en funcionamiento, le impidió el paso. La loba dio un salto y retrocedió unos pasos. El macho iba enfundado en un traje de cuero, y su cara estaba oculta por unos barrotes. Eso, más la motosierra, más el tramo de oscuridad que había escogido, era perfecto. Beth respiró profundamente. Su pulso iba cada vez más rápido, pero después de observarlo durante unos segundos, ambos rompieron en carcajadas.
—Por el amor de Dios, Phil, ¿qué es esto? –dijo ella tocando los barrotes de su cara.
—Bueno, un complemento.
Dejó la herramienta a un lado y abrió los brazos, esperando que Beth correspondiera a su abrazo. Y lo hizo. Por fin alguien que la había asustado, aunque hubiese acabado destornillada de risa.
—Eres el único que no me ha metido mano de primeras.
—Bueno, no será por ganas, gatita –susurró cerca de donde se suponían que estaban sus orejas—. ¿Ronronearás para mí un ratito?
—Ouch, olvídate campeón –rió dándole un besito en los labios. Se había quitado la mascara, gracias a Dios, era imposible entablar una conversación con alguien vestido de esa manera.
—Todas tus hermanas se aprovechan de la situación –comentó reteniéndola unos minutos más entre sus brazos.
—¡Anda ya! ¿Y vosotros no? Phil, hoy me han tocado más machos el culo que en toda mi vida –protestó divertida la loba.
—Yo no voy a ser menos, ¿cierto?
Y sin esperar una respuesta de la hembra, Phil agarró sus nalgas fuertemente apretando su pelvis contra la de Beth, que se tensó al momento. ¿Estaba duro? No, sería una impresión suya. Respiró profundamente y se separó de él como pudo, sus manos eran como tentáculos. Miró su entrepiernas y vio un terrible bulto allí, amenazando con hacer estallar los pantalones.
—El disfraz –explicó él señalándola—. Tantas curvas y tan pronunciadas…Mi amiguito no es de piedra, gatita.
—Bueno, eso habría que discutirlo.
Y sonriente, Beth le dio un sonoro beso en la mejilla y salió de allí antes de que las manos del macho volvieran a retenerla. Cuando subió las escaleras hasta la planta baja de la casa, su sonrisa se intensificó. Había quedado perfecto. Horas de dedicación, pero el resultado era precioso. Vio a Skade salir del servicio, decorado especialmente por Joseph. El doggen le había prohibido entrar en los cuartos de baños y él los había preparado para la ocasión, tenía ganas de saber cómo estaban.
Ska se acercó a ella, sonriente.
—Estás muy bonita, Beth. ¿o debería decir gatita?
—Gracias, tú tampoco estás nada mal. Como quieras, esta noche respondo a las dos cosas –respondió la loba pellizcándole el culito—. ¿También te han metido mano allá abajo?
—Eh… —Skade se sonrojó ligeramente y la dejó sola. Ya había tenido bastante con sus otras hermanas como para aguantar las bromillas de otra más.
Beth frunció el ceño cuando estuvo sola en el hall. Malditos machos, más les valía hacer algo más que tocar culos y tetas, más les valía… Con paso firme y el repiqueteo de los tacones con la madera entró en la sala principal, donde se encontraban sus hermanas, disfrazadas. Cada una más guapa que la otra. Vio a Val, que le dirigió una mirada cómplice y una enorme sonrisa. Le había gustado, ese gesto lo decía todo. Iba a acercarse a ella, cuando June la agarró del brazo.
—¿Se te ocurrió a ti todo este embolado? –gruñó en su oído, soltándola.
Beth se giró hacia ella con una sonrisa inocente. La miró de arriba abajo y se mordió el labio inferior, enseñándole los blancos colmillos que pendían de los suyos propios. Ronroneó acercándose a ella.
—Podrías limitarte a darme las gracias y a sonreír un poquito, Junny –susurró besándole la mejilla—. Parece que estás estreñida.
—Lo estoy –respondió su hermana gruñendo otra vez—. No te acerques más, gatita…
—¿Me tienes miedo? –Beth dio otro paso hacia ella y la abrazó antes de que pudiera protestar. Estaba segura que todas sus hermanas las estaban mirando, pero no le importó—. Sonríe un poco, que estás más guapa –le dijo antes de apretar sus nalgas y darle un besito.
Después, se alejó de ella no fuera a ser que le arrancara la cabeza de un mordisco. Se acercó a la enorme mesa y se sirvió un tequila en vaso de tubo. Caminó hasta los sillones donde Val estaba sentada y se dejó caer en uno de ellos.
—No se me da tan mal organizar fiestas, ¿verdad?
—La verdad es que no, está genial Beth. Sobre todo el túnel –sonrió la jefa girándose hacia ella y mirándola de arriba abajo—. ¿Una gata?
—Eh, —abrió la boca para enseñarle los colmillos— soy una gata vampira.
—¡Oh! Perdóname el fallo –exclamó Val riendo.
Las dos se enfrascaron en una conversación, mientras las demás chicas bailaban. Beth esperaba impaciente por ver el resto de disfraces de sus hermanas, sobre todo el de sus trillys.
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Última modificación: Noviembre 07, 2009, 14:45:17 por Beth
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Jecrufe
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Re: Llega la noche... y con ella, Halloween.
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Respuesta #11 en:
Noviembre 08, 2009, 19:09:19 »
Una vez que se habia puesto su disfraz y se habia maquillado fue frente al espejo de cuerpo entero para ver el resultado final. El
disfraz de vampiresa
le quedaba de lujo.
Bajó las escaleras y caminó hasta el acceso del tune que conducía a la otra casa donde se haria la fiesta. Cuando vio la oscuridad del tunel retrocedió.
-Ni hablar. No pienso pasar por ahí para que se me estropee el disfraz. Vete tu a saber que clases de bichos han metido ahi dentro.- dijo.
-Oyeeeee que yo no soy ningun bicho.- le dijo un hombre lobo indignado que se acercó a ella.- Soy un lobo feroz.- La recorrió lentamente con una mirada hambrienta.
-Lo siento lobo feroz, pero a caperurita su abuelita no la dejó salir.- Con esas ultimas palabras destelló hasta la otra casa y apareció en mitad de la fiesta.
-Oyeeeeee que no se podia desmaterializar hasta aquí.- le dijo una Beth indignada que estaba junto a Val.- Se suponía que tenias que pasar por el tunel.
Mierda, tenia que haberse materializado en la salida del tunel y no en la fiesta.
-Lo siento Beth, pero es que...-Comenzó a pensar una escusa creible.- ... me da miedo la oscuridad y los mosntruos.- vio como Val alzó su ceja. Vale no había colado.
-Si, y yo soy monja.-dijo la trilly enfadada.
-Ave Maria Purisima.- dijo Coli que acababa de llegar y rodeo a Jecrufe por detras para mordele el cuello.- Vaya vampiresa, espero que esta noche me chupes toda la sangre.- Y en voz mas baja para que no la escucharan Beth y Val le susurró.- Y todo lo que quieras.
Jec se volvió para besarlo y ver su disfraz cuando vio que no iba disfrazado, sino que iba vestido con una camisa negra y un pantalon de pinza del mismo color iba a hablar pero Beth se le adelantó.
-¿Y tu por que no vas disfrazado?- preguntó con los brazos cruzados.
-Si voy disfrazado.- respondió Colin.
-A si ¿Y de que si puede saberse?
-De vampiro.
-Si claro. No vas disfrazado de vampiro. Te falta la capa, y no llevas la pintura blanca en la cara.
-Beth... Vamos a ver como te lo explico para que lo entiendas. Puedo asegurarte que los vampiros no van vestido con esos ropajes ridiculos. Te lo dijo por experiencia propia. Y si no crees que vaya de vampiro, solo observa mis colmillos.- Colin alargó sus colmillos para mostrarselos a la loba, y escucho una risa de macho que se les acercaba.
-Lobita creo que esta vez Colin tiene toda la razon.- Owen besó los labios de Beth.- Él es el vampiro mas autentico de la fiesta.
-Te lo dije.
Colin tomó a Jecrufe de la mano y se la llevó hasta la pista de baile.
-Mira que eres malo.
-Mas malo voy a ser luego cuando te debore.
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Re: Llega la noche... y con ella, Halloween.
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Respuesta #12 en:
Noviembre 08, 2009, 22:16:03 »
Dream había terminado de arreglarse antes de lo que esperaba, e impaciente, decidió bajar hasta donde Joseph le había indicado y enterarse de que iba todo aquello... Se miró de nuevo en el espejo y sonrió. Su
disfraz
de murciélago le quedaba de vicio. Además, se había pintado los ojos muy oscuros y se había rizado el pelo. Sólo le quedaba ponerse la maravillosa máscara y...estaría más que lista. Dream se dio la vuelta y salió de su habitación pensando en la noche que tenían por delante. No sabía qué habían preparado, pero no se esperaba nada...benévolo. Bajó las escaleras y caminó hasta el túnel. Paró bruscamente a su entrada e inspiró hondo. No le gustaban esas mierdas. Joder, le daban mucho, mucho yuyu. Miró a todos lados y, como no vio movimiento, entró sigilosa.
Dream caminaba mirando a todos lados y se estremeció cuando escuchó el grito de angustia de algún gilipoyas disfrazado para esa noche. ¡Maldita fuera! Le había puesto los pelos de punta. Y ahora estaba aún más tensa. Miró hacia la izquierda al ver una sala tenuemente iluminada, en la que estaba lo que parecía una mujer con una camisa de fuerza y los pelos enredados por la cara. Estaba con la cabeza gacha y respiraba con dificultad. Dream no entró en la estancia, pero puso los puños en las caderas y frunció el ceño.
-Maldita cabrona, me has dado un susto de muerte, guapa. La verdad que sabes gritar de vicio y...-de repente, Dream sintió un ruido a sus espaldas, donde había quedado el largo túnel, se dio la vuelta y se encontró cara a cara con el ser más espantoso que había visto en su vida. Tenía la cabeza perforada por una bala y la cara llena de sangre, y la sujetaba por los hombros con fuerza- ¡AAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHH JOOODEEEEEEEEEEEER!- escapó corriendo de esa parte del pasadizo y al doblar la esquina se paró para recuperar el aliento. Cuando levantó la mirada se encontró cara a cara con Freddy Kruger, que dirigía sus manos hacia ella con su sonrisa diabólica. Con un nuevo grito de terror, Dream le propinó un puñetazo en el estómago y salió corriendo de allí. Cuando por fin divisó la luz al final del túnel casi gime de placer. Salió a toda prisa y se sentó en la primera silla que vio libre. Luego empezó a farfullar cosas incoherentes- Maldita sea, maldita sea, joder, joder, mierda, mierda...
-¿Quieres que te enseñe más exabruptos?- le preguntó Val con cara divertida- ¿Qué ha pasado, Dream?
-Oh...Na..Nada- todavía tenía que recuperar el aliento. Tragó saliva- Se me enganchó un tacón a una telaraña y me caí...y luego me perdí por ese jodido túnel...Nada más- intentó sonreír, pero los músculos faciales todavía no le rspondían del todo bien.
Al poco llegó Beth, con cara de estar aguantando la risa. Seguro que había escuchado los gritos. La muy perra...Oh, la iba a matar...a descuartizar...a despellejar viva... Seguro que había sido idea de ella. Mientras se le ocurrían ideas psicópatas, Dream se levantó y se acercó al grupo formado por Beth, Jec, Ska y Val. Disimuló su pulso temboloroso y tosió un par de veces para hablar sin gallos.
-Vaya Beth, qué ironía...- dijo D mientras se colocaba el pelo y pedía un cóctel especial a uno de los camareros.
-¿Y eso por qué?- preguntó la trilly, desconfiada.
-Bueno, es irónico que una perra como tú se disfraza de gatita...
-La madre que la parió....- susurró la loba.
-Chicas, que haya paz- dijo Jec aguantando la risa.
-Eso, mantengamos la calma- corroboró Val tapándose la boca con una mano.
-Dream, estás genial con el disfraz- le dijo Ska, cambiando de tema.
-Gracias, guapa, tú también- D le sonrió y luego miró a las demás- Todas estáis fabulosas- miró a Beth de reojo- Tú tambien...Beth. Ya no sé si llamarte, perra, loba o gatita...así que te llamaré por tu nombre...Sólo esta noche- concedió.
-Oh, gran murciélaga benévola, gracias por ese enorme favor- ironizó Beth mientras le daba un pellizco en el tasero a su trilly.
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Última modificación: Noviembre 09, 2009, 02:00:36 por Valnelia
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Re: Llega la noche... y con ella, Halloween.
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Respuesta #13 en:
Noviembre 08, 2009, 23:29:26 »
Definitivamente había acertado con la
vestimenta
adecuada a ella. Sonriendo a espejo, hizo un pequeño conjunto para alargar sus colmillitos, aun no tenia y no los tendría tampoco muy grandecitos cuando pasara su transición. Hizo a sus ojos tomar un color rojizo que la hizo sonreír.
Ya había avisado de paso a su chico lo de la fiesta pero no le había querido decir de que iba a ir disfrazado. Aun sentí la adrenalina recorrer sus venas del pique con las chicas. Aunque no le había sentado bien alejarse de sus trillys, pues se había sentido rara, ahora ya se le había pasado un poco el mosqueo.
Se dio los últimos retoques y mirando el reloj, se dio cuenta de que había pasado su hora de bajar al salón, pero pillaba a la de la siguiente, así que... que mas daba. Cerró la puerta del cuarto y fue observando la decoración hasta chocarse con algo duro. Bajo la vista y sintió como un grito perforaba sus tímpanos.
-Joder… tía tomate un tranquimazin leche. –le grito a la chica del manicomio improvisado, pero muy currado. No le estaba gustando ni un pelo lo del túnel y fue con pies de plomo, casi con ganas de salir corriendo y lanzar algún rayo a cualquiera que se le intentase cruzar.
Dio unos cuantos pasos rápidos mirando a todos lados rezando para que esto acabase. Un ruido atroz provino de muy cerca de ella, haciéndola gritar cuando vio el brillo de una motosierra justo al lado de su mejilla.
-¡¡¡¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!! –grito intentando apartarse pero el tío apareció tapándole la salida atacándola con la sierra. -¡¡¡MIERDAAAAAAAAA!! ¡¡VERAS!! –con la pizca de rebeldía que le llego, le mando un rayo de luz a la pierna, cosa que lo hizo tambalearse un poco y le dio la oportunidad de escapar -¡¡¡LO SIENTOOOOOO!!!-le grito saliendo del túnel, mas bien, casi volando por las escaleras.
Vio de refilón al grupo de sus compañeras que la miraban algunas riéndose, y otras aguantándose la risa. No paro de correr hasta que llego a la cocina y se apoyo en la encimera. Abriendo los ojos, miro a su alrededor contemplando donde había acabado. Ella misma se echo a reír bastante fuerte de ella misma por la actuación que acababa de hacer.
Negando, salió de la cocina y se compuso la ropa… bueno, las tiritas del top, pues debajo solo llevaba un culotte negro. Beth ronroneo cuando se acercó a ellas y Dream se rio bastante junto con Dream y Ska.
-Bien Jefa… mis felicitaciones. Tienes que decirme quien es el de la motosierra porque creo que le he hecho pupa.
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Última modificación: Noviembre 08, 2009, 23:31:19 por Hecate
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Re: Llega la noche... y con ella, Halloween.
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Respuesta #14 en:
Noviembre 10, 2009, 00:11:42 »
Beth no podía aguantar la risa viendo la cara de sus trillys. Habrían encontrado la mayoría de las sorpresitas que escondía el túnel, y eso le gustaba. Esperaba que las demás también lo hicieran… Menos Jecrufe, que claro, siempre tenía que haber alguien que se saltase las normas. Luego hablaría con ella más seriamente, porque mientras ese macho vampiro la rondara iba a ser imposible. Malditos hombre, se dijo encaminándose a donde estaban sus trillys y algunas más.
—¿Qué tal? –preguntó a H que parecía sofocada.
—¿Qué qué tal? –dijo, con la voz entrecortada—. Me cago en la mierda que cagan todos esos de allá abajo –exclamó tocándose el vientre. Después rió. Todas lo hicieron—. Creo que le he roto algo al de la motosierra.
—¿Motosierra? –dijo Ska extrañada. Ella no se había encontrado con ninguno...
—Sí cielo, ese que seguramente te perdiste por estar demasiado concentrada en otras cosas –bufó Beth al lado de D, que la fulminaba con la mirada—. ¿Qué pasa?
—¿Fuiste tú? –Era D la que iba a hablar, pero H preguntó antes que ella.
—¿Fui yo, qué?
Beth se enredó un rizo al dedo haciéndose la inocente.
—¡Será perra! –gritó D saltando a por ella. Beth la esquivó justo a tiempo, antes de que la arrastrara con ella. D se giró hacia ella, H la acompañó y las tres empezaron a correr por la casa—. ¡Ven aquí, cosa del demonio!
—¡Sabes lo que odio esas mierdas! –gritaba H.
Beth no podía parar de reír. Esquivó varios cuerpos en la pista de baile, y cruzó toda la sala corriendo. Las trillys le pisaban los talones, y no la iban a dejar en paz sin recibir su venganza.
—¡Pero yo os quiero!
—Y una mierda, corre tú por ahí –dijo D señalándole un camino que interceptaría a la loba en la salida del salón. Y así fue. Beth, no había escuchado nada y se topó de bruces con la gran y fuerte Dream que la agarró antes de que pudiera escapar. H la cogió por detrás.
—¡Te pillamos, gatita salvaje!
H le pellizcó duramente el trasero, haciendo que B gritara de dolor. D se limitó a mirarla ceñuda.
—¿Qué pasa? ¿No sabéis soportar unas cuantas bromitas? –preguntó Beth, obviamente enfurruñada.
—Claro que sí, pero es más divertido ofenderse y hacértelo pagar de alguna manera light, que aceptarlas simplemente.
—Exacto. Lo pasé muy mal con el de la motosierra, no me moló nada –dijo H detrás de ella—. Se me escapó… un pequeño rayito.
—¿¡Qué!? –exclamaron las otras dos al unísono.
D rió al momento, pero Beth se soltó del agarre de la leopardo y se giró hacia H que se mordía el labio y retorcía las manos, nerviosa.
—¡Joder, pobre Phil! ¿Dónde le diste?
—No lo sé… Yo… Creo que en una pierna.
—Que burra eres… —gruñó la loba negando con la cabeza. La fulminó con la mirada y se cruzó de brazos—. Al menos le pedirías perdón, y sino lo has hecho, baja ahora mismo y hazlo. Encima que él cumplía con un favor que le pedimos… Dios, pobre.
—Coño Beth, que me dio un susto de muerte. Casi se me sale el corazón por la boca –exclamó H, ahora ceñuda. D había parado de reírse.
—Para eso estaban.
—Y para eso están mis poderes, guapa. Para defenderme.
—Tiene razón, yo habría hecho lo mismo –Esta vez fue D quien contestó, imitando la postura de su trilly rubia. Las tres se miraron, y luego sonrieron—. La verdad es que todo quedó muy realista.
—Demasiado –asintió H.
—¿En serio? ¿Estáis aprobando mi trabajo? –Los ojos de Beth se iluminaron al momento, junto las manos dando una palmada. ¡Sus trillys elogiándola!—. Esperad, tengo que apuntar el día… ¿A cuánto es…? –Un golpe en el hombro la hizo callar. Fulminó con la mirada a D, la causante de su dolor en el hombro—. Eh, no he dicho nada.
—Me apetecía hacerlo –se limitó a explicar la murciélaga encogiéndose de hombros.
—Yo si te elogiaba, perra… digo, gatita –ronroneó H acercándose a ella y abrazándola—. Pero eso no quiere decir que me haya encantado –comentó con la cabeza apoyada en el hombro.
—¡Eh! ¡Yo también quiero un abrazo!
D se unió a ellas segundos después. Un abrazo a tres. Beth intentó cogerlas a ambas, pero sus bracitos eran demasiado pequeños para abarcarlas a las dos, así que se limitó a quedarse allí quieta. Hacía tiempo que no estaban las tres juntas; así, sin miedos, ni prisa… Juntas. Beth les dio un besito en la coronilla de cada una y sonrió para sus adentros cuando sus trillys alzaron la cabeza, y a la vez, le besaron la mejilla.
—Al menos habréis quitado la cacota del camino, ¿no?
D y H gritaron, y sonó un fuerte golpe. Las trilly entraron de nuevo en el salón mientras la loba se rascaba el trasero. ¡Le habían dado una buena cachetada las muy perras!
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